Hola Mundo ! Les vuelvo a traer otro capitulo y tengo que admitir que me emocione traduciendo este cap... Me recordó porque es que amo el Spamano !

Ademas de eso, el cap. es un poco mas largo que los anteriores... Así que espero que lo disfruten tanto como yo, que después se pone mejor :D

Disclaimer: Nada me pertenece. Hetalia es de Himaruya y la historia de HappyMood.


Capitulo 12:

La mía había sido una simple pregunta:

"Estoy pensando en llevar a Romano al Bar Karaoke… ¿Quieren venir?"

Esto fue lo que Francis me contestó:

"¡Oh, es una idea esplendida! No hemos estado ahí desde…"

Esto fue lo que Gilbert me respondió:

"¡Eso sería Asombroso! Recuerdo la última vez que fuimos como si fuera ayer…"

Y esto fue lo que al final ambos me dijeron:

"… ¡Pero ya tengo planes!"

Lo dijeron al unísono, ambos mirándose el uno al otro con el rabillo del ojo. Por un momento me pregunte si acaso tenían algo en mente, pero después de ignorar mis primeras sospechas (las cuales eran ridículas) les sonreí.

"Está bien" Les dije. Ellos me sonrieron. Les devolví la sonrisa. No había nada extraño en que ellos tuvieran planes. Probablemente Francis ya había encontrado a alguien con quien pasar la noche y Gilbert iría a tener otra cita con… ¿Cuál era su nombre?

"¡Matthew! Dios, Antonio ¿Cómo es que nunca lo recuerdas?... ¡Y no estamos saliendo!"

Eso no me importaba. Mi problema no era si mis amigos iban a ir conmigo o no. En realidad no iba a ser el fin del mundo que por una vez no anduviéramos juntos. El verdadero problema era algo mucho más complicado.

¿Cómo se supone que me las arreglaría para convencer a Romano para que saliera conmigo?

"¡La solución más fácil seria secuestrarlo!" Dijo Gilbert y comenzó a reírse de su propio chiste. Yo levante una ceja:

"¿Acaso no es eso ilegal?" Le pregunté. Gilbert se me quedo mirando un largo rato hasta que volvió a echarse a reír. Francis trató de llamar su atención para que se callara, pero vi que él también estaba tratando arduamente de no reírse, lo que significaba que se estaban riendo de una broma que yo no entendí.

Los ignoré.

"¿Y entonces? ¿No me van a ayudar en esto?" Pregunté, sintiéndome un poco pasado a llevar cuando el teléfono de Gilbert comenzó a sonar. Vi a Gilbert ponerse de pie y dirigirse a la cocina a contestar su teléfono antes de volver de nuevo mi mirada hacia Francis.

"¿Y…?" Volví a preguntar. El me sonrió.

"Oh, Antonio, querido. Probablemente ya sabes la respuesta…"

Suspiré. A Francis le gusta usar ese tipo de respuestas: de la clase que te deja más confundido que en el principio. Estoy seguro de que disfruta ver la cara de confusión de la otra persona cuando dice cosas como esas.

Sádico.

"¿Sigues en contacto con Feliciano?" Preguntó inesperadamente con un suspiro. Parpadeé un poco y luego, repentinamente, sentí la bombilla de luz en mi cabeza encenderse.

"¡Por supuesto!" Exclamé y abracé a Francis antes de tomar mi teléfono celular de mi bolsillo para llamar al hermano de Romano.

Así que las cosas fueron algo como esto: Llamé a Feliciano y estuvimos hablando por alrededor de una hora antes de recordar mi plan y explicárselo. El estuvo de acuerdo y me dijo que se encargaría de ello.

Así que le dijo a Romano, quien se quejó por ello y Feliciano llamó a sus refuerzos (Feliks) para ayudarlo.

El resultado final fue que cuando estaba esperando a que los hermanos Vargas llegaran fuera del Bar Karaoke, pensando en que íbamos a ser solo nosotros tres, vi a cinco personas que se me acercaban.

Feliciano fue el primero en saludarme animadamente. Sonrió y yo le devolví la sonrisa, extendiendo mis brazos para el abrazo que seguramente me iba a dar (si no fuera por Romano, quien pateo a su hermano antes de que pudiera llegar a estar demasiado cerca de mí).

"¡Romano! ¡Eso no estuvo nada bien!" Le puse mala cara pero por dentro estaba completamente feliz de ver que había venido.

"¿Y desde cuando se te permite decir que lo que hago está bien o mal?" Me gritó Romano, cruzándose de brazos. Feliciano se rio un poco y puso una mano sobre el hombro de su hermano:

"No le hagas caso…" Dijo Feliciano. "¡Solo es tímido!"

"¿Tímido?" Exclamó Romano indignado. "¿TÍMIDO?"

"¡Y supongo que conoces a Ludwig!" Rió Feliciano, cortando a su hermano quien estaba pronto a ponerse a despotricar en el centro. Levanté la vista de los dos y finalmente noté al hermano de Gilbert, quien estaba de pie detrás de Feliciano viéndose como alguien que en verdad no quería estar allí.

"¡Ludwig!" Le saludé sonriendo. "¡No esperaba verte aquí! ¡Qué bueno!"

De verdad estaba feliz de ver que Ludwig había venido. Si Romano llegará a tratar de matarme, Ludwig seguramente tendría el poder de alejarlo de mi garganta antes de que fuera demasiado tarde. Todo era cuestión de Auto-Preservación.

"Hola, Antonio…" Saludó y luego dijo: "Feliciano es…" Ludwig busco la mejor palabra. "…realmente persuasivo… " Y luego compartió una mirado con el Italiano más joven, quien rio.

"¡Y Feliks!" Me volví hacia la otra pareja, quienes estaban conversando animadamente detrás de Ludwig. "¿Cómo estás?"

Feliks se volvió hacia mí y me sonrió antes de agarrar el hombro de su compañero y casi tirarlo hacia mis brazos.

"¡Hola para ti, Antonio!" Dijo. "¡Este es Toris!" Y miré al chico de pelo castaño, quien lanzaba miradas asesinas hacia la dirección de Feliks. Sin embargo, el rubio inmediatamente las ignoró y sacudió sus manos con indiferencia.

"Hola, soy Antonio…" Dije, tomando el asunto en mis manos. Toris finalmente apartó la vista de Feliks y se volvió hacia mí, sonriéndome tímidamente.

"Hola, yo soy…" Empezó a decir Toris.

"¡El es como que, mi sirvienta!" Exclamó Feliks, ignorando la manera en que Toris gritó su nombre ante la frase. "¡El lo hace todo por mi! Cocina, limpia, plancha… ¡Es genial! Y es como que, totalmente barato, así que si alguna vez…"

"¡Feliks, deja de mentir!" Volvió a gritar Toris, poniéndose rojo. Ya sea por la ira o por la vergüenza, no lo pude entender. Feliks solo se rio en la cara de Toris y comenzaron las disputas, si es que se puede llamar así a esas riñas…

Y así es como conocí al novio de Feliks.

Toris Lorinaitis es el hombre promedio: pelo castaño, ojos cafés, estatura media y un trabajo común y corriente. Sin embargo, quiero considerarlo como una especie de héroe. Después de todo es el novio de Feliks, cosa que de hecho nunca voy a comprender.

Feliks siempre se burla de él y hace caso omiso a las protestas de Toris. Una vez le pregunte como lograba conllevar con ello:

"Solo necesitas mucha paciencia…" Dijo.

El tiene mucha, lo que es un punto a su favor.

El problema es que se preocupa mucho y prácticamente de todo. No creo que le ayudara a su cordura estar con un tipo como Feliks a su alrededor. Pero hasta ahora, Toris lo está haciendo muy bien.

De verdad me pregunto como lo hace.

La verdad es que, cuando Feliks me describió a su novio por primera vez, me imagine a alguien que pudiera poner al burbujeante rubio en su lugar en todo momento. Me imaginaba a alguien con un montón de músculos y una cara seria, algo así como Ludwig, por ejemplo, así que estaba un poco sorprendido de ver a este hombre de sonrisa tímida, que solo dejaba que todas las cosas que decía Feliks pasaran.

El que llevaba los pantalones en la relación (por lo menos a primera vista) es Feliks, lo cual actualmente es un poco irónico. Feliks tiene a Toris envuelto alrededor de su dedo.

Me tomó bastante tiempo darme cuenta de que la situación era al revés.

Sin embargo, Toris me agrado de inmediato.

Como sea, mi atención esa noche estaba centrada solamente en Romano. Fue por el que había querido asistir al Bar Karaoke, así que deje a las otras dos parejas en sus propios mundos y me volví a mirar a Romano, ignorando totalmente la mirada con la que me miraba (y a todos los demás también).

"¿No deberíamos entrar?" Dijo Feliciano agarrando mi brazo con una mano y el de Romano con la otra. Escuche la voz de Feliks diciendome algo en el fondo, pero no podía dejar de mirar a Romano. El pareció darse cuenta de que aun lo seguía mirando y pronto se aparto de mí, murmurando algo obsceno.

Seguimos nuestro camino al interior del lugar y nos pusimos en una pequeña habitación solo para nosotros. Pedimos algo de beber y comer. Feliciano liberó mi brazo para irse a los de Ludwig en cambio, sujetando un folleto que mostraba las canciones que se podían cantar esa noche. Miré a Romano.

Romano se me quedo mirando.

Realmente esa noche no podía hacer nada más que mirar. No es nada bueno.

"¿Qué es lo que estas mirando, idiota?" Dijo. Le sonreí y tomó unos de los folletos dándose mi oportunidad de hablar.

"¡Hay que cantar algo juntos!" Exclamé sonriendo.

"¡Yo no voy a cantar!" Gritó Romano.

"¿Entonces para que viniste aquí?" Pregunto repentinamente Feliks y Romano le lanzó una mirada asesina. Feliks sonrió y Romano comenzó a sonrojarse.

"¿Te atreves a preguntarlo?" Escupió súbitamente Romano señalando a Ludwig. "¡El tiene toda la culpa!"

"¿Qué es lo que hice ahora?" Suspiró Ludwig levantando la vista hacia Feliciano, quien seguía hablando de canciones.

"¡Estas saliendo con mi hermano, por lo que debo poner un ojo en ti!" Dijo Romano. "No quiero…"

"¿Estas saliendo con Feliciano?" Pregunte de repente cortando lo que Romano iba a decir. Podía sentirlo echar humo detrás de mí. "¿Cuándo? ¿Cómo…?"

Ludwig súbitamente se puso rojo y desvió la mirada de nosotros. Mis ojos se abrieron al escuchar la noticia y mis ojos se abrieron mirando de Feliciano a Ludwig y luego nuevamente a Feliciano totalmente sorprendido. Gilbert no me lo había contado… ¿lo que significaba que Gilbert no sabía?

Oh.

Gilbert va a estar verdaderamente… entretenido, por decir lo menos. No va a dejar de burlarse de Ludwig al respecto, si lo supiera. Bien. No voy a decirle… no todavía.

Súbitamente, alguien llamó a la puerta: la comida y las bebidas habían llegado y Ludwig dejó escapar un suspiro de alivio. Ustedes ya saben lo que se dice: Salvado por la campana. En un momento ya había olvidado al vida amorosa de Ludwig.

"¡Bien! ¡Toris, como que deberíamos dar el inicio de esta fiesta!" Gritó Feliks tomando repentinamente la mano de Toris y arrastrándolo hacia donde estaba la Televisión.

"Yo no sé nada de esto…" Comenzó a decir Toris mientras intentaba alejarse de Feliks

"¡Oh, no seas aguafiestas!" Gimió Feliks tomando el micrófono entre sus manos. Toris se quedo un momento pensando para si mismo y finalmente se dio por vencido dando un suspiro.

"¿Qué es lo que vamos a cantar entonces?" Pregunto Toris y Feliks sonrió.

Y así fue como nuestra loca fiesta comenzó.

Sin embargo, fue una noche fantástica. Feliks estaba un poco fuera tono mientras que la voz de Toris no pudo ser escuchada en absoluto, pero aun así fue muy divertido. Luego Feliciano comenzó a cantar con Feliks y después de unas cervezas se las arreglaron para convencer a Ludwig a ponerse de pie y cantar con ellos. Cuando le conté a Gilbert de esto, el estaba tan decepcionado de no haber venido con nosotros que juró que la próxima vez iría y llevaría su cámara.

Aun así no creo que él pueda tener tanta suerte para la próxima vez.

Como sea, Feliciano de verdad es un chico persuasivo, como me lo había dicho Ludwig, y logró que Romano saliera a cantar con él. Cantaron una canción en Italiano sin música y yo quede fascinado con ellos. Me encantó la forma en que cantaban. Particularmente, amé la voz de Romano.

Pero aun no estaba feliz.

Yo quería que Romano cantará conmigo también.

"¡Vamos, Romano~!" Le dije. "¡Estamos aquí para divertirnos! ¡Deja de rumiar y ven a cantar conmigo!"

"¡No voy a ir a hacer nada contigo!" Exclamó y cruzó sus brazos por sobre su pecho. Tomé su mano y junto con Feliciano, comenzamos a tirar.

"¡Como que tu totalmente deberías cantar "Heartbeat" de Enrique Iglesias!" Gritó de repente Feliks desde donde estaba sentado con Toris y Feliciano asintió. Yo le sonreí a Romano. No me importaba el tema siempre y cuando descubriera como sonaban nuestras voces cuando cantábamos al unísono.

Ya saben lo que dicen… Sueños desesperanzados. Yo estoy lleno de esos.

"¡Vamos, si tienes una hermosa voz!" Intenté otra vez.

Me quedó mirando, tartamudeó algo y comenzó a sonrojarse.

"¡Mierda!" Gritó. "¡Déjame ir bastardo! ¡No voy a…!"

"Solo una vez" Pedí con una sonrisa. "¿Por favor?"

"¡No maldita sea!"

"¿Por favor, por favor, por favor?" Volví a intentar.

"¡Oh, vamos Romano, el hombre está rogando por ello!" Rio Feliks. Romano se sonrojó aun más y de repente se puso de pie. Deje de tirar, esperanzado de que al fin se dispondría a cantar algo conmigo.

"¡Me voy a casa!" Gritó en su lugar y suspiré derrotado.

"¡Aquí está el micrófono!" Gritó Feliciano súbitamente y empujó a Romano hacia mis brazos. Le sonreí y sin dejar que esta oportunidad se escapará, lo tironeé hasta donde estaba el Televisor. La música comenzó a sonar y tan rápido como reconocí la canción, comencé a cantar. Mantuve mi mirada justo en sus ojos, para hacerle entender que no había nada a que temer.

Todo el mundo se quedo en silencio en un momento. Todos (incluso Ludwig) nos estaban mirando, esperando. No me importaba que nos estuvieran mirando así, pero pude ver que Romano no se sentía realmente a gusto.

"No quiero ser la mujer…" Dijo de pronto Romano, mirando hacia abajo al micrófono entre sus manos, me eche a reír y asentí. Comencé a cantar las líneas de Nicole también, pero incluso así Romano solo se quedo mirando su micrófono.

"¡Se que puedes hacerlo!" Le susurré en el oído.

Romano me miro como si me hubiera vuelto loco. Le sonreí alentadoramente. El suspiro, abrió su boca…

¡Solo un sonido y uno de mis sueños se iba a volver realidad!

"¡Vamos Romano!" Gritó Feliks. Luego de eso hice algo completamente estúpido: Tomé a Romano por la cintura y lo acerque más a mí. El súbito movimiento lo saco de sus pensamientos y trato de alejarse inmediatamente de mí, alejándose de los focos.

"¡No, no puedo hacerlo!" Dijo. "¡Feliciano toma mi lugar!" Ordenó y le dio el micrófono a su hermano. Hice un mohín decepcionado y trata de tirarlo de vuelta hacia mí.

Romano golpeó mi mano, se volvió bruscamente, tropezó con un cable y… cayó de bruces en el suelo.

"¡Romano!" Grité y deje el micrófono para ir en su ayuda. Romano comenzó a maldecir y de inmediato se puso de pie, antes de que pudiera llegar a tocarlo. Dio un paso casi arrodillándose por el dolor. "¿Estás bien?" Le pregunté poniendo mis manos en sus hombros.

"¡Déjame ir, bastardo!" Me empujó lejos y trato de caminar hacia el sofá. "¡No es nada!"

Se dejo caer y se quedo mirándonos. "¡Vamos! ¡Diviértanse!" Casi ordenó. Me sentí muy culpable.

"¿Estás seguro, Romano?" Preguntó Feliciano. Romano nos hizo un gesto con su mano y eso era nuestro signo para dejar de preguntar. Sin embargo, parecía estar más feliz al estar ahí sentado. Quise ir a sentarme a su lado, pero Feliciano tomo mi mano y me llevó de vuelta a nuestro pequeño escenario.

Seguí cantando con Feliciano "Heartbeat", bebimos y reímos y así la fiesta continuó como si no hubiera sucedido nada.

El accidente volvió a nuestras cabezas cuando ya era la hora de irse.

Romano estaba cojeando.

Mire como hacia una mueca cada vez que daba un paso hacia delante y de repente me volví a sentir culpable. Yo tenía algo de culpa en que hubiera tropezado, ¿no? No debí haber actuado tan estúpidamente. Quise preguntarle si estaba bien, decirle que lo lamentaba, pero fue Feliciano el primero en romper el silencio:

"¿Romano, está bien todo?"

Romano se le quedo mirando duramente, luego escupió:

"¡Estoy perfectamente bien, idiota! Deja de preocuparte…"

"¿Puedes caminar a casa?" Le interrumpió Ludwig súbitamente, con un gesto aprensivo en el rostro.

"¡Si, no viste, como que, él es capaz de caminar ahora mismo!" Dijo Feliks.

"Tal vez deberíamos acompañarte al hospital…" Dijo Toris entonces con sus niveles de ansiedad nuevamente altos. Feliks miro a su novio y abrió su boca para decirle algo en respuesta pero Romano de pronto de dio la vuelta y gritó:

"¡Estoy bien!" Se sonrojó bastante por toda la atención que recibía. "¡Puedo tomar el maldito autobús y caminar a casa como cualquier persona normal lo haría! ¡Y si! ¡Estoy seguro, Feliciano!" Le gritó a su hermano, quien había abierto la boca para hablar.

"Yo puedo tomar el bus con él y acompañarlo a casa…" Dije, ganándome toda la atención. Romano fue el primero (y el único) que se me quedo mirando como si yo proviniera de otro planeta. De todos modos estaba acostumbrado a esas miradas suyas así que seguí con una sonrisa: "¡Yo cuidaré de él!"

"¡Y un demonio…!" Reaccionó inmediatamente Romano.

"Tal vez yo podría llevarte…" Dijo Ludwig, obviamente tratando de retrasar mi asesinato.

"¡Nunca!" Escupió Romano, a lo que Ludwig suspiró. "Ni en un centenar de años yo iría…"

"Está bien, yo lo voy a acompañar…" Interrumpí. Romano se quedo boquiabierto y sacudió la cabeza.

"¡No!" Se quejó.

"¡Llámennos cuando lleguen a casa!" Dijo Toris repentinamente con una sonrisa. Feliks asintió.

"Gracias, Antonio…" Dijo Feliciano ignorando el mohín de mal humor que puso Romano. Les sonreí a todos.

"Nos vemos entonces. ¡La pase muy bien!" Me despedí moviendo la mano. Romano me miró, tratando de cortar mi cabeza solo con el poder de su mente.

Lo ignoré y le pregunté qué bus era el que iba a tomar. Después de que Romano terminó de despotricar, lo acompañe hasta la parada de buses, tomé el bus con él y me bajé del bus con el ignorando al mismo tiempo todas las quejas que tenia sobre ello. Me hizo mohines, maldijo e insultó, pero yo estaba más preocupado por su tobillo que de sus rabietas.

La distancia que había entre la parada de bus y su departamento no era mucha, pero pareció que fueran kilómetros de distancia por el cojear de Romano. Cuando hizo una mueca de dolor como por enésima vez no pude soportarlo y me detuve abruptamente.

"¡Solo déjame llevarte a caballito!" Dije súbitamente, volviéndome para mirarlo. El también se detuvo, mirándome sorprendido y luego enojado.

"¡No!" Frunció el ceño y dio un paso atrás. Rosé los ojos. Bueno, tendré que hacerlo de otra manera…

Me moví rápidamente tomándolo por sorpresa y lo levanté sobre mis hombros en un movimiento rápido. Romano soltó un grito por la sorpresa y posicionó sus brazos alrededor de mis hombros para no caer. Perfecto.

"¡Aquí vamos!" Sonreí victorioso. Tan pronto como se dio cuenta de la posición en que iba, trato de bajarse. Yo comencé a caminar inmediatamente.

"¡Dejarme bajar, maldita sea!"

"No puedes caminar, Romano…" Razoné, ignorando la forma en que se revolvió contra mi espalda, tratando de bajarse. Seguí caminando, ignorando todas las maldiciones que me estaba tirando.

"¡Te ordeno que me bajes, maldición!" Gritó directamente en mis orejas. "¡No necesito tu maldita ayuda, bastardo! Puedo caminar perfectamente por mi cuenta, ¡GRACIAS!"

"Muy bien…" Suspire deteniéndome abruptamente. Pude sentirlo sonriendo y de repente mire hacia abajo a la calle. Recordé que había pasado por aquí la ultima vez (y la única) que había estado en la casa de Romano y… "¡Perro!"

"¿Qué quieres decir con 'perro'?" Dijo Romano. El ya estaba tocando el asfalto con sus tobillos, pero sus brazos aun seguían en mis hombros. Yo no lo mire a él, solo me quede mirando al no-tan-lindo perro callejero que nos bloqueaba el camino y nos miraba con sus grandes ojos negros.

"Err… no creo que le agrademos mucho…" Le dije cuando el perro empezó a gruñir y ladrar con enojo hacia nosotros. De repente dio unos pasos a la ofensiva hacia nosotros. "Creo que tiene rabia…" Dije entonces.

"¡Súbeme! ¡Súbeme!" Comenzó a gritar Romano, tratando de volver nuevamente a mi espalda. No tuve tiempo ni siquiera de comentar lo que Romano había gritado sino que lo puse nuevamente encima de mis hombros, antes de empezar a correr lo más rápido que pude, alejándome del perro.

Nota para cada uno de ustedes: correr de un perro enojado no es una buena idea. Al perro probablemente le gustará e irá a cazarte. Pero en ese momento, correr parecía la mejor solución.

Sin embargo fuimos bastante afortunados. Ese perro era del tipo que ladra pero no muerde. Por lo tanto llegamos (jadeando de cansancio, pero llegué) ante el edificio de Romano sanos y salvos y sin un perro detrás de nosotros.

Los brazos de Romano aun estaban exprimiendo la vida fuera de mí, sus piernas estaban alrededor de mi cintura y sus ojos cerrados con fuerza.

"¿Seguimos vivos?" Pregunto y asentí con la cabeza, aun jadeando.

"Si…" Traté de recuperar el aliento. "Ya puedes bajarte ahora…"

"¡Oh!" Exclamó, se sonrojó furiosamente y se bajó torpemente de mí. Me estiré, suspiré y luego me volví a mirar a Romano. Nos miramos el uno al otro por un momento antes de que comenzáramos súbitamente a reírnos juntos.

"Aquí está tu edificio…" Dije entonces y miró a su derecha, con los ojos abiertos en sorpresa.

"¿Cómo lo hiciste…?" Preguntó, con la voz amortiguada detrás de su mano. Me reí un poco y moví suavemente su mano de su cara.

"Bueno, tengo un gran sentido para ubicarme… " Dije. Él no retiro su mano de la mía y saboreé la forma en que se sentía cálida en contra de mi piel. Me pregunté cómo se sentiría sostener esa mano todos los días…

"Solo fuiste un bastardo con suerte…" Dijo. Me encogí de hombros y le sonreí tímidamente. Romano me quedo mirando justo en los ojos. Estudié su rostro bajo la luz de la lámpara de la calle. Le sonreí. Di un paso adelante. Romano solo se fijó en cada movimiento que hice con sus hermosos ojos color avellana y no se movió, ni siquiera cuando estaba tan cerca de él que podía sentir su aliento en mi piel. Quise inclinarme hacia abajo, estaba tan cerca, pero, de pronto, retiró mi mano de la suya suavemente y miró hacia otro lado.

"Tu…" Su voz se quebró y luego volvió a enojarse súbitamente. "¡Buenas noches, bastardo!" Y buscó las llaves en su bolsillo. Parpadeé quitándome la sorpresa de mis ojos y luego puse una mano en su hombro.

"Cuida tu tobillo…"

"¡Ya está sanado, idiota Español!" Exclamó Romano tirando mi mano.

"Esto seguro…" Le sonreí.

Abrió la puerta, volvió a detenerse y se atrevió a mirarme por última vez.

"Buenas noches…" Dijo entonces y asentí con la cabeza antes de comenzar a caminar.

Unos minutos después escuche el 'click' al cerrar la puerta pero yo sentí que finalmente estaba dentro.


El siguiente capitulo sigue siendo un Spamano, ¡Esperenlo!

Gracias por los Reviews, Favoritos y Alertas! 3

Yaya Romance !