hola, hola :D dejo por aqui el tercer capitulo espero que se de su agrado
Era el cuarto día en la Sociedad de Almas desde el fin de la Guerra de Invierno, y el tercero desde la llegada de cierto ex Capitán herido. Las cosas iban tomando su cauce y como tal, el Comandante buscaba fervientemente respuestas al por que de la muerte de Aizen; y buscar claridad de mente para poder tomar la decisión de restituir a Ichimaru en su anterior cargo o ejecutarlo. Si bien era un traidor, quiérase o no, el Gotei 13 le debía mucho ya que pudo asesinar al hombre que ni siquiera todos los capitanes juntos pudieron; sin contar que todavía no habían encontrado a un Shinigami decente para el cargo de Capitán por lo tanto todavía habían 3 puestos vacantes… y ciertamente Ichimaru había sido un niño prodigio desde su niñez, así que con este interrogatorio se podría sacar esas dudas que rondaban su calva y sabia cabeza.
La teniente Matsumoto y los Capitanes Kyoraku y Ukitake acompañaron por propia petición del viejo Yama-jii a la sala de interrogatorios en las dependencias del Escuadrón 2, la primera para poder corroborar y examinar al acusado en caso de una supuesta historia ya que se suponía que se conocían bastante, y los otros dos porque eran de su más alta confianza y estarían prontos, alguno de los dos, a convertirse en Comandante General por lo tanto deberían acostumbrarse a lidiar con situaciones complicadas.
En las primeras horas de la mañana agentes del Onmitsukido se llevaron a Gin con una capucha tapando su rostro, como si se tratara de un criminal, hacia las dependencias del segundo Escuadrón, este último iba resignado a lo que le deparara el destino, se sentía como una vaca camino al matadero, algo así. Cuando llegaron la capucha le fue sacada y se encontró con una reinante oscuridad y silencio; estaba sentado con una pequeña mesa al frente en la cual se encontraba la única fuente de luz en la habitación: una farola con una vela dentro, el peliblanco tragó saliva… había escuchado mucho acerca de los interrogatorios del Onmitsukido ¿Tal vez le cortarían un dedo? O peor… alguna parte intima.
Con estos pensamientos en mente Ichimaru se preparaba psicológicamente para la supuesta futura perdida de alguno de sus miembros, hasta que se abrió una gran puerta que lo encegueció por la luz del exterior, solo alcanzo a ver cuatro siluetas hasta que la puerta se cerró y quedó otra vez en penumbras. Conforme a las personas se iban acercando a la luz de la farola en la mesa de madera pudo reconocer sus rostros: estaban el Comandante General, los Capitanes de la 8va y 13va División… y la Teniente Rangiku Matsumoto.
El corazón de Rangiku se estremeció al ver el rostro de su amigo, su rostro estaba algo pálido y su sonrisa de siempre estaba ausente para dejar lugar a una expresión de desconcierto; sus miradas se interceptaron e imágenes del pasado fluyeron entre ambos, el ex Capitán bajó la mirada.
—Ichimaru Gin, estamos aquí para hacerte un par de preguntas ¿Estás de acuerdo? — Habló Yamamoto con solemnidad.
—Lo estoy Comandante General— Dijo aún cabizbajo.
—Muy bien, de todos modos no podías decir que no, empecemos de una vez— El anciano tomó asiento en una de las cuatro sillas dispuestas frente de la mesita. —Tomen asiento Ukitake, Kyoraku, Rangiku. Muy bien, hemos tenido testimonios y varios veedores que aseguran que fuiste tú el que mató a Sozuke Aizen ¿es eso verdad? —
—Lo es—
—Pero también es verdad que te fuiste con el junto con Tosen Kaname, también muerto, como un traidor ¿no es así? —
—Lo es Comandante— Dijo sonriendo con calma, Yamamoto lo inspeccionó un momento con los ojos entreabiertos antes de seguir.
—Entonces jovencito…— Dijo con tono severo. — ¿Puedes explicarnos por qué lo hiciste? — De pronto la tensión empezó a adueñarse del lugar, era la pregunta del millón,
Gin frunció el ceño alzó la mirada hacia todos los presentes, en especial hacia la rubia; parecía como si su lengua no pudiera articular palabra alguna, le era tan difícil decir la verdad… ya se había desacostumbrado; sus manos temblaban en una nerviosa danza, aunque sonriera para tratar de ocultar su nerviosismo.
— ¿Necesitas un vaso de agua? — Dijo el Comandante con tono burlón como refiriéndose a un niño, Matsumoto se sentía impotente pues sentía a la gran presión que era sometido. —Porque si quieres uno tendrás que decirnos la verdad primero… ¿en calidad de que mataste a Aizen? ¿Hubo alguna razón que desconozco? ¿O simplemente fue otro engaño Capitán Ichimaru? — Las palabras del viejo parecían martillarle los oídos ¡Por Dios! ¿Cómo podría decirlo en frente de ella? Se tomó la cabeza con sus manos y por primera vez los Capitanes, la Teniente y el Comandante vieron la expresión de desesperación en la cara del enigmático ex Capitán.
— ¡No! — Gimoteó en un intento de gritar, pero no pudo; Rangiku se tapó la boca con una de sus manos conmocionada, era tan raro ver esa faceta de Gin… después de tantos años había descubierto al ser vulnerable que se escondía detrás de ese hombre misterioso en todos los sentidos. —Yo no engañe a nadie, puedo jurarlo…— Yamamoto lo miraba con atención. —Todo lo que hice… fue una venganza solamente—
Yamamoto Genryusai articuló un sonido aunque ninguna palabra, incluso él se hallaba sorprendido.
—Dices que fue una venganza…— El acusado asintió serio. — ¿Venganza de qué? —
—Esto es difícil de contar, en especial con la teniente Matsumoto por aquí— Dijo confundido. —Pero también quiero que sepas la verdad Ran— Gin le dedico una mirada a la susodicha y le sonrió levemente, como cuando se despidió de ella antes de irse a Hueco Mundo. —Yo la encontré cuando era pequeño y desde entonces vivimos juntos sobreviviendo, pude ver que algunos shinigami la dejaron tirada en el suelo después de llevarse una esfera de color rosa de ella, al comienzo no lo entendí; pensé que había desfallecido del hambre pero pocos días después cuando salí por algo de leña vi a esos mismos hombres entregándole la esfera a Aizen Sozuke… fue allí que entendí lo que estaba pasando, pensé que haciéndome su sombra podría derrotarlo y quitarle el Hogyoku para poder devolverle sus poderes a Rangiku— Los cuatro altos rangos del Seretei guardaron silencio sorprendidos por la revelación. —Pero cuando lo maté el Hogyoku se había ido con él al parecer—
—Ya veo…—Dijo el viejo Shinigami reflexionando. — ¿Sabes que hiciste muchas acciones incorrectas por esa causa verdad? —
—Lo sé muy bien, pero a mí solo me importa el bien de la teniente Comandante— Dijo volviendo a sonreír, esa sonrisa andrógina casi artificial que le calaba los huesos a Matsumoto. —Esa es mi versión y la verdad Comandante General, me ejecuten o no estoy satisfecho con lo que hice— El susodicho, Yama-jii, se levantó de su asiento y tomo su bastón en manos.
—No es necesario que lo aclares Ichimaru Gin, desde ahora serás restituido a tu cargo, con vigilancia de día y noche por parte de oficiales especializados del Escuadrón 2 hasta nuevo aviso. — Esto último lo dijo en un tono seco e imperativo, Ichimaru no podía creer lo que le estaban diciendo, ni siquiera en sus más altas fantasías se encontraba esta posibilidad… por fin, una segunda oportunidad de vivir, de ser feliz junto a ella.
Bbien pues¿que les parecio? espero sus comentarios :D y para el proximo capitulo habra reencuentro señoras y señores o/o
