Hola Mundo ! Les dejo otro capitulo.
Espero actualizar así todas las semanas, pero el colegio ya me esta fastidiando... y soy un asco trotando xD No se porque mencionarlo, pero es la verdad D: Odio Educación Física ! o.Ó
Disclaimer: Nada me pertenece.
Capitulo 4:
Todo el mundo sabe que las mañanas de los Sábados están hechas para dormir.
Odio levantarme más temprano del mediodía los fines de semana y Gilbert y Francis saben lo mal que me pongo cuando no duermo lo suficiente. Por eso es que estaba sorprendido (y molesto) al escuchar mi teléfono celular vibrar, señalándome que Francis llamaba.
No quise abrir mis ojos por el momento así que solo lo busque distraídamente en la mesita de noche junto a mi cama. Me costó mucho encontrar el maldito teléfono y cuando lo logre conteste con un bostezo.
Francis ni siquiera me dejo empezar a insultarlo.
"¡Se que realmente tienes muchas ganas de dormir!" Dijo la voz de Francis en la otra línea. "¡Pero tienes que ver esto!"
¿Ver qué? Ni siquiera tenía la fuerza para hablar. Solo permanecí con el teléfono presionado contra mi oreja y mis ojos aun cerrados herméticamente. La voz de Francis sonó divertida y yo realmente pude imaginar la sonrisa en su rostro.
"¡Vamos, dormilón!" Grito entonces. "Ven a la Librería de Gilbert y Ludwig. Te estaremos esperando aquí ~"
"¡Corta la llamada Francis! No nece-"
¿Ese era Gilbert el que gritaba?
Francis cortó la llamada y yo me quede ahí preguntándome que era exactamente lo que había escuchado. ¿Qué era lo que había pasado que necesitaba verlo? Por un momento pensé seriamente en darme vuelta y seguir durmiendo. Lo que sea que Francis encontrara divertido podría esperar, pensé, lo único que quería era seguir soñando, pero entonces la curiosidad me dio una patada en el trasero y decidí abrir los ojos.
Suspire y me decidí a empezar a arreglarme.
Afortunadamente, la librería de Ludwig y Gilbert no queda tan lejos de donde vivo y aunque aún sigo con sueño, llegue ahí en cuestión de minutos. Siendo Sábado, estaba cerrada, pero si Francis dijo que estarían esperándome, estaba seguro que la puerta iría a estar abierta y estaba en lo cierto. La campana de la puerta sonó y cuando di un paso cuatro ojos se voltearon para mirarme.
En realidad, solo fueron tres ojos.
"Oh, Dios mío, Gilbert ¿Qué ha pasado?" Exclamé. Ahí habían cinco pequeños sillones, dos de ellos ocupado por mis amigos y decidí sentarme junto a Gilbert. El me miraba con un ojo, porque el otro estaba negro e hinchado. Ahora que lo miraba mejor, también tenía un corte con mal aspecto en el labio. No podía entender porque el estaba en ese estado y mire a Francis con la duda en mis ojos. El rubio prácticamente estaba sonriendo de oreja a oreja.
"¡Paren de reírse de mí!" Grito Gilbert y trato de golpear a Francis, pero el mayor solo le golpeo la mano alejándola. Me quede mirándolos a ambos.
"¿Alguien va a decirme que ha pasado?" Pregunté y justo en ese momento el hermano de Gilbert entro.
Conozcan a Ludwig. Con su cabello rubio siempre peinado hacia atrás, ojos fríos y azules y una pose intimidadora. El es el hermano menor de Gilbert, pero parece más el mayor, tanto físicamente como mental. A veces me pregunto si de verdad están relacionados. Es que son completamente diferentes, como el día y la noche.
Si mal no lo recuerdo, los conozco a ambos desde el jardín infantil, pero nunca pensé que Gilbert fuera el hermano mayor. Nunca nadie lo hace, enserio.
"Se metió en una pelea…" Dijo Ludwig finalmente contestando mi pregunta. Sostenía unas cuantas gasas y una crema de aspecto extraño. Bajo la mirada de Francis y la mía, se puso de rodillas y comenzó a medicar el ojo de Gilbert, quien parecía bastante molesto por el gesto.
"¡Déjame, Ludwig! ¡No soy un bebe!" Le grito Gilbert, pero una mirada de Ludwig lo hizo callar.
"¡Actúas como uno!" Le dijo y Gilbert solamente bufo. Ludwig debe ser el único que puede hacer que Gilbert se calle. ¿Ven? Eso era lo que trataba de decir antes con la cosa del hermano mayor-menor.
"¡Para de sonreír, Francis!" Grito Gilbert. Francis aunque no se detuvo de sonreír se volvió a mirarme.
"Pareciera ser que ayer nuestro querido Gilbert decidió volver a casa con la chica equivocada…" Comenzó Francis y Gilbert se quejó.
"¡Por ultimo deja que mi Awesome persona cuente la historia!" Dijo. "¡Tu apestas!" Entonces me miro a mí, que, estaba seguro, me veía aun más perplejo que antes. "En ese club, el 'Nightwave' ¿cierto?" Comenzó. "¡Conocí a una chica realmente hermosa!" Sonrió. "Ella tenía el pelo rubio y largo y estoy seguro que una mirada de las de ella podía derretir un hielo. Decidí acercarme a ella…"
Nada extraño hasta ahora, pensé.
"Ella debe ser rusa, de todos modos… ¡no lo sé! ¡Demonios Ludwig, Eso duele! ¿Qué estaba diciendo? Ah, sí. Me costó un mundo que ella se sintiera a gusto conmigo, bailamos un poco, hablamos, le ofrecí un trago o dos, entonces estaba dispuesta a ir a casa conmigo…"
"¿Y entonces?" Pregunte.
"¡Entonces Gilbert conoció a su hermano!" Interrumpió Francis. "Parece ser que la chica en cuestión solo quería llamar la atención de su hermano. Su hermano la había estado esperando fuera del Club y cuando vio a Gilbert…" Francis apunto hacia el ojo negro de Gilbert.
"¡Tch!" Sonrió Gilbert. "Debiste ver el estado en que quedo el…"
"Si claro…" Francis soltó una risita y luego negó can la cabeza hacia mi cuando Gilbert estaba muy ocupado maldiciendo a Gilbert para verlo. "¿Qué hay de ti? Querido Antonio ¿Conociste a alguien interesante?" Pregunto Francis, cambiando repentinamente el tema.
Lo mire y todo lo que pude pensar fue el nombre 'Romano'. Romano. Romano. Romano. Romano. Romano. Romano. Romano. Romano. No pude parar de pensar en ese tipo toda la noche. Pensé que lo podría olvidar para la mañana, pero era como si mi mente no conociera otra palabra. Dios. Quería volver a verlo. No me importa cómo me había tratado ayer, y probablemente me trataría peor si me volviera a ver. Ese camarero, Alfred ¿así era? Había dicho que trabaja ahí. Podía imaginármelo ahí con un lindo delantal blanco…
"¿Antonio estas con nosotros?"
Parpadee hacia Francis. ¿Qué?
"Oh, déjalo ser, Francis…" Rió Gilbert. "¿No ves que todavía está soñando con el sexo que tuvo anoche?"
"No paso nada…" Me las arregle para decir al final. Me gustaría que algo hubiera pasado. Tanto Gilbert como Francis se quedaron mirándome. Trague saliva y me lamí los labios nerviosamente.
"¿Y que con la mirada soñadora?" Pregunto luego Gilbert.
"Es…" Bueno, ¿Por qué no podría alardear como hace Gilbert a veces? "Oh, nada…" Fue lo que dije al final. "Es solo un chico que conocí. Me humillo frente al camarero ayer…"
Gilbert y Francis intercambiaron una mirada, luego comenzaron a reírse. Yo no entendí el chiste.
"El es…" Comencé. Entre más pensaba en el, más quería volver a verlo. Podría tratar de conquistarlo un vez más ¿Qué podía perder?
"¡Oh, vamos, Antonio!" Dijo Gilbert. Ludwig parecía haber terminado con el tratamiento y se levanto para botar la gasa sucia. "¡Ya has sido rechazado antes! No hay necesidad de verse tan afligido…"
"El tiene razón por una vez… Cariño" Dijo Francis. "¡Hoy vas a encontrar a alguien más y mañana ni siquiera vas a recordar a ese chico!" Añadió, ignorando las miradas de Gilbert le mandaba por el 'por una vez'.
"¡Pero yo lo quiero a él!" Exclame de pronto (bueno, me queje) y Francis y Gilbert me quedaron mirando. En realidad, yo también estaba sorprendido de mi mismo. "Quiero decir…" Sentí como mi boca se secaba. "En ese entonces se volvió un gran reto… Yo realmente quiero… err…" No sabía que decir. Romano no tenía nada de especial. Francis tenía razón. Hoy saldría con alguien más y Romano no sería más que un recuerdo. Sin embargo, el hecho es que yo no quería encontrar a alguien más.
"Ya estas harto de los fáciles ¿Eh, Antonio?" Pregunto Francis con una péquela sonrisa y lo mire. Si, tal vez eso era. Siempre era la misma historia. Ligar. Bailar. Beber. Hablar. Él o ella aceptando irse contigo. Él o ella rechazándote. Y luego volver nuevamente a conquistar. Bailar. Beber. Estaba harto de eso. Eso era. Y luego este chico, que ni siquiera parpadeo cuando trate de salir con él, incluso me ridiculizo, había logrado finalmente condimentar las cosas un poco.
Si. Eso era, nada más. Solo quería tener a ese chico en la cama. Una vez que lo hiciera, todo volvería a ser normal.
Me dije esa mentira tantas veces, que al final me la termine creyendo. Le dije la misma mentira a Gilbert y Francis. Ellos me creyeron. ¿Por qué no lo harían? Yo también estaba seguro que esa era la verdad.
"Entonces estas tratando de decirme…" Dijo Gilbert. "¿Quieres volver a ese Club?"
"¿Te asusta que ese Gigante Hermano Ruso te este esperando?" Pregunto con una sonrisa Francis.
"¡No, por supuesto que no!" Exclamo Gilbert. "¡Vamos esta noche!"
"¡Tu no vas a ir a ninguna parte!" Dijo Ludwig, volviendo una vez a su apariencia intimidante. Gilbert se dio vuelta para mirarlo y abrió su boca en shock. "¡No hasta que ese ojo este curado!"
"¡¿Porque, Ludwig?" Dijo Gilbert parándose abruptamente, persiguiendo a su hermano hasta el apartamento que compartían subiendo las escaleras. "¡Yo quiero…!"
"¡Dije que no!"
Francis y yo nos quedamos escuchándolos por un momento, luego Francis me miro.
"Creo que esta noche solo seremos tu y yo…"
Asentí con la cabeza.
Esa noche no pude esperar a que Francis fuera a recogerme. Íbamos a ir en su auto y me prometió que ese día, si las cosas no iban bien, íbamos a regresar juntos. Eso significaba que Francis no iría a beber. Dude de eso.
Si estaba nervioso entonces, mientras esperaba a Francis, imagínense cuan nervioso estaba cuando finalmente llegaron al 'Nightwave'. Francis no se dio cuenta de nada, o si lo hizo, no me di cuenta. A lo largo del viaje e incluso cuando nos estacionamos cerca del Club nocturno no paro de hablar acerca de lo mucho que quería conocer a ese chico mío.
"¡Debe ser verdaderamente guapo!" Estaba diciendo. "¿Es rubio? ¿Moreno?"
No le respondí y luego entramos al Club. La música era tan ensordecedora como la noche anterior, solo que esta vez, no era consciente de ella. La gente estaba bailando maniáticamente alrededor de las luces que iluminaban rítmicamente sus caras. Mire a Francis y apunte hacia la barra. El me sonrió y yo hice mi cariño a donde sabia que Romano estaría.
Esta vez no sabía que decir, que truco usar, que sonrisa darle. ¿Qué podía hacer que un tipo como él se fijara en mí? No podía imaginarlo.
Francis y yo caminamos alrededor de la pista de baile, evitando la mayoría de la multitud y justo cuando estábamos a dos pies de distancia de la barra (pude ver la cabeza rubia de Alfred) Francis me agarro del brazo y me detuvo.
"¿Qué?" Pronuncié. Francis no me estaba mirando y me di cuenta de que casi había chocado con un hombre rubio de unas cejas verdaderamente gruesas. Por un momento casi me olvide completamente de Romano. El hombre se me hacia algo familiar…
"¿Francis?" Exclamo el otro hombre. Le pude oír perfectamente por sobre la música.
"¿Arthur?" Parpadeo Francis comenzando a sonreír. "¡Arthur!"
"¿Qué demonios estás haciendo tu aquí?" Exclamo Arthur y sus cejas se juntaron en confusión. Francis soltó mi brazo y pareció olvidarse completamente de mi existencia.
"¡Estoy aquí para bailar! ¡Obviamente!" Dijo Francis, moviendo un poco sus caderas y riéndose. "Es la primera vez que nos volvemos a ver en años ¿y tú me preguntas algo tan vulgar como eso? Yo debería preguntar qué estás haciendo tú aquí. ¡Pensé que los Ingleses eran aburridos!"
Los labios de Arthur se estremecieron en una mueca, pero hasta yo pude ver que quería sonreír.
"No has cambiado nada en absoluto, rana…" Dijo entonces. No estaba seguro si había escuchado bien. ¿Había dicho Francis o rana?
"Tu tampoco…" Respondió Francis sonriendo un poco. Mis ojos vacilaron entre Francis a Arthur y nuevamente a Francis y repentinamente me acorde.
El era Arthur Kirkland.
¿Cómo pude olvidarlo? Asistimos a la Primaria y la Secundaria juntos. En ese entonces Arthur y yo no agradamos mucho entre nosotros, incluso si en un principio habíamos sido buenos amigos, pero no recuerdo porque prácticamente nos convertimos en rivales. Recuerdo que hubo un periodo en que nos peleábamos por quien tenía las cosas más caras. Si yo tenía un lápiz de plata, el compraría una de oro. Si compraba el jeans mas a la moda, el compraría la camisa mas a la moda y así yo compraría los zapatos más geniales como un contra-ataque. Si, éramos así de estúpidos. Competíamos por un montón de cosas y finalmente terminábamos golpeándonos. A Gilbert le parecía divertido y realmente no le importaba, pero Francis por el otro lado no sabía qué hacer.
Por un lado yo era su mejor amigo.
Y Arthur y Francis por el otro tenían una relación bastante complicada. Ellos podían insultarse entre sí primero y luego ser los más grandes (bebedores) amigos al día siguiente. No estaban de acuerdo en nada y luego súbitamente estaban de acuerdo en algo completamente idiota. No eran realmente amigos pero no podías decir que fueran enemigos tampoco.
Era culpa de Arthur que Francis estuviera de acuerdo con el pacto. Eso fue lo que me dijo cuando le pregunte un día. Francis al final se había enamorado de Arthur y el día en que tuvo el coraje de decírselo, lo había rechazado absolutamente. Estoy seguro que no habían hablado desde después de eso…
Los mire ahora hablando como si nada hubiera pasado y decidí dejarlos solos. Me volví y vi el taburete de la barra en el que me había sentado la noche anterior y me dirigí hacia él.
Alfred me vio inmediatamente y miro medio con lastima, medio sonriéndome. Yo no sabía que era posible hacer una cara como esa.
"¡Oh, eres tú de nuevo!" Dijo Alfred y rio. "¡Pensé que nunca mas volverías aquí!"
"¿Por qué no?" Dije sonriéndole un poco. "Después de todo es un lugar agradable…"
"¡Gracias! ¡Es mío!" Volvió a reír Alfred. Parpadee. Alfred el camarero, ¿era el dueño del lugar? "Un héroe como yo…" Continúo diciendo. ""… siempre debe ayudar. ¡Incluso si es el jefe!
Asentí con la cabeza, pero realmente no entendí ninguna palabra de lo que dijo.
"Así que…" Alfred me sonrió. "¿Qué bebida no quieres beber hoy? O tal vez…" Se detuvo y miro a su lado.
"Yo no…" Comencé a decir. La verdad, no debía beber en caso de que Francis lo hiciera y si se había encontrado con Arthur, probablemente estuvieran tragando alcohol como si no hubiera un mañana.
Alfred me miro y acerco su cara a la mía. "Yo sé porque estás aquí…" Dijo. "Como el héroe que soy no quiero que nadie salga herido, ¡así que no digas que no te lo advertí ayer, pero!" Sonrió ampliamente. "Tal vez Romano necesita a alguien que lo haga salir de su caparazón también, así que…" Se echo hacia atrás y grito. "¡ROMANO! ¡Ven aquí~!"
Alfred había gritado tan alto que pensé que todos se volteaban a mirarnos. Sin embargo, nadie lo hizo. Afortunadamente. Mi corazón comenzó a palpitar más fuerte cuando una masa de cabello castaño oscuro apareció. Romano miro a Alfred con una botella de licor en su mano.
"¿Para qué demonios estas gritando, bastardo? No ves que estoy ocup-" Se detuvo en la mitad de la oración y me vio. Ahí de pie, estoy seguro que viéndome como un idiota. "¡Oh!" Dijo. "¡Es el bastardo Español!" Exclamo empujando a Alfred a un lado y mirándome fijo. "¿Estás aquí para enseñarme algo más de Español?"
Ahora que Romano estaba en frente de mis ojos, perdí el habla. ¿Debería decir Hola? ¿Lamento lo de ayer? ¿Sal conmigo?
"¡Romano, se amable con los clientes!" Le grito Alfred y la mirada de Romano se oscureció. Suspiro en voz alta y me quede mirando sus enojados, ojos castaños.
"¿Qué es lo que quieres?" Pregunto duramente.
"Tu número…" ¡Maldita sea la costumbre! Me maldije a mí mismo.
"Tú nunca aprendes ¿Bastardo Español?" Pregunto claramente molesto Romano.
"El nombre es Antonio…"
"Y debería importarme porque… "
No tenía una respuesta para eso, así que sonreí. "Es algo justo desde que se tu nombre, Romano…"
Romano maldijo y le dio una mirada asesina a Alfred, quien estaba tomando órdenes en algún lugar a la derecha de Romano y ya no nos estaba prestando atención.
"¡Como sea, bastardo Español!" Exclamo. "Dime lo que quieres, que o sino no podre dejar de mirar tu fea cara…"
"Quiero volver a empezar contigo…" Simplemente dije.
"Me refería a algo para beber. Hombre ¡No serás estúpido!" Exclamo Romano y lleno un vaso de vidrio con la botella de licor que había estado sosteniendo. "¡Toma, así Alfred no pensara que no he sido lo suficientemente amable contigo!" Y estrello el vidrio contra la mesa, casi golpeando mi mano.
"Gracias…" Le dije y le di una mirada no amable al alcohol frente a mí. "Pero no voy a beber esta noche, porque Francis, veras él es mi mejor amigo, va a beber y necesito mantenerme sobrio para así poder regresar a salvo en su coche…" Pude ver que estaba parpadeando. "Supongo que no te importa…" Dije entonces.
"Supones bien…" Dijo y comenzó a irse. ¡Eso no es nada bueno! ¡Si algo, Antonio! ¡Cualquier cosa para hacer que se quede!
"¿Te gusta trabajar aquí?" Exclame súbitamente justo cuando se inclinaba para escuchar el pedido de otro cliente. Se volvió a mirarme, para gran disgusto del otro cliente e hizo su camino de vuelta hacia mí. Quise sonreír. ¡Un punto para mí!
"¿Qué pasa con todas estas preguntas, bastardo? Creo que he sido perfectamente claro en que ¡No quiero tener nada que ver contigo!" Exclamo, le sonreí y me encogí de hombros.
"Como lo has dicho, soy un estúpido, no me doy cuenta de las indirectas y estoy desesperado por conocerte mejor…"
Romano pareció tomado por sorpresa, pero la sorpresa en sus ojos desapareció en cuestión de minutos. Yo lo mire a la cara y me di cuenta de lo hermoso que era. Sí, me dije a mi mismo, lo quiero a él.
Justo entonces, cuando Romano abrió la boca para replicar algo realmente malvado, supongo, alguien choco contra mí y me paso un brazo alrededor de mis hombros. Era Francis y apestaba bastante a alcohol.
"¡Oh! ¿Este es el chico?" Francis arrastro las palabras y yo me pregunte donde estaba Arthur, pero estaba solo. Francis miro a Romano de arriba hacia abajo y luego comenzó a reírse tontamente. "¡Es realmente guapo, Antonio querido!"
Me puse de pie y arrastre a Francis lejos de la barra. Romano estaba haciendo pucheros. Francis al chocar contra mí también se las había arreglado para chocar contra el vaso de licor. A Romano no parecía agradarle mucho la idea de limpiar ese desorden.
"Creo que debo irme…" Le dije mientras Francis acomodaba su cabeza en mi cuello. Romano ni siquiera levanto la vista. "Nos vemos…" Y trate de arrastrar a Francis hacia la salida.
"¡Nos vemos nunca, Antonio bastardo!" Escuche gritar a Romano o quizá todo fue mi imaginación. Después de mucho jaleo finalmente hice que Francis entrara al auto y abrí la puerta del conductor. De la nada, Francis se echo a reír y dijo:
"¿Sabes que es gracioso? Arthur siempre odió" Hipó. "¡Los clubes nocturnos! Siempre dijo que los Pubs eran mejores y entonces…" Hipó. "… ¡entonces se hace amigo del dueño de un club nocturno! ¿No es extraña la vida?" Otra vez hipó.
Yo no lo escuchaba. Estaba agradecido de hacer traído mi licencia de conducir. Eso y no podía dejar de pensar en que Romano había dicho mi nombre.
He ahi el Capitulo.
El otro día me hice una pregunta... ¿Porque en varias series que dan en la televisión, así como Doctor House, Bones, etc. hay parejas de lesbianas y no de Gays? Cosas raras que se me pasan por la cabeza...
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Los Reviews hacen que todo sea mas rápido ! Sigan dejando ! :B
Yaya Romance !
