Perdón ! Perdón ! Perdón ! Se que hace muuuucho tiempo que no actualizo y la verdad que fue por muchas razones... no negare que en algún momento tuve flojera, pero también fue culpa del Colegio y porque una semana entera estuve sin Internet D: Aun así, no se preocupen, no dejare de traducir hasta que llegue al ultimo Cap, para el cual falta mucho así que trabajare como esclava para traérselos !

Espero poder tener listo el siguiente para mínimo una semana y media, pero no prometeré nada, el colegio es agobiante y debo mantener mi promedio ahora que se acaba el año D: eso si, en Vacaciones creo que podre traerles las actualizaciones mas rápido :D

Disfruten el Cap y como Disclaimer: NADA ME PERTENECE !


Capitulo 10:

La cosa que hay con las citas es que, si tu realmente quieres impresionar al otro, usaras las ropas más elegantes que tengas, trataras de ser lo más guapo y encantador y caminaras por enfrente del espejo al menos una docena de veces antes de decidir que aun no te ves lo suficientemente bien. Seguramente encontraras algo que no está bien y te volverás a cambiar, una vez, y otra vez, hasta que tengas que salir porque ya se te hace tarde.

Ver a Francis hacer eso se ha convertido en una especie de rutina para nosotros y dejó de parecer divertido cuando ya teníamos la edad de diecisiete, o algo así. Pero contando completamente la verdad, Francis no se mira al espejo a cada rato porque no se sienta seguro sobre como se ve, sino porque ama mucho lo que ve al otro lado del espejo. Pero ese no es el punto…

El punto de todo esto es que estamos acostumbrados a ver a Francis actuar así.

No a Gilbert.

¿Confundidos? Nosotros también.

Ese día, Gilbert se había estado arreglando todo el día. Salía de su dormitorio hacia donde nos encontrábamos sentados, en la cocina, luego volvía a su habitación, comprobando como se veía de tiempo en tiempo en el gran espejo del salón. Se sonreía bastante a sí mismo, inspeccionando sus dientes y nos había dado un desfile de moda por lo menos unas quince veces, lo que hizo que Ludwig se enojara, ya que él estaba trabajando solo abajo en la librería.

Al principio todo pareció muy divertido y Francis y yo pensábamos que Gilbert estaba teniendo una de sus, como nos gusta llamarlas, crisis de 'Mira-lo-Asombroso-que-Luzco´. Luego, cuando nos dimos cuenta de que Gilbert no estaba alardeando y de que en realidad estaba muy inseguro y ansioso de saber cómo se veía, las cosas comenzaron a ponerse verdaderamente preocupantes hasta llegar al punto de ser absolutamente inquietantes.

¿La razón de todo esto? Comenzaba con la letra 'M'. Nos tomó (al menos a mi) un tiempo darnos cuenta de ello.

"¡Oh, basta!" Finalmente estalló Francis luego de que Gilbert se volviera a peinar el cabello como por… oh, hombre, ya perdí la cuenta. Ver a Francis hartarse de un ´Desfile de moda´ significa que en realidad ya no podía soportarlo más y es algo aterrador en sí mismo. "¡Eres asombroso y hermoso! Eres tan impresionante que yo podría hacerte XXX en este mismo momento en frente de Antonio. Ahora… ¿Puedes parar por favor?"

"¿De hacer qué?" Dijo Gilbert de pronto y al fin mirándonos a nosotros y no al espejo. Francis y yo nos miramos. "¡No estoy haciendo nada!"

"Tu estas… eh…" Decidí decir. "Hmmm… Francis" Miré a Francis, quien suspiro.

"Gilbert, es solo la segunda cita…" Dijo nuestro amigo rubio y Gilbert le frunció el ceño.

"¡No es una cita!" Dijo riéndose. "¡Eso sería ridículo!" y se dio vuelta para mirarse en el espejo. Una vez más.

"Entonces… ¿Que es lo que es?" Le pregunte entonces y vi claramente como Gilbert se tensó al oír mis palabras. Ni siquiera se dio la vuelta para mirarme.

"Él… Simplemente me llamo…" Dijo Gilbert. "No es nada especial. ¿Por qué siempre piensan inmediatamente que se trata de una cita?" Volvió a reír.

Probablemente fue porque ninguno de nosotros se atrevió a decirlo en voz alta, pero sin embargo, el hecho de que nuestro amigo volviera a actuar como su molesta persona, nos aliviaba enormemente.

"¡Que graciosos son!" Continuó diciendo Gilbert y se rió de nosotros. Detuvo su risa y le dio un vistazo al reloj que se encontraba colgado en una de las paredes. "¡Bien, me voy!" Nos sonrió. "¿Me veo bien?" Rió. "Si, obvio… bueno, ¡Adiós Chicos!" y salió por la puerta en un instante. Escuche a Ludwig decir el nombre de Gilbert y gritarle antes de decidir que también era la hora de que me fuera.

Antes de continuar me gustaría decirles que el comportamiento de Gilbert fue una de las señales que nos decía lo mucho que nuestras vidas cambiarían, o, mejor, lo mucho que nuestras vidas ya habían cambiado. Por supuesto, ignoré totalmente todas estas señales, ni siquiera las noté, y eso, tal vez, es una de las peores cosas que pude haber hecho.

Nosotros realmente pensábamos que nunca cambiaríamos.

De cualquier manera, como les iba diciendo, luego de que Gilbert corriera a juntarse con el Señor M. decidí que era mi turno de irme. Me levante y me puse la chaqueta. Iba a ir a ver a Romano.

Obviamente.

"¿Vas al Nightwave?" Me pregunto Francis repentinamente. Lo mire y le sonreí:

"¿Quieres venir?" Le pregunte. Francis asintió y se puso su propia chaqueta: otra señal que ignore.

Desde mi 'pequeña charla' con Romano, Alfred decidió que yo era libre de ir y venir al Nightwave todas las veces que quisiera. Los guardias de seguridad me dejarían pasar a mí (y a mis amigos si tenia compañía) totalmente gratis. No pude entender la generosidad de Alfred pero, siempre que pudiera ver a Romano, las cosas iban a estar bien con ello. Aun así, siempre espere tener un momento a solas con Romano, como ese día bajo la lluvia. De verdad aprecié un momento en que la entrometida gente no estuviera a nuestro alrededor: Alfred siempre estaría un poco mas allá, mirándonos con esa mirada de complicidad en su rostro que me estaba hartando.

Dios sabe todas las veces que lo divagué por las calles cerca del Jardín Infantil, soñando con chocar con Romano por mera casualidad (y también deseando poder ir nuevamente a su adorable departamento). No voy a analizar todas las veces ni los diferentes escenarios que creé en mi cabeza de como poder juntarme con Romano y que es lo que le diría. No voy a describir la decepción que sentí cuando ninguno de mis sueños se cumplió y debo decir, que por un periodo de tiempo, de verdad pensé que Romano se había cambiado de dirección solo para fastidiarme. En ese momento yo no tenía manera de saber que no podía ser cierto, pero por supuesto, cuando comencé a conocerlo mejor me di cuenta de que todos mis temores no tenían fundamentos: Romano era demasiado flojo como para hacer algo tan complicado como lo es cambiarse de casa.

Una hora después, Francis y yo llegamos al Club Nocturno y tan pronto como estuvimos dentro, separamos caminos: Yo me dirigí a buscar a Romano mientras que Francis desaparecía en su lugar favorito de la multitud.

Encontré a Romano de inmediato: estaba sentado, mandando mensajes con su teléfono celular y tomando jugo de naranja, de la misma manera en que lo conocí. Le sonreí a la vista y me senté junto a él. El pareció no darse cuenta de mi presencia (soy un romántico empedernido, la verdad es que simplemente me ignoró) así que exclamé:

"¡Hola!" y acaricié el extraño rulo, que los hermanos Vargas parecen tener en común, para llamar su atención.

"¡Chigiiii!" Gritó súbitamente, escupiendo la mitad del jugo de naranja directo al piso. "¿Qué demonios te pasa, Bastardo? ¡No vuelvas a hacer eso NUNCA más! ¿Lo entendiste? ¡Idiota, Español! Como te atreves…" Continuó maldiciendo en Mitad Italiano, Mitad Inglés e inmediatamente levante mis brazos rindiéndome y diciendo:

"¡Lo siento!" una y otra vez. Sin embargo gracias al comportamiento de Romano mi curiosidad acerca de ese rizo pareció aumentar e incluso me pregunte que había sido exactamente lo que había hecho. Juzgando por lo rojo que estaba y lo enojado que me miraba, supuse que no había sido nada agradable. Decidí que volvería a intentarlo, tal vez en otro momento y en algún lugar que no estuviera lleno de objetos contundentes alrededor.

Después de un rato pareció calmarse y dejó abruptamente su celular. ¿Era el momento adecuado para que le hablara? Uno nunca sabe cuando se trata de Romano, pero me encanta tomar riesgos, así que lo hice:

"¿Cómo ha estado tu día?"

"Bueno hasta que viniste…" Soltó Romano y amenazó a Alfred para que le trajera un nuevo vaso de jugo de naranja o alguna otra cosa…

Alfred exclamó un "¡Esta bien!" verdaderamente alto y me saludo con entusiasmo antes de que Romano volviera a no tomarme atención.

"Así que…" Volví a comenzar.

"Tienes un montón de tiempo libre, ¿no?" Me frunció el ceño.

"En realidad no…" Le dije sonriéndole.

"¿Entonces como es que estas aquí cada noche?" Dijo Romano y agarró una copa desde las manos de Alfred.

"¡Hola, amigo!" Me medio gritó y sonrió Alfred. "¿Quieres algo para beber tu también?"

"¡Si, por favor!" Le sonreí a Alfred, quien me dio un visto bueno, y luego lo vi alejarse antes de responder la pregunta de Romano: "¡Siempre tengo tiempo para ti!"

"¡Oh, qué alegría!" Dijo Romano y rodó los ojos.

"De verdad me gusta estar contigo…" Continúe volviendo a sonreírle. ¿Saben lo difícil que es para mí no levantarme y abrazar a Romano hasta la muerte con lo lindo que se ve, haciendo un mohín de esa manera? ¿Entienden lo incapacitado que me he sentido?

"Podría vomitar en este mismo momento…" Dijo Romano y comenzó a beber nuevamente su jugo de naranja. Agradecí que Alfred me diera mi bebida antes de inclinarse a escuchar lo que el cliente sentado a mi lado quería pedir. Mire el vaso entre mis manos. Juzgando por el aroma, parecía ser una especie de Coctel con jugo de tomates. ¿Quién le dijo a Alfred me encantaba?

"¿No tienes a nadie más a quien ir a molestar? ¿Algún niño?" Dijo Romano súbitamente y yo lo mire fijamente.

"¿Qué niño?" Pregunté. "¿Por qué debería ir a molestar niños?"

"Dios, eres tan estúpido…" Romano volvió a rodar los ojos, "¿Acaso no es ese tu trabajo?" Preguntó e hizo una mueca: "¿Por qué elegirías un trabajo como ese? No, lo siento, debería preguntar… ¿Por qué alguien te contrataría?"

"Porque soy bueno en lo que hago" Respondí simplemente. "Amo lo que hago. Siempre ha sido mi sueño estar rodeado de niños…" Tome un sorbo de mi bebida, estaba deliciosa. "¡Dilo, Romano! ¿Cuál es tu sueño?" Le sonreí.

Romano me miró con los ojos bien abiertos, sorprendido de lo que había dicho.

"¿Mi su-sueño?" Tartamudeo. "¿Por qué te importaría, maldito bastardo?"

"Bueno… ¿Acaso siempre has querido ser un camarero en un Bar?" Le pregunté de manera casual.

"¡Nadie quieres ser un camarero de mierda!" Exclamó Romano. "A no ser que seas Alfred y estoy seguro que el aun sueña con ser el Presidente de los malditos Estados Unidos… Yo, en cambio… Yo… Yo…" Se detuvo y comenzó a sonrojarse furiosamente.

"¿Qué es lo que quieres ser?" Trate de ayudarlo. Romano parecía avergonzarse de ello y aquello de hecho, se me hizo muy curioso. Romano se quedo boquiabierto y se ruborizó, a la vista era tan adorable y…

"Yo… Yo… ¡Maldita sea, Antonio!" Romano volvió a gritar. "¡No quiero hablar de mi maldita vida contigo!"

"Bueno…" Suspiré y lo mire. "¿Entonces quieres que hable de mi vida como lo estábamos haciendo?"

"¿Es una amenaza?"

"¡Por supuesto que no! Bien, yo nací en…"

"¡Oh, mierda, va en serio!" Romano entro en pánico. Yo me reí.

"¡Estoy bromeando!" Dije. "¿Sabías que en la Secundaria llevaba mi cabello amarrado en una cola de caballo baja?"

"Apuesto a que te veías como un trasero…" Respondió Romano y me alegré de ver que había dejado de temblar de miedo.

"Pensaba que era genial…" Le dije. "Ahora es tu turno…"

"Bastardo…" Volvió a hacer una mueca. "¡Te odio tanto!" Se volvió a sonrojar. "Bien, siempre he querido abrir un Restaurante, ¿Estas feliz ahora?" Exclamó cruzando los brazos por sobre su pecho.

"¿Un restaurante?"

"¡Lo sé, es estúpido!" Me grito y frunció el ceño aun mas.

"No, no lo es. Tu comida es deliciosa. ¿Por qué no lo has…?" Antes de que pudiera terminar la frase, escupió:

"¡Porque es estúpido, bastardo! No tengo el dinero suficiente y, como mi padre me dice, no soy bueno para hacer nada por mí mismo. ¡Ese es el porqué! Así que me tengo que quedar aquí, escuchando bastardos calientes como tu toda la noche y recibiendo ordenes de un idiota con complejo de Héroe y un gran ego. Y-Yo…" Se detuvo. "De todos modos no me merezco algo mejor…" Repentinamente se puso triste.

Yo estaba sorprendido por sus palabras pero antes de que pudiera decir algo, él continuó:

"Pero todavía espero, sabes… que algún día… quizás…" y sus labios se torcieron un poco. Duró solo un momento pero al ver a Romano sonreír (incluso si fue solo un poco) gracias a sus propios pensamientos, fue lo único en lo que logré pensar. El estaba… Se veía tan hermoso cuando su cara lucia relajada y… y…

"Deberías sonreír mas a menudo" Le dije repentinamente y se me quedo mirando, frunciendo nuevamente el ceño.

"¿Qué?" Exclamó.

"Te ves tan hermoso cuando sonríes…" Continúe y Romano abrió la boca en sorpresa, luego la volvió a cerrar y apartó la vista de mi. Allí fue cuando note la presencia de Feliks, quien estaba sentado al lado de Romano, mirándonos con una mirada divertida en el rostro.

"¡Feliks!" Exclamé. "¿Desde cuándo…?"

"¡Desde que Romano te pregunto porque alguien te contrataría en un Jardín Infantil!" Sonrió Feliks. "¡Eso fue como que, totalmente la escena más linda que he visto!"

"¡Tú necesitas anteojos!" Exclamó Romano de la nada y se levantó. "¡Vámonos!"

Feliks se levanto, me sonrió con complicidad he hizo señas de despedida. Desaparecieron luego de un momento.


Continuara...

Se viene el HetaFest ! Creo que este año al fin voy a poder ir, aquí en Chile se celebrará mañana !

Gracias por sus Reviews, Alertas y Favoritos !

Yaya Romance !