Hola Mundo ! Aqui otra actualización ! Este capitulo esta bastante interesante... pero no les voy a hacer spoiler... al menos hasta el final xD

Disfrutenlo !

Disclaimer: Nada de esto me pertenece.


Diez Años Antes:

Diez años antes…

La risa de los niños sonaba como música para mis oídos. La forma en que los columpios se movían era hipnotizante y el ver a los pequeños niños y niñas jugando me dieron ganas de dejar mi bicicleta e irme a jugar con ellos. Sabía que no podía, por supuesto. Sería bastante incomodo. Solo quería volver a convertirme en un niño, sin percatarme de las cosas malas que estaban sucediendo en el mundo, sin entender en realidad para qué exactamente era la escuela y solo preocupándome por ganar en el juego de las escondidas.

No tengo muchos recuerdos de cuando yo era un niño. Me preguntaba si era normal olvidar las cosas así tan fácilmente y me pareció que en verdad era una vergüenza si las cosas realmente son así. Sin embargo, mientras miraba a los niños jugando, me preguntaba a mi mismo si cuidarlos de verdad era el mejor trabajo para mí, o quizás… podría ser un astronauta. No, ser un astronauta estaba fuera de la duda. Eso me volvería claustrofóbico… ¿Tal vez podría trabajar en los campos? Tener un campo lleno de tomates no podría ser tan malo, ¿No? Después de todo, amaba estar al aire libre. Era mucho mejor que quedarse todo el día en una oficina haciendo papeleo. Eso sería un asco.

Maldición.

¿Por qué todos tenían ideas tan claras de que hacer en su futuro? Francis quería trabajar en la moda; Gilbert quería llegar a ser policía. ¿Qué era lo que yo quería hacer? Oh, yo quería volver a ser un niño, cuando el trabajar como pirata parecía una posibilidad. Un pirata… Podría ser un pirata. Tendría una espada. No, mejor una pistola. ¡Y un sombrero! Me vería tan genial. Con eso le podría demostrar a Kirkland…

"¡Hey, pedo! ¡Deja de estar mirando y vámonos! ¡Vamos tarde!"

Repentinamente miré por sobre mi hombro y vi a Gilbert montando su bicicleta y dirigiéndose hacia mí. Su cara se veía cansada, tenía bolsas negras debajo de sus ojos y estaba bostezando. Fruncí mi boca con disgusto.

"¿Dónde has estado? ¡Te estuve esperando durante años!" Exclamé cuando se detuvo a mi lado. Sus orbes rojos me lanzaron una mirada irritada y luego Gilbert suspiró.

"Me quede dormido…" Dijo con total naturalidad. "Y Ludwig no podía despertarme…" Se encogió de hombros y comenzó a moverse alejándose de mí.

"Tienes tanta suerte…" Me reí y lo seguí. "…Digo, por tener dos mamás. ¿Cuántos años tiene? ¿Trece?"

"¿Quién? ¿Ludwig?" Sonrió Gilbert, lanzándome una mirada por encima del hombro. "Te lo juro. ¡Él es perfecto para el trabajo!"

Me reí mientras nos dirigíamos a la escuela. Gilbert rió de su peculiar manera y cruzó la calle incluso si los semáforos acababan de ponerse en rojo. Traté de mantenerme a su ritmo y aceleré, casi chocando con dos gemelos, los cuales tenían unos extraños rulos en cada lado de su cabeza y habían estado esperando pacientemente en el otro lado de la vereda. Mi imprudencia fue recompensada con los fuertes insultos de los conductores y uno de los dos chicos. Ni siquiera me limite a mirarlos mientras gritaba mis disculpas y me dirigí hacia Gilbert, quien estaba riéndose a carcajadas mientras me esperaba.

"¡Debiste haber visto tu cara!" Rió. Yo le mostré mi dedo de al medio y le dije:

"¡No lo vuelvas a hacer! ¡Es peligroso!"

"¡Lo siento! ¡Lo siento!" Dijo mientras se sacaba las lágrimas de los ojos y siguió montando su bicicleta. "¡Pero, hombre! ¿Acaso no fue divertido?"

"No…" Dije entonces y suspiré. "El Señor Pimple va a estar muy enojado con nosotros por llegar tarde…" Le lancé una mirada. "…otra vez. Y hoy es el examen… Nos va…"

"Oh, no te preocupes de ese idiota…" Dijo Gilbert, bajando de su bicicleta. Miré hacia la entrada del colegio y me di cuenta con disgusto de que en el patio ya no había ningún estudiante. Dejamos nuestras bicicletas y entramos corriendo.

"Mi mamá no me dejo usar el computador por un mes entero la última vez que esto paso…" Dije entonces, caminando junto a él. "¡No quiero volver a experimentar esa pérdida tan grande!"

"Te dejaré usar el mío…" Se rió Gilbert, pero su sonrisa desapareció en el instante en que llegamos frente a la puerta de nuestra sala de clases. Nos miramos y tocamos la puerta. El Señor Pimple nos ordenó inmediatamente que entráramos y nosotros entramos con pasos vacilantes. El profesor nos lanzó una mirada asesina, son su rostro lleno de granos, volviéndolo aun más terrorífico, pero no dijo nada. Inesperadamente, solo nos hizo un tosco gesto para que nos sentáramos.

"Como pueden ver, los otros ya han comenzado" Dijo. "Debido a su impuntualidad seré mucho más duro con sus notas finales…"

Gemimos y miramos a nuestro alrededor, en donde mis compañeros de clase ya estaban escribiendo. Francis le lanzaba una mirada preocupada a su hoja de papel en blanco, y yo le hice un gesto hacia Gilbert, quien ya se había ido a sentar detrás de Elizabeta, la cual ni siquiera levantó la mirada cuando Gilbert le susurró un hola. Francis asintió comprendiéndome y volvió a mirar su hoja. Delante de Francis se sentaba mi némesis, Arthur, quien al principio parecía saber todas las respuestas del examen, pero cuando pase cerca suyo para ir a mi propio puesto detrás de Francis, me di cuenta de que de hecho, estaba dibujando algo en su mesa en vez de escribir las respuestas. Arthur me miró y sus grandes cejas se arquearon. Lo ignoré y me fui a sentar.

"¡Arthur! ¿Cuál es la respuesta de la 3?" Susurró Francis, pateando la silla de Arthur con su pierna derecha.

"No tengo idea…" Susurró Arthur de vuelta. "¿Te sabes la 4?"

"¡Silencio!" Dijo el Señor Pimple, entregándome el examen. "¡No pierdan su precioso tiempo!" Luego se dirigió hacia Gilbert.

Leí las preguntas y suspiré. Solo me sabía un puñado de ellas. Mire a mí alrededor: todo el mundo parecía saber mucho más que yo y estaban escribiendo furiosamente en sus hojas de papel. Repentinamente, me encontré con unos orbes negros, mirándome desde el otro lado de la sala. Mi corazón se detuvo.

La chica con largo pelo negro me sonreía. Le devolví la sonrisa y ella rió antes de volver a poner atención en su examen.

"¡Veinticinco minutos!" Grito el Señor Pimple. Gemí y me puse a escribir.

Y aquí, en este preciso momento, les presento a P. Ella quería que la llamáramos así porque no le gustaba mucho su verdadero nombre, y yo la consentía. A veces le decía que si ella seguía usando su apodo al final iba a terminar olvidando su verdadero nombre. Ella decía que no le importaba.

Ella es hermosa, ella es inteligente, y ella es todo lo que siempre había deseado. Estaba perdidamente enamorado de ella y no quería que este sentimiento desapareciera. Habíamos estado saliendo por ocho meses y en dos meses más tendríamos nuestro primer aniversario. A pesar de que íbamos juntos en la misma clase, nunca le había tomado mucha atención antes. Empezamos a hablarnos gracias a un proyecto que tuvimos que hacer y terminamos enamorándonos. ¿No es hermosa la vida?

Ella solo había salido con jugadores de Fútbol antes y siempre me decía que estaba muy feliz de haber encontrado a alguien como yo. Yo siempre andaba feliz cuando ella decía cosas como esas. Ella es tolerante con mis amigos y, desafortunadamente, le agrada Arthur un montón. Sin embargo, ella me dijo que no tenía porque preocuparme, que solo lo encontraba una persona cuya compañía era agradable. Yo le creí y lo deje hasta ahí.

En el colegio nosotros éramos populares, nos conocían como el "Bad Touch Trio" y todos querían estar a nuestro alrededor. Desde que P. se convirtió en mi chica, la gente había comenzado a fijarse más en ella y le hablaban mas en cada oportunidad que tenían. Ella siempre me decía que a ella no le gustaba la atención, que ella era muy tímida. Una vez le dije que no tenía porque preocuparse, que ellos lo superarían con el tiempo y que iban a dejarla en paz antes de lo que pensaba. Ella asintió con la cabeza, pero a mí me pareció ver un destello de decepción en su rostro por un momento antes de desaparecer completamente. Yo creí que ella estaba decepcionada de que ellos no la dejaran en paz aun y lo deje así.

"¿Por qué llegaste tarde hoy?" Me pregunto cuando al fin estábamos libres en el primer recreo del día. "Estaba tan preocupada…"

Francis y Gilbert compartieron una mirada con molestia. Los ignoré.

"Fue culpa de Gilbert…" Le dije y le sonreí. Ella rió.

"¡Hey!" Gritó Gilbert.

"Llegamos tarde de todos modos, ¿o no?" Continué, ignorando las protestas de Gilbert. Me incliné y la besé. Ella sonrió contra mis labios y cuando el beso se acabo, dijo:

"Es hermoso, ¿no?" Se corrió la blusa un poco hacia abajo para mostrarme el collar de oro que le había regalado hace unos días. Sonreí y acaricié el regalo con dos de mis dedos. Ella brillaba. Francis y Gilbert compartieron otra mirada, pero no dijeron nada.

"Lo es…" Fue lo único que dije. ¿Cuántos regalos le había dado? Demasiados para contarlos, pero amaba la cara de regocijo que ponía cada vez que lo hacía. Ella me sonrió radiante y volvió a besarme antes de decir:

"Tengo que irme ahora. Necesito encontrar a mi amiga Ángela antes de la siguiente clase…"

"Si, por supuesto. Nos vemos más tarde…" Le dije y ella se despidió de mí mientras se alejaba.

"Nunca me ha agradado…" Dijo Francis, cruzando sus brazos alrededor de su pecho. Hice una mueca: ya habíamos tenido esta conversación antes y no quería ponerme a pelear. Francis también lo sabía, así que no siguió presionando el asunto y cambió de tema, volviéndolo hacia Gilbert, con una sonrisa cómplice en el rostro.

"¿Qué sucede?" Exclamó Gilbert, sintiéndose súbitamente nervioso. Francis sonrió aun más.

"¿En quién estuviste pensando durante la noche?" Dijo Francis, mirándolo maliciosamente. El pálido rostro de Gilbert enrojeció y levanté una ceja ante la obvia reacción.

"¡En nadie, idiota!" Dijo un poco apresurado. "¡Perdí el tiempo navegando en Internet!"

Era creíble, pero Francis no se veía convencido. Sonrió aun más lascivamente y abrió su boca para decir algo de vuelta cuando repentinamente divisó a Elizabeta y a Arthur caminando lado a lado hacia nosotros. Tanto Francis como Gilbert dejaron de discutir y se dieron vuelta para mirarlos. Ellos estaban hablando sobre algo que no podíamos oír y súbitamente Elizabeta se giró a mirarnos, se quedó mirando a Gilbert unos segundos y luego se volvió a Arthur diciéndole algo con una sonrisa.

"¿Por qué Elizabeta no se fue por este camino? Usualmente lo hace…" Pensé en voz alta. Francis también parecía estar sorprendido y solo Gilbert se veía como si todo esto fuese completamente normal.

"¿Paso algo entre ustedes dos?" Preguntó Francis, volviendo para mirar Gilbert mientras preguntaba.

"¿Qué?" Dijo. "No, nada…" y volvió a quedarse en silencio. Francis se volteo a mirarme. Yo sabía lo que estaba pensando: Gilbert había estado actuando extraño últimamente y necesitábamos averiguar qué era lo que le había pasado.

En ese momento Arthur se despidió de Elizabeta y se si vuelta hacia nosotros, caminando directamente hacia donde Francis estaba parado. Lo vi caminar hacia nosotros y noté los jeans bastante reveladores que estaba usando. Me pregunté por un momento como es que Arthur podía llegar un día usando las ropas de su abuelo y al siguiente vestir con las ropas que estaban más de moda. Ropas que habrían tenido la aprobación de Francis en ellas. Gilbert me contó una vez que Francis las elegía para él. No sabía si era verdad o solo había estado bromeando.

Un momento después estaba Arthur en frente de Francis, asintió con la cabeza a modo de saludo, sus ojos se posaron en mi más de lo usual, y luego dijo:

"Necesito hablar contigo…"

Una de las cejas de Francis se levantó y sonrió:

"¿Son esos jeans una señal de que necesitas desesperadamente atención allá abajo?"

"Es enserio, idiota…" Dijo Arthur molesto. "Este no es el momento. Necesito hablar contigo… solos…" añadió después de unos segundos de reflexión. Agarró el brazo de Francis y tiró de él.

"¡No arruines mi suéter favorito, idiota!" Exclamó Francis. "Estoy seguro de que no es nada importante. Puedes decírmelo aquí mismo…"

Arthur gruñó, agarró a Francis desde el lóbulo de su oreja y tiró de él dolorosamente. Arthur susurró algo en el oído de Francis y toda protesta de parte de nuestro amigo murió en su garganta.

"¿Qué?" Gritó. Arthur soltó su oreja y volvió a agarrarlo del brazo. Francis y Arthur se miraron el uno al otro por bastante tiempo, antes de que Francis encontrara y lo que estaba buscando y me miró a mí. "Oh, eeh…" Dijo Francis entonces. "¡…volveremos pronto!" y siguió a Arthur apresuradamente.

Gilbert compartió una mirada conmigo.

"¿Qué demonios fue todo eso?" Exclamé. Últimamente todos estaban actuando tan raro. Estaba comenzando a molestarme.

"Me intriga…" Dijo Gilbert, sin mirar como Arthur y Francis se alejaban, sospechosamente. "Es tan poco Awesome…"

"¿Deberíamos seguirlos?" Dije entonces. Gilbert se quedó mirándome, curioso en un principio, pero luego sacudió la cabeza en desacuerdo.

"Si es importante, Francis nos lo dirá…" Concluyó al final. Asentí porque sabía que era verdad y sin ninguna otra palabra caminamos juntos a la cafetería a comer algo.

Pasaron tres días antes de que la pregunta de qué es lo que había pasado tuviera finalmente una respuesta. En esos tres días Francis me estuvo mirando raro y yo podía entrever que en su cabeza se estaba produciendo una batalla. Arthur estaba tan molesto como siempre, no había nada extraño ahí. Gilbert se comportaba menos presumido de lo habitual, especialmente si Elizabeta andaba cerca, pero eso había estado sucediendo desde ya hace un mes y nadie le había vuelto a poner atención.

Ese día, algo cambió en el aire. Yo no sabía exactamente qué es lo que pasaba, pero sabía que era algo serio desde el momento en que Arthur vino hacia mí, cuando yo estaba sentado solo, después de que las clases ya se habían acabado, mientras esperaba a que aparecieran Gilbert y Francis. Lo miré con recelo, el tampoco parecía muy contento de verme.

"Ven conmigo. Tenemos que hablar…"

"¿Hablar?" Estaba sorprendido. "¿Sobre qué?"

"No quiero hablar de ello aquí. La Sala de Química esta vacía, ven conmigo para allá…" Dijo, lo que me molestó. Me quede mirándolo y Arthur me devolvía la mirada. Entendió que no iba a seguirlo a ninguna parte, así que suspiró y continuó:

"Es sobre P." Dijo. Con eso logró tener toda mi atención.

"¿Qué pasa con ella?" Yo estaba a la defensiva. El me sonrió y sin decir ninguna otra palabra se alejo de mí. No pude hacer nada más que seguirlo hacia la Sala de Química. El verificó que nadie nos siguiera y cerró la puerta tras nosotros. Yo había comenzado a sentirme nervioso.

"Escucha, Antonio. No me agradas y a ti tampoco te agrado…" Comenzó, cruzando sus brazos sobre su pecho. "Pero Francis es demasiado cobarde para decírtelo e incluso si esto no es asunto mío, voy a dejar caer la bomba con cuidado. Solo lo hago por él…"

"¿Qué?" No entendí ninguna palabra de lo que decía y ya me estaba comenzando a sacar de quicio. El continuó mirándome por un momento antes de tomar la decisión.

"P. ha estado engañándote constantemente…" Dijo, su rostro era ilegible. "De hecho, ella trató de ligar conmigo el otro día. Y por si lo quieres saber, ella también trató de hacer lo mismo con Francis, y, aunque no me creas, la vi besándose con otro chico…"

El mundo comenzó a girar a mí alrededor y yo seguí mirando a Arthur, no creyendo ninguna palabra de lo que había dicho.

"Estas mintiendo…" Fue lo único que me las arreglé para decir. Mi corazón había comenzado a latir más rápido y súbitamente sentí la ira invadiendo todo mi ser. No le creía a Arthur y lo odiaba por incluso querer hacerme dudar de la lealtad de P. Sin embargo, Arthur no estaba sonriendo, ni siquiera estaba feliz de estar diciéndome esto.

"Cree lo que quieras creer, bastardo…" Dijo calmadamente. "¡No digas que no te lo advertí!" y se volteó hacia la puerta. En ese momento perdí el control, lo agarré del cuello de la camisa y lo golpeé contra la muralla. El se quedo mirándome, desafiante, y trató de empujarme.

"¿Qué es lo que estas planeando?" Le grité. "No te creo que haya querido ligar contigo. ¡Tú hiciste algo…!"

"¡No he hecho nada con esa zorra!" Gritó Arthur.

"¡Anda a llamar zorra a tu madre!" Le grité. Todo paso muy rápido. Levanté mi brazo para golpearlo, la puerta se abrió de golpe y sentí un par de brazos arrastrándome antes de que pudiera hacer algo. Solo noté un par de ojos azules mirándome, alarmados. Arthur seguía apoyado en la pared y estaba gritando algo sobre hacer las cosas a su propia manera y que no necesitaba la ayuda de una rana.

En ese momento me di cuenta de que era Francis quien me estaba sujetando y deje de forcejear al instante. Sin embargo, me tomó un poco más de tiempo tranquilizarme. Seguía sin creer ninguna palabra de lo que había escuchado.

"¿Es verdad, Francis…?" Le pregunté, mi voz no fue más que un susurró débil. Francis no me respondió y no pude ver su rostro. Lo empuje brutamente y me dirigí rápidamente fuera de la habitación. Francis no corrió tras de mí, eso fue lo único en lo que me fijé, mientras seguía mi camino hacia el patio trasero, tomé mi bicicleta e hice novillos el resto del día. Mis padres no estaban muy contentos cuando volví a casa y se enteraron, pero no me importo.

Al día siguiente decidí dejar mi corazón a un lado y seguir a P. por los alrededores hasta que me asegurará de que nada de lo que había dicho Arthur era verdad. Yo sabía que P. era solo mía, pero Arthur había sacudido algo en mi interior y no tenía el coraje suficiente para encarar a P. ¿Y si estaba equivocado? Me dije a mí mismo. P. de seguro me odiaría por incluso considerar la idea y quizás, después de todo, supuse, ese había sido el plan de Arthur desde el principio.

Seguirla sin ser visto había sido fácil y a cada minuto que pasaba me sentía más seguro de que nada estaba pasando con P. Ella había estado en sus propios asuntos, como siempre, riendo con sus amigas y tomando a tención en clases. La jornada escolar ya estaba acabando y yo ya estaba listo para terminar este enfermo juego e ir a disculparme con ella cuando algo bastante inusual pasó.

P. estaba esperando fuera en una puerta de una sala vacía. Ella no me había visto y parecía tensa. Súbitamente, un chico del equipo de Futbol apareció y ella le sonrió radiante, saludándolo con la mano para que se acercara.

Mi corazón se detuvo. Yo conocía esa sonrisa. Esa era la sonrisa que hasta ahora solo estaba reservada para mí. Bajo mi mirada, P. besó al chico apasionadamente y tomó sus manos. Un momento después estaban dentro de la sala.

Me costó un montón caminar lejos de mi escondite e ir hacia la puerta. Me sentía como si estuviera viviendo una pesadilla. Abrí la puerta y estaba listo para enfrentar a los monstruos que iban a salir de ella y matarme. Yo los hubiera preferido mil veces más que ver a P. comiéndose la cara del otro con sus labios.

"P…" Dije su verdadero nombre, choqueado. P. y el otro chico se detuvieron abruptamente de lo que estaban haciendo y se voltearon a mirarme. Sus grandes ojos negros, eso ojos de los cuales me había enamorado, estaban abiertos espantados. Ella empujó lejos al chico y el chico parecía estar desorientado mientras me miraba.

"Dijiste que habían terminado…" Dijo el chico, apuntando a mi rostro sorprendido.

"¿Qué?" Exclamé y miré a P. Ella me miró a mí y luego al otro chico, su cara estaba pálida, pero entonces, rápidamente se calmó y le pidió al otro chico que nos dejara solos por un momento. El chico pareció confundido pero asintió e incluso se inclino una vez más para volver a besarla antes de dejar la sala de clases. Lo deje ir.

"P…" Volví a decir. Traté de mantener mi ira, pero mi voz temblaba y sentí como mis manos picaban. Tenía ganas de golpear algo, cualquier cosa. Ella me miró, aun sentada en el escritorio y luego de repente miro hacia abajo.

"P…" Dije de nuevo tras tomar un profundo aliento. "Estoy dispuesto a olvidar el asunto. Pretenderé que no vi nada y voy a creer cualquier cosa que me digas. Tu sabes que te amo y…"

P. súbitamente comenzó a reír y se me quedo mirando, duramente.

"¿Ni siquiera vas a pelear por mi?" Exclamó.

"Creo que tienes una razón para todo esto…" Le dije. Un poco desconcertado.

"Si, la tengo" Declaró. "No te amo, nunca lo hice. ¿No sabes lo mucho que odio a los chicos como tú?" Gritó. "Odio a los chicos populares como tú. ¡Piensan que el mundo entero está en sus manos! ¡Que poseen todo en este maldito colegio! Te burlas de cualquiera que no piense como tú, de quienes no quieran besar tu trasero y lo das todo por sentado. ¡Tú y tu amigo albino siempre van llegando tarde pero incluso a los profesores les agradas y no se atreven a expulsarte! ¿Crees que eso es justo? ¡Lo único que amo es poder quitarte todas estas cosas a ti! ¡Lo volvería a hacer una y otra vez solo para verte sufrir como lo estás haciendo ahora mismo! ¡No te amo! ¡Solo ha sido divertido estar jugando contigo de esta manera!"

Sentí una cachetada. Sus ojos se veían enojados y divertidos al mismo tiempo. Yo no sabía que decir. Ella me miró con disgusto y pensé que eso era todo, pero ella aun no había terminado.

"¿Quieres saber por qué a ti de los tres?" Exclamó. "Porque eres tan idiota. Tú confías en las personas, te la pasas sonriendo y ni siquiera eres capaz de leer la atmosfera. A la primera señal de amistad viertes tu corazón por completo como un bebé… " Y con eso caminó por donde estaba yo para llegar a la puerta.

Mis brazos se movieron por voluntad propia. La agarré del cabello antes de que pudiera correr y gritó, adolorida. La golpeé tan fuerte que se cayó al suelo. No podía creer que era lo que habia hecho y me quede mirándola, mientras ella se sujetaba su nariz rota. Ella me miró sorprendida y enojada y gritó tras su mano.

"¡Voy a hacer que te EXPULSEN!"

Sin ninguna otra palabra, me di la vuelta y caminé fuera del lugar. No me sentía culpable, solo estaba conmocionado.

Mi primer amor.

No lo podía creer.

Cada una de sus palabras había sido como una apuñalada en el corazón. Sentí como mis ojos ardían pero no me atreví a llorar. Fue entonces cuando me di cuenta de lo tarde que era. Ya todos se habían ido a casa y los únicos que seguíamos en el colegio eran el conserje, P. y yo…

Tomé mi bicicleta. Una solitaria bicicleta en medio del patio trasero. No quería volver a casa aun. Monté mi bicicleta y sin pensar mucho hacia donde me dirigía, seguí el camino hacia la casa de Gilbert.

Su padre me abrió, me dejó entrar y escalé las escaleras hasta la habitación de Gilbert. Lo encontré frente a la pantalla del computador y cuando abrí la puerta se volteó a mirarme con una mirada sorprendida.

"¿Dónde has estado?" Preguntó Gilbert. "¡Te hemos estado buscando!" No dije nada y me senté en su cama. "¿Te… te ha pasado algo?" Preguntó después de un momento de silencio, con la preocupación siendo evidente en su voz. No quería hablar todavía; las palabras de P. aun estaban arremolinándose en mi mente, haciendo que me mareara.

"Llama a Francis, por favor…" Le susurré, con la voz quebrada y quise golpearme a mí mismo por ser tan vulnerable. Las cejas de Gilbert se movieron y sin decir ninguna palabra tomó su teléfono celular y marcó el número de Francis. Ambos nos mantuvimos en silencio mientras el tiempo pasaba. Media hora después Francis abrió la puerta de la habitación de Gilbert y nos miró, preocupado.

"Antonio, cariño…" Dijo tan pronto como me vio. "¿Dónde has estado?" Se sentó a mi lado y pasó uno de sus brazos por sobre mi hombro.

"No ha querido hablar…" Dijo Gilbert. Suspiré y escondí mi cara entre mis manos. Me tomó un montón de coraje comenzar a hablar, pero eventualmente les conté todo lo que había pasado ese día y me detuve solo cuando les confesé que la había golpeado.

"Esa perra…" Dijo Francis. "Se lo merecía totalmente…"

"Me pueden expulsar…" Le dije en cambio. Francis me dio unas palmaditas en la espalda. Gilbert se quedo en silencio en su silla, mordiéndose los labios.

"Bueno…" Dijo Gilbert, riéndose con amargura. "Si este es el momento de las confesiones… Necesito decirles algo también…"

Francis y yo lo miramos. Hasta ese momento no me había dado cuenta de que había empezado a llorar y me quedé mirando atónito mis manos mojadas.

"¿Qué sucede?" Preguntó Francis suavemente. Gilbert miró hacia fuera por a ventana antes de comenzar a narrarnos que es lo que había pasado entre él y Elizabeta. Su voz era firme en un principio, pero luego se comenzó a quebrar y al final de su 'confesión' había empezado a llorar abiertamente.

Ni Francis ni yo nos atrevimos a burlarnos de él. Las circunstancias no lo permitían, por supuesto, pero era más porque Gilbert nunca lloraba sin una buena razón. La primera vez que vi a Gilbert llorar fue cuando Ludwig tenía diez años. El hermano de Gilbert se había golpeado en la cabeza y había caído en coma. Sobrevivió, pero desafortunadamente perdió toda la memoria desde ese punto hacia atrás.

Había sido duro para todos en la familia.

Si Gilbert estaba llorando esta vez, eso significaba que, para él, lo que había pasado con Elizabeta era igual de grave.

"No puedo dormir en las noches pensando en lo que le debí haber dicho…" Fueron sus últimas palabras. "Me duele mucho saber que tuve la oportunidad y arruiné nuestra amistad…"

Hubo un largo rato de silencio. Trate de secar mis lagrimas, Francis parecía estar perdido en sus pensamientos y Gilbert se reusaba a mirar a algún otro lado que no fuera la ventana.

Mira en que nos metió el amor, pensé. El amor es una perra. Vertimos nuestros corazones y terminó quemándolos.

Fue entonces cuando la idea surgió en mi cabeza. Estaba borrosa en un principio, pero a cada segundo que pasaba todo se hacía más claro. Aun así tenía miedo de decirla. Me pregunté si Francis o Gilbert me podrían entender.

Fue entonces que decidí hablar:

"¿Por qué no hacemos un pacto?" Pregunté, con mi voz dudosa. "De… De no enamorarnos nunca más…"

Francis y Gilbert se voltearon bruscamente a mirarme, tanto que casi me dieron ganas de desaparecer.

"¿Nunca más?" Gilbert levantó una ceja.

"Si…" Tragué saliva. Ahora que ya había dicho las palabras no había vuelta atrás. "¿Por qué tendríamos que ser nosotros los que terminan heridos? Si no nos volvemos a enamorar, nunca nadie nos va a volver a herir otra vez…" De repente me volví a sentir enojado, imaginándome la sonrisa de disgusto de P. en mi cabeza. Sentí como Francis me tomaba la mano y me miraba en cuestión.

"Si…" Dijo con una sonrisa suave. "¿Por qué no…?"

Gilbert miró a Francis sorprendido. Francis estaba mirando hacia abajo, hacia nuestro dedos entrelazados, e incluso aunque parecía inseguro, su voz no lo demostraba. Conocía a Francis lo suficiente para saber que algo mas estaba pasando por su cabeza, pero no podía comprender que. Su mano estaba temblando sobre la mía y no tuve el tiempo de preguntar antes de continuara:

"Enamorarse solo es el fin de la diversión, ¿no?" Dijo. "Después vienen todas las responsabilidades, las peleas… no vale la pena… la vida necesita ser vivida…"

"Si…" Dijo Gilbert. "Quizás… Quizás ustedes dos si tienen razón…"

Los miré a ambos, sorprendido.

"Así que…" Comencé. Los tres nos miramos.

"Esto es un pacto…" Dijo Francis.

"No vamos a volver a enamorarnos…" Continué. "Nunca más…"

"Hasta que la muerte nos separe…" Sonrió Gilbert amargamente. Francis soltó un bufido.

"Suena un poco macabro si lo miras de esa manera…" Bromeó Francis.

"Yo creo que suena Asombroso…" Rió Gilbert, con su estado de ánimo un poco mejor. Yo miré hacia abajo, luego volví a mirarlos a ellos. A mis amigos.

"Bien, entonces. Eso es todo"

Nos miramos los unos a los otros.

No sé qué fue lo que pasó, pero al final, no fui expulsado y fue P. quien fue transferida a otra escuela. Francis me dijo que quizás fue porque la encontraron quedándose en el colegio cuando se suponía que nadie debía estar ahí. No lo sé, pero eso me ayudo a aclarar mi mente un poco. Sin P. a mí alrededor, era mucho más fácil que lentamente mis heridas comenzaran a sanar. Sin embargo, el pacto se mantuvo constantemente en mi mente.

Sabía que un día me olvidaría de ella y todas las cosas que ella había hecho se reducirían a nada, pero había aprendido mi lección. De lo que sea que vaya a hacer cuando creciera, sabía que tenía una cosa clara.

No iba a volver a enamorarme de nuevo. No iba a volver a ser herido.

Eso era todo.


Chan - Chan ! El comienzo de todo...

Bueno, algunas aclaraciones:

Primero: técnicamente al profesor le llaman Señor Granos, pero no se porque no quise traducirlo .-.

Segundo: aun falta la historia de Gilbert !

y Tercero: si bien la autora no quiso declarar en quien estaba pensando al crear al personaje de P. (para no crear controversia), me gustaría saber a quien tienen en mente xD No se... P de Portugal, de Philipinas, de Perú (?) Quien sabe ! Cualquier nombre de país que se escriba con P en Inglés xD Así que si quieren, comenten a quien creen tan malvado, Wuajajajaja ! :B

Como siempre... Gracias por Reviews, Favoritos y Alertas ! :D

Hasta la próxima y Feliz Fiestas Patrias adelantadas a los Chilenos (Tikitikiti !):B Ya que lo mas probable es que vuelva a subir a la semana siguiente del 18 xD

Yaya Romance !