Desperté con unas ligeras incomodidades en mi cuerpo, sentía como mis muñecas, pecho y garganta ardían un poco. Abrí mis ojos y me encontré en la habitación de Shadow
—¿Qué diablos estoy haciendo aquí?—
Me incorporé con algo de pesar de la cama y para mi sorpresa tenía vendadas mis muñecas, mi pecho y sin miedo a fallar deduje que también mi cuello, lo toqué con cuidado y descubrí la venda así también. No recuerdo que me hubieran vendado, lo último que recordaba era que...
Las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos, intenté quitarme la vida para reencontrarme con él, con Lucario.
—Ya despertaste— dijo una voz
Observé como Shadow se materializaba frente a mi, extrañamente creí ver en sus ojos una chispa de alivio y felicidad al verme despierta, en cuestión de segundos Ángel entró a la habitación y me miró como si fuera un fantasma, se sentó a un lado mio en la cama y acarició mi mejilla
—Sigues aquí, me preocupe tanto al verte desangrando en el suelo...— sin previo avisó Ángel me abrazó y me acarició la espalda
—¿Pero que haces?— justo cuando iba a quitármelo de encima sus palabras me detuvieron
—No me vuelvas asustar así, ¿crees que podría segur viviendo sabiendo que tu ya no estás más a mi lado?, incluso si tu no lo aceptas... yo te amo...—
Sus palabras me desarmaron por completo, dejé que me abrazara y acariciara un rato más hasta que él mismo comenzó a separarse lentamente de mi, me sonrió y se fue diciendo que se alegraba de que estuviera bien, Shadow lo siguió y ambos me dejaron sola en la habitación.
¿Qué había sido todo eso? ¿Ángel se preocupaba por mi?, fue de lo más extraño todo lo que me dijo y muy a mi pesar tuve que reconocer que mi corazón sintió calma con las palabras que él me dijo y también se había acelerado un poco al imaginar que yo le importaba.
Negué con la cabeza espantando esos pensamientos, no me podía permitirme el lujo de enamorarme de Shadow por que él era mi enemigo ¿no?, el había sido el principal culpable de que Lucario y yo estuviéramos separados, él era el principal culpable de que yo esté aquí, de que me haya querido suicidar... él era el principal culpable de la muerte de Lucario.
Mi corazón dolió un poco al recordar ese pincho ensangrentado y aún con un poco de carne de su dueño, me toqué el pecho y me ardió.
Me levanté de la cama y con cuidado caminé hasta la ventana, sabía que era inútil tratar de buscar a Lucario con la mirada pero... algo me decía que él aún seguía vivo y que no me diera por vencida tan fácilmente... pero era tan complicado tratar de hacer el esfuerzo de esperarlo cuando todas las evidencias apuntaban a que él ya había muerto.
—Por culpa de Ángel—
Cerré mis ojos buscando esa llama perdida en mi interior de mi fuerza, mi coraje y mi determinación. Al abrir los ojos sentí toda mi ira acumulada salir a la luz, ese maldito de Ángel me las pagaría por haberme quitado mi libertad y por haberme separado de Lucario.
Ese día me juré a mi misma que saldría de esta prisión de Ángel, si Lucario estaba vivo lo buscaría hasta encontrarlo, si no, tendría que resignarme a su pérdida y lo recordaría durante todos los días de mi vida aunque solo lo hubiera conocido unas escasas horas.
