Capítulo 9. Estallido

Estaba intentando relajarse respirando hondo, le temblaban las manos. Nunca había sido una persona de discutir demasiado, a penas con su madre discutía cuando le resultaba imposible que entendiera su postura frente a algún tema hasta que siempre, daba su brazo a torcer sin encontrar consenso con ella. Pero el torrente de emociones que la acaba de asaltar mientras le gritaba a él era algo nuevo. La frustración y rabia se habían mezclado con anhelo y lo más extraño era que aunque no deseaba discutir con él, le resultaba liberador y atrayente. Sentía un hormigueo por su cuerpo enfrentándose a él, algo que no había sentido antes. La tensión se podía palpar en el ambiente aunque cada uno hubiera huido a un extremo de la casa. Cualquiera que entrara en ese momento podría notarlo. La mitad de cosas que le había dicho no tenían sentido. Sacó todo lo que llevaba dentro, guardado durante tanto tiempo y la chispa que la incendió fue creciendo hasta acabar en aquel enfrentamiento. Cuando terminaron de decírselo todo, Felicity tuvo que forzarse a respirar. Oliver la miraba cegado por el enfado. Volvió a recordarlo todo.

Tras su llegada a la ciudad, se dirigieron todos a casa de Diggle y Lyla. Felicity se iba a quedar con ellos ya que al mudarse a Central City ya no tenía casa allí. Pero una vez en casa de sus amigos se enteró de que por problemas de espacio había un cambio de planes.

- Eh, esta es la habitación de invitados pero... - Diggle abrió una puerta y Felicity asomó la cabeza viendo una estancia abarrotada de cajas y muebles. - con las reformas no hemos podido meter todo eso en otro sitio todavía así que... -

- Puedo dormir en el sofá, no importa. - dijo Felicity poniendo una rápida solución.

- Oh claro que no! - saltó Lyla que llegaba con su hija en brazos dándole de comer. - Hemos pensado que te quedes en casa de Oliver. Vas a estar aquí varios días y necesitas un espacio para ti. Allí estarás bien cuidada. - y le guiñó un ojo a Oliver que estaba a su lado, presenciando toda la escena y empezaba a sonreír por la cara de Felicity.

- Pero... - ella no sabía que decir. No quería ir a su casa! Dormir bajo el mismo techo que él! Bueno, se serenó pensando que también estaría Thea. Ya no serían ellos dos solos en una casa. Entonces hablo él.

- Thea está con Roy, digamos que prácticamente se ha mudado con él – puso cara de hermano mayor protector. - así que estaremos solo tu y yo. - se encogió de hombros esperando que ella aceptara.

Felicity miró a Diggle nuevamente como en el aeropuerto, ninguna de las expectativas que esperaba de ese viaje se estaba cumpliendo, todo cambiaba por momentos y no era precisamente en una dirección más cómoda para ella sino al contrario.

- Eh , de acuerdo... - aceptó finalmente.

- Genial, pues vámonos... - Oliver volvió a colocarse la maleta al hombro dispuesto a marcharse. - podemos ir andando, no está lejos. Después nos vemos todos para salir a cenar antes de volver a nuestro trabajo. - dijo mirando a Diggle en ese momento.

Felicity se puso su abrigo de nuevo y le siguió dándole un beso a la pequeña antes de marcharse. Todo fue bien el resto del día, llegaron a casa de Oliver, dónde ella nunca había estado. Descansó un rato del viaje y más tarde salieron todos a cenar. Después la dejaron a ella en casa de Oliver y a Lyla y Sara en su casa y los chicos se fueron a Verdant.

La discusión había empezado más tarde, por un inocente comentario de él. Al volver a casa esa noche, sin el traje de Arrow ya, Oliver había encontrado a Felicity en el sofá, trabajando en su portátil. Era más de media noche y pensaba que estaría durmiendo así que se sorprendió al verla.

- Tengo el horario cambiado desde que trabajaba con vosotros... Ahora no puedo dormirme hasta bastante mas tarde... - dijo ella mirando el reloj.

- Oh.

- Como ha ido? - preguntó ella, cada noche se hacía preguntas sobre lo que estarían haciendo sus amigos y si estarían bien.

Oliver quiso ser simpático y elogiarla y dijo:

- Contigo allí, iba mejor. - y le sonrió. La respuesta a esa inofensiva frase, desató la discusión.

- Seguiría allí si hubieras sido más valiente. - le dijo ella. En cuanto lo dijo se arrepintió. Llevaba todo el día acumulando la tensión de las sorpresas que cada vez la acercaban a él más de lo que quería. El tiempo que habían estado sin verse ni hablar no había curado la herida de Felicity todavía. Y sentirse invadida de nuevo por él después de tres meses sin contacto, volviendo a tener frente a ella todo lo que se estaba perdiendo, había acabado con su serenidad. Dejó el portátil a un lado y se cubrió con la fina manta que tenía encima de las piernas, se levantó y se quedó allí de pie, desafiante.

Oliver no esperaba esa reacción para nada y el golpe de sus palabras, a pesar de dolerle por venir de ella, encendieron al Oliver que todavía tenía su mente en Arrow. Para él, al terminar cada día después de las persecuciones y las luchas con gente realmente peligrosa, volver a la calma le llevaba un tiempo. Y Felicity había pronunciado aquellas palabras a Arrow, no a Oliver, aunque no lo supiera. El reproche de ella le cegó.

- La que se ha marchado eres tu, no yo. - dijo con toda la calma que pudo reunir.

- ¿Y porqué crees tu que me he marchado Oliver? - el valor que estaba teniendo al pronunciar esas palabras ante él, al fin, era algo totalmente irracional.

- No podría saberlo aunque quisiera ya que no he sabido nada de ti en TRES MESES! - ninguno se movía del sitio, la rabia contenida estaba saliendo de ellos y necesitaban espacio.

- Y me culpas por no querer hablar contigo! Que demonios esperabas!

- Que qué esperaba?! Pues para ser sincero, ante todo esperaba que me dijeras que te ibas a marchar! Y después esperaba saber que estabas bien, ya no te digo que llamaras diciendo cuanto me echabas de menos pero ni una palabra Felicity... eso es lo que significaba nuestra amistad para ti?

- Que? Como te atreves! Dios, no te enteras de nada! Me fui por ti, maldito idiota! Nuestra amistad? Te crees que podía seguir comportándome como tu amiga después de que me dijeras que me querías, de que me besaras y te arrepintieras de todo aquello? Te crees que podía ser tu amiga viéndote con Laurel delante de mi cada día!

- Por mi? Yo no he echo mas que sacrificios por ti. No dejo de hacerlos Felicity! Arrepentirme? Claro que me arrepentí de ponerte en aquella situación!

- Eso es lo que piensas, que ójala no hubiera ocurrido verdad?! - ella estaba tan triste escuchando sus palabras.

- Desde luego ya te has encargado tu de que no tenga que preocuparme por tí más.

- Bien! Así está mucho más claro para mi!

- ¿El que está claro?

- Que tu no sientes nada por mi! Ni lo has sentido!

Oliver no salía de su asombro, no entendía nada de lo que ella decía. Pensaba que ella sabía lo que sentía por ella, al menos que todo lo que había sacrificado era por ella. Pero estaba desatada gritándole sinsentidos y no sabía como iba a terminar aquello.

- ¿Que no siento nada? Si me estoy volviendo loco! - gritó levantando las manos. - ...pensando en ti cada día, en si estarás bien, en si Diggle me dirá algo de ti hoy, o mañana...- Oliver miraba a todas partes, desahogándose. - eres tu la que has desaparecido, de la noche a la mañana y te enfadas conmigo?! - su mirada denotaba decepción. - Sabes que, BIEN! Piensa lo que quieras! Lo que te valga para seguir con tu vida, lejos de nosotros. - su cabreo se volcó en celos ante un pensamiento de ella siguiendo con su vida con otro. - Todo esto es lo que piensas para poder ponerte guapa para salir con otro tío en Central City?! Para besarte con otro?!

Felicity no se lo podía creer, ¿de verdad iba a ser él quien le reprochara que buscase a otra persona cuando él no quería estar con ella?

- Ójala me resultara tan fácil como a ti! - le espetó. Entonces atacaron sus celos. - Dime, voy a despertarme un día y va a estar Laurel en la cocina con una camiseta tuya tomando café? U otra a la que ni siquiera conozca?!

- Deja de excusarte en Laurel, no hay nada entre ella y yo! Yo no quiero estar con nadie más...

Ella no le dejó terminar aquella frase. - Exacto, no quieres estar con nadie de quien tengas que cuidar, no? Sabes que, creo que vuelves a ser el Oliver Queen que eras antes de todo esto. ¿Te estas volviendo loco dices? Yo me he ido a vivir a cientos de kilómetros! ¿Y ahora me echas de menos porque ya no estoy aquí para facilitarte las cosas?

- ¿Eso piensas? ¿Que te quiero aquí para facilitarme las cosas?! Las cosas son más fáciles sin ti.- dijo él cabreado.

- Perfecto! Para mi también son más fáciles sin ti!

Se hizo el silencio entre la fuerte tensión que inundaba la sala. Sus miradas echaban chispas. Había sido como un diluvio de reproches. Nunca se habían hablado así antes ni habían pronunciado frente al otro nada que implicara tantos sentimientos. Felicity fue la primera en moverse dispuesta a salir de allí. No se paro ni a coger su ordenador, se dirigió casi corriendo hasta la puerta de su dormitorio y la cerró de un portazo. Al cabo de un minuto escucho otro portazo.