Hola Mundo ! Vuelvo a Actualizar...

Lamentablemente ya volví a clases, pero como las vacaciones tampoco significaron que subiera Cap. mas rápido... supongo que no les afectará. Pero a mi si ! D: Llevo 5 días y ya me dieron las fechas de las Pruebas para todo el semestre ! Es estresante... pero bueno, este sera mi ultimo año en el colegio :D Y tendré que rendir la PSU (Los Chilenos entenderán) sobre la cual los profes se han dedicado a decirnos que terminaremos con Crisis Nerviosas ! D: Ya, no los aburro mas con mi vida y lean.

Disclaimer: Nada me pertenece, esto es una traducción de otro Fanfic.


Capitulo 13:

Esta última semana había sido muy demandante. Es extraño el hecho de que un día no tengas nada mejor que hacer y al siguiente ni siquiera tengas tiempo para respirar. Esta semana, por ejemplo, tuve que quedarme en el Jardín Infantil más tiempo de lo usual, y por otra parte, había unas reuniones en las cuales nuestro jefe nos quería a Lily y a mí participando. Cuando por la noche al fin llegaba a casa, no estaba con el ánimo de salir e ir a divertirme, lo que significaba que no había tenido la oportunidad de ver a Romano.

En toda la semana. Era frustrante.

Por otra parte, no había dejado de preocuparme por su tobillo así que, como no tenía el número de Romano, llamé una o dos veces a Feliciano para saber cómo estaba. Afortunadamente las noticias eran buenas.

"El está bien…" Me había dicho Feliciano. "Al día siguiente lo llevamos al hospital porsiacaso, pero los doctores dijeron que no era nada grave. Ellos le dijeron que no caminara largas distancias por un día o dos y que así estaría perfectamente bien bastante rápido. " Feliciano hizo una pausa y soltó una risita. "Por supuesto que sigue quejándose, aun aunque no tiene nada… "

"Eso significa que está bien ¿no?" Le dije y rió.

Luego de esa conversación deje de atormentarme con el tobillo de Romano, pero su persona aparecía constantemente en mis pensamientos, así como una especie de obsesión. Realmente no podía dejar de pensar en él, pero también era consciente de lo ocupado que estaba como para considerar la idea de salir una noche, así que me rendí ante la idea de que no podría verlo, al menos no pronto.

Sin embargo, el destino tenía otro plan en mente, uno que quizás no me llegara a gustar particularmente.

Era Sábado por la mañana cuando tocaron mi puerta. Me acababa de despertar y mis sentidos aun estaban durmiendo pacíficamente. Me tomó un momento darme cuenta de lo que estaba pasando, y otro, para planificar mi venganza si es que en el otro lado de la puerta se encontraba Gilbert o Francis, quienes sabían perfectamente que los Sábados en la mañana son mi "Tiempo-Para-Mi". Me vestí lentamente y fui a abrir la puerta, con un insulto listo entre mis labios.

Este fue un periodo de mi vida en el que siempre estaba sorprendido por quien estaba al otro lado de la puerta, porque ahí estaba él, un voluminoso hombre de pelo castaño, sonriéndome con dos extraños mechones de cabello que le salían de ambos lados de la cabeza. Me quede mirándolo sin saber que decir y él me devolvió la mirada escudriñándome desde fuera como si estuviera tratando de ver que es lo que estaba mal conmigo.

Y no, eso no me hizo sentir nada a gusto.

"Err… ¿Quién es usted?" Pregunté finalmente mientras trababa de sonreírle cortésmente. Si es posible, el me sonrió aun más, pero antes de que pudiera pronunciar una palabra, dos voces gritaron al unísono:

"¡PAPÁ!"

El sujeto delante de mí levantó una ceja y los dos miramos hacia atrás suyo solo para ver a Feliciano y Romano jadear en busca de aire. Se veía que ellos habían corrido por las escaleras y me pregunté el porqué no habían usado el ascensor. La respuesta llego bastante rápido…

"¿Por qué subiste al ascensor tu solo, ve~?" Se quejó repentinamente Feliciano. "Antonio pudo haber…"

"¡Ah, sí!" Exclamó el hombre, ignorando a Feliciano y volteándose a mirarme. "¡Tu nombre es Antonio! ¡Se me había olvidado!" Me agarró la mano. "¡Encantado de conocerte! ¡Soy Julius Vargas, el padre de estos dos!" Volvió a sonreír.

Me quede mirándolo fijamente, con la boca entreabierta, mientras mi mano era aplastada en su apretón. Mire a Romano, quien lucía completamente cabreado. Es decir, más de lo usual.

"¡Bien!" Exclamó Romano de repente, aun tratando de recuperar el aliento. "¡Ya lo viste! ¡Ahora vámonos, maldición!" Y tiró del brazo de su padre, pero Julius era más fuerte.

"¿Por qué tienes tanta prisa?" Rió Julius y le dio a Romano unas palmaditas en la cabeza, lo cual lo enfureció aun más. "¡Siempre estás hablando de este chico, por lo que sentí la curiosidad de conocer quién era! No puedo irme sin conversar un rato con el primero. Ahora, ¿Puedo?" Volvió a reír.

Yo estaba confundido y me pellizqué a mí mismo para estar seguro de que todo esto no era un sueño. Romano me miraba con enojo mientras que Feliciano nos miraba a los dos preocupado, y si no lo conociera mejor, podría decir que un poco divertido también.

"¡Yo no hablo acerca de este hijo de puta! ¡Yo me quejo de él!" Gritó Romano. "¡Es diferente!"

"¡Contigo es exactamente lo mismo!" Dijo Julius en su lugar y cuando Romano comenzó a maldecir continuo: "¡Así que, Antonio!" Arrastró mi nombre como si yo fuera algún tipo de espía y ese fuera mi apodo secreto, lo cual no era así, pero me hizo sentir como un criminal de esa clase.

Quise volver a tener el control de la situación así que dije:

"Bueno, no esperaba tener visitas así que la casa está hecha un desastre… y…"

Julius se rio de mi y golpeó su mano contra mi espalda. Casi sentí mis huesos crujir. Maldición, el tipo era fuerte.

"¡Oh, está todo bien!" Dijo Julius. "¡Podemos ir a otro lado!"

"¿Nosotros…?" Susurré, levantando una ceja.

"¡Sí! ¡Yo, tu y mis hijos!" Rio Julius señalándolos. "¡Ven muchacho, no te preocupes! ¡Voy a pagar por todos!"

"¿Pagar…?" Yo no entendía lo que él quería decir. Julius se me quedo mirando por un minuto completo antes de echarse a reír nuevamente y voltearse a mirar a su hijo mayor.

"¡Romano, tenias razón!" Sonreía Julius. "Este tipo es bastante lento" Volvió a mirarme. "Te estoy invitando a almorzar ¿Qué dices a eso? ¡Deberíamos conocernos mejor ahora que estas tras mi hijo!"

Romano chilló y abrió sus ojos de manera desmesurada. Feliciano me miró preocupado y me di cuenta de que estaba sacudiendo ligeramente la cabeza de un lado a otro. No me demoré mucho en captar bien el mensaje.

"¡Oh, no, Señor Vargas!" Reí y le di unas palmaditas en el hombro. El frunció las cejas hacia mí e inmediatamente retiré mi mano. "¡Solo somos amigos!" Le dije entonces, riendo. Espero que no tan nerviosamente como sentí. Los labios de Julius temblaron extrañamente y no pude comprender si le hacía gracia o estaba sorprendido.

"¡Amigos mi trasero!" Gritó de la nada Romano y cruzó sus brazos sobre su pecho. Sentí como mi corazón se hundía un poco, pero me di cuenta de que de todos modos eso probablemente seria cierto. Inesperadamente, Julius volvió a sonreírme:

"Como sea…" Dijo Julius. "¡Es bueno saber que Romano tiene nuevos amigos!" Y sonrió. "¡Espero que no estés muy ocupado hoy!"

"No, no… está bien…" Pasé mis dedos por mi cabello, esperando que no se quedaran por mucho tiempo esperando. "Solo… déjeme traer mis cosas…" Dije entonces, volviendo a mi departamento. Julius no me siguió ni Romano tampoco, pero Feliciano se movió rápidamente y se puso a mi lado.

"¡Tomate tu tiempo, hijo!" Exclamó Julius. "Y por cierto, ¡No me llames Señor Vargas! ¡Eso me hace sentir tan viejo!"

Comencé a reír y asentí mientras trataba de buscar mis cosas entre todo el desorden. Feliciano se agachó, recogió mis llaves y me las entregó.

"¡Lo siento!" Susurró. "Papá vino de visita este fin de semana y quisimos enseñarle la ciudad. Nunca pensé que quisiera venir para acá y sé que fue todo muy inesperado y…"

"No importa…" Dije, interrumpiendo lo que iba a decir. "Pero debiste haber llamado…" Y me puse los zapatos.

"¡Si, lo sé! ¡Pero yo no sabía!" Exclamó Feliciano. "¡Fue todo tan repentino! Estábamos pasando por la calle cuando Romano de la nada apuntó para acá mencionando que era la casa del bastardo – siento llamarte así – ¡Y súbitamente Papá quería venir a verte! ¡Y él camina más rápido que nosotros dos y…!"

"¿Debería estar preocupado?"

"¡Oh, no, Antonio!" Dijo Feliciano. "Tú y Romano son solo amigos…" Se calló, como si eso pudiera hacerme sentir menos nervioso.

"Está bien, Feli" Le sonreí. "¡Sera divertido hacer algo diferente hoy!"

"¿Estás seguro?" Preguntó Feliciano. Solo me limité a sonreírle y dije:

"¡Estoy listo, Señor Vargas! Es decir… Julius…" Grité tomando mi chaqueta. El rió y me dio unas palmaditas en la espalda mientras yo cerraba la puerta de mi departamento. Romano me estaba mirando y yo trate de sonreírle a él también, pero el solo se burló y se dio vuelta abruptamente, caminando lejos de nosotros. Julius puso sus brazos alrededor de Feliciano y de mí, probablemente para hacer que la tensión entre todos se hiciera más ligera. Comenzó a hablar acerca de a donde deberíamos ir a comer.

No tenía escapatoria. ¿Debería mandarle un mensaje a Francis diciéndole que si no lo llamaba en las próximas 24 horas llamara a la policía?

"No conozco ningún buen Restaurant Italiano por aquí…" Estaba diciendo Feliciano. "¡Muchos de ellos ni siquiera son Italianos de verdad! La pasta es horrible y…"

"En ese caso…" Dijo Julius. "¿Por qué no comemos algo en el parque? Es un bonito día, ¿No?"

"¡Pero no he cocinado nada, Papá!" Dijo Feliciano. "¿Qué es lo que se supone que vamos a comer?"

"Eso es fácil. ¡Podemos ir a comprar algunos sándwiches y bebidas!" Dijo Julius. "¡Seria como una especie de Picnic! ¿Qué piensas, muchacho?" Preguntó, volviendo su atención nuevamente a mí.

"Sería una perdida pasar el día estando bajo techo…" Dije. Sinceramente me gustaba el sol encima de nuestras cabezas. Julius rio.

"¡Entonces está decidido! Así que, Antonio, ¿Dónde queda el Parque más cercano?" Preguntó Julius. Lo pensé por un momento y luego sonreí respondiéndole:

"Ese seria…" Le dije el nombre del Parque. "No está muy lejos y tiene una especie de kiosco en donde podemos…"

"¡Perfecto!" Me cortó Julius. "¡Muéstrame el camino!" Y finalmente me soltó, empujándome a caminar por delante de nosotros, en donde Romano estaba de pie enfadado con el mundo entero. Cuando por fin estaba caminando lentamente a su lado, se volvió repentinamente y me escupió:

"¿Por qué siempre tienes que jodidamente arruinar todo?"

Sus ojos eran solo unas rendijas y me sorprendió. ¡Yo no había hecho nada! Al menos esta vez, yo era perfectamente inocente y se lo dije:

"¿Qué es lo que hice ahora?" Le susurré de vuelta. "¡No tenía idea que fueras a visitarme!"

"¡Estoy harto de ti!" Dijo Romano. "¿Por qué viniste a interrumpir mi vida?"

"Yo…" Comencé a hablar, pero no tuve tiempo de responder ya que sentí nuevamente el brazo de Julius a mí alrededor. Mire hacia atrás y vi que el otro brazo de Julius estaba en el hombro de Romano. Me volví a sentir como si fuera parte del juego del Gato y el Ratón, en el cual Julius era el gato grande y temible mientras que yo era obviamente el pobre ratón, tratando de entender que era lo que pasaba.

"¿Qué es esto?" Dijo Julius verdaderamente divertido. "¿Una pelea de novios?"

"¡Argh!" Se quejó Romano y golpeó el brazo de Julius alejándolo de él mientras comenzaba a caminar más rápido por delante de nosotros. Suspiré y continué caminando a la par con Julius y Feliciano.

"¿Venderán pasta en el Parque?" Preguntó repentinamente Feliciano, tratando de cambiar el tema. Yo fruncí las cejas.

"No lo creo…" Dije.

"Que mal…" Dijo Julius. Yo reí. No había nada más que pudiera hacer.

Así que, para acortar la historia, llegamos al Parque y nos sentamos en una mesa libre cerca de donde vendían. Pedimos de comer y beber y comenzamos a conversar normalmente. Bueno, a decir verdad, Julius me hacía preguntas y yo trataba de responderlas.

"Entonces, Antonio…" Dijo Julius. "¿Qué es lo que haces para vivir?"

Una pregunta normal. Respuesta normal.

"Oh, trabajo en un Jardín de Niños" Respondí con una sonrisa.

"¿Un Jardín Infantil?" Julius parecía interesado. "¿Así que sueles llevarte bien con los niños?"

Romano resopló y mordió su Sándwich, mirando hacia cualquier lado menos hacia nosotros tres. Feliciano suspiró a mi lado y continuó comiendo mientras yo seguía conversando con Julius. Eso sí, si lo que estábamos haciendo se podía considerar en llamar conversación.

"Bastante…" Sonreí. "Es un trabajo agradable y…"

"Si, es bastante bueno tener niños alrededor ¿o no?" Dijo Julius. "Y… ¿Te pagan bien?"

Otra pregunta fácil.

"Bueno…" Dije. "Lo suficientemente bien para…"

"Mmm…" Dijo, no dejándome terminar la frase una vez más, y cerró los ojos, probablemente pensando en la próxima pregunta. Suspiré y quise sentirme otra vez más como el Gato y no como el Ratón, así que dije:

"Y usted, Señ-" Julius abrió un ojo. "…Julius…" Me corregí a mí mismo. "¿En qué trabaja?"

"Oh, ya soy demasiado viejo como para trabajar…" Dijo riendo. "Ya estoy jubilado…"

"¿En serio?" Estaba sorprendido. "¡Pero si parece tan joven! ¡De hecho, si no me lo hubiera dicho, podría pensar que usted es el hermano mayor de Romano y Feliciano!"

A Julius pareció gustarle eso y se echo a reír, poniendo su mano de vuelta sobre mi hombro.

"¿Eres siempre tan halagador?" Dijo y volvió a reír. Romano resoplo una vez más, pero seguía mirando a la gente pasar.

"Oh, papá, tu sabes que es verdad…" Comentó Feliciano de repente. "¿Sabes, Antonio? El realmente se hizo pasar por nuestro hermano mayor en la escuela" Dijo Feliciano. "Y todos se preguntaban cómo había podido llegar a ser el Director del colegio a tan corta edad"

"¿Director?" Pregunté súbitamente impresionado. Julius asintió con la cabeza y me miró.

"SI, director de escuela…" Dijo. "Era un trabajo muy entretenido, a veces…"

"Me hubiera gustado tenerlo a usted de director del colegio…" Suspiré. "El nuestro era como un grano en el trasero…" Me mordí el labio. "Lo siento…" Reí entonces, algo nervioso.

"Y déjame adivinar…" Dijo Julius. "Tú eras de los que se metían en problemas a cada rato… ¿no?" Preguntó, conspirador.

"Oh, si…" Dije apresuradamente y luego abrí los ojos. "¡Oh, no! ¡Por supuesto que yo no podría haber hecho algo así!"

Julius comenzó a reírse y luego se inclinó más cerca de mí.

"Por supuesto, estoy seguro que estabas muy ocupado teniendo citas ¿no?" Dijo. Lo miré con recelo y luego me puse nervioso. "¿Con cuantas chicas saliste?"

"Err…" No tenía idea de lo que estaba pasando y tenía miedo de dar una respuesta equivocada.

"¿Chicos?"

"Err…" No sabía que decir. La sonrisa de Julius se volvió aun más amplia.

"¿Demasiados para contar?" Dijo luego. "Entonces, ¿Eres serio con tus amantes?" Su voz se volvió repentinamente oscura.

"¿A-Amantes?" Tartamudeé y eso hizo que Julius expresara una sonrisa victoriosa. Pude ver a Romano y a Feliciano interesados en como la conversación estaba resultando.

Tragué saliva.

"Por supuesto…" Dije, pero mi duda debe haber provocado algo en la cabeza de Julius. De pronto se puso serio y su sonrisa se transformó en una delgada línea. "Pero mis relaciones serias fueron solo una pocas…" Dije rápidamente, odiando la tensión que estaba entre nosotros.

Beep.

Mala respuesta.

Juego terminado.

"Muchacho…" Julius quiso preguntar algo más pero Feliciano se puso bruscamente de pie y comenzó a reír señalando el Parque a nuestro alrededor.

"¡Papá! ¿Por qué no vamos a dar una vuelta? ¡Estoy harto de estar sentado, ve~!" Exclamó. Julius parpadeó un momento y miró a su hijo menor con sorpresa. Romano se veía idéntico a su padre con esa expresión en la cara y miró a su hermano, molesto frente al giro de los acontecimientos. Yo no podía estar más feliz.

"¡Si, yo también!" Dije inmediatamente y me levanté. "¡Este parque es precioso! ¡Vamos, Feli!"

"¡Mira esas flores!" Dijo Feliciano y me tomó por el brazo, haciéndome caminar rápido y alejándonos de los otros dos. Comenzamos a caminar por delante y luego de unos segundos escuché como Romano y su padre se paraban y también nos seguían. Le lancé una mirada de agradecimiento a Feliciano, pero el ya se había ido de mi lado y estaba ocupado conversando con una chica extraña que andaba con un perrito.

Me pregunté si Feliciano lo había hecho apropósito o si solo había sido una coincidencia. De cualquier manera estaba feliz de haber salido de esa conversación. Desafortunadamente, tuve que detenerme y esperar por los otros dos, quienes venían caminando silenciosamente por detrás de mí. Tuve miedo de que Julius fuera a continuar con la conversación desde donde la habíamos dejado pero pronto olvido todo lo que había pasado y había corrido tras la misma chica a la que Feliciano le había estado hablando hace unos segundos.

Me quedé mirando como Julius hizo que la chica riera y se sonrojara y me sorprendí cuando súbitamente la chica le dio una bofetada en la cara y siguió caminando, con su perro siguiéndola. Me dieron ganar de reír, pero me abstuve de hacerlo. Julius no pareció ni inmutarse por ellos y se volvió hacia mí con un decepcionado Feliciano a sus espaldas.

Pronto terminamos hablando de los estudios de Feliciano y lo difícil que es conseguir un trabajo decente en los días de hoy. Romano caminaba silenciosamente tras nosotros sin decir ni una sola palabra.

Pero todo eso iba a cambiar tan pronto como Julius dijera:

"Al menos, muchacho, tú tienes un trabajo estable… no como Romano…"

"¿Quieres hablar de ese jodido tema otra vez?" Escupió de repente Romano, hablando por primera vez. Nos detuvimos y nos miramos los unos a los otros. Julius estaba sonriendo.

"Bueno, Romano querido… ¿Cuántas veces tengo que decirte que tu trabajo como camarero es muy precario…? ¿Por qué no encuentras un trabajo que sea algo más serio?"

La tensión volvió a estar en el aire y pude sentir que esta no era la primera vez que ellos dos hablaban del trabajo de Romano. Feliciano y yo compartimos una mirada, pero Romano comenzó a hablar:

"¿Algo serio?" Exclamó. "¡Yo tengo algo serio en mi cabeza pero tu bastardo…!"

"Oh, Romano…" Dijo Julius decepcionado. "Ya hemos hablado de esto antes. Tomate las cosas con seriedad por alguna vez… Nunca has terminado lo que empiezas. ¿Cómo se supone…?"

"¡Estoy siendo malditamente serio en esto!" Lo cortó Romano.

"Romano, abrir un Restaurant es…" Julius se detuvo. "Mira a Feliciano… Al menos el está seguro de lo que quiere hacer y tiene los medios para…"

"¡NO!"Gritó Romano bruscamente, apuntándolo con un dedo. "¿Por qué sigues comparándome con Feliciano?" Romano estaba rojo de rabia. "¡Feliciano siempre es mejor que yo! ¡Él lo puede hacer todo! " Imitó. "¡Basta!" Gritó. "¡No puedo seguir soportándolo! ¡Se que lo amas mucho más a él que a mí, pero no tienes que restregármelo por la cara cada puta vez que puedas!"

"Romano…" Dijo Julius. "Eso no es…"

"¡Es exactamente lo que estás diciendo!" Volvió a escupir Romano. "¡Tu siempre lo estas alabando mientras que conmigo SIEMPRE estas decepcionado! ¿Por qué no le haces un favor al mundo y te deshaces de mi?" Y súbitamente comenzó a caminar lejos de nosotros.

"¡Romano! ¡Ven aquí!" Ordenó Julius, pero fue en vano.

"¡Romano!" Corrí detrás de él y le puse una mano en el hombro. El se volteó bruscamente hacia mí, con los ojos grandes y húmedos.

"¡No interfieras, bastardo!" Me gritó Romano. "¡No tienes nada que hacer en esta familia ni CONMIGO! ¿Lo entiendes?" Y alejó mi mano de él. Feliciano corrió a mi lado justo cuando Romano comenzó a correr alejándose.

"Yo hablaré con él…" Dijo Feliciano y corrió tras él. Me quedé en silencio y suspiré, caminando de vuelta hacia donde Julius estaba de pie. El viejo suspiró y sin decir ni una palabra se sentó en la banca más cercana. No sabía si debía sentarme cerca de él o no, pero luego de un momento aclaré mi mente y decidí sentarme.

Julius me miró y sonrió: "Bueno, lamento que hayas visto eso…"

"No es su culpa estar preocupado por él…" Le dije. "Es normal que un Padre se preocupe…"

"¿Te enseñaron a decirle eso a los padres?" Rió Julius.

"No, solo es cultura general…" Le dije. Julius negó con la cabeza y luego dirigió su mirada al cielo por encima de nosotros.

"Sabes, Antonio…" Dijo. "Romano y yo nunca estamos de acuerdo en nada. Yo… no, nosotros… no nos entendemos el uno al otro en lo absoluto. El ha tomado muchas cosas de mí, pero incluso así… es tan…" Julius trató de buscar las palabras adecuadas y suspiró. "El no cree en sí mismo, piensa que no vale nada y odia a cualquiera que pueda hacer mejor las cosas de lo que él las hace…"

"Lo sé…" Le dije y entonces vi por el rabillo del ojo que Julius me estaba mirando. "Bueno, no es muy difícil darse cuenta…"

"Romano es muy perezoso, solo le gusta dar órdenes y nunca hace nada de lo que sueña con hacer…" Continuó Julius. "Siempre habla pero no actúa. Nada nunca vale lo suficiente como para hacerlo. Un día quiere estudiar algo y al día siguiente cambia a algo completamente diferente. ¿Cómo se supone que pueda tomarlo enserio alguna vez?"

Julius suspiró y volví a sentir el silencio. Lo miré y luego miré el lugar en donde Romano había estado hace unos minutos atrás.

"Romano habla en serio acerca de esto…" Dije. "Me dijo que quería abrir un Restaurant y vi la luz en sus ojos cuando me hablo de convertirse en Chef. El quiere eso, de verdad, pero probablemente está asustado de fracasar…" Continué. "El no hace las cosas porque nadie cree en el. Necesita que alguien lo empuje. Alguien que le diga que no debe preocuparse, que todo estará bien, que la próxima vez podrá seguir adelante…"

"Pero yo…"

"El necesita tu atención…" Le dije. "Quiere que alguien le diga lo bueno que es haciendo algo y no que solo es bueno para andar soñando…"

Julius se quedo en silencio.

"El odia su trabajo, ¿sabes? Yo lo he podido ver" Le dije. "Quizás solo lo tomó para demostrarte que puede trabajar… No sé lo que estoy diciendo… " Me reí un poco. "No lo conozco tan bien… Pero probablemente es porque eso es lo que esperas de él… No lo sé… Pero si Romano alguna vez se decide, yo voy a hacer todo lo que pueda para ayudarlo…"

Julius se me quedo mirando, absorto en sus pensamientos. Deje de hablar y nuevamente volvió el silencio.

"Antonio, te he subestimado…" Susurró Julius de repente. "Después de todo eres un buen chico… un poco tonto y siempre estas riendo, pero… eres un buen chico…"

No sabía que responder ante eso y sentí como mi corazón dejaba de latir antes sus palabras. Julius le sonrió al cielo mirando encima de nosotros y continuó:

"Sé que harás feliz a mi hijo…" Suspiró. "Tal vez… tal vez te las arreglaras para que se comporte mas como el mismo…"

Lo miré y quise decir algo pero repentinamente Julius me devolvió la mirada, serio:

"Por supuesto, si alguna vez lo haces llorar, me aseguraré de que nunca más vuelvas a tener un orgasmo. Cree lo que te estoy diciendo"

Trague saliva. Me miró fijamente por unos minutos se echo a reír de la nada:

"¡Oh, no te pongas tan serio, muchacho! ¡No te creas todo lo que un anciano te dice!"

Traté de sonreír, pero antes de ello Julius se había puesto serio, de nuevo:

"Pero si en verdad lo lastimas… Te castraré…" Y volvió a reír a carcajadas: "¡Me volviste a creer!" Golpeó su mano contra mi hombro.

Volví a tragar saliva y miré hacia otro lado. Julius siguió riendo estrepitosamente. De repente vi a Feliciano, quien sujetaba la mano de Romano, acercándose. Julius volvió a quedarse en silencio y miró como los dos caminaban en silencio. Cuando Feliciano empujó a su hermano para que estuviera frente a su padre, Julius se levanto rápidamente.

"Romano…" Dijo Julius, pero Romano miro hacia otro lado, con los ojos enrojecidos gracias al llanto.

"Asegúrate de que yo sea tu primer cliente…" Dijo de la nada y con un rápido movimiento abrazó a Romano con fuerza. Los ojos de Romano se abrieron y se volvió a mirarme, como si yo fuera la causa de todo. Le sonreí y súbitamente se estremeció, casi volviendo a ponerse a llorar. Aun así no lo hizo, solo frotó sus ojos violentamente y gritó:

"¡Idiota!" Trató de liberarse, pero Julius no parecía querer dejarlo ir tan pronto.

"¡Te amo Romano!" Exclamó Julius. "Deja de creer lo contrario ¿Está bien?"

"¡Déjame ir bastardo! ¡Argh! ¡La gente está mirando!"

Feliciano se quedo mirando a Romano y luego me miró a mí, con la confusión en el rostro.

Yo solo me encogí de hombros.


Espero que les haya gustado, aun queda otro Cap. antes de meter a Francis nuevamente en la historia y... eso.

Muchas gracias por todos los Reviews, Alertas y Favoritos !

Nos leemos...

Yaya Romance !