Les dejo el cuarto capitulo queridisimos :)


Los cuatro altos rangos que se encontraban en la sala de interrogatorios salieron desapercibidos de la misma, a la salida Soi Fong los esperaba, y aunque esos hostiles ojos intentaran disimularlo la curiosidad la carcomía.

— ¿Qué tal les fue? — Dijo de forma despreocupada.

—Las dudas están despejadas. El será restituido a su cargo— Los ojos de Soi Fong se ampliaron en una desagradable sorpresa por lo que había salido de la boca del Comandante. —Con todas las precauciones necesarias, claro. Esa misión te la encargare a ti Soi Fong crea un equipo de vigilancia decente para Ichimaru como a ti te parezca mejor—

—Pero Comandante ¡¿Qué tipo de resolución es esta?! Lo dije desde el comienzo, es un traidor y nada va a cambiar ese hecho— Ante estos comentarios de parte de la asesina profesional Matsumoto se turbó, había estado todo el día pasando prácticamente de incognito; no hablo y no dio a conocer sus opiniones por el miedo a no ser tomada en cuenta pero esta vez cambiaria eso.

—Disculpe el atrevimiento Capitana— Dijo la rubia con el ceño fruncido. —Pero a usted le pasó lo mismo con Yoruichi-san… y ¿Qué paso? Fue un malentendido, justo como lo es este caso— Soi Fong hizo un gesto de molestia, bufó y le dedicó una mirada desdeñosa a Matsumoto antes de irse.

Las noticias se esparcían a la velocidad de la luz en la Sociedad de Almas, las reacciones variaron en cada caso, por ejemplo las reacciones neutrales casi sin darle importancia al asunto fueron de la de los capitanes de la décima, décimo segunda y cuarta división y los tenientes Omaeda, Kotetsu, Yachiru. En el grupo de los que estaban en contra, por así decirlo, estaban los tenientes Ise, Sasakibe, también el capitán de la décima división, que prácticamente emanaba fuego de sus ojos, junto a los capitanes de la segunda y sexta; pero aunque Byakuya fuera tan apegado a las normas y principios y se encontrara algo irritado por la decisión de Yamamoto si le guardaba cierta admiración a Ichimaru, ya que prácticamente salvó al Sereitei y al mundo de una forma silenciosa, mortal, digna de un inteligente estratega y espía de alto nivel. Antes de que Kurosaki Ichigo hiciera añicos tanto la copia de Karakura como parte del Seretei luchando con Aizen y su fuerza bruta. Por último los "pacifistas" en donde se encontraban incluidos los capitanes de la séptima, octava y decimotercera división junto a los teniente Hinamori, Kira, Hisagi, Iba y Rangiku.

Pero el resto de oficiales seguían en plan de desconfianza, los susurros de comentarios agrios eran escuchados en cada rincón, pero claro solo eran susurros, nadie tendría el valor de cuestionar abiertamente las decisiones del Comandante General, no si no querían convertirse en deliciosas brochetas asadas.


Toda esta historia era demasiado nueva para el ¿acaso habría sido una buena persona o hecho buenas obras para que el karma lo favoreciera así? El no creía que habría hecho ninguna de esas cosas, lo único que había estado haciendo era proteger lo que el amaba, nunca consideró si esta era bueno o malo en si, sino si era bueno o malo para ella. Es que habían pasado tantos años fingiendo, construyendo una imagen, una personalidad, una vida… que no sabia como comenzar desde cero otra vez, dicen que la venganza siempre mata al vengador; no es que el se sintiera muerto o algo así, pero si raro y vulnerable ¿Cómo era el verdadero Gin? Se preguntaba a si mismo. Solo el tiempo lo diría.

Interrumpiendo sus pensamientos, un pájaro trinó y lo hizo despabilar, estaba en su antiguo escuadrón… había sido llevado desde la sala de interrogatorios hasta allí, su oficina estaba desolada; no más bien desahuciada, abandonada y vacía, habían telas de arañas por doquier y viejos papeles se hallaban desparramados. Claro también habían papeles actuales, pero al parecer de ellos se había encargado Izuru en su sala porque la suya por lo que parecía no había sido visitada por nadie desde que se fue. Como sea el viejo Comandante le había dejado doblado e impecable la prenda distintiva de los capitanes del Gotei 13, el haori blanco con el numero 3 inscripto en la espalda. Ah eso le traía muchos recuerdos, era como mirar desde la cima de una montaña todos tus logros, pero ahora era cuestión de escalar otra, una más alta y peligrosa incluso que la que tuvo que recorrer para borrar del mundo a Aizen, la montaña para llegar a la mujer que amaba. El peli blanco, sumido en sus pensamientos, empezó a limpiar y a ordenar automáticamente, barrió el polvo de la superficie y fue a buscar un trapo para fregar el piso, una vez arrodillado y fregando cual ama de casa, Ichimaru imitó al pajarillo entonando melodías al azar.

—Con permiso, taich…— Kira quedó pasmado con la escena, pues el abrió la puerta y lo que se encontró fue al trasero de su capitán moviéndose acorde a las melodías que este tarareaba mientras fregaba el piso dándole la espalda. Este último al sentir el saludo, se paró y dio media vuelta para poder saludar apropiadamente después de tanto drama al rubio.

—¿Qué pasa Izuru? — Dijo con la expresión de un zorro confuso.

—N-no es nada en serio Ichimaru-taichou— Dijo calmándose un poco ¡ay qué hombre! Sus facciones se serenaron e hizo una leve reverencia en forma de agradecimiento antes de hablar. —Enserio me alegro de que esté con nosotros otra vez—

—Y yo me alegro de no haberte perdido Izuru— Los ojos del rubio se ampliaron. —Eres un excelente teniente y un buen muchacho me sorprende que aún no hayas encontrado una noviecilla, pero en cuanto tengas una me la presentas para darles mis felicitaciones. — Dijo Gin con su sonrisa habitual y tono burlesco, Kira le sonrió amargamente con un aura azul encima de él, ya tenía que suponer que su taichou era bien hetero.


Matsumoto se encontraba pensando en la forma de acercarse a el ¡Rayos! ¿Será demasiado pronto? Tal vez debería esperar a que el viniera por ella. No, no podía demorarse tanto tiempo, suficiente había tenido que esperar para verlo hasta ahora así que apresuró el paso con rumbo al escuadrón número tres, pero una pequeña pero fuerte mano la tomo de la muñeca, miró para ver quién era… pero ¿Qué rayos se suponía que estaba haciendo Soi Fong?

— ¿A dónde crees que vas? — Dijo sonriendo levemente la pelinegra mientras apretaba más la muñeca de Rangiku.

—No es asunto de usted—

—Oh ya se ¿buscando al bastardo cara de zorro no es así? — Le dijo en el oído, ante esto Matsumoto se deshizo del agarre.

—Déjeme en paz Capitana Soi Fong, le recuerdo que soy la teniente del Capitán Hitsugaya no suya—

—Ese niñito debería mantenerte a raya, mira que dejando a sus subordinados andar con semejante criminal, se nota que no se interesa para nada en ti— Las dos mujeres se acercaban cada vez más la una a la otra dispuestas a empezar un pleito hasta que ambas chocaron con una figura que se interpuso ante ellas.

—Nee taichou creo que la teniente fue clara, no muerdo, así que no tiene que preocuparse por ella— Dijo Ichimaru con una sonrisa y expresión sombría, la capitana de baja estatura se retiró de inmediato no sin antes darle una mirada de odio a la voluptuosa teniente.

— ¡Pero que rayos le pasa a esa enana!? — Dijo Rangiku inflando las mejillas, el enojo había hecho que se olvidase de que su antiguo amigo estaba allí pero inmediatamente su inconfundible y suave risa la hizo poner los pies sobre la tierra, lo miró y el también, se veía igual que antes… su cuerpo, su expresión, todo pero sentía algo distinto por parte de el sin embargo.

Ninguno de los dos pronuncio palabra alguna, por un minuto se dedicaron a contemplarse uno al frente del otro, Ichimaru con su sonrisa andrógina rompió el hielo al ver que una lagrima empezaba a caer de los ojos de Matsumoto; la abrazo en un gesto de afecto y contención… la rubia expandió sus ojos a mas no poder, nunca había pensado en que recibiría un abrazo de él, nunca, y ahora lo estaba sintiendo; ese calor humano que emanaba de su cuerpo, su respiración cerca de su cuello, sus brazos rodeándola… no sentía como si mil serpientes la estuvieran ahogando, era como si un hombre arrepentido la consolara.

— ¿No piensas saludarme? — Dijo sin romper el abrazo. Rangiku con estas palabras no pudo hacer más que llorar sonoramente ahogando el llanto en el pecho de Gin, eran lágrimas de alegría, como las lágrimas de un gato de cenizas abandonado y que por fin se vuelve a reunir con su amo.


Fin. Ok no jajajajajaja en cuanto pueda subo la conti espero que les guste