Hola Mundo! He de aclarar que nada de esto me pertenece y que espero que disfruten el capitulo...
Como se que hace mucho no subía (mas de un mes D:) Esta vez me comprometeré, con al mano en mi corazón, a dejarles el próximo en menos de dos semanas !
Y con eso... lean!
Capitulo 8:
El primer sonido que escuche por la mañana fue… una risa.
No podía verlo, pero sabía que había alguien allí riéndose de mí y juzgando por el sonido de la risa, debía ser Gilbert.
Aleluya…
Gemí, me moví un poco, esperé a que Gilbert finalmente terminara de reírse y me desatara la venda de los ojos viendo luego su cara sonriente. Yo estaba de mal humor, y no porque Gilbert se fuera a burlar de mí por el resto de mi vida, bueno, tal vez eso también influía, pero principalmente porque solo había conseguido quedarme dormido hace un par de horas.
"Bien, Bien…" Gilbert sonrió con tal aire de suficiencia que, si me hubiera podido mover, lo habría golpeado. "¿Pero qué ha pasado aquí?" Preguntó.
"Nada de lo que te imaginas…" Le dije en medio de un bostezo. Dios. Es demasiado temprano y esto apesta. "Ayúdame a salir de aquí, por favor…" Le dije. Tenía tantas ganas de mover las piernas, pero el idiota solo se quedo mirándome.
"¿No debería llamar a Francis primero?" Dijo en lugar de hacer algo, riendo. Rodé los ojos.
"No, gracias, solo ayúdame a salir" Le dije.
"Estamos de mal humor, ¿no?" Dijo Gilbert y por fin se arrodilló para desatar primero las cuerdas en mis muñecas. Le tomo un tiempo lograrlo y yo por un momento solo me dedique a mirar como sus cejas pasaban de la diversión a la frustración hasta que salió victorioso. "Hombre, quien quiera que haya hecho esto es muy bueno con los nudos…" Exclamó y sentí mis manos libres. De inmediato me sobe las muñecas: estaban un poco magulladas y dolían mucho, pero no era nada comparado a como me estaba sintiendo en ese momento.
"Fue Romano…" Le expliqué mientras me doblaba para desamarrar las cuerdas en mis tobillos por mí mismo. Rápidamente ignore la sonrisa de Gilbert y antes de que pudiera decir algo estúpido, le dije: "Caí en su trapa… No te rías, por favor"
Gilbert negó con la cabeza, pero pude ver que se estaba esforzando para no reírse. Finalmente me puse los pantalones y me estire. ¡Qué noche! Decidí cambiarme de ropa e ignore como Gilbert volvía a reírse. Salí de mi pieza, arrastrando a Gilbert y decidí prepararme una taza de café. Serviría para despejar mi mente por un rato…
"Francis me dijo que viniera…" Dijo Gilbert al sentarse en una de las sillas. "Me llamo a primera hora en la mañana…" Continuó. "… Y me pidió que viniera a buscar su auto, ya que tenía compañía…"
"Ya veo… ¿Así que ya no estás enojado con él?" Le pregunte, comenzando a preparar el café.
"No como ayer…" Dijo Gilbert. "Francis me dijo que se le había ido la mano con el asunto y se disculpo. Dijo que no lo volvería a hacer…"
Asentí con la cabeza, incluso aunque sabía que Francis no iba a cumplir con su promesa. Ach, odiaba ese día. Me dolía la espalda, tanto mis muñecas como mis tobillos estaban magullados… y ahora Gilbert se estaba burlando de mi… Espera un momento. Me volví a mirar a Gilbert: "¿Cómo fue que entraste?"
"La puerta estaba abierta" Dijo como si fuera algo normal. Me quejé y luego recordé que había dejado mi billetera sobre la mesita pequeña frente a la puerta. Deje el café y me dirigí a la mesita bajo la mirada confundida de Gilbert.
"¿Qué anda mal?" Preguntó y me vio encontrar la billetera y abrirla. Vacía.
Completamente vacía.
"¡Ah! ¡Ese Romano!" Dije y comencé a reír. "Dejo la puerta abierta del departamento para que cualquiera viniera y me robara. Que…" Pequeño diablo astuto. Volví a reír.
"¿Enserio?" Exclamó Gilbert, se levanto y me quitó la billetera de las manos para ver con sus propios ojos el daño. "¿Robó algo más?"
"No lo sé…" Dije. Extrañamente encontraba toda esta situación graciosa, no sé porque, tal vez fuera porque nunca me hubiera esperado que esto pasara. Aunque probablemente no había nada gracioso en esto… quizás…
"¿Por qué te estás riendo, Antonio? Esto es algo serio…" Gilbert se me quedo mirando. "¿Me vas a decir ahora que es lo que paso ayer?"
"¡Nada!" le dije con una sonrisa y llené mi taza con el ahora listo café. "Después de que enloqueciste…"
"No me volví loco…" Murmuró tomando una taza de la alacena.
"Fuimos al Nightwave…" Continúe, ignorando a Gilbert. "Estaba hablando con Romano y de alguna forma Francis hizo que Romano y yo termináramos bailando… bueno… si llamamos bailar a que Romano intentara escapar a cada oportunidad… ¡Pero no importa! Romano me engaño y termine como me encontraste… nada más"
"¿Y a eso le llamas nada?" Gilbert estaba en conmocionado. "¡Incluso robo tu dinero!"
Siempre me ha sorprendido la manera en que Gilbert puede pasar de su estado alegre a uno serio en tan solo unos segundos. Puede estar burlándose de nosotros y de repente esta encima de nosotros como una mama gallina. A él no le gusta admitir que de repente se parece mucho a su hermano, pero se parecen, en especial cuando uno de nosotros está en peligro de ser lastimado. Gilbert es un amigo muy leal… sí que lo es.
"Bueno… pudo haber sido peor…" Razoné. "Pudo haber llegado un asesino en serie o un violador y… bueno, estoy bien ¿no?"
"Antonio…"
"¿Qué?" Sonreí.
"No hagas lo que se que vas a hacer…" Dijo.
"¿Qué?" En serio no había entendido.
"No vas a ir a ver a ese chico nunca más…" Dijo Gilbert. "El es un problema y la verdad es que no vale la pena…"
"¿Por qué no?"
"Pudo haber sido muy divertido en un principio, ¿pero no te das cuenta de lo que ha hecho?" Exclamó. "¡No juegues con fuego!"
"Estas haciendo un alboroto por nada…" Le dije. "Voy a ir a hablar con él esta noche. Todo va a estar bien…"
"¿Estás loco?" Exclamó. "¡Cada vez que lo veas desde ahora deberías caminar hacia el lado contrario! Créeme, no vale la pena…"
"Estas sonando como tu hermano…" Le dije haciendo un mohín. Pareció que el truco había funcionado, ya que Gilbert me miro furioso y cerró la boca. Suspire, no quería sentir la ira de Gilbert en este preciso momento, así que cambie el tema: "De todos modos, ¿Dónde estuviste ayer?"
Gilbert fijó su mirada en mí, suspiró y se pasó la mano por el cabello. "Salí con Matthew…" Dijo, con la voz calmada. ¿Matthew? El nombre no me sonó así que pregunte:
"¿Quien?"
"El chico del picnic…" Lanzó un gruñido, molesto por mi falta de memoria. "El hermano de Alfred…" volvió a intentar.
"¡Oh!" Le dije. "¿Y cómo esta?"
"No lo recuerdas, ¿cierto?" Gilbert me miro y le devolví la mirada.
"Lo lamento…" Sonreí con algo de timidez. Gilbert solo se limito a suspirar otra vez.
"En serio que a veces me pregunto porque sigo juntándome contigo…" Dijo. Su teléfono celular comenzó a sonar de repente y escuchamos el tema de la película "Tiburón" por un momento hasta que se decidió por contestar. Era Francis quien llamaba.
"Deberías cambiar el ringtone" Le dije y puse las tazas vacías en el fregadero. Estaba tan cansado, podría dormir todo el día…
"¿Qué? ¡Pero si es genial!" Me respondió antes de poner su teléfono en su oreja. "¿Si, Francis? Estoy en la casa de Antonio como te lo prometí… pero tal vez tu también deberías venir… si…" Gilbert me sonrió. "¡Prepárate para escuchar una muy divertida historia!"
"¡No le digas todo!" Exclame y trate de quitarle el teléfono de entre las manos.
"¡Demasiado tarde!" Gilbert gritó, levantándose abruptamente de la silla y haciendo que yo casi cayera ante la silla que ahora estaba vacía. Gilbert comenzó a narrar su historia, desde la manera en que me había encontrado hasta que todo era culpa de Romano. Cuando terminó, ambos esperamos la risa de Francis desde el otro lado de la línea.
Pero.
Nunca llego. En cambio, Francis declaró que iba a venir lo más pronto que le fuese posible y colgó, dejándonos a los dos bastante sorprendidos.
"¿Qué demonios pasó?" Murmuro Gilbert mirándome. Yo me encogí de hombros. La respuesta llego una hora, más o menos, después de la llamada de Francis. Francis llegó y tan pronto con le abrí la puerta para saludarle se abalanzo hacia mí con un abrazo.
"¡Lo siento mucho!" Exclamó y abrí mis ojos con sorpresa. Mire hacia donde estaba Gilbert y él tenía la cabeza inclinada en duda.
"Er…" Dije, dándole palmaditas a Francis en la espalda. El me abrazó aun más fuerte y fue dificultoso cerrar la puerta detrás del rubio. "¿Esta todo…. bien?"
"¡No, no está bien!" Dijo Francis (siempre la reina del drama) y me soltó. Gilbert y yo lo miramos como se dejaba caer pesadamente sobre la silla en la que Gilbert había estado sentado antes. Nos miramos y Francis suspiró.
"De verdad lo siento, Antonio querido…"
"¿De qué estás hablando?" Le pregunte, sin entender la lógica oculta que tenía esa frase.
"Lo lamento…" Volvió a decir Francis con un suspiro. "Es mi culpa que terminaras en esa… comprometedora situación…"
"¿De qué estás hablando?" Le volví a preguntar. Me dolía la cabeza y no entendía ninguna cosa. Si Romano había querido jugarme una mala pasada… ¿Qué era lo que tenía que ver Francis en eso? A no ser que tuviera previsto que esto sucediera, lo que era altamente improbable.
"¡Escúpelo, Francis!" Exclamó Gilbert al perder la paciencia. "¡Me estas sacando de quicio!"
Francis volvió a suspirar y miro a Gilbert, luego a mí, luego bajo la mirada hacia sus zapatos, volvió a suspirar y finalmente habló:
"Estuve tratando de ayudar a Antonio con Romano este tiempo. Es por eso que me dedique a elegir lugares, para que tuviera una oportunidad, y por supuesto Arthur se hacía cargo de que Romano asistiera, pero…"
Mis oídos se alteraron al escuchar el nombre de Arthur en las divagaciones de Francis. Estaba tan confundido. Sin embargo, Gilbert pareció haber entendido que era lo que Francis trataba de decir inmediatamente.
"Así que los forzaste a bailar…" Dijo.
"Lo intente…" Dijo Francis. "Antonio es muy bueno en el baile, así que pensé que así Romano tal vez cedería…" Suspiro Francis. "Nunca espere que ocurriera esto. Lo siento, Antonio…"
"No es tu culpa lo que Romano haya hecho…" Trate de que razonara.
"¡Si lo es!" Dijo Francis. "Si yo no lo hubiera intentado…"
"Aun así yo hubiera tratado de conseguir a Romano de una manera u otra, tú no tienes nada que ver con eso…" Le dije con una sonrisa. "Y es por eso que voy a ir a hablar con él esta noche…"
"No estarás hablando en serio…" Dijo Francis. ¡No, el también!
"¡Si lo está!" Exclamó Gilbert. "¡Francis! ¡Trata de razonar con él, que yo ya no pude!"
"Hay tantas personas por ahí a las que les encantaría pasar la noche contigo…" Empezó a decir Francis luego de echarle una mirada a Gilbert. "Si no pudiste conseguirlo con Romano, deberías empezar a buscar a alguien más…"
Me estaban comenzando a molestar. Bueno, Francis había intentado ayudarme y había terminado durmiendo de la peor manera que nunca, entendí su punto de vista, el punto de vista de ambos, pero no me importaba. Yo quería ir a hablar con Romano.
"Aun así quiero hablar con el"
"¿Eres realmente tan cabeza dura, Antonio?" Gilbert se pregunto y comenzó a masajearse las sienes. "La próxima vez podrías salir realmente herido… "
"Romano no me haría daño…" Lo dije como un hecho.
"¿Cómo lo sabes?" Dijo de repente Francis. "¿Acaso esperaste que te metiera en esto?" negué con la cabeza. "¿Entonces? ¿Cómo estas tan seguro? ¡Ni siquiera te ha dicho su apellido!"
"No me ha dicho ni su nombre…" Le recode. "Pero lo he averiguado ¿no?" Sonreí.
"Antonio…" Suspiro Gilbert.
"¡Ni siquiera es adorable!" Exclamó Francis. "¡Feliciano es mucho mejor en ese sentido! ¿Por qué no lo intentas con él en su lugar?"
Esto se estaba volviendo realmente fastidioso y estaba seguro que ninguno de los dos iba a ceder hasta que yo admitiera que tenían razón. Suspire y trate de controlarme. No era tiempo como para pelear con mis amigos por algo tan estúpido.
"No los escucharé…" Declaré y me dirigí hacia mi habitación. Necesitaba dormir un poco. "Voy a ir a hablar con él esta noche y se acabo…"
"¡Eres tan terco!" Gritó Gilbert. "¡Y eso no es para nada Awesome!"
"Y eres tu el que lo dice…" Murmuro Francis, rodando los ojos.
"¡No estás ayudando!" Le grito Gilbert. Yo no sabía si reírme o patearlos fuera de mi casa. No hice ninguna de las dos cosas.
"Ahora voy a dormir como se debe…" Dije con mi mano en el pomo de la puerta. "Francis, las llaves de tu auto están en el bolsillo de mi chaqueta. ¡Cierra la puerta antes de salir!" y antes de que alguno pudiera responderme, cerré la puerta detrás de mí.
No me moleste en verificar si se habían ido o no de mi casa, solo me acosté en mi cama y dormí.
Esa tarde ignore todas las llamadas de Francis y Gilbert, me duché, me arreglé, saque mi auto y me dirigí hacia el Nightwave. Decidí no ponerme a pensar en lo que iba a pasar, ni en lo que Romano podría decirme, porque si lo hacía, de seguro me daba media vuelta y regresaba a casa. Y eso era admitir que Gilbert y Francis habían estado en lo correcto, cosa que no era verdad. Había intentado duramente (bueno, tal vez no tanto) hablar con Romano, mantener una conversación y si, solo recibí insultos, pero eso era algo ¿no? Si el simplemente me hubiera ignorado, esta sería una historia completamente diferente, pero al menos me había insultado. Está bien, eso sonaba tan mal…
Sin embargo, el debía estar interesado en mi. De alguna manera, si trata de hacerme ver como un tonto cada maldita vez que nos vemos, debe significar que le importo ¿no? Oh, hombre, ¿A quién estoy engañando?
Entre al club nocturno con el paso inseguro. En ese momento estaba a punto de darme la vuelta y olvidarme de Romano por una vez por todas. Me quede mirando la multitud mientras bailaban, sabiendo que Romano estaría en algún lugar al otro lado. Tal vez debería irme…
Me di vuelta, preparado para olvidarme de todo y comenzar a mirar a alguien más que iluminara mis días cuando, repentinamente, sentí una mano sobre mi hombro. No estaba de humor como para coquetear inmediatamente con un extraño y se lo iba a decir a quien sea que me estaba sujetando. Me sorprendí al ver a Arthur Kirkland mirándome.
Nos miramos el uno al otro por un largo momento, hasta que Arthur, repentinamente comenzó a reírse tan fuerte que la gente que estaba bailando a nuestro alrededor se volteo a mirarnos. Seguí mirándolo, sin entender en absoluto que era lo tan gracioso y cuando su risa fue desapareciendo poco a poco, decidí preguntarle:
"¿Qué te parece tan gracioso?"
Arthur se mordió el labio tratando de contenerse para no volver a reírse y me miro con sus extrañas cejas frunciéndose.
"¿Dormiste bien esta noche?" Fue lo único que dijo y se puso la mano en la boca, como si hubiera comentado algo completamente inapropiado.
"¿Qué…?" Parpadeé, Arthur simplemente rio.
"¡Oh vamos, Antonio!" Exclamó. "¿De verdad pudiste caer así?"
Bien, creo que acabo de entender y no es una buena señal, no en realidad.
"Lo sabes" Dije.
"¡Por supuesto que lo sé!" Exclamó. "Todos aquí lo saben…" Continuo. "Es gracioso porque nunca esperé que tuvieras el coraje de pasearte de nuevo por aquí…"
"Yo…" La verdad, no tenía idea de que decir. "Solo quiero hablar con Romano…"
Eso pareció desconcertar a Arthur, pero la sorpresa en sus ojos pronto volvió a ser una mirada de diversión.
"Enserio…" Dijo, con ese molesto acento Inglés que tiene y me agarró de un brazo. "Entonces vamos. Realmente quiero ver esto…"
Suspire mientras evitábamos a la multitud danzante. Encontramos la barra demasiado rápido para mi gusto y cuando estuvimos ahí, Arthur exclamó:
"¡Alfred! ¡Alfred, idiota, ven aquí!"
Tan pronto como Arthur lo llamó, Alfred ya estaba ahí, limpiando un vaso como un clásico barman. Feliks, quien estaba parado a unos pasos de distancia con Alfred, levanto la cabeza para mirar. Sus ojos se fueron inmediatamente hacia mi persona y un segundo después comenzó a reírse de mi tal como Arthur lo había hecho. Suspiré, preparándome para otra tanda de bromas.
"¡Antonio!" Sonrió Alfred. "¡No esperaba volver a verte aquí!"
"Si…" Suspiré y mire a mí alrededor en busca de Romano. Supuse que no debería estar muy lejos.
"No quiero decirte un 'Te lo dije' ¡Pero hombre! ¡De verdad que te lo dije!" Continuó Alfred. Volví a suspirar pensando en que tal vez Francis tenía razón al decirme que no debí haber venido. No es que me sintiera avergonzado, se necesita mucho más que eso para hacerme sentir así, pero si me estaba molestando mucho la situación.
"¡Eso fue, como que totalmente hilarante!" Se unió Feliks. "¡Me gustaría haber tenido, algo así como una cámara o algo para grabarlo todo! Si yo fuera tu, ya estaría comprando los siguientes boletos de avión hasta la Antártica"
"¡Así es, amigo!" Exclamó Alfred y posó su mano en mi hombro. "¡Ahora eres el hazmerreir del Club!"
"Que suave eres, Alfred…" Escuché decir a Arthur. Los tres se miraron los unos a los otros y volvieron a reírse.
Y de repente, como si fuera el momento justo, Romano apareció en la escena. Mi corazón comenzó a palpitar muy rápido y cuando finalmente se dio cuenta de mi presencia yo quería… No sé que quería. No tuve tiempo de decir nada cuando Romano se volvió a mirarme frunciendo el seño.
"Que lo mejor de Britania este contigo" Oí exclamar a Arthur y luego estaba cara a cara con Romano.
"Tú nunca aprendes, ¿O si, bastardo español?" Exclamó Romano. Yo me había quedado sin palabras. No tenía idea de que decir, pero Romano llenó el silencio por mí. "Debiste hacerte quedado en casa y no volver, pero parece que eres lo condenadamente idiota como para no darte cuenta de eso ¿no? ¿No deje lo bastante claro que no quería que volvieras a molestarme otra vez?"
"Yo no quiero molestarte, solo estoy interesado en ti…" Dije.
Romano rió. "¡Tú no estás interesado en mi! Seamos realistas, ¡A ti no te importa quién soy en realidad! ¡Tú solo quieres jugar conmigo y te mantendrás molestándome una y otra vez hasta que termine cediendo, ya que eres un maldito niño mimado de mierda que no puede tomar un no como respuesta! Todos tus pensamientos provienen de allá abajo…" Y señalo algún lugar por debajo de mi cinturón. "Todo lo que haces es por esa pequeña cosa entre tus piernas y no porque de verdad quisieras conocerme a mi o a cualquier otra persona, ¡así que hazle un favor al mundo y vete a fastidiar a alguna otra persona que esté interesado en cosas tan pequeñas!"
Arthur, Alfred y Feliks volvieron a estallar en carcajadas y Romano me miro con aires de suficiencia, como si me retara a que dijera algo. Suspire. Supe que era una batalla perdida cuando la vi y me levante. Le sonreí a Romano.
"Bueno, me iré…" Le dije. "Pero antes te voy a decir que de verdad estoy interesado en ti. Ahora más que antes, porque quiero conocer quién eres en realidad y no el hombre que pretendes ser. Actúas como si fueras tan poderoso, pero la noche anterior vi la culpa en tus ojos antes de que me ataras. Pareces sorprendido… ¿No pensaste que me daría cuenta? Te sentías culpable por mí y eso significa que solo pretendes que no te importa, pero ahí hay algo más de lo que parece. Yo quiero saber que hay, quiero conocer al verdadero tu, lo que realmente piensas, lo que de verdad sientes… y no es solo porque mi pequeña cosa, como lo llamaste, y sabes que no es verdad, ya estuviste ahí de todos modos, me este guiando, es porque de verdad creo que hay una gran persona por debajo de todo. ¿A que le temes? ¿Por qué te sigues escondiendo? ¿Tienes miedo de que los demás no te acepten si te llegaran a conocer de verdad? Creo que nunca lo sabré, así que… fue divertido…" Y con eso asentí con la cabeza hacia todos y me di vuelta para marcharme.
En unos momentos ya me encontraba fuera del lugar y suspiré. Acepté amablemente la brisa fría sobre mi rostro y me quede ahí por unos segundos antes de tomar las llaves del auto.
"¡Bastardo!"
Me di la vuelta rápidamente y me sorprendí mucho de ver a Romano saliendo del Nightwave. Quise sonreír, pero me mantuve serio mientras se acercaba a mí lentamente. Me miró fijamente a los ojos y se sonrojó repentinamente murmurando algo entre dientes.
"¿Qué?" Le pregunte y ante la pregunta Romano se sonrojó aun mas.
"Lo… Lo siento…"Dijo esta vez un poco más alto y eso me hizo sonreír. No me miro, y luego tomo una de mis manos poniendo algo sobre mi palma. Dirigí mi vista hacia abajo y me quede mirando el dinero que Romano me acababa de dar. Era el dinero que me había robado.
"Pudiste habértelo quedado…" Le dije.
"¡¿Q-Que estás diciendo, bastardo?!" Exclamó Romano. "Si no lo quieres, ¡Devuélvemelo!" Pero no trato de llevárselo de mis manos abiertas. Le sonreí, el solo hizo un mohín y desvió la mirada. "Mi nombre es Romano Vargas" Dijo.
Parpadeé y mi sonrisa se ensancho.
"Antonio Fernández Carriedo…" Dije.
"Típico nombre español…" Dijo haciendo una mueca. Me reí mientras abruptamente se daba media vuelta y se dirigía nuevamente hacia el Club Nocturno.
Gracias a todos por sus Reviews, Favoritos y Alertas :D
Y esperen el Próximo caps, que ahora las cosas se verán mas favorables para el Spamano! xD
Yaya Romance !
