La vi salir corriendo de la estancia, todos los presentes me miraban atentos

—Me disculpo pero tengo que atender unos asuntos— dije para luego caminar en dirección donde se había dirigido Renamon, cuando estuve solo una sonrisa maliciosa surcó mi rostro. La tonta e ingenua de Renamon había caído en la trampa, ese pincho que ella había visto no era de su amado Lucario si no de otro que asesinaron mis hombres hace algún tiempo.

Cuando vi la renuente actitud de Renamon al querer escapar todos los días e incluso en las noches mandé a mis súbditos a buscar a ese maldito Lucario para mantenerlo encerrado en la mazmorra y que jamás volviera a ver la luz del día, nadie lo había encontrado por lo que mi plan resultó aún más fácil.

—¿Sabes que te odiará cuando sepa la verdad no?— dijo Shadow mientras flotaba al lado de mi

—Claro que si, pero ella no tendría por que saber la verdad— dije mientras seguía caminado llegando a las escaleras que conducían al techo

—Solo juegas con sus sentimientos— dijo Shadow siguiéndome

—Claro que no, ella es la elegida para mi y no voy a dejar ese Lucario me la arrebate—

De pronto un sonoro grito llegó a mis oídos, sin duda era de Renamon, me apresuré a subir las escaleras, abrí la puerta y entonces la vi, estaba arrodillada de espaldas a mi mientras miraba el suelo

—No deberías hacer esto, ella no te ama— dijo reprochándome, miré a Shadow y le sonreí triunfante

—No, pero pronto lo hará— sentencie, caminé hasta donde estaba Renamon, me arrodille a su lado y le toqué su hombro, ella me miró con lágrimas en los ojos y yo puse la mejor cara de compasión que jamás en la vida había tenido, se abalanzó sobre mi llorando en mi pecho mientras yo la consolaba con un gran abrazo.

La cargué entre mis brazos y la llevé hasta mi habitación, la recosté en la cama y me senté a su lado, ella se aferró a mi pierna mientras yo la acariciaba en su hombro.

Vaya que engañar a una hembra era fácil, solo tenía que mostrar compasión y sentimientos y en menos de lo que esperaba ya estaban a mis pies.

Estuvimos así por lo que me parecieron unos cuantos minutos hasta que el llanto de Renamon comenzó a detenerse, soltó mi pierna y se aferró en cambio a una almohada mordiéndola para no seguir llorando, miré el reloj de la habitación y me sorprendí de que ya fueran las casi tres de la tarde. Salí de la habitación y le pedí a una de las cocineras que preparara algo de comida para llevársela a Renamon.

Cuando la comida estuvo lista tomé la charola en la que siempre la llevaban y me encaminé a mi habitación. Cuándo llegué y no vi a Renamon pensé que tal vez había ido al baño, pero cuando fui a inspeccionar la vi tirada en el suelo con unos cortes en sus muñecas, pecho y garganta

—¡Renamon!— al verla salí corriendo buscando a alguien que me ayudara, sentía todo el pánico del mundo en mi, por suerte alguien me había escuchado y ya se dirigía hacia mi

—¿Su excelencia?—

—Rápido traigan a un médico— extrañamente mi petición salió de mi boca con un tono alterado y angustiante

Regresé a la habitación y vi como Shadow ya la había subido a la cama y trataba de limpiarle las heridas

—¿Cómo se cortó?— pregunté mientras me sentaba al lado de ella, seguía inconciente

—Con sus garras— dijo para luego fundirse conmigo pues el médico había llegado

Sin perder tiempo la inspeccionó y le vendó las heridas, me dio una lista con todos los alimentos que debía comer para que recuperara fuerzas y luego se marchó dándome sus mejores deseos de que se recuperara pronto.

—¿Lo hizo por él, no?—

—Ella quería volver a verlo— dijo Shadow separándose de mi y viendo a Renamon

Le acaricié la mejilla y cerré mi mano en un puño clavándome mis garras

—Ella es para mi, ¿porqué no lo acepta?—

—Que la hayas visto fugazmente en un sueño no la hace tuya—

—Lo sé pero cuando la vi en ese claro no dude en que fuera ella—

—No te ama, debes dejarla ir y no entrometerte en su camino, ambos sabemos que ese Lucario está vivo y sin duda cuando despierte de tus pesadillas la reclamará—

—No si antes yo la reclamo primero como mía, después de todo ella cree que esta muerto y con las atenciones que le daré de seguro se enamorara de mi—