Hola Mundo ! Les traigo el Cap :B

Disclaimer: Nada me pertenece, el Fic original es de Happymood y Hetalia pertenece a su awesome autor.

Disfrutenlo ! *-*


Capitulo 16:

"Estas muy callado hoy… "

"¿Eh?" Miré hacia Lilly y le levante una de mis cejas, confundido por el ligero color rosa de sus mejillas, como si hubiera dicho algo inapropiado. La tranquilicé con una sonrisa, pero antes de que pudiera explicarme, ella continúo:

"Y sé que no es culpa de la lluvia…" Ella miró hacia afuera por la ventana, hacia las pequeñas gotas de agua que caían contra el vidrio. Eso difícilmente podía ser llamado lluvia pero, aun así, llevamos a los niños a jugar adentro por si acaso. El clima estaba empezando a ponerme nervioso. El cielo no parecía ponerse de acuerdo desde que comenzó el día. En un momento estaba soleado, al siguiente estaba esa ligera lluvia que insistentemente golpeaba contra la ventana, y después el sol volvía a estar en lo alto del cielo.

Un clima terrible. Sentía que se estaba burlando de mí, ya que yo mismo tampoco podía aclarar mis ideas.

Lilly seguía mirándome, supuse que esperando una respuesta, pero no sabía que decirle. Allí estaba el problema: no tenía nada que explicarle.

"Oh, no te preocupes… no es nada…" Le dije al final. Ella torció un poco la boca, claramente no creyéndome. Una de las niñas la llamó y suspiré aliviado, porque, por el momento, estaba a salvo.

Y entonces, volví a meterme en mi propio mundo.

Romano me había dado su número de celular y no podía dejar de preguntarme si esto era solamente una broma. Si llegaba a serlo, entonces todo habría acabado ¿Cierto? Pero estaba demasiado asustado para averiguarlo. Si llamaba y no era el número de Romano, ¿Significaría eso que era su última señal de desinterés hacia mí? Pero si lo llamaba y de verdad era Romano, ¿Significaría que me estaba dando una oportunidad ahora que estaba tan cerca de dejarlo todo? ¿O me había dado su número por otra razón completamente distinta?

Dudas. Dudas. Dudas.

Pero no podía ser una broma, porque el realmente estaba decepcionado ese día. Esos ojos… ¿Cómo podría olvidar esos ojos? Le había hecho daño, de eso estaba completamente seguro. ¿Pero de qué manera lo había hecho? ¿Qué había hecho mal? El incidente con Herakles no debería haber tenido ese efecto si él no estuviera… ¿Si no estuviera qué? Tampoco sabía eso.

Herakles no conocía a Romano y por eso podía descartar la eventualidad de que ellos hubieran sido… ex pareja o algo como eso. Mi estomago comenzó a doler y deje de pensar en eso.

De cualquier forma, Romano también me había hecho sufrir.

Inintencionadamente, por supuesto, y él ni siquiera lo sabe. Pero con su actitud me dio a entender que no se preocupa de mí.

Pero entonces, ¿Por qué me había dado su número? ¿Qué es lo que se supone que significa? ¿Qué al final de todo, quiere que nos mantengamos en contacto? Si me quiere lejos, ¿Por qué querría mantenerme cerca?

Dudas. Dudas. Dudas. Me dolía la cabeza.

Y aquí venia otro problema. Si había llegado a tener una oportunidad, ¿La había arruinado gracias al incidente con Herakles?

"¿Es por culpa de una chica?" La voz de Lilly volvió a sacarme de mis pensamientos. La niña a la que había estado atendiendo había vuelto a jugar con sus juguetes y Lilly ahora tenía toda su atención puesta en mí. Demonios. Ahora se había sonrojado fuertemente, temiendo haber dado un paso demasiado grande, pero pude ver que estaba demasiado curiosa como para dejar ir el tema. Nunca había estado tan callado, podía entender que estuviera preocupada, pero…

"¿Una chica…?" Le pregunté, repitiéndome su pregunta en mi mente. Lilly pareció incomodarse de repente y comenzó a tartamudear:

"Bu-Bueno… Eso supuse… Lo siento si he sido grosera…" Y dirigió su vista hacia abajo mirándose las manos. Yo le sonreí suavemente y suspiré. Podía entender porque Vash era tan sobreprotector con ella, ella tiene esa mirada de inocencia pura y es demasiado amable para su propio bien. Las criaturas como ella necesitan protección.

"Lo siento…" Me disculpe enseguida. "No era mi intención que te preocuparas. Solo es que tengo muchas cosas en mi cabeza… "

"¿De que se trata?" Preguntó entonces, sentándose a mi lado, súbitamente preocupada. Mire como los niños jugaban y reían a nuestro alrededor y por un momento deseé ser yo mismo un niño, sin tener que preocuparme de este tipo de cosas de adultos con las que se te complica la vida.

"Alguien me dio su número…" Comencé a decir. "…Y no sé si tomarlo en serio o no…"

Ella murmuró un "Oh" comprendiéndolo y asintió con la cabeza.

Hasta ahora nunca había tenido esa duda. No sabía porque, pero con Romano, todo parecía ser diferente. Si alguien más me hubiera dado su número, me hubiera arriesgado. Habría llamado porque existía un cincuenta por ciento de probabilidad de que la otra persona lo quisiera.

Con Romano todo era distinto. El mundo entero no tiene la menor idea de lo que quiere y eso pone las cosas en otra perspectiva. Pero, por otra parte, estaba bastante asustado de saber lo que Romano querría de mi.

"Si es una chica…" Comenzó a decir y yo me reí.

"No, no se trata de una chica…" Admití, antes de que ella pudiera responder a mi pregunta anterior. Le sonreí con aire de culpabilidad y ella me miró, sorprendida por un momento, pero luego súbitamente, su rostro se suavizó y supe que ella siempre lo había sabido.

"¿Entonces, qué es lo que quieres de él?" Preguntó, sorprendiéndome. Yo parpadeé, porque nunca me había puesto a pensar en ello. Al principio todo lo que quería era llevarlo a la cama pero incluso eso parecía insignificante ahora.

"No lo sé" Admití. "De verdad que no lo sé…"

"Entonces llámalo y averígualo" Dijo y me sonrió.

En ese momento ocurrieron un montón de cosas: la campana sonó, los niños comenzaron a guardar sus cosas y la lluvia se detuvo. Todavía no estaba seguro de que hacer, pero, en todo caso, Lilly tenía razón y yo no tenía nada que perder, ni siquiera mi dignidad. Así que, cuando nos separamos y me dirigí a la parada de buses más cercana, tomé mi teléfono celular y me quede mirando la pantalla por un largo rato.

"Qué demonios…" Dije. "Arriésgate" Hice clic en la lista de contactos. "Si esto es solo una broma…" Mi dedo se detuvo en el botón de llamada. Suspiré. Miré hacia otro lado, primero hacia arriba en el cielo, luego hacia abajo, nuevamente a la pantalla. "…si llega a ser solo una broma…" Volví a susurrar. Una anciana me miró divertida, un bus pasó de largo, una pareja se echo a reír…

Y luego mi pulgar tocó algo y comenzó a llamar.

Sonó una vez.

Dos veces.

"¿Sí?"

Mi corazón se detuvo. Era la voz de Romano: baja, enojada, hermosa. Pensé en colgar seriamente y mi voz fue apenas un susurro cuando dije:

"Romano…"

Ahora era su turno de dejar de respirar. Le oí jadear y luego estuvo en silencio por un largo rato en el que pensé que iba a colgar el teléfono en mi cara.

Y entonces todo habría terminado y podría llamarme idiota a mi mismo por haberlo intentado.

"¿Así que, llamaste para presumir de como pasaste la noche con ese hombre?" Dijo súbitamente, enojado conmigo, arrastrando la última palabra como si fuera veneno. Podía imaginármelo apretando los dientes y manteniendo el teléfono celular cerca de su oreja con tanta fuerza que podría quebrarse en cualquier momento. "¿Estuvo jodidamente bueno? ¿Se divirtieron mucho?"

"Ayer no pasó nada…" Le dije y estaba sorprendido de lo calmado y aliviado que me sentí en ese momento. "El solo era un amigo mío…" Mentí. Romano no pareció creerme y bufó desde el otro extremo. Sin embargo, cuando volvió a hablar, parecía estar más tranquilo y mucho menos enojado que antes.

"No te creo ni una mierda…" Dijo.

"Bueno, tal vez no lo conocía desde antes de ayer…" Dije riendo. "Pero, enserio, no paso nada"

Con la segunda confesión, Romano suspiró y luego dijo:

"¿Estas molesto porque no hubiera pasado nada?"

"No" Y lo decía en serio.

Hubo un momento de silencio y luego:

"¿Entonces por qué llamas?"

Sentí ganas de sonreír y me sorprendí cuando sentí que mis mejillas dolían por culpa de la sonrisa. Romano seguía sin colgar.

"Acabo de salir del trabajo…" Le dije. "Y no estoy muy lejos de tu casa… ¿Te gustaría pasar el rato o algo?"

Ya estaba. Lo había dicho y espere su respuesta mientras me dolía el pecho de lo rápido que latía mi corazón. La respuesta de Romano fue rápida y supe que estaba enojado y sonrojándose fuertemente frente a su teléfono.

"¿Q-Que? ¡De ninguna manera, bastardo! ¡No voy a salir contigo en una cita, maldita sea!"

"¡Nunca dije que fuera a ser una cita!" Dije entonces y sonreí cuando Romano se calló inmediatamente. "Solo es para pasear un poco conmigo…" Continué.

"¿Caminar por ahí?" Exclamó. "¡Estás loco!" Se detuvo y luego gimió. "Escúchame, yo - ¿Dónde estás, en todo caso?"

Se lo dije. Volvió a gemir.

"No es una CITA, ¿Entendiste?" Gritó entonces. Asentí con la cabeza incluso si sabía que no podría verme.

"Por supuesto que no…" Le dije, serio.

"¡Mantén eso en mente, hijo de puta!" Volvió a gritar y cortó. Levante la vista hacia el brillante sol y sonreí.

Romano llegó unos quince minutos después. Sonrojándose y tartamudeando y quejándose acerca de la horrible forma en la que yo estaba vestido. Ignoré sus payasadas y le pregunté hacia donde quería ir.

"¿Por qué debería importarme, bastardo?" Exclamó. "Ve hacia donde quiera… ¡Yo me quedó aquí!"

Y así, comencé a caminar y él me siguió. Empezamos a caminar sin rumbo alrededor de la ciudad. No podía dejar de mirarlo mientras caminaba a mi lado, sin importarle hacia dónde íbamos siempre y cuando (como el mismo dijo) no lo llevara a ningún lugar extraño ni intentara nada gracioso.

"¡O patearé tu trasero!" Me había gritado. Los transeúntes se quedaron mirándome cuando comencé a reír y asentí con mi cabeza. Romano pareció feliz con ello y me di cuenta de que estaba sonriendo con suficiencia.

Le hablé de mi día en el trabajo, solo para comenzar una conversación, el dijo que mi trabajo apestaba.

"Tengo un montón de primos menores…" Le dije. "Y me gustaba cuidarlos cuando mis tíos y tías no podían hacerse cargo de ellos. Siempre pensé que sería bueno hacer eso para ganarse la vida…"

"Yo no tengo primos…" Dijo Romano. "Pero Feliciano me enseñó el dolor en el trasero que es tener un hermano menor. Así que no, tu trabajo no es una buena manera de ganarse la vida…"

"¡Oh, vamos!" Le sonreí. "¡De seguro que Feliciano no es tan malo!"

"¡Tal vez cuando no está jodidamente llorando o cuando se mantiene lejos de mi!" Exclamó Romano, acompañando sus palabras con sus manos. "¡Pero llora y sigue llorando por la mas mínima e idiota cosa! ¡Es horriblemente molesto! Y después, no solo tengo que cuidar del bebe llorón, ¡Sino que también tengo que lidiar con el molesto de mi padre!"

Mi mente volvió a aquel encuentro con Julius Vargas. Me estremecí y me pregunté qué clase de vida sería el tener un Padre como él.

"¡Es el infierno, te digo!" Romano frunció el ceño. "En la secundaria, por ejemplo, Feliciano comenzó a aprender Alemán y le estaba yendo jodidamente bien. Mi padre estaba tan orgulloso, ¡El bastardo! ¡Se atrevió a pedirme que yo también aprendiera otro idioma y que hiciera algo útil alguna vez! ¡Siguió molestándome hasta que no pude aguantarlo más…!"

"Y aprendiste Español…" Le dije, con una sonrisa, recordando nuestro primer encuentro en el 'Nightwave'. Romano se calló súbitamente y estuvo mirándome fijamente. Reí y me di cuenta de que sus labios también se curvaron un poco hacia arriba, incluso si había sido solo un poco.

"¿Enserio funciona ese truco?" Se burló. Yo me encogí de hombros.

"La mayoría de las veces…" Y volví a reír. El resopló y murmuró un "Patético" en voz baja. Seguí sonriéndole y Romano frunció el ceño.

"Si, como sea…" Continúo diciendo. "Comencé a tomar clases de Español, porque es parecido al Italiano y pensé que sería fácil para mí…"

"Si es así, ¡Entonces quiero aprender Italiano!" Le dije, pero Romano pareció no tomarme en serio, porque se rió.

"Nunca lo lograrías…" Se burló de mí. "¡El Italiano está completamente a otro nivel del Español!"

"¿Quieres que lo intente?" Le pregunte entonces, sonriéndole. Me miro, frunciendo el ceño y me ei de su expresión. Romano frunció más el ceño, cruzo los brazos sobre su pecho y miró hacia otro lado. Me pregunte que sería lo que estaba pensando, tan metido en sus pensamientos como lo estaba, pero no me atrevía a hacerlo enojar. Seguimos caminando lado a lado, esta vez en silencio y repentinamente, la lluvia volvió a comenzar y corrimos para refugiarnos bajo un árbol. Veíamos como pasaban los autos y comencé a hablar de autos. El se unió a la conversación.

Y luego hablamos sobre los colores. Acerca de lo malo que estaba el clima y si iba a parar de llover en algún momento. Sobre nuestros propios países. Acerca de nada. Y sobre todo. Y la conversación siguió y siguió mientras estábamos debajo de ese árbol, incluso después de que la lluvia se había acabado y me sentí tan ligero, tan libre y feliz cuando me miró y asintió con algo que le dije.

Era como si nos conociéramos el uno al otro desde siempre, pero la verdad es que no conocía nada de Romano.

De repente me di cuenta: Yo quería saberlo.

Yo quería conocerlo. Quería poder llegar a decir un día que conocía la canción favorita de Romano, su posición favorita para quedarse dormido o llegar a reconocerlo solo por el sonido de sus pisadas.

De repente me quede en silencio y él me miró, súbitamente confundido y alarmado. Su rostro era adorable, con sus labios entreabiertos como si quisiera decir algo pero no pudiera encontrar las palabras, y sus ojos color avellana mirándome fijamente y escudriñándome. Romano es una niebla de contradicciones. Quería descubrirlas todas ellas.

"¿Qué estas mirando, bastardo?" Dijo, dando un paso hacia atrás de manera inconsciente.

Miré la forma en que sus mejillas comenzaron a tornarse rojas y hacia un mohín. En ese momento me di cuenta de lo vacía que estaba la calle y dirigí mi vista hacia el cielo, el cual estaba enrojeciéndose lentamente. El día estaba llegando a su fin, pero yo aun no quería que se acabara. Volví a mirar a Romano, quien permanecía en silencio a mi lado, absorto en sus pensamientos, con su vista en mí pero no mirándome realmente, se veía tan hermoso mientras los rayos arrojaban luz en sus mejillas, sus labios rosados y suaves.

Mi boca habló antes de que pudiera pensar si quiera en lo que iba a decir.

"¿Estaría bien si te diera un beso ahora?"

Mis palabras fueron respondidas por un silencio estupefacto. Los ojos de Romano se abrieron cómicamente y si era posible, se puso aun más rojo.

"Q-Qu-¿Qué?" Exclamó. "¡Maldición, no digas cosas como esas!"

De repente entre en pánico. ¿Me las había arreglado para arruinarlo todo? Pero… Romano todavía no me había golpeado. Solo me estaba mirando, sus ojos se humedecieron lentamente, sus labios temblaban y (¡Que sorpresa!) no se había alejado de mí.

"¡N-Ni siquiera te atrevas!" Volvió a gritar. Parpadeé y mis ojos se posaron en sus labios.

Lo que quería hacer era peligroso. ¿Debería hacerlo?

"¡Pervertido!" Siguió gritando Romano y repentinamente dio un paso hacia atrás.

Lo que quería hacer era bastante seductor. ¿Podría hacerlo?

Romano se quedo mirándome, ahora enfadado y abrió su boca para decir algo insultante una vez más.

Dudas, por favor, váyanse al infierno.

Me incliné hacia abajo.

Lo besé y lo que sea que haya sido lo quería decir murió en su garganta. Espere por el puñetazo que nunca llegó y sonreí cuando sentí su mano agarrando y tirando de mi camisa para acercarme suavemente.

Cuando comenzó a besarme de vuelta, supe cómo es que se debería sentir estar en el cielo. Lo abracé. El encajaba perfectamente entre mis brazos. Pero entonces, me empujó y abrió lentamente sus ojos. Romano bajó la mirada y se mordió el labio, en ese momento lo único que quise fue volver a besarle una y otra y otra vez… Pero él se dio vuelta abruptamente, escondiendo su rostro de mí.

"¡Tengo que ir a trabajar, joder!" Exclamó y comenzó a alejarse de mí rápidamente. Yo me quede mirando su espalda. Me lamí el labio: era como si el aun estuviera ahí.


Chan - Chan !

Como amo el Spamano... Es tan lindo *-*

Esta vez no me demore muuuucho, aunque ¿Quien sube Cap. un Sábado en la mañana? Yo ! :B Espero que se emocionen ! Que les dije que las cosas se iban a poner mejor... aunque el Proximo Cap. es de Gilbert... Dato Friki: el otro me día me enteré que el Colegio como la institución que conocemos hoy en día nació en Prussia ! En Prussia ! Como puede ser eso posible si el colegio no es para nada Awesome ? D:

Como sea... Gracias por los Reviews, Favoritos y Alertas.

Y perdón por horrores ortográficos.

Yaya Romance !