Hola Mundo ! Aquí volviendo a la vida...
Disfruten el Capitulo, que este es Spamano !
Disclaimer: Nada me pertenece !
Capitulo 11:
Probablemente por la forma en que hablo de él, ustedes pensaran que mi trabajo es todo sol y rosas. No me malinterpreten, lo es, pero aun así hay algunas cosas que hacen que vuelva a pensar en las decisiones que he tomado en mi vida. Tal vez estoy siendo melodramático y he de admitir que esos sentimientos no duran mucho tiempo. Tan pronto como un niño me vuelve a sonreír, me vuelvo a sentir feliz.
Pero es cierto. Trabajar con niños a veces es muy doloroso. Se vuelve imposible cuando el niño está enfermo.
Si, escucharon bien.
Enfermo. No puedo entender como algunas madres siguen llevando a los niños a la escuela cuando estos se sienten tan mal que ni siquiera pueden mantenerse en pie. El problema es que tengo que cuidar de ellos y descuidar a otros niños que pudieran necesitarme y en todo este cuidar y descuidar termino siendo yo el siguiente en…
¡ACHOO!
Lamento eso. Pero tienen el punto ¿No?
Y esa es la razón por la cual es estado toda una semana en cama. Odio estar enfermo por cuatro razones: 1) No puedo hacer otra cosa que mirar el techo blanco por encima de mi cabeza. 2) Me siento culpable por dejar al Lily completamente sola. 3) No puedo salir a divertirme y mis amigos se la pasan molestándome. Y la más importante 4) ¡No puedo ver a Romano! La número cuatro es la más importante.
¡ACHOO!
Lo siento de nuevo. Eso es lo que ha estado pasando toda la semana. Mi cabeza me está matando, mi estomago también, mi nariz moquea, he tenido fiebre, tenia frio y después me daba calor, en definitiva un desastre total. Y lo que lo vuelve aun peor es que mis amigos siguen visitándome.
Ustedes probablemente pensaran que debería sentirme agradecido al respecto. Si, lo estaba… las primeras veces. Luego comenzaron a sacarme de quicio. Primero que todo, Gilbert una vez trato de ayudarme y al final tuve que dejar la conformidad de mi cama para ayudarle a apagar el fuego de la cocina. Francis, por otro lado, no para de hablarme de un problema suyo al cual no le puedo poner atención porque estoy demasiado perdido en mi propio mundo como para darle importancia. Eso y que siempre me hace saltar porque sus manos están demasiado heladas cuando las mete por debajo de mi pijama.
Así, que mi corazón dio un vuelco cuando escuche el timbre de la puerta hoy en la mañana. Gemí y con mucho coraje, me las arreglé para ponerme de pie, ponerme una manta sobre los hombros y comenzar a caminar hacia la puerta. Sin embargo, quien fuera que estaba al otro lado de la puerta estaba nervioso y comenzó a golpearla con impaciencia.
"¡Ya voy!" Me las arreglé para decir mientras tocia y abrí la puerta, listo para decirle cortésmente al otro que se fuera a la mierda. Imagínense lo mucho que se abrieron mis ojos al ver que se trataba de Romano (Romanito~), quien estaba afuera poniendo mala cara con sus brazos cruzados sobre su pecho y mirándome como se fuera algún tipo de extraterrestre. Lo quedé mirando por un rato, convencido totalmente de que era una alucinación causada por la fiebre.
Probablemente había muerto. Pensé. Había muerto y llegado al cielo.
Pero mi ángel no pensó lo mismo que yo:
"Oh, así que estás vivo…" Dijo decepcionado.
"¡Romano!" Saludé.
"No te alegres tanto…" Dijo. "Solo vine aquí para asegurarme de que estabas muerto. No lo estas, así que… ¡Adiós!" Y se dio abruptamente la vuelta para marcharse. Le agarre el hombro antes de que pudiera dar otro paso lejos de mí.
"¡No esperaba verte aquí!" Dije cubriéndome la boca con la manta, porque sería terrible si Romano se enfermara también. "He estado muy enfermo, por eso no he ido al Nightwave estos días…"
"¡Ya te dije que esa no es la razón por la que vine aquí!" Exclamó Romano, volviendo a mirarme. M escaneó con los ojos, desde la cabeza hasta los pies y luego levanto sus cejas hacia mí al ver mis pies. "¿Estás enfermo y andas por ahí descalzo?" Gritó enojado. Me reí, sintiéndome culpable.
"No tuve el tiempo…" Traté de explicar, pero sentí repentinamente como Romano me empujaba toscamente dentro del departamento. El súbito movimiento provocó que me diera un ataque de tos perdiendo así a Romano de vista. Sabia que debía estar mirándome y que probablemente estaría feliz de verme tan vulnerable. La verdad es que no me importaba y tan pronto como deje de toser, le sonreí.
"Lo lamento, Romano…" Le dije. "Me gustaría ofrecerte algo, pero ni siquiera soy capaz de mantenerme en pie…" Y lentamente me fui a mi habitación. Romano me siguió, podía sentir sus ojos perforando mi cráneo mientras regresaba a mi cama calentita, aun manteniendo la manta en mis hombros.
"Puedo cuidarme a mí mismo, bastardo…" Susurró y me dieron ganas de reír. Romano salió de mi habitación y comenzó a vagar dentro del departamento. Le oí decir: "¡Tu departamento es muy feo! Sabía que eras un cerdo, pero llegar a vivir como uno…" Decidí que le explicaría las técnicas de limpieza de Gilbert en otro momento…
Solo me acurruqué más dentro de mis sabanas y cerré los ojos. Los pasos de Romano en las otras habitaciones me tranquilizaron y no me preocupé de que él pudiera robar algo o incluso poner el departamento patas arriba. Al fin me quede dormido sintiéndome en una paz verdadera.
Me desperté gracias a una voz que cantaba suavemente en Italiano. Reconocí el idioma inmediatamente y parpadeé ahuyentando al sueño mientras miraba hacia la puerta abierta de mi habitación. Me tomó un tiempo recordar que Romano había venido a visitarme y aun mas para darme cuenta de que me sentía un poco mejor que antes.
Revise mi frente (no tenía fiebre) y poco a poco decidí poner de pie, preguntándome cuento tiempo habría estado durmiendo y porque Romano aun seguía aquí conmigo. Traté de hacer el menor ruido posible y me dirigí hacia donde provenía la voz. Romano estaba en la cocina revolviendo algo en una olla y cantando suavemente para sí mismo.
Romano cantaba hermoso y me quede mirándolo fijo por un rato mientras lo escuchaba cuando de repente se dio cuenta de mi presencia se dio vuelta bruscamente sorprendido y casi se le cayó todo. Romano comenzó a sonrojarse y a toser por la vergüenza.
"¡Así que finalmente te levantaste, bastado!" Gritó, mirando hacia otro lado y escondiendo su rostro de mí. "Estuve revolviendo todo este maldito lugar en busca de algo comestible y tuve que ir al supermercado de mierda a… a…" Tartamudeo cuando volvió a mirarme. "¡Para de mirarme, maldita sea! ¡Me pone enfermo!"
"Tienes una voz hermosa…" Dije en cambio. Cerró la boca y se calló, sus ojos se abrieron como platos y luego comenzó a sonrojarse. Romano trató de cubrir du rostro, se dio media vuelta y apagó el fuego de la cocina. "¿Cocinaste para mí?" Le pregunté entonces, sintiendo un calor muy por dentro.
"¡No, idiota!" Grito entonces. "¡Ya te dije que estaba jodidamente hambriento! ¡Y mi casa es tan…!"
Deje de escucharlo y me concentre en la olla humeante.
Fue en ese entonces cuando me di cuenta de que yo también estaba hambriento. Todavía tenía una nariz llena de mocos pero en definitiva me sentía mucho mejor. ¿Acaso fue gracias a la presencia de Romano?
"Antes de que preguntes, es sopa de Tomate…" Dijo Romano. Lo miré y comenzó a sonrojarse de nuevo. Se veía tan lindo y me hizo sonreía abiertamente. Me acerque a él y dio un paso atrás.
"Gracias…" Le dije, muy agradecido. La boca de Romano se abrió un poco, pero luego frunció las cejas y me hizo un mohín.
"¡No lo hice para ti, maldita sea!" Exclamó. "De hecho, ¡Ya deberías haber entendido lo mucho que te odio! Ya no quiero seguir metido en esta porquería así que… ¡Me voy!" Gritó, agarró su chaqueta, la cual había colocado en una de las sillas de la mesa, y me empujó para llegar a la puerta. El todavía seguía siendo demasiado lento y me las arreglé para agarrar su brazo antes de que pudiera huir. Le dije confundido:
"¿Acaso no estabas hambriento?"
Alejo mi mano de él y me quedo mirando. Pareció estar sumido profundamente en sus pensamientos por un rato, probablemente pensando si debía quedarse o no cuando de repente tomo su decisión:
"¡Yo quería comer mientras siguieras dormido!" Exclamó, pero aun así se dirigió a la cocina, volvió a dejar su chaqueta en la silla y comenzó a hurgar por los muebles buscando algún plato. Me reí para mí mismo y por segunda vez desde que nos conocimos, almorzamos juntos.
Comimos en silencio durante unos minutos. Me tomé más de dos tazones de sopa y me sorprendí de lo hambriento que en realidad me encontraba.
"Tú en serio deberías convertirte en cocinero…" Lo felicite luego de un rato para romper el silencio. El solo hizo un ruido pero pude ver que estaba orgulloso de sí mismo.
"Ese tipo de palabras no van a hacer que quiera irme a la cama contigo" Exclamó luego, yo me reí un poco.
"Eso no es lo que quería decir…" Dije, pero Romano no pareció creerme. Me levanté y comencé a lavar los platos. La manta que llevaba sobre mis hombros cayó y oí a Romano recogerla y doblarla para ponerla en una de las sillas.
"No te creo…" Dijo Romano detrás de mí. "Por lo que se, bien podrías ser un Maníaco Sexual…"
"Así no soy yo…" Me reí para mis adentros. "¿Por qué no salimos todos juntos para demostrarte que soy completamente normal?" Le pregunte. Luego recordé que Romano cantaba y sonreí. "¡Cuando me sienta mejor deberíamos ir a un Karaoke juntos!" Le dije con entusiasmo.
Eso hizo que se atragantara con su propia saliva y comenzara a toser. Me volví a verlo preocupado, pero Romano recuperó rápidamente la compostura y me miró incrédulo:
"¡No voy a ir a ninguna parte contigo!" Gritó. "Y menos a un Karaoke…" Gruñó pasándose una mano por el cabello. "¿Es esa tu idea para una ci-cita?" Tartamudeo.
"¡Nunca dije que sería una cita!" Razoné. Eso lo hizo sonrojarse aun más y me insultó.
"¡Estas jodidamente loco!" Exclamó. "¡LOCO!"
Yo solo me reí.
Loco por ti, completó algo dentro de mí, pero inmediatamente quite ese pensamiento peligroso de mi mente.
Gracias por los Reviews, Favoritos y Alertas ! 3
Hasta la próxima actualización !
Yaya Romance!
