Esa voz...
No podía confundir esa voz, era él...
—Lucario...— giré mi rostro y lo vi de pie frente a la ventana
Vino por mi...
En ese instante Ángel y Shadow dejaron de existir y sólo Lucario y yo estábamos en esa habitación, incluso juro que logré ver un fondo rosa con corazones. Me bajé de encima de Ángel y caminé hasta donde estaba Lucario, las palabras sobraban en ese instante, sólo existíamos él y yo.
Con cuidado me acerque a él y con algo de temor le acaricié la mejilla temiendo que fuera a desvanecerse pero él seguía ahí. Conmigo. Me regaló una sonrisa y en ese instante me avalanzé a sus brazos en un gran y necesitado abrazo mientras era correspondida por él. ¿Cuántas veces había soñado con esto?, estar entre sus brazos y que jamás me dejara libre.
—Estoy aquí— suspiró en mi oído y en ese instante rompí a llorar
Lo había extrañado mucho e incluso había pensado que estaba muerto pero algo dentro de mi siempre me mantuvo con la esperanza de que él volvería por mi y me llevaría con él. Me sentí culpable al pensar en que por poco besaba a Ángel pero Lucario había legado en el momento exacto para impedirlo.
Nos separamos suavemente y en los ojos de Lucario sólo podía ver reflejado el amor y la alegría, me tendió la mano y sin decir nada yo la tomé, me sonrió y en un ágil movimiento me cargó entre sus brazos y sin más saltó por la ventana. En un primer instante hubiera pensado que estaba loco e incluso hubiera intentado detenerlo pero ahora que estaba entre sus brazos simplemente un sentimiento albergaba mi pecho: Confianza.
Cuando tocó tierra me bajó de entre sus brazos pero sin romper nuestro agarre de las manos y corriendo me guió por el bosque, de vez en cuando giraba su cabeza y me dedicaba una sonrisa que simplemente me arrancaba otra en mi rostro para corresponderle.
Corrimos un rato más hasta que a lo lejos divisé la pequeña cabaña donde habíamos pasado nuestra primera noche juntos, al llegar nos sentamos en el suelo jadeando por nuestra "pequeña" carrera, nos miramos a los ojos y simplemente nos sonreímos, era impresionante como ahora nos habíamos vuelto a encontrar ya no eran necesarias las palabras, simplemente una mirada bastaba para decirnos todo y nada a la vez.
Afuera de la cabaña comenzó a lloviznar, Lucario encendió la fogata y luego se sentó a mi lado, me besó en la mejilla y me abrazó descansando sus manos en mi regazo mientras yo me aferraba con mis manos a las suyas y me recargaba con cuidado en su pecho.
—Te extrañé— susurró en mi oído mientras dejaba descansar su cabeza sobre la mía
—Yo te extrañé más— le dije mientras acariciaba su cuello con mi mejilla causando una alegre risa en su ronco pecho
Era tan inmensamente feliz en ese momento que hasta había olvidado quien era Ángel
—¿Cuánto tiempo estuviste con él?— me preguntó y en su tono de voz logré identificar su enojo disimulado
—Cerca de tres semanas—respondí escuchando como chasqueaba la lengua
—Lo siento, acabo de despertar y en cuanto estuve en mis cinco sentidos fui a por ti— dijo mientras me estrechaba más entre sus brazos
—¿Despertar?—
—Shadow me lanzó un ataque de pesadillas y estuve en una especie de sueño todo este tiempo—
—Ese maldito—
Todo este tiempo me hizo creer que Lucario estaba muerto e incluso me mostró ese pincho para convencerme, fui una estúpida al creer lo que me decía, estaba tan consternada con la supuesta muerte de Lucario y Ángel aprovechó ese momento de debilidad para llegar a mi y enamorarme. En ese instante comencé a llorar de ira, hubiera sido mejor que lo dejara morirse desangrado. Incluso llegó hacerme confundir mis sentimientos sobre él y Lucario
—Tranquila, no llores— me reconfortó
—Lo siento— le dije tratando de calmarme
—¿Porqué te disculpas?— Lucario me tomó de los hombros y me giró para verme a los ojos
—Porqué pensé que estabas muerto— ante mis palabras Lucario no pudo ocultar su mirada de estupefacción
—¿Disculpa?—
—Ángel, él me hizo pensar que estabas muerto y...y me mostró un pincho como el tuyo para demostrarlo— le dije mientras acariciaba con cuidado su pincho en el pecho
—Maldito—
—Desde el primer día en que estuve ahí traté de escapar pero sus guardas me detuvieron e incluso me lastimaron, después Shadow se ofreció curarme, en todos los días que estuve en su castillo intente escapar tanto de día como de noche porque quería verte. Entonces una mañana que bajé por primera vez a desayunar con Ángel un mensajero llegó y dijo que alguien había muerto por los alrededores, pensé en ti pero no quería creer lo que me decía hasta que me mostró el pincho, entonces sentí como si todo mi mundo se viniera abajo. Me culpé a mi misma por lo que te había sucedido y entonces decidí reunirme contigo en el más allá así que me corté pero Ángel me curó, entonces supe que quien en verdad tenía la culpa era Ángel así que planeaba escapar al día siguiente pero el me confundió diciéndome que me amaba, incluso así intente escapar, para mi sorpresa Ángel me dio mi libertad pero él se apuñaló con sus garras y simplemente no pude hacer lo mismo que él hizo contigo así que regresé y los ayudé curarse solo por agradecimiento. Entonces Ángel me hizo caer sobre él y... apareciste tu—
En todo mi relato veía como la cara de Lucario cambiaba de gestos a medida que iba hablando, pero mostraba mucha furia cada vez que hablaba sobre Ángel y Shadow. El silencio reinó durante unos instantes, no se escuchaba ningún ruido a excepción de la lluvia azotando en la tierra y en la cabaña así como la leña que crujía de vez en cuando por el fuego
—Dime—preste total atención en las palabras que Lucario fuera a decirme —¿sientes algo por Ángel o Shadow?—
Pude notar que en su tono de voz estaba presente el dolor y la angustia así como la furia.
¿Sentía algo por Ángel?
—Si— en ese momento vi como los ojos de Lucario perdían todo rastro de brillo e incluso algo se rompió en él, bajó la mirada pero yo tomé su rostro entre mis manos obligándolo a verme a los ojos mientras le regalaba una sonrisa— siento odio por él—
En ese instante los ojos de Lucario volvieron a recobrar ese brillo perdido y me estrechó entre sus brazos mientras yo sólo me dejaba llevar
—Hiciste que me diera un paro cardíaco, no lo vuelvas a hacer— declaró mientras me separaba un poco de él y me sonreía
—Era el momento de tensión lo quería hacer emocionante— le dije con una sonrisa
Él me sonrió de vuelta y entonces hubo un silencio agradable que hizo que todos mis sentimientos salieran a flote, me sentí extrañamente avergonzada pero feliz de estar entre sus brazos y Lucario me sonrió de una manera muy sensual a mi parecer, me sonrojé y él me acarició mi mejilla
—Adoro cuando te sonrojas— declaró y sin más se acercó a mi lentamente haciendo que el aliento se me atascara en la garganta
Estaba totalmente nerviosa anticipando el beso pero entonces Lucario rozó sus labios con los míos y sentí una descarga eléctrica recorrerme todo el cuerpo e incluso Lucario gimió, sus labios se posaron sobre los míos en un primer contacto que lentamente se fue intensificando hasta por fin convertirse en un buen beso. Sentí como Lucario succionaba mi labio inferior y yo gemí, pero Lucario aprovechó ese momento de distracción e introdujo lentamente su lengua en mi boca, me sonrojé más e incluso intente separarme pero Lucario me acarició suavemente la espalda y movió lentamente su lengua en mi boca pidiéndome que le correspondiera. Con algo de vergüenza acaricié su lengua con la mía haciendo que el sonriera, nos separamos lentamente y lo miré a los ojos, sus ojos brillaban con una hermosa llama de pasión que de inmediato me contagió.
—Rena...— me acarició la mejilla— te amo— sonreí ante sus palabras
—Te amo—
Y sin más nos fundimos en un apasionado beso, Lucario me recostó suavemente sobre el suelo, rompimos el beso y entonces sentí como sus manos acariciaban mi vientre entrecortándome la respiración, sus manos siguieron el recorrido hasta que se colaron por debajo de mi pelaje en mi pecho y encontraron mis senos, los oprimió un poco sacándome un gemido, lo miré y sólo pude divisar una sonrisa en su rostro para luego desaparecer.
Justo cuando iba a llamarlo sentí como sus labios besaban mi cuello y entonces cerré mis ojos entregándome a las sensaciones, sentía los labios de Lucario bajar por mi cuello hasta mi clavícula dejando un sendero de besos para después remover el pelaje de mi pecho y besar mis senos haciéndome gemir, las manos de Lucario se entretuvieron amasando mis senos mientras él continuaba su sendero de besos por todo mi cuerpo.
Volvió a posarse sobre mis senos mientras los besaba, abrí mis ojos y me incorporé sobre mis brazos, Lucario me sonrió y yo le acaricié la mejilla, me senté y entonces lo empujé suavemente al suelo, ahora era mi turno.
Por su parte él no opuso resistencia y se dejó hacer, lo besé en los labios y entonces me dediqué a recorrer todo su cuerpo, acaricié con mis manos sus brazos teniendo cuidado con las cuchillas que tenía sobre sus manos, acaricié con cuidado ese pincho en su pecho y luego recorrí su vientre con mis labios dejando besos a mi paso, en ese instante Lucario me tomó de los hombros y me giró quedando yo en el suelo y él sobre mi.
—Te necesito— me dijo
No lo comprendí en un principio pero entonces tomó mi mano y con ella recorrió su vientre hasta llegar a un pequeño bulto entre sus piernas, me sonrojé y alejé mi mano de ahí. En ese instante todas mis inseguridades regresaron donde la que más reinaba era el miedo, tenía miedo de que me lastimara pero en ese instante me pareció un pensamiento un poco tonto ya que Lucario jamás me había llegado a lastimar, su mirada llena de amor me dio el valor para dejar mis pensamientos de lado y besarlo en los labios en un gesto de aceptación.
Lucario comprendió y entonces comenzó a rosarse contra mi entrada, ahogué un gemido en mi garganta, Lucario descendió sobre mis labios reclamándolos y entonces en ese pequeño momento de distracción se introdujo en mi lentamente hasta llegar a fondo. Las lágrimas querían salir pero Lucario me distrajo con el beso y acarició mi cuerpo con sus manos calmándome.
Rompimos el beso y entonces Lucario pasó su brazo izquierdo por debajo de mi cuello y me atrajo hasta él, por mi parte yo lo abrase pasando mis brazos por debajo de sus hombros y descansando mis manos en su espalda.
Sin previo aviso comenzó a moverse y en un principio me costó trabajo no quejarme por el dolor pero después ese dolor fue remplazado por el placer, Lucario comenzó a aumentar la velocidad de sus estocadas arrancándome gemidos que de vez en cuando morían en sus labios al igual que el jadeaba en mi cuello.
—Rena... te amo—
Sentía como algo iba creciendo en mi vientre hasta que de pronto esa sensación desbordó por todo mi cuerpo llevándome al orgasmo mientras sentía como Lucario se derramaba en mi interior, se dejó caer sobre mi y me atrajo a su pecho.
En ese instante sentí como una especie de conexión con Lucario, era algo hacía sentir a mi pecho cálido y a la vez era como si ya nada faltara en mi, como si Lucario hubiera llenado ese pequeño vació que sentía en mi interior y lo remplazara por amor.
En ese instante comprendí lo que Rika y Calulumon me trataban de decir, había encontrado a mi otra mitad, mi alma gemela, el amor de mi vida, y entonces comprendí que algunas leyendas se podían hacer realidad.
