Hola Mundo ! Aquí esta el Cap. 15, en donde vuelve a aparecer, en parte, el SpaMano *-*

Disfrutenlo !

Disclaimer: Nada me pertenece !


Capitulo 15:

No podía sacarme esa escena de la cabeza.

Tal vez estaba exagerando y, sí, Romano puede hacer todo lo que quiera con quienes quiera. No es como si me perteneciera solo a mí o algo así, pero… pero… ¿Por qué no puede ser así de lindo conmigo también? Al principio pensé que él era así, me refiero a que es propenso a enojarse y poner mala cara a casi todos y que yo no tenía otro remedio que aceptar ser llamado Bastardo a cualquier hora del día. Pongamos a Ludwig por ejemplo, Romano lo odia hasta las entrañas por alguna u otra razón, y tampoco es amable con Feliks, así que el hecho de que tampoco fuera amable conmigo no hacía mucho la diferencia, ¿cierto? Pero ahora… si él puede ser amable y cortés con otras personas eso significaba que también debería ser amable y cortés conmigo, y el hecho de que no lo sea, o que simplemente no quiera hacerlo, ahora hace una gran diferencia.

"¿Lo que digo tiene algún sentido?" Les pregunté y miré a Gilbert y Francis, quienes me estaban mirando a mí, tratando de comprender mi perorata.

"De cierta manera…" Dijo Gilbert atreviéndose a contestarme de repente. "¿Eso significa que te vas a dar por vencido?" Preguntó entonces. Solo lo miré, pero la vacilación en mi mirada debe haber gatillado algo, ya que Francis exclamó:

"¡Oh, no! ¡No lo vas hacer, Antonio, querido!"

"Yo también lo vi, Francis… el estaba… ridículamente feliz…" Dijo Gilbert, arrastrando la última palabra como si estuviera diciendo que los tiburones pueden ser cariñosos también. Elimine la imagen mental que esto me produjo y volví a concentrarme en la conversación en curso.

"Chicos…" Dije. Me ignoraron.

"¿Y?" Dijo Francis. "Antonio tiene que darse por vencido solo cuando no le quede ninguna otra opción. Si los humanos se dieran por vencidos tan fácilmente, ya no existiríamos…"

"Que hipócrita…" Susurró Gilbert de repente, sus labios se convirtieron en una mueca de disgusto.

"¿Estas insinuando algo?"

"Chicos…" Volví a intentarlo, un poco más fuerte.

"¡Oh, puedes apostar a que si…!"

"¡Si quieres saber mi opinión…!"

"Chicos, ¡Cierren la boca!" Grité repentinamente y, por fin, logré hacer que se detuvieran antes de que las cosas se pusieran feas. Ellos se miraron el uno al otro antes de volver a enfocar su atención en mí. Suspiré: "Nunca he dicho que me iba a rendir…"

"Pero escuchaste lo que dijo Matthew…" Alegó Gilbert inmediatamente. "Además, no vale la pena hacer todo esto por 'una aventura de una noche'"

"En eso tienes razón…" Dije, pensando en sus palabras.

"Pero estabas tan cerca, Antonio…" Dijo Francis. Lo miré haciendo una pequeña mueca. No le creí y Francis lo supo.

"¿No dijiste en un principio que Antonio debía rendirse y mantenerse alejado de ese chico?" Mencionó Gilbert de repente.

"Cambié de opinión…" Dijo Francis.

"¿Y qué te hizo cambiar de opinión así tan de repente?" Dijo Gilbert curioso. Francis se quedo mirando a nuestro amigo albino, hizo un mohín y apartó la mirada.

"¿Eso importa?" Dijo Francis. "Creo que Antonio no debería darse por vencido ahora…"

"Solo necesito tiempo para pensar…" Dije, cortando la pelea que pronto iniciaría. "Nada más" Agregué después.

"Deberías sacar a Romano de tu mente por un tiempo…" Dijo Gilbert. "¡Salgamos, vamos a divertirnos, así como en los viejos tiempos!" Sonrió. Traté de sonreírle también, pero me salió muy falso. Eso sí, ellos no se dieron cuenta, ya que luego, Francis exclamó:

"Bien, entonces vayamos al Nightwave…" Y tomó su abrigo, ante nuestros asombrados ojos. "¿Qué?" Exclamó entonces, confundido.

"¿Y de qué manera eso va a ayudarlo a dejar de pensar en Romano?" Gilbert preguntó súbitamente.

"No se trata de que deje de pensar en Romano. Se trata de decidir." Dijo Francis, dándole énfasis a la última palabra. "Si lo ve y habla con él, Antonio podrá hacerle las preguntas correctas para decidir si tiene otra opción o no. Romano no sabe que Antonio lo vio con esas dos chicas. Sería una buena oportunidad para aclarar las cosas de una vez por todas…"

Gilbert lo miró fijamente en silencio y luego asintió con la cabeza.

"Bien, si eso es lo que necesita…" Asintió Gilbert y agarró sus cosas.

"Chicos…" Dije. Pero una vez más, fui ignorado.

Yo no creía que fuera una buena idea. Me había gustado la primera sugerencia de Gilbert ya que en realidad no estaba de humor para ver a Romano por un tiempo. Era extraño decirlo, lo se, pero en ese momento todo lo que podía ver era a un sonriente Romano, andando de la mano con alguien más, una chica linda u otro hombre, y esa imagen dañaba bastante. Quise decírselos, pero ellos ignoraron por completo todas mis objeciones y casi me arrastraron sin siquiera mirarme.

Hicieron todo lo posible para asegurarse de que no iba a escapar. Tomé mi auto, Francis iba conmigo, mientras que Gilbert nos seguía en el Coupé de Francis. Nos estacionamos, seguimos nuestro camino hacia el Club Nocturno y Francis incluso me acompaño hacia el taburete en el que solía sentarme con su mano firmemente agarrada a mi brazo.

Un momento después, desaparecieron entre la multitud danzante y me dejaron solo, planeando mi escape. Tome mi teléfono celular, preguntándome si me estarían espiando y suspire. Lentamente, me puse de pie y decidí que le enviaría un mensaje a Francis cuando pasara alrededor de una hora, diciéndole que había encontrado compañía y que iría a algún hotel…

"¡Que tal, Antonio!"

Levante mi mirada y vi a Feliks sonriéndome arrogante, como siempre. Suspiré porque por el momento no podría hacer lo que quería, y le sonreí.

"¡Hey, Feliks!" Le dije. "Hace mucho que no te veía ¿Eh? ¿Cómo está Toris?"

"Oh, el está totalmente bien…" Dijo tomando un vaso vacío y poniéndolo en frente de mi cara. "Él dice que su trabajo apesta, que su jefe, esta como que totalmente loco… " Rió. "Pero supongo… " Continuó, sonriéndome. Sus ojos verdes brillaban. "…que no estás aquí como que para escuchar mis noticias, ¿Cierto?" Y abruptamente de dio vuelta y hizo gestos para llamar a alguien escondido tras la oscuridad. Ni siquiera tuve el tiempo de decir: "no, no es necesario" ya que de repente vi a Romano dirigiéndose hacia donde nosotros estábamos. Abrió su boca para decir algo, pero luego sus labios se transformaron en una mueca cuando me vio.

Frunció el ceño. Como siempre.

"¡Diviértanse, los dos!" Rió Feliks y le dio una palmada en la espalda a Romano, quien le hizo una mueca antes de dirigir su mirada hacia mí. Pensé en lo que Francis nos había dicho y comencé a pensar en la supuestas 'preguntas' que podría hacerle a Romano, pero no se me ocurrió nada. Solo me quede mirando a Romano, quien entrecerró los ojos.

"¿Me estas escuchando?"

"¿Qué?" Le pregunté, sorprendido. Estaba tan metido en mis pensamientos que no había escuchado ni una palabra de lo que había dicho. Romano parecía bastante sorprendido por esto también, pero pronto recupero la compostura y volvió a decir, con su ceja crispada de fastidio:

"Escucha, Español idiota. No tengo tiempo para bastardos como tú. ¡Si vas a estar aquí, bien! ¡Pero al menos ten la decencia de no malgastar mi tiempo, idiota, porque tengo trabajo que hacer y tú no eres el único maldito cliente de aquí y…!"

"Oh, si…" Dije, cortando lo que iba a decir con un vago gesto de mi mano. "Lo siento. Por favor, sigue haciendo tu trabajo… "

Romano parpadeó. Incluso yo parpadeé ante mis palabras, pero el daño ya estaba hecho y Romano se me quedo mirando, con fuerza, apuñalándome repetidamente solo con la mirada, antes de darse abruptamente la vuelta, y alejarse echando humo, parloteando acerca de lo muy bastardo que yo era.

Ya lo había hecho, esta vez.

Volví a suspirar. En ese momento sentí como si hubiera dado un paso hacia adelante, pero veinte hacia atrás. Si antes no había tenido ninguna intención de retroceder, en ese momento se sintió como la cosa más sabia que podía hacer.

Debería irme, me dije a mí mismo. Debería irme y dejar de pensar en Romano.

Volví a mirar mi teléfono celular y estaba listo para volver a levantarme cuando alguien, sentado a dos taburetes de distancia de mi, llamó mi atención.

No fue su aspecto lo que me llamo la atención en primer lugar. De hecho, el se veía absolutamente normal: cabello castaño y piel bronceada, solo un poco más oscura que la mía. Lo que hizo que me detuviera y lo mirara era el hecho de que parecía estar durmiendo cómodamente apoyado en el taburete, a pesar de la música disco que sonaba a todo volumen, la molesta risa de Alfred o cualquiera de las personas que estaban bailando a su alrededor.

Mi primer pensamiento lógico fue que, quizás, el chico estaba borracho y había terminado así. No sé lo que me llevó a hacerlo entonces, pero sabía que no podía dejarlo así y que debía ayudarlo. Así que me dirigí hacia él y lo toqué, solo para asegurarme que estaba bien.

"Hey… ¿Estás bien?" Le pregunté, preocupándome un poco cuando no recibí una respuesta inmediata. Sin embargo, abrió sus ojos lentamente, y parpadeó con sus ojos color oliva, aun somnoliento. Le tomo un tiempo para responderme, pero finalmente dijo (no, arrastró las palabras):

"Si, por supuesto. ¿Por qué?"

Bien, estaba sorprendido. El chico no parecía estar borracho en lo absoluto, sino que de verdad estaba durmiendo en medio del Club Nocturno, rodeado de gente bailando y con la música tan alta que ni siquiera podías escuchar tus propio pensamientos. El se enderezó, recordándome a un gato, y finalmente me volvió a mirar.

"Te ves… confundido…" Dijo, dando en el blanco.

"Si, bueno…" Le dije, súbitamente avergonzado. "Estabas durmiendo" Le dije.

"Si, en un Club Nocturno…" Dijo completamente imperturbable. "Beber alcohol produce ese tipo de efecto en mi…" Continuo. Levante una ceja y me senté pesadamente a su lado. El chico tenía toda mi atención.

"Beber me vuelve… bastante…" Comencé. El me quedo mirando. "…bueno, me pongo bastante furioso… pero no como para no recordar nada después…"

"Entonces, ¿Estas enojado ahora?" Dijo. "No lo pareces…"

"Hoy no estoy de humor para beber…" Dije con una sonrisa, y él se apoyo en su mano, interesado. "No… no soy del tipo de chico que toma demasiado…"

"¿Entonces porque viniste aquí?"

Me sorprendió la sencillez con la que lo dijo, pero no me molesto en lo absoluto. Por otra parte, mire con el rabillo del ojo hacia donde estaba Romano tomándole la orden de alguien más y luego volví a mirar al chico enfrente mío.

"Mis amigos me arrastraron hacia acá" Dije, siendo honesto. El chico asintió. "Pero solo quiero irme a casa…" Añadí.

"Yo no quiero ir a casa…" Dijo el chico por el contrario. Tomo su vaso lleno de algo que parecía agua y bebió un trago.

"¿Por qué?"

"Problemas de pareja…" Dijo, en voz baja, pero clara. "Creo que lo entiendes" Agregó luego.

"Si y no…" Le dije. "No estoy ni nunca he estado en una relación estable, así que…"

"Oh…" Dijo. "¿Enserio? Supuse que estabas…"

"No, no lo estoy" Le dije. "Mis relaciones, hasta ahora, solo han estado basadas en…" Me detuve repentinamente, asombrado de mi mismo por estar diciéndole estas cosas a un extraño. Al chico, sin embargo, no le pareció importar y continúo en mi lugar.

"Sexo"

"Debes estar disgustado…" Dije luego, saliéndome de mi asombro. Si hubiera tratado de entablar esta conversación con cualquier otro ser humano, él o ella probablemente ya habría salido caminando lejos de mi para entonces, pero este chico se quedo allí, mirándome, sin ninguna emoción en su bronceado rostro.

"Estoy interesado…" Dijo y abrí ojos desmesuradamente ante tal insinuación. "El sexo es algo natural y no hay nada de qué avergonzarse sobre ello…"

Me quede mirándolo y de pronto sentí ganas de sonreír. Me pregunte si este tipo era como Francis y que es lo que pasaría si se llegaran a conocer. No podría decir en ese momento si me agrado o no, pero él me hizo sentir a gusto y eso había logrado que me olvidara del incidente de Romano por un momento.

"He escuchado algo como eso antes…" Le dije riendo y las comisuras de sus labios también temblaron.

"Supongo que tus amigos te arrastraron hacia acá para encontrar a alguien con quien pasar la noche…" Dijo entonces.

"Más o menos…" Asentí. "Y supongo que estas aquí porque tu otra mitad te hizo sentir triste o enojado de alguna manera…"

"Más o menos…" Me imitó "Somos totalmente opuestos y a veces me pregunto…"

"… ¿si deberían seguir adelante…?" Pregunté. El me miro y yo desvié la mirada. "Lo lamento"

"No, no te disculpes…" Dijo, calmado. "Eso es lo que quería decir… así que… ¿También has vivido esta situación?"

La estoy viviendo ahora, quise decir, pero no respondí a su pregunta. El me miro, por un largo rato, y sentí como si estuviera tratando de leer mis pensamientos, cuando dijo de repente:

"¿Por qué no vamos a bailar y hacemos que esta noche sea significativa para ambos?"

Este fue mi turno de mirarlo y luego mi corazón comenzó a acelerarse. Sentí como si fuera a hacer algo que no debería y me sentía verdaderamente culpable, pero antes de que pudiera entender que tipo de batalla era la que estaba pasando en mi interior, mi boca habló por mí:

"Si… vamos…" Y me levanté.

El también se puso de pie y, lentamente, nos dirigimos hacia el centro de la pista de baile. Mi único pensamiento en ese momento era: qué demonios, han pasado meses desde que no hago esto y necesito hacerlo para mantenerme bien. El tipo parecía normal y saludable por lo que decidí darle una oportunidad. Comenzamos a bailar juntos lentamente, oprimiéndonos el uno al otro como si nos hubiéramos conocido años antes. Su piel se sentía caliente contra la mía y se movía lentamente, como si examinara con su propio cuerpo cada parte del mío.

Yo no estaba preocupado por ello, de hecho esto hizo que me interesara, incluso excitara. Lo mire, directamente a los ojos y le susurre:

"Nunca te pregunte por tu nombre…"

"Herakles…" Dijo, sin demora.

"Antonio…" Dije y el repitió mi nombre, haciéndome temblar sin intención. Había algo en él que me recordaba a Romano, pero no podía pensar en ello. Deje de pensar y puse mis brazos a su alrededor: No me importaba nada, no más.

"¿Deberíamos irnos a otro lugar?" Le pregunte repentinamente luego de tres canciones. Paramos de movernos y cuando el asintió, metí una mano en mi bolsillo buscando mi teléfono celular, antes de recordar que lo había dejado en la barra.

"Espérame afuera…" Le dije. "Tengo que ir a buscar mi teléfono…"

El asintió con la cabeza una vez mas y me alejé de él, haciéndome camino lentamente entre la multitud, hacia donde habíamos estado sentados antes. Luego busqué mi teléfono, pero no lo pude encontrar en ninguna parte y me pregunté si me lo habían podido robar hasta que alguien agarró mi mano y puso algo bruscamente en mi palma. Era mi teléfono celular y mire para ver quien había sido tan amable de devolvérmelo quedándome inmóvil.

Unos ojos color avellana me estaban mirando, húmedos, enojados, disgustados, decepcionados… heridos.

"¿Estas buscando tu teléfono, bastardo?" Me sonrió. "¡Deberías estar agradecido de que nadie te lo robo, maldita sea!" Me gritó Romano. "¡Quería romper la maldita cosa, pero parecías tan desesperado y…!" De repente miró hacia algo detrás de mi espalda y apretó los dientes: "Pero estoy seguro de que te importa un carajo lo que estoy diciendo ahora. ¿Cierto, maldita sea?"

Me quede sin palabras. De repente todos mis propósitos se desvanecieron en el aire y quise decir algo, cualquier cosa, pero no salió ninguna palabra.

"El chico te está esperando, bastardo. ¡Ve a tener sexo, maldición! ¡Y NO creas que me importa una MIERDA!" Y se fue. Yo me quede allí, sin entender que era lo que había pasado, por un pequeño momento, antes de aclararme la mente, guardar mi teléfono celular en el bolsillo de atrás y salir del Club Nocturno.

Me sentí como una basura.

Tan pronto como salí, busqué a Herakles en la oscuridad. Lo encontré apoyado en una motocicleta, fumándose un cigarrillo y mirando hacia la luna. Me acerqué a el y el me miró. Hubo un silencio por algunos momentos, luego Herakles tomo lentamente una bocanada de aire y, con su voz relajada, dijo:

"Ese camarero parecía estar realmente enojado…" Y luego pisoteó su cigarro a medio terminar. Mire como la pequeña luz naranja desaparecía y dije:

"El siempre lo está…" Traté de sonreír, el pareció darse cuenta.

"Dijiste que no estabas en una relación…"

"No, no lo estoy…" Le dije. Herakles se quedo mirándome por un largo rato y esperé por su respuesta.

"Debes haberte dado cuenta…" Dijo. "…que esta no es una buena idea…"

Le sonreí ampliamente.

"¡Lamento haber hecho que salieras!"

"No, si no lo hubieras hecho, nunca habría vuelto a casa… me ayudaste a aclarar mi mente…" Dijo Herakles y montó la motocicleta en la que anteriormente estaba apoyado. "¿Necesitas que te lleve?" Preguntó entonces, súbitamente preocupado.

"Tengo mi coche aparcado por aquí cerca…" Le aseguré. El asintió con la cabeza, me sonrió un poco y encendió el motor.

"Eres un buen chico, Antonio…" Dijo, poniéndose su casco. "Espero volver a verte…"

"Yo también…" Le dije y me marché. Esa noche estaba seguro de que no iba a saber nada más de ese extraño chico, pero después de ese día me encontré con Herakles muchas otras veces. El ahora es uno de mis mejores amigos, es el único que puede calmarme cuando nadie más puede. Nos entendemos un montón el uno al otro, pero la idea de convertirnos en algo más que amigos nunca más paso por nuestras cabezas.

El tiene sus propios ojos almendrados que cuidar y yo tengo mis propios ojos avellana que besar.

Esa noche no dormí bien. Sueños desagradables me mantuvieron despierto toda la noche y una extraña sensación en mi corazón no quería abandonarme. En la mañana traté de ordenar mis pensamientos. Tenía una taza de café, trate de comer algo preparado por mí mismo y me prepare para ir a trabajar.

Cuando abrí la puerta para salir, me decidí repentinamente. Me iba a dar por vencido.

Tomé mi teléfono e hice click en la lista de contactos para buscar el número de Francis…

Mi mente se quedo en blanco.

Porque había algo muy extraño estaba pasando. Se trataba del primer nombre de la lista. Un nombre que, estaba seguro, no estaba allí el día anterior.

AAARomano.

Romano me había dado su número y había puesto tres 'A' antes de su nombre para asegurarse de que sería el primero en la lista.

En ese momento mi corazón dejo de latir.

No tenía idea de que hacer.


Chan-Chan !

Waaaaaa ! Hasta me emociono traduciendo xD Las cosas se van a poner cada vez mejor ! Y eso que ni siquiera llegamos al Clímax de la historia... Todo es culpa del Drama, maravilloso y cruel Drama ! Incluso las insinuaciones de Grecia x España son por culpa del Drama ! ... Espero que no se hayan traumado mucho con ello (?) A decir verdad, yo NUNCA me los había imaginado juntos... pensándolo bien, nunca me he imaginado a España con alguien más... Aunque no puedo decir lo mismo con Romano... pero no importa ! Siempre seré fiel al EspaMano 3

Gracias por sus Reviews, Favoritos y Alertas :B

Que me hacen sentir culpable por no subir mas seguido !

Yaya Romance !