Hola Mundo ! Como lo prometí, les dejo el nuevo Cap.
Disclaimer: Nada de esto me pertenece, la historia es de la autora Happymood y Hetalia es de su autor.
Disfruten !
Capitulo 9:
El cielo estaba gris y el aire olía mucho por la lluvia. Odiaba los días como ese, cuando el sol no brilla y todo es tan oscuro y sombrío. Estos días me ponen de un humor horrible y siento como si algo me afligiera. Sé que nunca viviré en un país en donde llueva todo el tiempo.
Esa era la razón por la que ese día quería irme lo más temprano a mi casa. Pero por otra parte, se me había quedado el paraguas en casa y no quería quedar atrapado bajo la lluvia pronto. Aun así no podía hacer nada al respecto, no podía dejar a los niños hasta un par de horas.
"¡Señor Antonio! ¡Señor Antonio!"
Me volteé a mirar a uno de mis niños corriendo hacia mí y que casi se tropieza con sus cordones desabrochados. Le sonreí. ¡Los niños son tan lindos! ¡Sus mejillas son tan redondas y la mayoría de ellos parecen muñequitos! Cuando te llaman 'señor' son adorables y cuando actúan como adultos ¡se ven aun más adorables!
"¿Qué pasa Mark?"
El chico se me acerco y señalo hacia uno de sus amigos en el otro lado de la habitación. Como hoy era un día frio, decidimos dejar que los niños jugaran dentro. Por supuesto, al hacer esto, había menor espacio en donde jugar y los niños se sentían un poco limitados. Los días como este son los peores porque había más probabilidades de que comenzaran a pelear por un juguete u otro, mientras que afuera tendrían más cosas que hacer.
Mark había venido exactamente por esa razón: estaban discutiendo por quien iba a jugar ahora con el juguete de Tiranosaurio Rex.
Le lancé una mirada a Lily, quien estaba mirando como algunas niñas estaban dibujando flores de gran tamaño en un pequeño pedazo de papel. Mi compañera me miro y la salude con la mano. Le sonreí y decidí ir a ayudar a Mark.
No sé si ya lo saben… ¡Pero simplemente adoro mi trabajo! Es cansador, pero siento como si hubiera hecho algo esencial cuando llega el final del día y mis energías no fueron gastadas en vano. Me gusta pensar que hago bien mi trabajo, que ayudo a estos pequeños niños a crecer como perfectos adultos. Gilbert dice que con esa frase es irse demasiado lejos, que esos niños son muy pequeños, que incluso algún día se olvidaran de mí y todo lo que les enseñe, que van a sucederles un montón de cosas en sus vidas que irán gatillando si se convertirán en buenos adultos o no.
En cierta parte, sé que tiene razón, pero espero estar dándoles las bases correctas para que puedan tomar las decisiones correctas. Eso es lo que quiero lograr.
Al final, Mark y su amigo decidieron compartir el juguete y se pusieron a jugar juntos. Volví a mirar a través de la ventana, hacia las nubes negras en el cielo, y fruncí el ceño. Iba a llover, lo sabía…
"Si quieres irte a casa…" De repente oí a Lily detrás de mí. "Con mucho gusto me encargaré de las cosas por aquí…"
Me volví a mirarla. Tiene el pelo corto y rubio como siempre desde que la conocí. Ella me había dicho que no quería tener el pelo largo, no más, ya que así se parecía mucho más a su hermano mayor. Lily parece muy joven comparada con el resto de las chicas de su edad y muchas veces yo también me he olvidado de la edad que realmente tiene. Por supuesto, cada vez que se lo digo, ella ríe y me lo agradece, ya que según ella, para una mujer ese es un verdadero cumplido.
"¡No, no puedo dejarte hacer todo el trabajo sola, Lily!" Le dije. Ella negó con la cabeza y me sonrió. Nunca he visto a su hermano sonreír (y probablemente nunca lo haga) pero siempre he supuesto que se debía ver como ella.
"¡No es nada!" Dijo. "Hoy los niños han estado tranquilos, estaré bien y además, ¡el administrador ni siquiera se dará cuenta de tu ausencia!"
"¿Estás segura?"
"¡Por supuesto!" Dijo Lily. "¡Nos vemos mañana!"
Le sonreí y tome una de sus manos con la mía. Articule un 'gracias' y me di la vuelta para despedirme de los niños. Deje la habitación con un coro de "¡Hasta mañana, Señor Antonio!" y sentí un calor por dentro.
Antes de regresa a casa, necesitaba ir al supermercado primero, ya que el otro día Francis y Gilbert habían decidí comerse todo lo que encontraron en el interior de mi nevera.
Calcule mal el tiempo y cuando terminé de hacer las compras, estaba lloviendo a cantaros. Estaba lloviendo tanto que no tenía idea de por dónde iba y me pregunté cómo iba a encontrar el camino hacia la parada de buses. No es como si estuviera muy lejos del supermercado, pero de verdad no podía ver el camino correcto por el cual ir.
Al final decidí seguir mis instintos… y choqué con un hombre.
Sí, soy tan afortunado.
De cualquier manera me las arreglé para no caer y agarré fuertemente mis bolsas de compra, pero el otro hombre no pareció tan afortunado. Maldijo y trate de ayudarlo a levantarse murmurando un pequeño 'lo siento' cuando…
"¡Bastardo! ¿Estas acechándome?"
Reconocí la voz (¿cómo no hacerlo?) y casi inmediatamente deje caer las bolsas para tomar las dos manos de Romano, tirando de él hacia mis brazos en cuestión de segundos.
"¡Lo siento!" Exclamé nuevamente. "¡No pude verte!"
"¿Qué estás haciendo aquí, Antonio bastardo?" Gritó Romano casi en mi cara. Ahora podía ver lo empapado que estaba y me sentí mal por haberlo chocado. El frunció el ceño y yo solo le sonreí.
"Bueno, termine de trabajar y…"
"Yo no te pedí que me dijeras como fue tu día, ¡maldita sea!" Volvió a gritar Romano, golpeando mis manos fuera de sus hombros, recogió el paraguas de la acera, y lo abrió una vez más, esta vez cubriéndonos a ambos. Romano me frunció el ceño: "¿Me estas acechando?"
"El Jardín Infantil en el que trabajo queda a dos cuadras de aquí…" Le explique.
"¿Trabajas ahí?" Romano estaba sorprendido. "Yo solía ir allí cuando era niño…" Murmuró más para sí mismo que para mí. Sonreí. ¡Wow! Trabajaba en donde Romano alguna vez solía jugar… ¡Eso es tan tierno! Romano se debió haber dado cuenta de mi alegría con la noticia, se dio vuelta abruptamente y me dejo nuevamente bajo la lluvia.
"¡Espera Romano~!" Le grite, recogí mi bolso y lo seguí. El se volvió para mirarme y puso mala cara.
"¿Qué es lo que quieres, bastardo?"
"¿Vives muy lejos?" Le pregunte.
"¿Por qué te importaría?" Me gritó Romano y luego me quedo mirando. Realmente no pude comprender que es lo que estaba pasando por su cabeza y de repente volvió a caminar alejándose de mí. Suspiré y me resigné a la idea de que no iba a poder encontrar la parada de buses pronto cuando Romano repentinamente gritó:
"¿Y bien? ¿Vas a venir o no, maldita sea?"
Sonreí, corrí hacia él y me dio una patada cuando trate de meterme debajo del paraguas con él.
El departamento de Romano no quedaba muy lejos. El siguió maldiciendo su suerte y continuo lanzándome miradas asesinas todo el camino hacia su hogar.
Abrió la puerta principal del edificio y cuando llegamos ante su puerta mi corazón latía frenéticamente contra mi pecho. ¡Esto era como la navidad para mí! ¡Un enorme paso hacia adelante! ¡Estaba a punto de conocer donde Romano vivía, dormía, comía y se bañaba…!
"¡No te sientes en mi sillón! ¡No quiero que se empape!" Gritó Romano al cerrar la puerta detrás de nosotros, luego desapareció en una habitación la cual supuse que era la suya. Sonreí porque no me podía importar menos el sillón cuando finalmente estaba solo con Romano y deje mi bolsa cerca de la puerta principal antes de echar un vistazo a mí alrededor. ¡Ya me encantaba la sala de estar! Había dos pequeños sillones un televisor y pinturas realmente lindas en las paredes. Me dirigí hacia una estantería y mire la multitud de fotografías enmarcadas dentro de marcos de plata. No me atreví a tocarlas y solo reconocí a Romano (poniendo mala cara) y a Feliciano (sonriendo) desde lejos. En algunas de las fotos salía un hombre alto sonriendo como Feliciano, con poniendo sus manos alrededor de los otros dos más jóvenes, y note que tenía un gran parecido con Romano. Si solo Romano pudiera sonreír así también…
Repentinamente algo me golpeo la espalda y me di vuelta para mirar una toalla, que era lo que me habían tirado. Romano frunció el ceño desde la puerta, ya vestido y con ropa seca, y volvió a desaparecer en otra habitación.
Le sonreí y comencé a secarme. Fue en ese instante que me di cuenta de que había una guitarra en el piso, casi escondida detrás del sillón. Habían pasado años desde la última vez que había tocado guitarra e imaginen mi alegría cuando la posibilidad de volver a tocarla estaba a solo una pulgada de distancia de mi agarre. No pude resistirme y la tome en mis manos. Me senté en el frio suelo de mármol y toqué una de las cuerdas. Solía tocar mucho en la Secundaria, así era como llegaba a las chicas y había extrañado tanto tocar que cuando comencé a tocar una canción de 'Paco de Lucia' casi olvido donde me encontraba. Me detuve después de tocar unas pocas notas y me concentre duramente para recordar algunas canciones que me sabía.
Mis dedos comenzaron a tocar por si solos 'Alucinado' de Tiziano Ferro y luego de un momento comencé a cantar en voz baja con la música:
"Perdona si te amo y si nos encontramos
Hace un mes o poco más.
Perdona si no te hablo bajo, si no lo grito, muero.
Te he dicho ya que te -!"
"Esa es una canción italiana, ¿sabes?"
La voz de Romano me despertó y me detuve, mirándolo bien sorprendido. Estaba apoyado en el marco de la puerta y tenía una mirada extraña en su rostro. Le sonreí:
"Si, lo se…" Volví a dirigir mi vista hacia la guitarra volviendo a tocar a 'Paco de Lucia', luego le dije:
"¿Tocas seguido?" Le sonreí, el solo se burlo.
"Es de mi idita padre…" Dijo. "Yo no sé como tocar esa maldita cosa…"
"¡Puedo enseñarte si quieres!"
"¡Y un demonio!" Gritó Romano y volvió a desaparecer en la habitación que más tarde descubriría, era la cocina. "¡Nunca permitiría que un bastardo como tú me enseñara como tocar jodidamente la guitarra!" Continuo. Me reí un poco y decidí dejar la guitarra en donde la había encontrado. Me froté el cabello con la toalla nuevamente y dirigí mi vista hacia la ventana para ver si seguía lloviendo. No pareciera que pararía pronto… ¡y tenía tanta hambre!
"Así que ¿Vas a venir o no, bastardo?" Gritó Romano desde la cocina.
"¿A dónde?" Pregunte confuso. ¿A dónde íbamos a ir?
"¡A la cocina, idiota!" La cabeza de Romano apareció desde el marco de la puerta. "¿Acaso no vas a comer?"
"¿Preparaste algo para mi también?"
"Po-Por… ¡Por su-supuesto que no!" Gritó ruborizándose. "Eres un dolor el culo, pero no puedo… bueno, ¡Maldita sea! ¡No puedes morir de hambre por mi culpa!"
"¡Gracias, Romano!" Le sonreí y me levante. El vigiló cada movimiento mío, supuse que porque no quería ver que sus sofás se empaparan por accidente, y yo me dirigí a la cocina. Cruzó sus brazos sobre su pecho y me sorprendí de ver que realmente había preparado una mesa para dos: había un plato de pasta con tomates esperándome y su consideración había sido tan dulce que si no hubiera pensado bien lo que hacía, hubiera abrazado a Romano fuertemente. Por supuesto que estaba hambriento y la idea de esperar el bus bajo la lluvia no era tan agradable así que no dije nada. Comenzamos a comer. La comida estaba deliciosa y cuando se lo dije a Romano, el solo me insultó. Es un chico extraño, Romano, pero cada vez que me insulta o se ruboriza…
…me siento realmente bien por dentro…
No debería sentirme así, ¿O sí?
Gracias por Reviews, Favoritos y Alertas !
Hasta la Próxima... ahora empezaran las pruebas en mi colegio, pero trataré de no estar ausente por mucho :)
Yaya Romance !
