Hola Mundo ! Les dejo el Espamano de vuelta :B

Disclaimer: Nada me pertenece !

Disfruten !


Capitulo 17:

Esta no era solo una corazonada. No. Estaba seguro de que Romano iba a ignorar lo que había pasado entre nosotros y que incluso se iba a alejar de mi cada vez que apareciera. Por supuesto, también había estado completamente seguro de que me iba a patear hasta muerte cuando lo besé, pero bueno, ¡Aun estoy vivo!

Así que, también podía estar equivocado.

De todos modos, yo no quería arriesgarme a perder Eso (¿Eso? Oh, bueno, no podía encontrar otra palabra para lo que habíamos tenido ese día) que había logrado conseguir luego de mucho perseguir. Sería una vergüenza retroceder a cuando Romano no quería ni verme.

Lo había decidido: No iba a dejar que me ignorara.

Lo habría hecho si no fuera porque me había besado de vuelta. Después de todo, me había dicho a mi mismo que no iba tener más dudas. Oh, cuanto quería volver a hacerlo. Volver a ver como se sonrojaba de esa manera. Escucharlo gemir contra mis labios. Sentir sus manos… no, ¡Antonio, enfócate!

¿Qué es lo que estaba diciendo? Ah, sí. La oportunidad de poner mi plan en acción llegó inmediatamente. Parecía ser que la suerte estaba de mi parte, y no soy de esas personas que dejan escapar las oportunidades tan fácilmente.

Lo que la suerte me había entregado era un anuncio en el periódico que se me había ocurrido comprar esa tarde, antes de dirigirme a mi casa desde el trabajo. Pasé las paginas distraídamente, no muy interesado realmente en algún articulo en particular, hasta que lo encontré, en blanco y negro. Lo leí una vez, releí inmediatamente después y me tomó un poco de tiempo entender cuan importante era ese anuncio tanto para Romano como para mí. Sonreí ampliamente, memorizando la dirección y saqué mi teléfono celular.

Romano respondió al primer timbrazo.

"¿Qué es lo que quieres?" Dijo, no muy enojado, pero sí bastante curioso. Sonreí aun más incluso sabiendo que él no podía verme.

"¡Adivina que!" Le dije. El se quejó desde el otro lado de la línea.

"¡No estoy de humor para este tipo de juegos! Si quieres disculparte entonces…"

"¡Están vendiendo un viejo Restaurante! ¡Está ubicado en la calle principal y deberíamos ir si o si a verlo!" Solté, sin contenerme a mí mismo. La sorpresa de Romano era obvia por la manera en que se calló súbitamente. De repente me di cuenta de que ni siquiera había escuchado lo que había dicho.

"Lo siento…" Le dije. "¿Habías dicho algo?"

"No…" Dijo después de un momento en silencio. "Ehh, ¿Qué fue lo que dijiste?"

"¡Que probablemente encontramos el lugar perfecto para ti, Romano!" Sonreí. "¡Un Restaurante!"

"¿No-Nosotros? … eh… un… ¿Un restaurante?" Romano había perdido el habla. "¿Acaso estas drogado?"

"¡Vamos!" Le dije. "¡No tenemos nada que perder! ¡Vamos a darle un vistazo! ¡Hoy! Iré a recogerte en alrededor de una hora más, ¿Qué dices?"

Yo estaba entusiasmado. Romano, no tanto.

"¿Acaso no estás escuchando lo que dices?" Romano se había enojado repentinamente. "¡No soy capaz de abrir un restaurante! Estoy solo, no tengo a nadie y… y…" Súbitamente se escuchó decepcionado. "¿Y qué hay del dinero, bastardo? ¿Qué pasa si no tengo suficiente?"

"Eres muy divertido, Romano…" Romano. "Yo estoy aquí, ¿Lo recuerdas?"

"¿Q-Qué?" Exclamó Romano. Pude imaginármelo ruborizándose y repentinamente sentí como mi corazón comenzaba a latir más rápido. El inmediatamente comenzó a insultarme, tartamudeando en cada palabra de una manera tan linda que me sorprendí a mi mismo sonriéndole suavemente al teléfono. No registré ninguna palabra de lo que dijo.

"Eres un idiota…" Fue la última frase que dijo antes de quedarse en silencio.

"Entonces, ¿Vamos a ir a ver el lugar?" Le pregunte cuando ya se hubo tranquilizado.

"¡Si así dejas de molestarme con ello, bastardo!" Exclamó Romano. "¡Aunque de todos modos es una pérdida de tiempo!"

"¡Excelente! ¡Estaré en mi auto por allí en una hora!" Volví a sonreír.

"¿Qué demonios…?" Suspiró. "S-si… bien, si eres tan hijo de…"

Me reí y me colgó.

Una hora más tarde me estaba esperando frente a la entrada de su edificio, con los brazos cruzados, mala cara y sumido en sus pensamientos. Me detuve justo en frente de él y él me entrecerró los ojos antes de sentarse en el puesto del pasajero. Le sonreí. Como siempre, el solo frunció el ceño.

"Tu idea es ridícula…" Dijo. Yo solo hice partir el auto y me dirigí hacia la calle principal. Romano se quedo mirándome, luego bajo la ventanilla y empezó a cambiar la sintonía de la radio. "Antonio…"

"¿Si, Romano…?" Le pregunté con la vista en la carretera.

"¡Tu idea de música apesta!" Dijo.

"Sé que estas nervioso…" Le respondí en cambio. "Pero estoy aquí. Solo vamos a ir a ver el lugar, hacer unas cuantas preguntas, ver cuánto cuesta y volver a casa…"

"¡No estoy nervioso, bastardo!" Gritó Romano inmediatamente. Rodé los ojos y mire la cara pensativa de Romano.

"¿Qué pasará si fracasa…? ¿Y si mi padre tiene razón?" Murmuró, más hacia la carretera que hacia mí. Mientras tanto, yo ya había encontrado el lugar y estaba estacionándome justo frente a él. Tan pronto como detuve el auto, puse una mano sobre uno de los muslos de Romano. El me miró.

"Tu cocinas muy bien…" Le dije y siguió mirándome, duramente. "¡Y los Restaurantes con buenos cocineros nunca fallan!" Continué. Romano no estaba tan convencido de ello, y se le notaba. Le sonreí. "¡Vamos!" Le dije y abrí la puerta. El se quejó y me siguió saliendo del auto.

El lugar no era muy grande, pero tenía un aspecto acogedor que me agradó de inmediato. La puerta principal estaba abierta, en la pared no había ningún adorno y allí había un espacio vacío en el que había estado el nombre del Restaurante anterior. Parecía no haber nadie dentro, ya que no había ninguna luz encendida ni música. Me imaginé el lugar abarrotado de gente, riendo, mientras una música italiana sonaba suavemente en el fondo. Mi punto de vista era muy cliché pero me gustaba.

Dirigí mi vista a Romano, quien estaba mirando hacia la puerta como si un monstruo fuera a saltar fuera del lugar y se lo comería completo. Abrí la boca para animarlo, pero me sorprendió, ya que camino directamente hacia la puerta entrando solo. Sonreí y lo seguí.

El interior era mucho mejor que el exterior, era mucho más como estar en casa. Había fotos colgadas en las paredes, mientras que todas las mesas y las sillas estaban todas arrinconadas en una esquina, con cajas esparcidas en todo el piso.

"Es espacioso…" Dijo Romano y yo asentí. "¿Hay alguien aquí?" Murmuró de pronto, volviéndose a mirarme.

"La puerta estaba abierta…" Le susurré de vuelta. "¿Hola?" Exclamé súbitamente. Hubo un sonido proveniente de la cocina y de la nada la voz calmada de un hombre dijo:

"Voy en un segundo…"

Romano y yo nos miramos y vimos como el hombre se acercaba lentamente hacia donde nosotros estábamos. Mis ojos se abrieron desmesuradamente y sonreí. El también parecía sorprendido y nos miró, complacido.

"Hola, Antonio…" Dijo. "Nunca esperé volver a verte…"

"Yo tampoco, Herakles…" Sonreí. Los ojos de Romano se transformaron en dos rendijas y dio un paso acercándose más a mí. Herakles miró a Romano y lo saludo con un:

"Hola, soy Herakles…"

"Romano Vargas…" Dijo Romano, amargamente. La mirada nerviosa había desaparecido de su rostro y había sido remplazada por una más agresiva, algo que yo simplemente no podía entender. Cualquier cosa que haya sido, Herakles no parecía muy impresionado con ello y solo le sonrió, antes de volver a mirarme a mí.

"Supongo que están aquí para ver el lugar…" Dijo entonces, con su lenta voz. Romano volvió a dar un paso acercándose a mí y repentinamente sentí su brazo rozando el mío.

"Si, yo soy el interesado…" Dijo Romano, sorprendiéndome una vez más con su franqueza. Herakles asintió y le hizo señas para que lo siguiera. Romano no se movió.

"Bueno, este lugar es de mi primo…" Dijo Herakles, suspirando y mirando a su alrededor. "A pesar de que al negocio le estaba resultando muy bien, el tuvo que volver a Grecia, así que me pidió encontrar a alguien para vendérselo…" El me miró y pasó la mano por una de las mesas antes de caminar lentamente hacia la cocina. Romano y yo lo seguimos mientras nos la mostraba. "Como ven, todo está perfectamente equipado…" Continuó Herakles. Romano le lanzó una mirada a él y luego otra a mí y tanteando sus pasos se dirigió a verlo por sí mismo. Herakles se mantuvo en silencio mientras Romano inspeccionaba el lugar.

"Estaría encantado de vendértelo a ti… " Dijo Herakles luego de unos minutos. "Al menos sabré que quedará en buenas manos…"

"Es decisión de Romano…" Le dije. Herakles asintió.

"Como ven el lugar no es muy grande, por lo que el precio de venta no es mucho…" Dijo el Griego. "Por otra parte, los chicos que trabajaban aquí son amigos míos y estarían encantados de trabajar con ustedes también…"

"¿Escuchase eso Romano?" Exclamé, mi sonrisa se había vuelto más grande en segundos. Esta era verdaderamente una buena oportunidad. ¡Romano no debía dejar escapar! Romano caminó hacia mí y se quedó mirando a Herakles directamente a los ojos.

Pero antes de que pudiera decir algo, alguien entró por la puerta principal. Los tres nos quedamos mirando a un hombre, presumiblemente japonés, entrar, acarreando una gran bolsa de plástico con él. El nos miró con sus grandes ojos negros y se inclinó ligeramente.

"Oh, lo siento…" Dijo. "¿Los interrumpí?"

Me di cuenta del sutil cambio de postura de Herakles y vi como caminaba para encontrarse con el hombre más pequeño, tomando la bolsa de plástico de sus manos. El chico protesto, pero luego dejo que Herakles le ayudara. Herakles dejó la bolsa de lado, poniéndola en una de las mesas.

"Ellos están interesados en comprar el Restaurante…" Explicó finalmente Herakles, poniendo una mano en el hombro del otro. "Este es Kiku, mi novio…" Dijo entonces. Kiku se ruborizó repentinamente y le lanzó una mirada indescifrable a Herakles.

"No digas cosas inapropiadas…"

Le eché un vistazo a Romano y vi como se relajaba increíblemente.

"Y estos son Antonio y Romano…" Continuó Herakles, señalándonos correspondientemente. Le sonreí a Kiku, el asintió.

"Espero que estén satisfechos con el lugar…" Dijo.

"Bastante…" Dije y Romano me pateó. Lo miré, confuso. El me frunció el ceño.

"¡Todavía necesito tiempo para pensar, bastardo!" Me susurró. "¡No aceleres las cosas!"

"Puedes tomarte todo el tiempo que quieras…" Dijo Herakles, haciendo que Romano se tensara. "Podemos intercambiar números, en caso de que lo necesites…"

"¡Si, por supuesto!" Dije, tomando mi teléfono celular. El desagrado de Romano fue visible y repentinamente agarró mi brazo, sacando el teléfono de mis manos.

"¡Creo que yo debería darle mi número de teléfono!" Dijo. "¡No tú!"

Herakles levantó una ceja y me miró. Yo no pude descifrar su mirada.

"No te preocupes, yo no voy a tratar de alejar a Antonio de ti…" Dijo Herakles, tomándonos a todos por sorpresa. Yo lo quedé mirando y lo mismo hizo Romano, quien se volvió de un color tan rojo como el de un tomate maduro. Romano balbuceó algo que sonó como:

"¡No es eso!" Y "¡Mantente en tus propios asuntos!"

Pero antes de que las cosas se pudieran poner verdaderamente desagradables, Kiku interrumpió.

"Herakles por favor, no le hables tan directamente a los clientes…"

"Lo siento…" Dijo Herakles, compartiendo una mirada con Kiku. "No quise sonar tan rudo…"

"Por supuesto que no quisiste…" Dije. Sonriéndoles.

"¡Cállate, bastardo!" Me insultó Romano, sin separar su mirada de la pantalla del teléfono celular. Herakles captó la indirecta y le dio su número. Mientras los dos hablaban de negocios, Kiku suspiró y volví a tomar las cosas que había traído sacándolas de la bolsa de plástico. Lo miré como de manera rápida y metódicamente ordenaba sus cosas. Súbitamente recordé las palabras de Herakles esa noche en el Nightwave. Ellos eran verdaderamente diferentes.

Incluso, completamente opuestos.

Me di cuenta de las pequeñas miradas que compartían y de las sonrisas. Debo admitir que me sentí un poco celoso, me hubiera gustado que Romano me mirará de esa manera.

"Entonces, llama si cambias de opinión…" Estaba diciendo Herakles. Romano asintió y se dirigió a la salida. Me lanzó una mirada y le dijo adiós a Kiku, quien estaba trabajando en algo que no pude ver, antes de salir.

Herakles se acercó a mí y puso una de sus manos en mi hombro.

"¿El es camarero, no?" Preguntó. Lo miré antes de asentir.

"Si… lo siento si te ofendió de alguna u otra manera…" Continué. "El no es… tan abierto con las personas…"

"No pasa nada…" Dije Herakles. Kiku nos miró, yo le sonreí y continuó haciendo su trabajo.

"Espero que podamos volver a vernos…" le dije. "Es el sueño de Romano abrir un Restaurante. Yo estoy tratando de ayudarlo, pero él es realmente inseguro de si mismo… "

"Entiendo…" Dijo Herakles. "Ustedes dos…" Preguntó de repente, nunca terminando la pregunta.

"En realidad no lo sé…" Le sonreí. "Es bastante complicado"

"Al final, nada es tan complicado…" Dijo Herakles dándome una palmaditas en la espalda. "Debe estar esperándote…" Dijo, caminando nuevamente hacia Kiku.

"Si, probablemente" Le sonreí. "¡Nos vemos! ¡Encantado de conocerte, Kiku!" Exclamé. Me dirigí hacia la puerta y me di cuenta con el rabillo del ojo como Herakles se inclinaba y besaba a Kiku en los labios.

Romano estaba ahí, esperándome. Me subí al asiento del conductor.

"Si que te tomaste tu tiempo…" Gruñó.

"Solo me quede hablando un poco mas con Kiku…" Mentí. "El parece ser un buen hombre…"

Romano hizo un mohín y miró por la ventana.

"¿Ellos son muy diferentes, no?" Preguntó entonces. "¡No entiendo como dos personas tan diferentes pueden estar juntas!" Continuó. "¿No estaría Herakles más feliz con alguien… con alguien más… relajado como él? Yo lo podría ver contigo… " Dijo y luego se ruborizó.

"¿Conmigo?" Pregunté, confundido.

"Tú debes tener muchas más cosas en común que las que el tiene con ese tal Kiku…" Continuó Romano, sin volver a mirarme. "Las relaciones entre parejas tan distintas nunca funcionan, créeme…"

Miré la cara aun roja de Romano y de pronto sentí como que sonreía.

"Todo lo que tenemos que hacer es esperar y verlo, ¿No?" Le dije. Romano me miró, confundido y un poco avergonzado.

"Quizás…" Asintió al final y me sentí como si estuviera en las nubes.


Lamento las faltas de ortografía... algún día las corregiré, algún día...

Espero que les haya gustado y gracias por Reviews, Favs y Alertas 3

Yaya Romance !