Así ambos salimos de la cabaña y vimos el paisaje, no pude evitar sonreír cuando vi como Renamon abría sus ojos asombrada por el bello paisaje frente a nosotros
—Es... hermoso...— dijo mientras se acercaba a unas flores moradas y las olía gustosa, me acerque a ella y corté una flor colocándola detrás de su oreja, se veía hermosa, Renamon se sonrojó
—Gracias...— dijo, y sin más me besó rápidamente en la mejilla mientras huía de mi para buscar alimento
Lo que sentí cuando ella me besó fue una especie de ternura y amor mezclados con un ligero tinte de pasión...
Y me encantó esa sensación
La vi encima de la rama de un árbol que por frutos daba manzanas, cortó dos y luego bajó de un salto acompañado de una ligera pirueta
—Vamos a sentarnos— ella sonrió y nos sentamos en las ramas del árbol, ella estaba a mi lado y me tendió una manzana, yo la acepté gustoso y le di gran mordida, ambos comimos en silencio hasta que ella lo rompió
—Cuéntame algo de ti— dijo mientras me miraba
—¿Qué quieres que te cuente?— pregunté confundido
—¿Cómo llegaste aquí?—
Suspiré. No era una historia muy alegre que digamos
—Estaba peleando con un viejo amigo—
—¿Peleando?— por el tono de su voz supe que no se daría por vencida tan fácil
—Verás, en mi mundo yo era un pokemón solitario, después de la muerte de mi entrenador, nada fue igual, siempre me metía en problemas con el resto por mi forma de ser tan fría y arisca pero sólo un compañero de mi equipo se quedó a mi lado, un Zoroark con el que siempre me sentí como en familia. El fue el más afectado de los dos cuando nuestro entrenador murió ya que él había sido su primer pokemón. La verdad creo que si no hubiera peleado con él no hubiera cumplido la promesa de mi entrador—
—¿Qué promesa?—
La miré con ternura y ella se sonrojó, me acerqué un poco a ella y le susurré al oído
—Me hizo prometer que nunca me rindiera y que buscara mi motivo para vivir— me alejé un poco de ella quien me miraba confundida —y ese motivo... eres tu—
Sin previo aviso reclamé sus labios, ella en un principio no me correspondió el beso pero luego se dejó llevar tímidamente, cuando nos separamos tenía un adorable sonrojo en sus mejillas.
Hubiera querido seguirla besando pero para nuestra desgracia alguien indeseado llegó para interrumpirnos
—Nos volvemos a ver Renamon— dije ese maldito
Me coloqué frente a Renamon, no dejaría que una escoria como esta la dañara, no mientras yo la protegiera.
Sin previo aviso Shadow me atacó con su fuego oscuro pero yo esquivé su ataque y tomé a Renamon entre mis brazos alejándola del lugar
—Busca un refugio y escóndete, yo te buscaré cuando todo esto haya acabado— le dije sin dejar a dudas que no aceptaría un no por respuesta, ella me sonrió dulcemente
—Se defenderme sola— dijo para luego besarme en los labios y salir corriendo hacia Shadow, una sonrisa involuntaria surcó mi rostro, vaya que era una chica especial
Corrí a su lado en el campo de batalla mientras ella se enfrentaba a Shadow, pero de pronto el convocó una especie de lobos de piel rojiza con un montón de ojos que de inmediato se lanzaron contra nosotros
—Renamon, cuando los lobos se acerquen tú los eliminas y yo atacó a Shadow—
Renamon asintió con la cabeza, cuando los lobos estuvieron cerca de nosotros ella los atacó mientras yo convocaba una esfera aural para terminar de una vez por todas con Shadow, él ni siquiera se lo esperaba, recibió todo mi poder de lleno y cayó al suelo mientras Renamon y yo nos alejábamos del lugar.
Todo había terminado... o eso era lo que creíamos...
Jamás me esperé que el bastardo de Shadow tomará a Renamon y le inyectara algo que la dejó dormida mientras a mi me atacaba con un extraño polvo oscuro que de inmediato me cerró la respiración y me hizo caer pesadamente al suelo, mis ojos imploraban cerrarse y en esos pequeños lapsos en que parpadeaba logré ver como Shadow cargaba a Renamon en un hombro mientras me sonreía triunfante
—Dulces sueños y hasta nunca— dijo para luego desaparecer con Renamon
