Al despertar vi como mi compañero de equipo Zoroark ya se estaba levantando, se giró y me dio una sonrisa

—Anda o se nos hará tarde— dijo mientras salía de la habitación

¿Qué pasó?

Me sentía extraño, como si no encajara en ese lugar ni en ese tiempo, traté de recordar pero por más que quería no podía hacerlo, mi cabeza dolía con siquiera pensar en algo por más de cinco segundos. Me levanté del cojín donde dormía y bajé las escaleras hacía donde se había dirigido Zoroark

—Al fin te despiertas dormilón, anda siéntate— dijo mi entrenador mientras movía una silla a su lado derecho, me senté en esta y comencé a comer. De pronto un dolor en mi cabeza se hizo presente y con ello un recuerdo se desbloqueó.

Recordaba estar en un lugar rodeado de la bella flora que jamás había visto en toda mi vida, también recordaba que estaba en ese lugar con alguien

—¿Estás bien amigo?— me preguntó Zoroark sacándome de mis recuerdos

—Si... no es nada, discúlpenme un momento— dije para luego salir del comedor y de la casa para despejarme un poco

Era extraño, sentía que me faltaba algo pero no lo lograba recordar al cien por ciento, caminé un rato más para ver si con ello lograba recordar algo pero no tuve éxito, frustrado me senté en una roca mientras veía como las personas con sus pokemóns paseaban por el lugar o peleaban amistosamente

—¿Hey que ocurre?— dijo Zoroark sentándose a un lado mio

—No es nada, es solo que siento que algo me falta— me sinceré

—Yo se que te puede ayudar— y sin más se lanzó contra mi haciéndonos rodar por el pasto mientras nos reíamos, al estar al final de la colina Zoroark se quitó de encima de mi y se sentó mientras yo hacía lo mismo, admiramos el paisaje y entonces vi como algo se removía entre los arbustos, curioso, caminé hasta allí. Removí un poco los arbustos y de la nada salió un pequeño Fennekin que de inmediato huyó reuniéndose con otros de su especie y corriendo hacía otro lugar.

Lo miré perderse en la lejanía mientras posaba mi mano en el lado izquierdo de mi abdomen, sentí un ligero pinchazo que de inmediato me alertó, moví un poco mi pelaje en esa zona y descubrí una pequeña cicatriz, entonces un recuerdo fugaz llegó a mi mente

Estaba en una cabaña con alguien, ese alguien me estaba curando una herida, le pedí que se recostara conmigo y un poco renuente aceptó, se quedó dormido y entonces admiré su rostro...

¿Hey estás bien?— preguntó Zoroark tocándome el hombreo y sacándome de mi trance

—Renamon...— susurré

—¿Qué?—

—Renamon—

Era como si hubiera descubierto algo, y de pronto recordé que había pasado, el maldito de Shadow me había atacado con un extraño polvo que me hizo perder el conocimiento mientras él se llevaba a mi Renamon.

Apreté mis dientes hasta que crujieron.

—Shadow... ¡No me dejaré vencer tan fácil!— grité a todo pulmón, y de la nada todo se comenzó a desvanecer

Abrí mis ojos y me encontré recostado en el bosque, precisamente donde había visto por última vez a Shadow y a Renamon, con ayuda de mi vista aural localicé el rastro que había dejado Shadow, lo seguí a toda la velocidad que poseía, no dejaría que ese maldito bastardo le hiciera daño a mi Renamon, ella era para mi y nada ni nadie me la arrebatarían.

De pronto sentí como mi corazón se saltó un latido para después comenzar a latir más rápidamente, me detuve unos instantes para recuperar el aliento pero en cuanto mi corazón comenzó a acelerarse una fuerza desconocida se apoderó de mi haciéndome correr como jamás lo había hecho.

Sin duda el me dirigía hacia donde estaba Renamon y no planeaba detenerme hasta llegar con ella.