Hola! En primer lugar... gracias Mariaa :D fuiste mi luz de inspiracion para continuar escribiendo me alegro de que te haya gustado el primer capitulo! Y bueno no lo dije antes pero ahora lo harè, escribì este fic porque me cansè de leer historias GinMatsu que tienen finales tristes o tragicos y angustiosos :( Por eso les agradecerìa que me dejen sus comentarios y criticas son de gran ayuda para mi motivacion :) Les dejo el cap espero que les guste.
La teniente de la décima división corría agitada por los rincones de la Sociedad de Almas, necesitaba un lugar calmada, un lugar para pensar, agitada divisó un gran árbol a tan solo unos metros, se dirigió allí sin dudar. Apenas llegó al frondoso árbol no hizo más que caer de rodillas y llorar ¿Pero por qué? ¿Era dolor por heridas del pasado abiertas? ¿O era felicidad por tenerlo de vuelta? No lo sabía, y es que Ichimaru Gin podía hacer tambalear su mundo entero, su psiquis, su cuerpo.
Lo tenía tan cerca, pero sentía como si sus pies no pudieran avanzar hacia el ¡Estaba en el mismo lugar que ella por Dios! Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la presencia de Unohana que se aproximaba pasivamente.
—Buen día Rangiku-san— Saludó con amabilidad la mujer, la rubia sonrió secándose las lágrimas.
—Buenos días Capitana ¿Qué hace usted por aquí? — Dijo con tono pensativo, normalmente Retsu Unohana no sería vista paseando por los rincones del Seretei, no sin alguna razón. La pelinegra miró al cielo.
—Solo pensé que te interesaría saber de tu amigo— La tez de la teniente empalideció ¡Por supuesto que quería saber de el! Solo que no pensaba que un tema tan delicado y confidencial como el estado de salud de un traidor de rango Capitán le fuera confiado justo a ella. — ¿Te gustaría saber de él? —
— ¿El está bien? ¿Dijo algo? — Las palabras salieron casi inconscientemente de su boca, era como si fuera el corazón el que estuviera hablando y la voz quebradiza y nerviosa acompañaba los latidos que seguían un ritmo rápido.
Unohana le dio la espalda.
—Está bien. Parecía algo perturbado. — Este sin dudas era uno de esos momentos en los que el aura de la Capitana cambiaba de amable súbitamente a seria. Volvió a mirarla a los ojos y le dedicó una sonrisa para reconfortarla. —Mañana le daremos el alta, le hablé sobre ti— Dicho esto Unohana se marchó.
Rangiku quedó en estado de shock; mañana Gin podría dejar de ser medicamente cuidado, pero no sabía hasta qué punto eso era bueno o malo… Eso se decidiría en unas horas, en la reunión de Capitanes y Tenientes a la que había convocado el Comandante General para discutir el asunto.
En las habitaciones del Escuadrón Cuatro un hombre de pelo blanco se encontraba solo con sus pensamientos; estaba oscureciendo afuera y las últimas aves cantaban sus rezos por él, por el destino que tendría. Miró por la ventana y pensó que ya podría levantarse y observar mejor el exterior, se levantó de la cama y se acercó a la ventana. Apoyándose en el marco admiraba la puesta del Sol.
—Capitán…— Ichimaru se volvió y vio a un joven rubio de mirada melancólica parado en la puerta de su habitación.
—Izuru… que grata sorpresa— Dijo dedicándole una de sus habituales sonrisas, el joven siguió serio mirándolo a los ojos con una intensidad que asustaba. —No vas a decirme nada ¿verdad? — La sonrisa burlona ahora cambió a una nostálgica, se acarició sus blancos cabellos y bajó la mirada. —Vaya, vaya; pues supongo que no te puedo culpar Izuru, yo también me odiaría si fuera tú… de hecho creo que me odio tal vez un poco—
Pasó casi un minuto en silencio hasta que el rubio habló.
—Yo no lo odio taichou… pero… ¿por qué? — La voz de Kira se quebrantó y sus ojos se humedecieron. Ichimaru perdió la sonrisa.
—Si te lo digo dirán que te manipulé, lo único que puedo decirte es que nadie se imagina lo que esto fue para mí— Inmediatamente el teniente miró a su ex Capitán con mirada suplicante, Gin sonrió. —Ay por favor Izuru no pongas esa cara, no cambiaste en nada, me alegro de eso… Por favor vete si no quieres tener reprimendas luego; y te felicito por tu actuación contra esos Arrancar. Te volviste muy fuerte. — Kira asintió y sonrió casi imperceptiblemente antes de irse.
La noche estaba silenciosa, al igual que el salón de reuniones donde sen encontraban todos los capitanes y tenientes del Gotei 13, todos con semblantes y expectativas confusas sobre lo que develaría aquella reunión.
—Comencemos— Dijo Yamamoto.—El motivo de esta reunión ya todos lo saben, voy a dejar de lado las formalidades e iré al grano; Ichimaru Gin.— Todos guardaron silencio y esperaron con seriedad que el Comandante General prosiguiera.—Fuè el Capitán de la Tercera División, uno de los tres capitanes traidores y el mas cercano al ya fallecido Aizen Sozuke... muerto por sus propias manos en dudosas circunstancias. Ahora, los convoqué a todos aquí para que me dieran su opinión sobre el destino de este hombre, bien podría ser ejecutado como también devuelto a su cargo—
—Es un traidor creo que no hay nada que discutir— Dijo tajantemente Soi Fong mientras que Omaeda comía de manera nerviosa sus frituras y una gota caìa por su frente.
—Opino lo mismo— Prosiguió Hitsugaya mirando a Momo.—Incluso fuè capaz de atentar contra la vida de la teniente Hinamori antes de ser revelado como traidor—
—Pero Toshiro, esa era su intención ¿Recuerdas lo que dijo sobre ser solo el señuelo para hacernos creer a todos que el había matado a Aizen taichou? Por lo tanto creo que no lo consideraría tan válido en su contra, solo fuè una estrategia, tal vez ni siquiera lo hizo por su propia voluntad— Dijo Momo tímidamente, a esto Hitsugaya solo pudo fulminarla con la mirada.
—¡Pero es que piensas defender al que trató matarte Hinamori!?— Exclamó furioso el príncipe del hielo, no podìa creer lo que su amiga estaba diciendo; Yamamoto golpeò su bastón contra el suelo sonoramente.
—Agradecería que no se mezclaran asuntos personales Capitan Hitsugaya— Una vez mas todos quedaron en silencio por la imponente presencia del Comandante, quien parecía ajeno a la tensión reinante. —¿Alguien mas quiere agregar algo?— Izuru y Rangiku intercambiaron miradas, la rubia quería a mas no poder defender a su amigo a aquel que la rescató en su infancia, pero sentía que nadie la iba a tomar en serio. Kyoraku al parecer se diò cuenta de esto y con su despreocupada manera de comportarse rompió el hielo.
—Yama-jii yo opino que debemos escuchar la versiòn de Ichimaru tal vez nos sorprenda ¿No cree?— Dijo sonriendo.
—Estoy de acuerdo con el Capitán, no serìa justo si no escucharamos el testimonio del acusado y podríamos despejar las dudas sobre las "dudosas circunstancias" en las que Aizen fuè asesinado por él.— Dijo Ukitake, Matsumoto pudo al fin respirar un poco mas tranquila. Yamamoto carraspeó.
—En ese caso, antes de interrogar al acusado quisiera hacerle un par de preguntas al único testigo del hecho y el hombre que atacó a Ichimaru por la espalda para poder traerlo a la Sociedad de Almas; teniente Marechiyo Omaeda cuéntanos que viste u oíste— El robusto hombre se ahogó con las frituras, la mirada de Yamamoto lo inquietaba demasiado, en vez de una petición parecería que lo hubiera amenazado, se rió nervioso.
—Etto verá Comandante yo no vì nada solo aproveche que tenìa baja la guardia para golpearlo con mi shikai— Volvió a reírse nerviosamente, acto seguido recibió un golpe de Soi Fong.
—Idiota ¿No me mencionaste ayer algo que dijo mientras estaba inconsciente?— Omaeda pensó por un momento ¡Ya lo recordaba!
—Aaah si, mientras lo cargaba hacia donde estaban los demás pude escuchar algo asì como "Por fin lo hice Ran"— Dijo imitando los ojos cerrados de Gin con un fondo de rosas atrás de el; ahora todas las miradas se posaron en Matsumoto, esta última no podía creer lo que oìa ¿Acaso ella tenìa algo que ver con las acciones de Gin?
Bueno hasta aquì llegue pero no tardare en subir el siguiente, tal vez incluso lo haga en un rato xD como sea gracias por leer (si alguien lo hizo ;_;) jajajaja abrazos :)
