Hola! buen dia (? muchas gracias por todavia seguir leyendo mi historia producto de mi desahuciada mente (? les agradezco a todos/as y con respecto a la pregunta de majrob, esta historia esta situada despues de la batalla en la falsa Karaura, pero como ven le ahorre a Ichigo el trabajo de matar a Aizen xD perdon por la confusion les dejo el capi :)

El mundo parecía haberse detenido en ese instante solo para ellos, algunas de las hojas del árbol de caqui caían producto de la brisa que soplaba con ánimos, aunque sin quebrar el ambiente de paz; más bien parecía ayudar ya que el sonido de las hojas y el viento contribuían a agregarle un toque mágico y nostálgico a aquella tarde en uno de los pasillos de la Sociedad de Almas. Los dos shinigamis seguían aun unidos en un cálido abrazo y el llanto de la mujer casi había desaparecido, solo quedaban vestigios de lágrimas en su rostro; precisamente por eso el ex desertor rompió el abrazo para pasar delicadamente su mano derecha por las mejillas de Rangiku para poder atrapar las pequeñas gotas que adornaban la rosada piel. La susodicha sonrió y se dio cuenta de la cercanía que había entre ambos así que nerviosamente se alejó unos centímetros de Ichimaru son un leve sonrojo antes de hablar.

—Perdóname— Dijo riendo levemente y señalando sus ojos aun humedecidos. —Es solo que tu…— Hizo una pausa y lo miró, el mantenía su mirada hacia ella ¿o no? Quien sabe tal vez se estaría durmiendo de parado y ni si quiera se daría cuenta porque la verdad nunca había visto a su amigo con los ojos abiertos alguna vez, aun así se dio cuenta de que la estaba escuchando, pues era correspondida con gestos, ahora seguía con su imperturbable sonrisa pero la posición de sus cejas indicaban curiosidad. —Tú me tienes revolucionada últimamente, esto fue tan repentino—

— ¿Revolucionada? No sabía que te interesara tanto Rangiku — Ella suspiro mirando con extrañeza a su interlocutor, frunció el ceño.

— ¿Cómo puedes hablar así tan despreocupadamente después de todo lo que paso? — Dijo con molestia volteando para darle la espalda al Capitán. —Después de todo lo que me hiciste pasar— Lo último sonó en un susurro, susurro que fue llevado lejos por el viento que se tornó algo más violento que instantes antes, lo suficiente como para hacer bailar los cabellos de ambos

—Ya lo sabes todo, solo quería ayudarte, pero no salió como pensaba, el Hogyoku…— Dijo más serio, acercando su mano hacia el hombro de Matsumoto hasta apoyarla ahí. Ella se estremeció ante el contacto.

—Ya estoy harta del asunto del Hogyoku, el poder, las peleas; está bien ya sé que tienes lastima de mí porque lo reconozco: no pude con ni siquiera una de las integrantes de aquella Fracción con la que me enfrenté— Ichimaru sintió una presión en el pecho, él nunca había pensado eso. — Si no hubiera sido por Momo hubiera sido comida para ellas, seguro piensas que el título de teniente lo gané desde arriba la verdad ni yo sé cómo lo hice—

—Nunca dije ni pensé nada parecido a eso Rangiku, quería devolverte lo que te habían arrebatado, si tuvieras esa energía estoy seguro de que incluso podrías llegar a ser una Capitana; la perdida de esa energía supuso un shock importante para tu cuerpo, algo irreparable—Dijo aun sosteniendo a la rubia, lo que ella había dicho antes lo lastimaba, no era que quisiera victimizarse ni nada, es solo que ella sonaba tan quebrada que no lo soportaba, la mujer se dio media vuelta para mirarlo.

—Hubiera preferido que te quedaras conmigo y no tener el maldito poder, al fin y al cabo no lo tengo tampoco ahora— Dijo alejándose. —Mejor hablamos otro día Gin, perdón— Musitó amargamente, él se quedó en silencio decepcionado de sí mismo, eso había sido un golpe bajo… ella tenía razón, nada de lo que él había hecho había dado frutos, no había tenido sentido, se fue caminando y en el camino se encontró con cierto Capitán de baja estatura.


Que estúpida había sido, era la primera vez en que tenían una verdadera charla ¡y desperdiciaba la oportunidad! Maldita manía de siempre querer ser la ofendida; se acomodó los cabellos y llego a su Escuadrón para ver si su taichou había dejado papeles para ella; evidentemente había dejado papelerío… y mucho. Pero él no estaba. Meh que más da, pensó sacando una botella de sake de entre sus pechos.

Todo lo que hacía era leer y firmar, leer y firmar, leer y firmar; al final del día solo firmaba no importaba que era lo que contaba era que ella había realizado su trabajo, la puerta sonó en unos golpeteos, había alguien afuera.

— ¡Pase! — Exclamo para que sea quien fuese entrara de una vez, tal vez era Gin que le traía un ramo de rosas para disculparse con ella y de repente la tiraría en el escritorio para hacerla suya ahí mismo ¡Kyyaaaa!

La escena con la que se encontró Shuuhei Hisagi era algo extraña, Matsumoto estaba excesivamente ruborizada por el alcohol, tirada en el suelo moviendo pies y manos mientras se reía pícaramente; carraspeo para hacerse notar, la rubia lo inspecciono y una expresión de ligera decepción inundo su rostro ¿pero qué?. —Hey Matsumoto-san ¿te encuentras bien? — La susodicha se incorporó y balanceándose asintió con una sonrisa retorcida.

— ¿Quieres? —Dijo ofreciéndole la botella de sake al teniente de la novena división, ellos se habían vuelto verdaderos camaradas junto a Izuru desde aquel día de la ejecución de Rukia Kuchiki. El moreno sonrió.

—No quiero estar en el mismo estado que tú luego dime ¿viste a Ichimaru? — Dijo sentándose relajadamente en una de las sillas del escuadrón esperando una respuesta, sabía que el asunto era muy especial para su amiga, algunas veces sentía hasta un poco de celos de aquel hombre que tanto le agradaba a Rangiku; estaba seguro de que aunque ella dijera que lo quería como a un hermano, lo que había entre ella y ese hombre era más que una relación amistosa, por lo menos eso veía el en ella en la forma en que se expresaba acerca de él o sus reacciones. Rangiku se abalanzó sobre el en uno de sus típicos abrazos de borrachera lloriqueando infantilmente.

— ¡Fue tan emocionante Hisagi-san! El… y luego yo… y luego ¡Ash! — Él se ruborizo ante el contacto entre ambos.

— ¡Pero explícate mejor m-mujer! — Dijo nervioso.

—Quiero decir que el… pero yo… él quería… y luego… BUAAAAAAA— Empezó a lloriquear como una niña otra vez y Hisagi fue ensordecido por el estruendo de la voz de la mujer, le quitó la botella para que… lo único que consiguió era que lloriqueara más, pero iba a ser lo mejor, luego le tendría que contar lo que había pasado; cuando esté sobria.


El reiatsu celestino emanaba del Capitán Hitsugaya que empuñaba su espada apuntando hacia Ichimaru.

—Parece que las escorias siempre se salen con la suya— Dijo en un tono severo Toshiro, Gin apenas se inmutó y mantenía su postura despreocupada y burlona. — ¡Pero hare que nunca hayas querido volver hacia acá maldito! — Corrió rápido hacia la posición del ex desertor y se abalanzó contra el pero antes de que pudiera cortarlo sintió como otra espada se resistía a aquel ataque; los orbes del pequeño capitán se expandieron en una mezcla de cólera y sorpresa. — ¿Qué crees que estás haciendo Momo? — La castaña se encontraba aun forcejeando con Toshiro, ignoró el tono amenazante de este y ambos dejaron de lado el juego de espadas.

—No seas impulsivo Shiro-chan— Dijo con expresión de preocupación en su tierno rostro de niña, Ichimaru también se sorprendió ante aquel acto; ¿aquella chica no solía odiarlo?

—Tsk, no perderé más tiempo aquí— Hitsugaya se fue echando humo por las orejas, Momo quien se encontraba de espaldas al ahora Capitán del tercer escuadrón se dio media vuelta y le sonrió gentilmente.

—Él se acostumbrara pronto—

Okey, ahora sí que no sabía lo que pasaba, ¿la chica que había deseado en el pasado matarlo y lo odiaba con todo su corazón ahora lo había defendido de aquel mocoso y le sonreía como si nada? El mundo sí que daba muchas vueltas.

—Este… gracias— Dijo agachándose un poco hasta la altura de Hinamori sonriéndole inquietantemente igual que siempre, la verdad era que esa sonrisa le salía natural no era su intención el asustar a alguien. Momo se sonrojó.

—D-de nada Ichimaru-taichou— Y tal como la pequeña había llegado, también así se había ido rápidamente con un matiz rojizo en su rostro. El sonrió, por lo menos había una persona menos en su contra, o por lo menos neutral. Mientras caminaba de regreso a su escuadrón para su ultima hora laboral vio un papel tirado justo enfrente suyo, lo recogió y al instante pudo sentir el aroma de cierta mujer rubia y despampanante que le robaba las horas de sueño, miró el papel con curiosidad habían cosas escritas en él.

Me siento mal por lo de hace un rato ¿me perdonas? Salgamos a cenar algo o simplemente a charlar esta noche, pasarè por tu casa a las 9. Rangiku.

¡Qué bien! Eso le daría energías para seguir trabajando hasta que terminara el turno laboral.

Afuera del Escuadrón diez, se oían solamente alaridos y gritos, al parecer en acto de discusión, una de las voces eran del Capitán y la otra de su teniente.

— ¡Pero le digo que ya termine! — Grito inflando sus mejillas en protesta, el serio Hitsugaya inspecciono otra vez los papeles y enarcó una ceja.

— ¿Sabes que aprobar todo sin mirar no es trabajar verdad? —

—Pero debo irme taichou, es una noche especial y tengo que arreglarme— Dijo coqueta la rubia, el hombrecillo blanqueo los ojos, ya sabía con quién saldría su teniente, y no le agradaba nada. — ¡Ay taichou no ponga esa cara! Oh ya se…— Dijo con picardía. — Usted está celoso porque no saldré con usted, pobre pequeño, pues lo contentare la próxima saldré con usted— Dijo acariciando la cabeza de su Capitán como si de un niño se tratase, este se enojó inmediatamente y echó a patadas a Rangiku logrando así ella su cometido de librarse del papeleo.

Llego a su hogar y se dio un baño, luego salió ¿debería ponerse el uniforme Shinigami u otra ropa? Sería algo desesperado el ponerse otra ropa, tal vez parecería muy precipitado ¡Ay por Dios pero si lo conocía desde pequeño que importaba! Además estaba segura de que así Gin sufriría por ver a la diosa que se había perdido durante su estadía con Aizen. Asintió victoriosa buscando una blusa de tirantes color lavanda y una falda blanca muy delicada acompañada de zapatos chatos blancos, se puso algo de rubor y en minutos estuvo en la puerta de la casa de Ichimaru en un sector del Sereitei destinado a la residencia de los shinigamis de altos cargos.

Ante el golpeteo de la puerta el hombre por fin salió, parecía como recién salido de la ducha pues sus cabellos aun goteaban con el agua tibia, Matsumoto tragó saliva ¡Él estaba tan sexy!

Para el proximo capi la cena y algunos secretos revelados que se traera Momo? D: