¡Hola de nuevo!
Ah, ¿quieren matarme? Bueno, está bien. Me lo merezco. ¿Qué soy la peor del mundo? Sí, lo sé D: Les juro que fue difícil. Además, tenía que contar los votos y siempre que lo hacía, había un nuevo review. ¡Pero como a nadie le molestan los reviews, está todo perdonado!
Entonces, les anuncio a los ganadores: ¡Yusuke y Fuuto!
Siendo el pelirrojo mi Asahina favorito, estoy que muero de la emoción.
¡Ah, otra cosa! Alargaré esta historia para que sea un Three-shot. La explicación está más abajo :D
¡Espero que les guste!
~Kissing Booth~
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Capítulo dos: ¡Huye, Ema! ¡Huye!
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Estaba nervioso.
¿Nervioso dijo? ¡Más que nervioso! ¡Estaba aterrorizado!
Estaban a unos quince minutos de que finalizaran las clases en la secundaria a la que asistían Yusuke, Fuuto y Ema. Ema. Ema. Ema. El sólo pensar en ella, el puesto de besos y sus hermanos ahí hizo que sintiera deseos de iniciar un ataque terrorista. Incluso más que la vez que Azusa lo había interrumpido cuando estaba besándola.
La vida, el mundo y todo el maldito universo se reía en su cara.
Ahí estaba Tsubaki, postrado frente a la entrada de la escuela junto con Azusa, Natsume y Subaru como si fuesen soldados listos para entrar en el campo de guerra…
…Bueno, en realidad, era más o menos eso lo que estaba por pasar.
Nadie había mencionado el tema desde la noche anterior, pero la tensión era palpable en el aire. Las miradas amenazantes que se dirigían entre hermanos eran tan feroces que realmente parecían listos para empezar a repartir golpes a diestra y siniestra al primero que osara mover un pie de donde estaban.
Una hermosa relación fraternal, ¿no es así?
Azusa tenía la mirada puesta al frente, pero era plenamente consciente de cada movimiento realizado por su gemelo. Apretó los puños y se recordó a sí mismo que quería una pelea limpia con él, pero teniendo en cuenta las circunstancias, ¡a la mierda con la pelea limpia! ¡Si Tsubaki se atrevía a poner un sólo dedo sobre los castaños cabellos de Ema, lo iba a lamentar!
A su lado, Subaru no le quitaba los ojos de encima a Natsume. Ya bastante tenía con el hecho de que era muy probable que tuviese que ver a Ema besando desconocidos, pero tendrían que pasar sobre su frío y tieso cadáver antes de dejar que el desgraciado de su hermano mayor besara a SU chica. Ya una vez lo había golpeado por abrazarla, si llegaba a verlo besarla, ni todas las ardillas diabólicas del mundo podrían evitar que lo estrangule.
Por su parte, Natsume decidió ignorar la potente mirada de su hermano menor y enfocó su vista al frente. En cuanto viese salir a Ema, correría hasta ahí y le pondría un fin a esta locura costase lo que costase. Ya luego se le ocurriría una forma de deshacerse de sus hermanos para quedarse a solas con ella, los noquearía si era necesario. Pero ahora, la prioridad era sacarla de ese maldito puesto del demonio y alejarla de las garras de las hormonales adolescentes que estaban arrastrándola a esto.
Tsubaki tenía otras preocupaciones en la mente. Tanto él, como los otros tres estaban en una gran desventaja. Y aquella desventaja tenía nombre, apellido y (desgraciadamente) era su hermano menor: Fuuto. Sí, Fuuto estaba ahí adentro y el muy bastardo era lo suficientemente inteligente como para escabullirse con ella sin que nadie lo note. Eso no era lo peor, en realidad. Fuuto se destacaba por ser manipulador y Ema no era precisamente la chica más audaz del mundo. ¡El muy cretino de su hermanito era perfectamente capaz de…! Se agarró la cabeza con desesperación. No podía esperar más.
-¡Escúchenme los tres!- se volteó y se dirigió hacia sus tres hermanos, que lo miraron como si estuviera loco.- ¡No me vean así y pónganme atención! ¡Hagamos lo que hagamos, tenemos que encontrar a Fuuto!
El mismo pensamiento cruzó por las mentes de los otros tres: "Ya sí, Tsubaki perdió la cabeza."
-¿Por qué a Fuuto?- se atrevió a preguntar Subaru. En un parpadeo, lo tuvo al gemelo mayor con un aura oscura a su alrededor, sacudiéndolo por los hombros.
-¡¿Cómo que por qué?! ¡El mocoso es listo! ¡Muy listo! ¡Debe tener algún plan malévolo para sacar a nuestra hermana de ahí y ve tú a saber qué locuras hará después!- como siempre, tuvo que ir el puño de Azusa a la cabeza de Tsubaki para que último recobrara la cordura.
-¡Suéltalo ya! ¡Vas a hacer que se le salga el cerebro de lugar!- lo reprendió el de cabello azul mientras ponía una mano en el hombro de Subaru, que parecía bastante mareado.
-Tienes razón, lo siento hermano. Es que esta situación me saca un poco de quicio.- se disculpó Tsubaki mientras se sobaba la cabeza.
-¿"Un poco"?- se quejó el basquetbolista, mirándolo molesto.
-¿No crees que estás exagerando, Tsubaki?- le preguntó Natsume, que se negaba a caer en los desvaríos de su trillizo.
Pero antes de que el hermano mayor pudiese comenzar a soltar todas sus retorcidas teorías conspirativas acerca de Fuuto, una voz lo interrumpió.
-Está exagerando. Pero tiene un buen punto.- dijo Hikaru, que venía caminando tranquilamente vestido de hombre.
-¿Hikaru nii-san?- dijo Azusa, sorprendido de verlo ahí. Este levantó la mano en gesto de saludo.
-¡Se los dije!- exclamó victorioso Tsubaki.- Nuestra única esperanza es que a Yusuke le den un ataque de ira y un subidón de adrenalina, así al menos la sacará de ahí.- dijo regresando su mirada al frente. Faltaban menos de dos minutos.
-¿Y no piensas que Yusuke…?- preguntó nuevamente Azusa, que no terminó la frase, pero sabía que los demás entendían perfectamente a qué se refería.
-Claro que no. Yusuke será impulsivo, atolondrado y un poco torpe, pero es un buen chico. Jamás le haría nada que ella no quiera.- se oyó por detrás la voz de Kaname.
-Él no, pero Fuuto…- susurró Tsubaki, y esta vez el zape vino por parte de Hikaru.
-Entiendo tu preocupación pero ya te estás excediendo. Estás hablando de tu hermanito. Además Fuuto no es un violador.- lo reprendió el escritor. Tsubaki estuvo a punto de replicarle cuando oyeron la campana de la escuela sonar.
Y eso significaba sólo una cosa.
-Llegó la hora~…- canturreó Hikaru en lo que el resto se tensó al instante.
Dentro de la escuela, cierto pelirrojo atolondrado estaba en el descuelle del nerviosismo. Había estado toda la mañana tan concentrado en Ema que ni había puesto atención en su examen (algo de lo que ya tendría tiempo de arrepentirse después); había logrado ver cada cambio de expresión de su rostro. Desde la calma al desagrado, nerviosismo y probablemente pánico.
Maldijo internamente a todas sus compañeras, las cuales se veían más que entusiasmadas por toda esta locura. Sólo Ema y dos chicas más las miraban con espanto cada vez que alguna comentaba alguna barbaridad que había leído de besos franceses la noche anterior.
Comentario que hizo que casi se le saliese el corazón por la boca. ¿Beso francés? ¿Era tan necesario?
Pasó toda la maldita noche auto-convenciéndose de que sería sólo un inofensivo roce de labios y nada más. Eso no era nada tan grave y estaba más o menos entre las cosas que podría soportar. ¿Pero un beso francés? ¿Estaban locas, o qué? ¿No les daba aunque sea un poquito de asco andar dejando que un desconocido les metiese la lengua hasta la garganta?
Suspiró. Evidentemente no.
-Yusuke-kun…- una suave voz lo llamó. Dio un salto sobre su silla y se volteó alarmado, solo para ver una sorprendida Ema detrás de él.- Lo siento, no quería asustarte…
-N-No, no. No me asustaste, es sólo que… lo que pasa es que… Nada, olvídalo. ¿Qué ocurre?- balbuceó como pudo. Ema suspiró con un aire de resignación.
-Debemos irnos ya.- le dijo en un tono que hizo que al pelirrojo se le estrujara el estómago. Ema realmente no quería hacer eso, por no decir que estaba bastante asustada. Entonces, dejó salir todo lo que estuvo conteniendo toda la mañana y se levantó de una silla hecho una fiera.
-¡Ya mismo nos largamos de aquí! ¡No voy a dejar que hagas esta locura! ¡¿Cómo pueden obligarte cuando claramente tú no quieres hacerlo?! ¡Deberían…!- hubiese seguido quejándose y agitando los puños en el aire, pero una mano suave posada sobre su boca lo calló.
Ignorando que el chico se había helado y estaba poniéndose cada vez más rojo, Ema habló.
-Te agradezco que te preocupes, pero ni tú ni yo podemos hacer nada. Ya conoces a las demás chicas, y sabes que son un poco radicales cuando están enojadas. Jamás me dejarán en paz si no hago esto con ellas, así que…- redirigió su mirada a Yusuke y lo vio, además de rojo, algo azul. Lo miró con duda y le preguntó:-… ¿Estás respirando?- Entonces, se dio cuenta de aún no había quitado su mano de la boca del chico, la quitó como si le quemase, el pelirrojo dio una fuerte bocanada de aire.- ¡Lo siento, lo siento, lo siento!- se disculpaba repetidamente la joven, ignorando que el chico podría haber respirado tranquilamente, no es como si su mano le hubiese tapado la nariz. Pero saber que la mano de la chica de sus sueños estaba sobre su boca hizo que Yusuke olvide cómo rayos se respiraba.
-¡No pasa nada! ¡Estoy bien, de verdad!- dijo tratando de salvar un poco de dignidad.- Es sólo que… ¡Oh, por el amor de…! ¿De verdad quieres hacer esto?- preguntó tratando de no sonar muy histérico. No resultó.
-¿La verdad? No, no quiero. Pero no es como si tuviese otra opción. Así que mejor vayámonos ya y terminemos con esto.- dijo tomando su mochila y dirigiéndose a la puerta, antes de salir volteó hacia atrás, en una silenciosa invitación a que la acompañe.
Yusuke suspiró resignado de nuevo, Ema tenía razón.
-Adelántate. Tengo que recoger unas cosas, en un minuto te alcanzo.- la castaña asintió y salió por la puerta.
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Ema estaba bajando las escaleras, rogando que el tiempo pasara más lento o que lo que sea que pudiese pasar para que no tenga que hacer esto, pase de una vez. Prefería correr diez maratones con pesas de veinte kilos en cada pierna y ganarlos todos a como dé lugar para conseguir dinero antes que hacer esto. Estaba espantada, asqueada y terriblemente furiosa.
¿Qué había hecho para que el karma la odiara tanto?
Estaba caminando por el pasillo cuando una puerta de servicio frente a ella se abrió de sopetón y una mano la jaló con fuerza hacia adentro, sin darle tiempo a reaccionar. El lugar estaba oscuro y lo único que oyó fue la puerta cerrarse detrás de ella.
-Al fin solos.- dijo una voz que reconocería en cualquier lugar.
-¿Fuuto-kun?- dijo ella confundida, el idol soltó una suave risita ante de avanzar hacia ella. A cada paso que él daba, ella retrocedía. No era un habitación muy grande, así que no tardó mucho en sentir su espalda chocar contra la pared.- ¿Q-Qué estás haciendo?
-¿No es obvio?- preguntó con un tono juguetón mientras acortaba cada vez más la distancia que había entre ellos. La mochila de Ema se deslizó por su brazo hasta el piso, cosa que ni él ni ella notaron. - Te estoy secuestrando.- estaba tan cerca que Ema sintió su cálido aliento sobre sus labios.
Con una mano temblorosa, lo detuvo.
-Dime que estás jugando.- intentó que su voz no delatara lo nerviosa que estaba, pero no tuvo mucho éxito. Fuuto volvió a reír levemente y se irguió.
-Si te hace sentir mejor...- le dijo con burla. Ema intentó apartarse de él, pero el idol se interponía cada vez que daba un paso. Ella suspiró cansada e intentó (por milésima vez) razonar con él, si bien sabía que Fuuto no era de los que se avenía a razones.
-Por favor, Fuuto-kun. Debo irme ya. Si no llego pronto van a matarme.- esperaba de todo corazón estar exagerando con la última oración. El chico resopló fastidiado.
-No quiero.- se quejó poniendo mala cara y apoyando el brazo a un costado del rostro de la castaña. Ella lo miró con una mezcla de súplica y resignación que lo hicieron resoplar de nuevo.- No es justo.- dijo.
-¿Qué cosa?- le preguntó ella, aunque sabía que probablemente la respuesta no iba a gustarle. Por la poca luz que se filtraba en la habitación, logró ver que el chico pasó de tener una mirada traviesa a una muy seria.
-Todo esto.- le dijo, y luego de una pequeña pausa, agregó:- Te he dicho varias veces que me gustas, nee-san.- dijo, logrando que a la joven se le subieran todos los colores a la cara.- Tal vez no lo hice de la forma correcta, pero ya me oíste. Y te aseguro no es ninguna broma.- volvió a acercársele y la miró directo a los ojos.- ¿No crees que es lógico que esté celoso?
¿Qué?
Fuuto no puedo evitar sentirse un poco dolido por la cara de sorpresa (e incluso un poco de incredulidad) de ella.
-No hablas en serio…- fue todo lo que ella alcanzó a decir. Él sonrió de lado y con la otra mano acarició lentamente la mejilla de la castaña.
-No solamente yo, también todos mis hermanos están que hierven de celos con todo esto.- le decía muy cerca de su rostro.- Pero ellos no importan. Iba en serio, nada de lo que te dije es una broma esta vez. Y sé que yo también te gusto.- dicho esto, la sonrisa de él se había ensanchado, pero luego desapareció. Fuuto cerró los ojos y para cuando los volvió a abrir unos segundos más tarde, estaba serio de nuevo.- Estoy enamorado de ti.
…De nuevo, ¿qué?
-P-Pero… tú… yo… ¿cómo es que…? Tú no… Eh…- Ema estaba balbuceando demasiado. Por primera vez en la historia estaba segurísima de que el idol no estaba bromeando, y eso sólo empeoraba la situación. ¿Y ahora qué hacer?
Fuuto arqueó una ceja, divertido.
-Quisiera la frase completa, si no te molesta.- dijo en tono burlón, lo que hizo que Ema se sintiera aun más estúpida. Tomó aire y trató de calmarse.
-Es que no tiene sentido que yo te… guste.- la última palabra tomó mucho esfuerzo.- Eres un famosísimo idol. Seguro estarás rodeado de chicas mucho más interesante que yo. No entiendo cómo…- No quiso terminar la frase. Sabía que él entendía a lo que se refería. De todas formas, su reacción la tomó por sorpresa.
El castaño soltó una suave risa y la miró con ternura.
-Te subestimas demasiado, nee-san.- se acercó un poco más.- Otro día con más tiempo te daré todas las explicaciones que quieras, pero hoy…- levantó su mentón con la mano.-…quiero hacer otra cosa.- y la besó.
Ema sintió que las rodillas le fallaban y agradeció que Fuuto estuviera presionando su cuerpo contra el de ella, ya que si no se habría dejado deslizar lánguida por la pared.
El beso de Fuuto era muy distinto a los demandantes besos de Tsubaki y Natsume. Fuuto parecía querer que ella lo disfrutara, demostrarle que esta vez iba en serio. Estaba siendo tan intenso que Ema creyó sentir lo mucho que él había esperado esto, pero al mismo tiempo también era un beso demandante y profundo, como si quisiera marcar territorio. Todo al mismo tiempo.
Ema se sentía abrumada. Todo lo que ella veía y sentía en aquel momento era Fuuto y nada más que Fuuto por todas partes. Se dejó llevar por los insistentes movimientos de los labios del idol sobre los de ella, incluso se sorprendió a sí misma cuando dejó que la curiosa lengua de él se abriera paso en su boca.
Sin embargo, unos segundos después, ella reaccionó y lo apartó lo más rápido que pudo. Ambos estaban agitados y él no parecía muy contento, pero extrañamente, tampoco parecía sorprendido.
Ema se llevó una mano a la frente y trató de controlarse. Aquello no había estado bien. Sabía que ella había rechazado a los demás, pero por alguna razón, eso no quitaba que sintiese que los estaba traicionando.
-No puedo. No está bien.- dijo ella mirándolo a los ojos seriamente.
Fuuto cerró los ojos y sonrió sin sonreír. Esperaba eso de parte de ella. Abrió los ojos y le devolvió la mirada, con una expresión juguetona.
-Me devolviste el beso. Eso me da esperanza.- le dijo, y al ver el enrojecimiento de la castaña soltó una suave risa.- Tranquila, ya pronto te darás cuenta de que yo soy el que quieres.- finalizó con toda confianza.
El idol dio dos pasos al frente y le besó la frente. Ella sintió algo inmiscuirse en su bolsillo y vio un billete. Miró al joven sin entender, provocando otra risa.
-Considérame el primer cliente.- dijo con una sonrisa zorruna de oreja a oreja, ella lo miró estupefacta. ¿Alguna vez iba a cambiar? Entonces, él dio la vuelta y abrió la puerta. Antes de salir, volvió a mirarla con su típica expresión de ganador.- Nos vemos en casa, nee-san.- y sin más, se marchó.
Ema permaneció dos segundos en su lugar, procesando todo lo que había pasado. Ese claramente fue el día más extraño, estresante y confuso de toda su vida.
El zumbido de su celular la sacó del shock. Cuando abrió el mensaje, vio que era de su amiga Ibai, quien en forma no muy amable le exigía que fuese al parque en ese instante. Se fijó la hora y entró en pánico. Se le había hecho muy tarde.
Tomó su mochila y salió corriendo a toda velocidad hacia el parque.
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¡TA DA! ¡Segunda parte lista!
Sé que dije Two-shot al principio de todo, pero me di cuenta de que no podía ser.
¡Créanme que era necesario, sino esto hubiese quedado muuuuuuy largo! Al menos en comparación con el capítulo anterior. Y siendo yo la histérica que soy, me gusta que mis capítulos sean extensamente proporcionales. (Sí, tengo un problema)
En fin, espero que les haya gustado. ¡A mí me encantó escribirlo! ¡Sé que me falta Yusuke, pero siendo él el del primer lugar (y mi Asahina favorito), le tengo preparado otra cosa! ;)
Cof cof, indirecta para Karo113 cof cof.
¿Verdad que Fuuto es un amor? Espero que no me haya quedado muy OCC, pero así es más o menos como yo me imaginaba que sucedería.
Bueno, ¡nos vemos la próxima!
¡Intentaré no tardar tanto!
PD: ¿Alguien más vio los OVAs y tuvo un ataque fangirl como yo?
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¿Review?
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