Hola Mundo! ¿Como están?

Como les dije en el ultimo Capitulo este es SALTABLE, así que si no te gusta el PRUCAN, no te obligare a leerlo, no tiene gran importancia dentro del Espamano :B

Y bueno salí de Vacaciones de Invierno, así que espero poder entregarles capítulos mas rápido... pero no prometo nada xD

Disfruten el Cap !

Disclaimer: Nada de esto es mio :O


Gilbert 1:

ESCUCHEN todos cuidadosamente porque esto lo voy a decir solo una vez y espero (bueno, sé que no lo harán, ¡es imposible!) que NUNCA lo olviden.

Soy Gilbert Beilschmidt, el asombroso Gilbert Beilschmidt. O simplemente, el Señor Awesome.

Soy guapo, y tú lo sabes, y soy bueno en todo lo que hago. No hagas caso en lo que los demás te puedan decir, como por ejemplo, que no se cantar, ¡porque solo es que están celosos de mí y mienten! Siempre he querido una motocicleta, pero mi hermano hace todo lo que puede para que no la tenga y por ende nunca he tomado clases para aprender a manejar una, amo mi país de origen y me encantaría volver ahí algún día, odio leer, me aburro fácilmente, odio trabajar en una librería, mi color favorito es el Azul Prusiano, tengo un poco de mal genio, pero puedo ser paciente cuando quiero o lo necesito, me encantan las cosas adorables pero no le digas a nadie, tengo un pequeño pollito pero mi hermano no debe enterarse porque sigue siendo un secreto (el es un obsesionado de la limpieza y si se entera de que hay un pequeño pollo corriendo libre por mi habitación, va a llegar en un segundo con todo su equipo de limpieza y tengo miedo que asuste a mi mascota hasta la muerte.), amo la naturaleza, tengo un diario de vida (pero no como los de chica), me encantan los juegos de estrategia, puedo pasar horas en Internet…

Bueno, ahí lo tienes. Podría hablar de mi mismo horas de horas. Así que quizás debería balancear las cosas un poco. Hmm… Bien, ¿Cómo se encuentran todos? ¿Bien? Genial, así que volvamos a mí.

Me mude aquí con mi familia cuando era pequeño, mi hermano menos todavía era un bebe. Yo no había estado de acuerdo, por supuesto, pero mi padre había conseguido un muy buen empleo aquí y no pude hacer más que seguirlo. El primer mes aquí fue una verdadera pesadilla, lo odiaba todo y a todos. Hacia un escándalo por todo y mis padres aun recuerdan mi primer día de Jardín Infantil… Yo no lo recuerdo, pero mi Madre me sigue diciendo que en ese momento pensaron seriamente mudarnos de vuelta a casa.

Al final no lo hicimos, en parte porque había encontrado a alguien que me hizo darme cuenta de que mudarnos no tenía porque ser tan malo.

Un mes después de habernos establecido aquí, otra familia se mudo en la casa de al lado. Venían desde Hungría y al día siguiente en que llegaron a su nueva casa, decidieron hacernos una visita. Era gente muy encantadora, debo decir, y además, tenían un hijo de mi edad.

Bueno, al principio creí que se trataba de un niño. Se veía como uno, se movía y hablaba como uno, pero luego su madre nos lo presento por su nombre y la verdad ¿Cuántos niños se llaman Elizabeta? Tenía los ojos verdes, el pelo castaño corto y ella también estaba cien por ciento segura de que era un niño. Siguió negando que era una chica hasta más o menos los doce años, si lo recuerdo bien. Un día de verano, cuando estábamos jugando en la piscina, se volvió hacia mí y me dijo que no podía esperar a que su Pipi (si, ella lo llamaba así, la muy idiota) creciera. Teníamos ocho.

"Tu nombre es Elizabeta, tonta. Es un nombre de mujer"

"No, Elizabeta es un nombre muy masculino"

"¡Eso es estúpido! Es como decir que Gilbert es un nombre de niñita"

"Exacto"

Aunque en un principio nos odiábamos y agradábamos a la vez, termino siendo la primera amiga que hice. Desde que éramos vecinos, encontrábamos cualquier momento para jugar hasta que nos volvimos oficialmente mejores amigos. Ella por supuesto acepto que en realidad no era un chico, tarde o temprano, pero seguía actuando como uno.

Fuimos a la Primaria juntos, a la Escuela Intermedia juntos y hasta el fin de la Secundaria estuvimos juntos. Le agradaba Antonio, no soportaba a Francis y siempre tuvo la mala costumbre de golpear nuestras cabezas contra superficies duras cuando no le gustaba algo que hacíamos o decíamos. Pero a pesar de eso, me gustaba mucho tenerla a mí alrededor.

Hicimos un montón de cosas juntos, estuvimos en la detención juntos, estudiamos juntos (Esta bien, creo que debería decir que le rogué que me ayudara con las tareas), un montón de cosas. Una vez incluso la ayude a cortarse el pelo de una manera más varonil. Se lo deje desastroso, pero a ella igual le gusto. Eso sí que sus padres nos estaban tan emocionados como ella y me quede un mes sin televisión. En fin…

Así fue como pase mi infancia, con Antonio, Francis y Elizabeta a mí alrededor. Fue divertido. ¡No piensen que yo no le prestaba atención a mi hermano! No, yo juegue mucho con el también, pero él prefería gastar su tiempo con una pequeña niña que iba a su jardín infantil. Nunca la conocí, pero Ludwig estaba locamente enamorado de ella. Fue su primer amor. ¿No es lindo eso? Fue una lástima que ella y su familia se mudaran cuando Ludwig iba a empezar su primer año de Primaria.

No creo que se hayan vuelto a ver desde entonces.

Hmmm… ¿Qué era lo que estaba diciendo?

Ah, sí. Elizabeta.

Elizabeta cambio repentinamente en la Secundaria. Después de las vacaciones, cuando regresó desde Hungría o Austria, no lo recuerdo bien, se había convertido totalmente en una nueva persona. Había tirado todas sus ropas viejas a la basura y se comenzó a vestir con vestidos y faldas. También comenzó a usar maquillaje y decidió dejar suelto du cabello para siempre. Nunca más la volví a ver con una Cola de Caballo, pero ese no es el punto. El punto es que nunca me había dado cuenta de lo hermosa que era hasta ese momento y que eso era porque alguien la iba a alejar de mí.

De todos modos, decidí preguntarle porque había comenzado a vestirse así cuando siempre había dicho que odiaba parecerse a una muñeca Barbie, pero ella solo se encogió de hombros diciendo que la gente cambiaba y:

"¿No te gusta?"

"Yo… yo…" Estaba completamente avergonzado. "Er… Nunca te había visto así…"

"¿Estás diciendo que no me veo linda?"

"¡No!" Exclamé. "¡No! Te ves más bonita que…"

"¿…que antes? ¿Estás diciendo que antes era fea?"

"¡No!"

Malditas mujeres, tuercen las palabras de un hombre hasta que se las ingenian para dejarnos mal. ¿No entienden que los chicos somos unas criaturas simples? Cuando decimos algo es lo que significa, no es como si insinuáramos algo más.

¡Como sea! La verdadera razón de todo ese cambio salió pronto a la luz. Un nuevo estudiante, de Austria, había llegado y el bastardo se las había conseguido para robarle el corazón a Elizabeta. Se habían conocido casualmente en las vacaciones de verano, charlaron un poco y descubrieron que asistirían a la misma secundaria. De verdad no entiendo que vio ella en él: era demasiado creído y todo lo que pensaba era acerca de su música clásica, su piano y ese lunar que tenía en la cara y lo hacía ver tan ridículo. Sigo creyendo que era una farsa. Su nombre era Roderich. Que nombre tan estúpido… y siempre actuaba como si viniera de una de las familias más adineradas o algo así. ¡D e verdad! ¡Era más creído incluso que Arthur Kirkland! Ya para mí eso dice mucho…

Por supuesto que no podía dejar de quejarme sobre el todo el tiempo con el Bad Touch Trio hasta que un día Francis y Antonio (más Francis que Antonio, porque Antonio puede esconder tan bien sus sentimientos, el bastardo) me dijeron:

"Deja de quejarte y admítete a ti mismo que la amas"

Eso era totalmente falso. Yo no amaba a esa marimacha. Para nada. Y me dije eso a mí mismo hasta que Roderich y Elizabeta comenzaron a salir.

Sigo recordando el dolor en mi pecho cuando me dijo, con esa sonrisa en su rostro y sus ojos verdes brillando de alegría, de su primer beso con Roderich. Fue ahí cuando me di cuenta de que yo habría querido ser a quien le diera su primer beso, no sé desde cuando lo sentía, pero me tuvieron que tirar en la cara el hecho de que Elizabeta podía salir con otros chicos para que me diera cuenta.

Nunca se me había pasado por la cabeza, y soy un idiota por no haberlo pensado, pero ya no lo hice, y ya era demasiado tarde cuando me di cuenta de cuanta razón había tenido Francis. La amaba.

Me di cuenta de que siempre había esperado que estuviéramos juntos por siempre. Soñaba con nosotros tomados de la mano e incluso si jamás lo admitiera en voz alta, quería que me mirara de la misma forma en que miraba a Roderich. Desee que estuviera tan ansiosa de verme a mí en vez de ese bastardo Austriaco. Me hubiera gustado que ella soñara que era conmigo con quien se casaría algún día.

A decirles verdad, nunca me ha gustado la idea del matrimonio. El concepto de pasar toda tu vida con una sola persona, hasta el día de tu muerte, siempre me ha dado un sentimiento de represión, como estar en la cárcel o algo así. Así que realmente me desconcertó el pensar que no hubiera importado pasar el resto de mi vida con ella.

Sin embargo, nunca le dije nada, pero un día esos sentimientos dentro de mí se hicieron muy difíciles de soportar y cuando ella vino a mi casa a mostrarme el collar que Roderich le había regalado por su primer Aniversario, explote.

"¿Qué es lo que ves en él?" Le grite. "¡Estoy seguro que es la única que podrá darte! ¡Es demasiado arrogante y probablemente ni te considere una persona, sino que su muñeca! ¿No ves que mereces algo mejor? "

"¿Una muñeca?" Gritó Elizabeta. "¡Tú te atreves a decir eso! ¡Alguien que cambia de parejas algo así como cada semana! ¡Mejor cállate! Y dime, por favor ¿Quién podría ser mejor que Roderich? ¿Oh, poderoso Gilbert?"

"¡Yo, por ejemplo!" Le grite y luego me mordí la lengua. Ella me miro atónita y luego dijo con la voz más calmada:

"¿Por qué?"

Porque. No lo sabía. Solo sé que en ese momento pude haberle dicho que la amaba. Le pude haber dicho todo. Como amaba la manera en que sonreía, la manera en pretendía saber cómo bailar, la manera en que se ponía el maquillaje, todo… Sé que tal vez, solo tal vez, ella se habría dado cuenta de que ella también me amaba. Tal vez hubiera comenzado a salir conmigo. Nos hubiéramos casado. Tendríamos hijos juntos. Sé que ellos hubieran sido Awesomes. Pero permanecí en silencio.

No podía hablar.

Me miro por un momento, aun recuerdo el dolor en sus ojos, las lagrimas que comenzaban a formarse y pensé en ese momento que la había visto llorar muchas veces, pero nunca por mi causa y eso fue algo que me hizo querer matarme a mí mismo. Se dio vuelta y cerró la puerta de mi habitación en mi cara. Ni siquiera trate de correr tras ella.

Si lo hubiera hecho tal vez las cosas hubieran sido mejores. Pero no lo hice y por no hacer nada me las arregle para arruinar nuestra perfecta amistad.

Ella no volvió a hablarme después de eso. Ella me enseño lo mucho que dolía el amor, pero la seguí amando y estaba dispuesto a hacer las paces con ella. Todos los días me decía a mi mismo lo que tenía que decirle dentro de mi cabeza, pero cada vez que la veía las palabras solo morían en mi garganta.

Ella era la única persona en este maldito mundo que me podía hacer sentir tan débil… y solo.

Entonces todo cambió.

Un día Antonio vino a mi casa. Estaba a punto de llorar, pero no lo hizo y solo me pidió que llamara a Francis. Nosotros tres tuvimos una especie de reunión ese día en donde Antonio nos conto lo que le había pasado. No le había dicho a mis amigos lo que le había dicho a Elizabeta como para que ella me odiara y ese día, luego de la confesión de Antonio, tuve agallas para decirlo.

Cuando deje de hablar estaba llorando, pero ninguno de los dos se atrevió a burlarse de mí y hasta ahora no lo han hecho. Entonces Antonio dijo:

"¿Por qué no hacemos un pacto? De… de nunca volver a enamorarnos…"

"¿Nunca más?" Le pregunte.

"Si…" Dijo ya no tan seguro de la propuesta. "¿Por qué debemos ser nosotros los que acabemos heridos? Si no nos volvemos a enamorar, entonces nadie volverá a dañarnos…"

Francis fue el primero en estar de acuerdo. Yo no estaba tan seguro, al principio, incluso aunque todavía no me arrepiento de mi decisión. Por un momento pensé que aun no estaba preparado para ese pacto, porque todavía amaba a Elizabeta, ¿Y quién me garantizaba que si ella terminaba con Roderich no correría a besarla? Sin embargo, cuando Francis acepto, decidí aceptar también.

Nos estrechamos las manos y cerramos nuestros corazones.

La última vez que supe algo de Elizabeta (después de años de dejar de hablarnos) fue hace tres años. Ella me llamo. Me dijo que había llamado a mi madre y que ella le había dado mi número así que había decidido llamar.

"Te llamo porque me voy a casar…" Me dijo. Yo no esperaba que eso me doliera tanto como lo hizo. "Y… me gustaría que vinieras a mi boda…"

"¿Te vas a casar con Roderich?" Le pregunte por curiosidad. Ella confirmo mi sospecha. "Así es…" Dijo. Trate de sonreír incluso si sabía que no me estaba viendo. "¡Eso es fantástico!" Le dije. "¡Estoy muy feliz por ti!"

"¿En-Enserio?"

"¡Por supuesto! ¡Felicidades!"

"Así que… ¿vas a venir a mi boda?"

"¿Cuándo va a ser?" Le pregunte. Ella me dijo el día, ni siquiera me moleste en escribirlo.

"¡Oh, lo lamento!" Le dije. "Esos días voy a estar en Alemania. Veras… cosas de familia."

"Oh…"

"¿No te importa, verdad?" Le pregunte. "Lo siento mucho"

"No, está bien…" Dijo. "Bueno… ¿te veré algún día?"

"¡Por supuesto! ¡Y nuevamente felicitaciones!"

Nunca la llame.

Y creo que nunca lo hare.

Nunca me arrepentí de mis decisiones. Estoy viviendo una vida totalmente maravillosa incluso sin ella. Algo que pensé completamente imposible cuando tenía quince años. ¡Por supuesto que todo será aun más genial si a Francis no le hubiera dado con planear a donde saldremos cada vez! ¡Ach! ¡M estaba sacando de quicio, el idiota! ¡Puedo encontrar como divertirme solito así que muchas gracias!

De repente saque mi teléfono móvil y recordé… Matthew… tenía el número de ese chico y no lo había visto desde el Picnic. ¿Debería intentarlo? Mmm… ¿Por qué no? ¿Y si no está disponible? Oh, qué demonios. Lo llamé.

"¿Hola?" Contestó. Oh… ¿Qué debería decirle? Por supuesto que mi nombre… que idiota.

"¡Hola!" Le dije. "¡Soy Gilbert! ¿Me recuerdas del Picnic?"

"¿Gilbert?" Le oí decir. "¡Por supuesto que te recuerdo! ¿Cómo estás?"

"¡Bien! Por alguna casualidad… ¿Tienes algo que hacer hoy?"

"No, ¿por qué?"

Oh, hombre. A un chico como Matthew… ¿Dónde debería llevarlo? ¿A un Club Nocturno? No parece el tipo… ¿A tomar una taza de té? ¡Oh! ¡No tengo idea!

"Deberíamos salir… " Le dije dudoso. ¿Qué le podría gustar?

"¿… Por un par de cervezas?" Dijo tomándome totalmente por sorpresa. ¿Cervezas? "Nos vemos en diez minutos ¿eh?" Continuó. Yo comencé a sonreír.

"¿En…?" Le dije mi lugar favorito para beber.

"Me encana ese lugar…" Dijo.

He encontrado a mi hombre…


Continuara... pero no en el siguiente capitulo xD

Gracias por Reviews, Favoritos y Alertas... supongo que notaron los cambios en Fan Fiction... que feo que ahora los pobres anónimos se llamen todos Guest D: Y yo que usualmente dejo Reviews sin mi cuenta xD Voy a estar obligada a entrar ahora...

Yaya Romance !