Gilbert 4

Cuando mi teléfono sonó eran exactamente las 17:45 p.m.
En menos de seis minutos, Ludwig le diría adiós a nuestro último cliente y pondría el molesto cartel de 'Lo siento, está cerrado' en frente de la puerta, señalando que ambos éramos libres de hacer lo que quisiéramos desde ese entonces.
No sé porque estaba pensando en ese tipo de cosas cuando lo que debería haber hecho era contestar el teléfono. No necesitaba verlo para saber la identidad de quien llamaba. Sabía perfectamente quien era y quizás por eso mi corazón comenzó a palpitar frenéticamente cuando las primeras notas de su canción favorita empezaron a sonar.
Por primera vez en toda mi vida quise seguir trabajando. Quería decirle a Ludwig que no pusiera ese estúpido cartel en el frente la puerta y así podría tener una excusa para quedarme en donde estaba.
Si se lo decía, por supuesto que Ludwig empezaría a chequear como estaba mi temperatura para ver si me encontraba bien. Porque, hablando en serio, debo estar verdaderamente enfermo.
Podía imaginármelo alborotado encima mío como una madre gallina, haciéndome tantas preguntas que pronto me haría sentirme incluso peor...
"¿Por qué no contestas?" Me preguntó Ludwig, sus perfectas cejas rubias se arqueaban en gesto de pregunta. Lo miré antes de poner mi atención sobre el teléfono, el cual aun estaba sonando, aun esperando. "¿Que es lo que esperas?" Volvió a preguntar Ludwig. Yo me queje.
"¿Hallo?" Pregunté finalmente, contestando.
"Soy yo Gilbert..." Su voz sonaba tan bajito como siempre e incluso podía escuchar la música que sonaba en el fondo. Pensé que debía de estar en un café. No me preguntó porque me había demorado tanto tiempo en responder y que no lo hiciera me decepcionó. Lo pude haber usado para mí propio beneficio: era la excusa perfecta para iniciar una pelea.
"¡Hola, Matthew!" Dije en cambio, tratando de sonar alegre. "¿Como estas?"
"Err…" La voz de Matthew de pronto ya no sonó tan segura como antes, "... Bien... Escucha... Yo..." Dijo como mordisqueando sus palabras.
"¡Yo me siento asombroso, como siempre!" Lo corté antes de que tuviera la oportunidad de decir algo más, "¡Estuvimos taaaan OCUPADOS hoy! ¡Había un montón de clientes!" Le lancé una mirada asesina a Ludwig, cuyas cejas se habían levantado en confusión, "Y algunos de ellos fueron bastante agotadores, ¿sabes? Siempre cambiando de ideas y..."
"Si, bueno, que bien..." Interrumpió Matthew, respondiéndome. "Debes estar realmente cansado pero... De verdad necesito hablar contigo..." Dijo. Hubo un momento de silencio y luego: "Es de verdad muy importante"
Su tono de voz no justificaba ninguna manera de excusarse. El quería hablar conmigo y si yo no iba a donde estaba el, de seguro vendría donde yo me encontrara. Me di cuenta inmediatamente de que no había forma de escapar esta vez.
De eso se trataba, ¿no?
"¿Puedo encontrarme contigo en el Café?" Preguntó entonces Matthew, "No te quitaré mucho tiempo. Solo... Ven...", si no lo conociera un poco mejor, podría decir que se sentía como si me lo estuviera rogando. Sentí como si se me fuera el aire, como si hubiera estado corriendo durante millas y millas. Me sentí tentado a decirle que no y olvidar que todo esto incluso había pasado.
"Bueno. ¿En una hora?" Le dije, ahogando un suspiro.
"En una hora..." Acordó Matthew y colgó murmurando un 'nos vemos'. Me quede mirando el teléfono por un momento, confundido y preocupado. Ludwig debió darse cuenta de que algo no iba bien y preguntó;
"¿Esta todo bien?"
"¡Si, por supuesto!" Le sonreí inmediatamente, escondiendo mi teléfono en el bolsillo delantero. Me reí y seguí mintiéndole: "Todo esta tan Asombroso como siempre, querido hermano. Solo es que tengo que salir ahora. ¡Tú sabes, hay gente que simplemente no puede vivir sin mí!" Me levanté y recogí mis cosas, "Será algo rápido, así que estaré en casa pronto..."
Ludwig torció la boca de la manera en que siempre lo hace cuando no cree ninguna palabra de lo que digo. Le hice una mueca. ¿Por qué no me cree nunca? ¿Soy una persona bastante confiable, o no?
Ludwig lanzó una mirada hacia afuera a la calle antes de volver a poner su atención en mi, observando cada movimiento que hacia mientras me ponía el abrigo y tomaba algo de cambio de la caja registradora.
"Trata de no beber mucho..." Dijo Ludwig, cruzando los brazos sobre su pecho, "¡Y nada de peleas!" Agregó después de pensarlo un momento. Yo le hice un gesto desinteresado con la mano y le gruñí.
"Eres tan estricto, Ludwig..." Le dije, "¡Todo va a estar perfectamente bien! Voy a volver pronto..." Le repetí entonces y abrí la puerta. Ludwig me miró mientras me iba y cerró la puerta tras de mi con un suspiro. Mi corazón empezó a acelerarse mientras pensaba en que es lo que iba a pasar ahora y realmente no podía concentrarme en nada mas mientras caminaba hacia el lugar en que Matthew me estaba esperando.

Era el mismo Café en donde Matthew me había dicho que nos juntáramos hace tanto tiempo atrás. Quise sonreír al recordarlo, a él, de pie en la fila, esperando pacientemente pedir su orden y aguantando el hecho de que el vendedor no le estaba poniendo ni un poco de atención.

Fue el día en que le dije que dejara salir sus verdaderos pensamientos y que se hiciera valer por si mismo.

Fue el día en que me besó.

Sentí como si alguien estuviera estrujando mi corazón y mi estomago se revolvía mientras seguía mi camino hacia allá. Reconocí inmediatamente a Matthew sentado en una de las mesas, con un café entre sus manos. Lo había hecho. Se las había arreglado para hacerse notar y pedir su orden sin problema.

Quise sentirme orgulloso.

Me sentía orgulloso.

Pero…

La campanilla sonó mientras abría la puerta y me adentraba en el lugar. Ni siquiera le dirigí la mirada al empleado que me recibió sonriente y caminé directamente hacia donde se encontraba Matthew, quien levanto la mirada y sonrió a medias. Traté de devolverle la sonrisa y me senté frente a él.

"¡Debe ser algo muy importante si te ves tan nervioso!" Le dije, ignorando el hecho de que yo también me sentía nervioso. Matthew sonrió un poco y desvió su mirada de la mía.

"Es…" Dijo Matthew. "No..." Bajó la mirada hacia su copa de café y luego volvió a mirarme. "¿No te gustaría tomar algo?"

El estaba tratando de hacer tiempo, yo lo sabía, pero lo único que yo quería era que esto acabara pronto.

"Estoy bien…" Le dije y le hice un gesto rudo al camarero que se venía acercando hacia mí. El camarero me miró algo sorprendido en un principio, luego algo enojado, pero finalmente se dio media vuelta y se marcho a tomarle la orden a otro cliente.

"¿Cómo estás?" Decidí preguntarle entonces solo para romper el silencio y esperando que Matthew dejara de estar tan serio. El se me quedo mirando, con sus ojos directamente a los míos. Sentí tantas cosas en ese momento.

Enojo. Vergüenza. Deseo. Era algo muy difícil de describir realmente.

"Yo…" Matthew se sonrió amargamente, pareció como si hubiera reconocido mis emociones también y suspiró. "¿Recuerdas ese periodo de tiempo en el que trate de ignorarte? Bueno, quería darte explicaciones…" Dijo entonces, directo al grano. Mi corazón se detuvo y sinceramente creí que iba a morir en eso mismo momento. Me acerqué mas a él, como si así fuera a escuchar mejor lo que iba a decir, como si ese simple gesto pudiera decirme lo mucho que Matthew se las había arreglado para leer mi corazón.

"Vamos…" Traté de alivianar la atmosfera. "¡No me estabas ignorando! Solo estabas… ocupado…"

"Si lo hice" Me contradijo Matthew inmediatamente. "Lo hice y sé que te dolió. Sé que es por eso que tu…" Se rio entre dientes. "…me seguiste hasta esa cafetería. Sé que quieres respuestas y lo mucho que esto te asusta"

Me quede mirándolo, mis manos lentamente se convirtieron en puños. Matthew súbitamente se volvió hacia mí.

"¿Aun quieres saberlo?"

Mi respuesta fue inmediata:

"Si…"

El pareció perderse en sus pensamientos por un minuto y probablemente estaba reflexionando la mejor manera de contarme lo que tenía que decirme. Ya me sentía bastante ansioso, pero hice todo mi esfuerzo para parecer calmado. Finalmente comenzó a hablar:

"En primer lugar, nunca he entendido porque alguien como tu se acercaría a alguien como yo…"

"¡No te estás valorando a ti mismo lo suficiente!" Repliqué al instante, sintiéndome deprimido por sus palabras. "Eres un tipo muy interesante y…"

"Tú puedes decir eso ahora que ya has pasado suficiente tiempo conmigo como para conocerme…" Dijo Matthew interrumpiéndome. "De cualquier manera, tu siempre has sido el centro de atención, así que no entiendes lo que es ser ignorado todo el tiempo…" Su voz sonaba ligeramente enojada, pero sus ojos se veían tan calmados como siempre. "Debes entender que fue una sorpresa cuando comenzaste a notarme… e incluso me pediste mi número de teléfono…"

Me quejé, molesto y mire hacia otro lado.

"¿Por qué no crees en ti mismo?"

"En realidad…" Dijo Matthew. "…yo no creo en ti…"

Sus palabras se sintieron como una puñalada en el pecho.

"Estoy dudando, Gilbert. Ese periodo de tiempo…" Continúo Matthew. "Ese periodo de tiempo… de verdad quería mantenerme alejado de ti. Tenía muchas dudas. No podía entender que es lo que querías de mí. Estaba asustado pero tu trataste de mantenerte en contacto conmigo una y otra vez y bueno… lo tomé como una señal de que si estabas interesado en mi…"

Lo estoy. Quise decirle. Dios, no sabes lo mucho que lo estoy.

Matthew levanto la vista de su copa de Café vacía y lo miré a los ojos, esperando. Hubo un momento de silencio, durante el cual probablemente debí haberme sentido enojado por las cosas que Matthew me estaba diciendo. Pero no lo estaba.

No estaba enojado con él.

"Gilbert…" Dijo Matthew de repente, tan inseguro y asustado. Mi corazón empezó a palpitar rápidamente. "Gilbert, yo… yo me enamore de ti…"

Suspiré. Miré hacia el suelo y cerré mis ojos. Había presentido esto y mi corazón comenzó a latir aun más rápido. No sabía qué hacer. Había sucedido lo que siempre temí que pasara. Me sentía atrapado.

"Sé que tu también estas escondiendo algo…" Dijo Matthew entonces, provocando que levantara la mirada. Se había sonrojado y sus nudillos se veían blancos en contra de la taza roja. "No tienes que decirme que es. Lo entenderé… tan pronto como tú me digas que es lo que realmente sientes por mi…"

En ese momento, recordé repentinamente a Elizabeta mirándome, de la misma manera en que Matthew lo hacía ahora, buscando y esperando una respuesta que yo no podía darles.

Mi cuerpo quería permanecer ahí, sentado en esa silla, y tratar de alcanzar esa mano que se aferraba a la taza de café, lista para romperla o agitarla con enojo, supuse. Mis dedos se crisparon y se escondieron bajo la mesa, temiendo lo que podría hacer. Quería ponerme a reír de todo. Quería escapar.

Quería inclinarme sobre la mesa y darle un beso.

En ese momento estaba totalmente asustado de mi mismo.

Nunca enamorarse. ¿No lo recuerdas, Gilbert? Nunca. Recuerda lo mucho que duele.

No podía soportarlo más.

Sonreí.

"Lo siento…" Dije, y luego escuché mi voz como si en realidad no me perteneciera. "Nosotros… Solo deberíamos ser amigos…" Y me levanté abruptamente. Matthew no dijo nada. Solo miró hacia otro lado, a través de la ventana. Su silencio dolió mucho más que mil maldiciones.

Ignoré la lágrima que comenzó a caer.

Me alejé.

En realidad no me importaba hacia donde me dirigía, siempre que fuera lejos de donde estaba Matthew. Quería volver a casa. Quería regresar a Alemania. Quería regresar a ese café, caer de rodillas y pedirle perdón.

Pero eso no iba a suceder. Yo no amaba a Matthew.

Con ese pensamiento en mente, seguí caminando y crucé la calle. Como siempre, no respete la luz roja y no vi al auto que casi me choca. Solo escuche los frenos fuerte y claro en mi oreja. Subí la mirada distraídamente hacia el auto que se detenía bruscamente y encontré finalmente la oportunidad perfecta para dejar salir toda la furia que sentía. Me quede mirando el auto y grité:

"¡Mira por donde andas, HIJO DE PUTA!" y golpeé el guardabarros con toda la fuerza que tenia. Sonreí ante el daño que había hecho antes de seguir gritando. "¡Pudiste haberme MATADO!"

Los gritos me hicieron olvidar el dolor y la cara de Matthew se metió en algún rincón de mi mente. Me quede mirando como la puerta del conductor se abría y espere por la pelea que se produciría.

"¡Las luces estaban en ROJO, idiota!" gritó en ese entonces el conductor, cerrando la puerta con todas sus fuerzas. "¡PARA TI!"

Unas orbes verdes me quedaron mirando enojadas y mis siguientes palabras murieron en mi boca. El conductor me miro de vuelta, con su boca conformando una perfecta 'o'.

"¡Kirkland!" Grité y lo señalé de forma dramática. "¡AUN no sabes MANEJAR!"

El shock inicial de Arthur desapareció y puso sus manos en su cadera, furioso.

"¡Es tu maldita culpa!"Me gritó Arthur de vuelta. "¡Tu NUNCA ves las luces rojas! ¡Me pregunto cómo es que sigues vivo!" Se movió para inspeccionar el daño que había hecho. Gimió y me lanzó una mirada asesina. "¡TÚ…!"

Miré a mi alrededor: nuestra pelea había atraído a una pequeña multitud y en realidad no quería ser el centro de atención en este momento. Ignorando las maldiciones y palabrotas de Arthur, hice mi camino hacia la puerta del copiloto y entré al auto. Pude ver a Arthur parpadeando sorprendido y toqué la bocina varias veces, solo para enojarlo aun mas.

Arthur miró a su alrededor a la multitud susurrante y con un gruñido volvió al asiento del conductor.

"¿Estás loco?" Me gritó, poniéndose frenéticamente el cinturón de seguridad y encendiendo el motor. "¡Te juro que te voy a cortar las pelotas por lo que le hiciste a mi auto! ¡Qué demonios sucede contigo…!"

"¿Llamas auto a esta basura?" Le respondí.

Arthur me miró de reojo, pero siguió conduciendo. Me pregunté en ese momento si esto había sido una buena idea o hubiera sido mejor darme la vuelta y alejarme cuando tuve la oportunidad. Pero al tener a Arthur a mi lado, razoné, estaba manteniendo a mi mente alejada de Matthew, así que antes de seguir pensando, le dije:

"¿A dónde estabas yendo de todos modos?"

Arthur se volvió a mirarme con los ojos bien abiertos.

"¿Qué?" Estaba realmente sorprendido y no podía culparlo. "¿Por qué?" Preguntó entonces, sospechando.

"Adonde sea que vayas, voy contigo…" Dije como si fuera la cosa más normal de mundo, cosa que no lo era. Arthur casi choca al auto que freno lentamente frente a nosotros.

"¿Qué te pasa a ti?" Preguntó Arthur, levantando esas cejas suyas. Me reí con un poco de amargura y cruce los brazos sobre mi pecho.

"¡Nada!" Respondí, quizás un poco abrupto. Arthur hizo un sonido de no convencimiento. Yo lo miré.

"¿Acaso alguien termino contigo?" Preguntó Arthur, casi sonriendo con los ojos brillando de diversión.

"¡Si, claro!" Exclamé. "¡Nadie termina con el…!"

"…asombroso yo…" Se burló Arthur. "Lo sé. Tu nunca cambias…" Sonrió. "Supongo que necesitas un trago…"

Me quede mirándolo, molesto por su comportamiento, pero no podía decir que estuviera equivocado. En ese momento, beber parecía el plan más indicado. Me encogí de hombros.

"Voy al Nightwave…" continuo, doblando a la izquierda. En ese momento me di cuenta de donde estábamos. Si hubiera doblado a la derecha, podríamos haber llegado a mi casa…

Dirigí la mirada hacia Arthur y me pregunté por un momento porque era tan amable conmigo. Después de todo, o nos ignorábamos o peleábamos. Había algo malo en el comportamiento de Arthur, pero no pensé mucho en ello.

Al darme cuenta de eso, me fue más difícil mantenerme enojado. Seguí mirando a través de la ventana y lentamente me di cuenta del tipo de música que había estado sonando en el fondo desde que me subí al auto. Miré la radio y después miré a Arthur.

"¿Canciones Francesas, Arthur?" Dije súbitamente. "¿En serio?"

Arthur pareció confundido al principio y luego miro hacia la radio como si fuera la primera vez que la ve. Las mejillas de Arthur se pusieron rojas mientras apagaba la radio abruptamente.

"Se echo a perder" Dijo Arthur. "No me deja cambiar la estación…"

Le fruncí las cejas y luego repentinamente algo en mi mente hizo click.

"¿Paso algo con Francis?" Le pregunté. "Ya no nos habla de ti ni nos deja botados para salir a beber contigo…"

Arthur me ignoro y estacionó el auto. Supuse que no quería hablar del tema y me sorprendí cuando hablo:

"Tu sabes que no nos llevamos tan bien, Gilbert…"

"Si, pero…" Empecé a decir, pero el abrió la puerta y salió del auto. Suspiré y lo seguí afuera. Caminamos lado a lado en silencio mientras hacíamos nuestro recorrido al Club. La música fuerte me hacía sentir mejor: la música no me deja pensar.

"¡Deberías invitarme un trago!" Dijo Arthur por sobre la música fuerte. "¡Es lo mínimo que puedes hacer después de haber abollado mi auto!"Sonrió, su buen estado de humor había regresado repentinamente. Le hice un mohín y protesté:

"¡Por supuesto que NO! ¡Tú fuiste el que casi me mata!"

"¡Entonces paga los daños!" Gritó Arthur de vuelta. Nos movimos a través de la multitud y llegamos a la barra. Nos sentamos mientras Alfred nos saludaba con una gran sonrisa.

"¡Tanto tiempo sin verte, Gilbert!" Exclamó Alfred, feliz como siempre. Estudie su cara, observando todas las similitudes, y por el momento me pregunte si Alfred sería tan amable conmigo si supiera lo que le había hecho a su hermano. El pensamiento hizo que mi estomago se revolviera y volví a mirar a Arthur.

"¡Esta bien!" Exclamé. "¡Te pagaré un trago! Pero toma esto como mi único reembolso, ¿sí?"

Arthur sonrió, victorioso.

"Ya veremos…"

Alfred escuchaba nuestra conversación, divertido y solo un poco confundido. No podía mirarlo a los ojos.

"¡Dame la bebida más fuerte que tengas!" Exclamé entonces, mirando hacia abajo.

"¡Está bien, hombre!" Escuche decir a Alfred, "¡Debes haber tenido un mal día!" e inmediatamente fue a servir nuestros tragos. Arthur aun seguía mirándome pero no dijo nada y levantó su propio vaso lleno con Whiskey.

"¡Por nuestros problemas!" Dijo. Sonreí amargamente y levante mi vaso.

"Si…" y nos tomamos de un solo trago nuestro primer vaso de alcohol.

Así de rápido fue seguido por otro y luego otro más… hasta que ambos nos olvidamos por completo de la abolladura del auto, de quien era el que le iba a pagar a quien, de Alfred, de Matthew… todos mis pensamientos desaparecieron en la música. Todo estaba confuso y claro al mismo tiempo. La única cosa que quería hacer era beber porque todo parecía más divertido que antes cuando lo hacía.

Incluso el pacto parecía ridículo.

"¡…un ticket al infierno!" Estaba diciendo."¡Eso es lo que es!" y comencé a reírme. Arthur, por el otro lado, no le hallaba nada de gracioso a eso.

"Ese pacto apesta…" Dijo Arthur arrastrando las palabras. "Aun me pregunto cómo pueden vivir con ello… si… esa es la expresión correcta…"

"Tú nunca lo has intentado, por eso te lo preguntas…" Le dije, señalándole mi vaso. "SIN responsabilidades, o como sea…"

"Hey, chicos…" Dijo Alfred, mirándonos preocupado. Arthur lo miro, bambaleándose un poco, luego me miro a mí y como si de repente se hubiera acordado de algo muy gracioso, empezó a reírse.

"¡Sí! ¡Tienes razón!" Determinó Arthur. Y sonreí y mire a Alfred, o al menos intente hacerlo. Y entonces fue cuando note que Romano esta a su lado, con el ceño claramente fruncido, y entonces recordé:

"¡Oh, sí! ¡Tú!" Grité y trate de mirar al Romano que estaba a la derecha. No… ahí había tres Romanos… ¿Dónde debería mirar? "¡Felicitaciones por el Restaurante!"

"Eeeh…" Romano miró a Alfred, con las cejas levantadas. "¿…Gracias?"

"Si…" Arrastré la palabra.

"¡Creo que ustedes ya han tomado suficiente!" Rió Alfred. Sin embargo no le devolví mi vaso vacio y me quede mirando a Romano.

"Sin embargo eres tan desafortunado…" Dije. Romano pareció desconcertado. ¿O estaba riendo? ¿Quién estaba riendo?

"¿Yo?" Romano volvió a mirar a Alfred, quien se veía realmente preocupado.

"Es lo que le estaba diciendo a mi amigo aquí, eh…" Dije apuntando a Arthur sentado a mi lado. "…ese pacto es nuestro ticket al infierno…"

"¿Pacto?" Romano parecía confundido. "¿Qué pacto?"

"El pacto que yo, Antonio y…" Estaba buscando la palabra. Comenzaba con F…

"¡…la maldita rana!" Exclamó repentinamente Arthur.

"Si… y la maldita rana…" Sonreí. "…hicimos" Reí. "Nosotros…" Le hice señas para que se acercara a mí. Romano parecía disgustado y se mantuvo donde estaba. Alfred nos miró y se alejo de nosotros. No me importaba hacia donde se fuera...

Dándome cuenta de que Romano no se iba a acercar ni un poco, decidí levantarme e ir hacia donde él.

"…nosotros prometimos nunca enamorarnos…" Susurré en la oreja de Romano. "¡Nunca! Es un secreto eso si…"

No pude ver la expresión en la cara de Romano.

"¡Ellos solo quieren sexo!" Exclamó Arthur, volviendo a mostrarse depresivo de pronto.

"Nos estas dejando mal…" Dije, bajoneado. ¿Dónde estaba la silla?... oh… allí esta…

"Ustedes son…" Dijo Arthur. No me di cuenta cuando fue que regreso Alfred. No me di cuenta cuando fue que me senté. Mi cabezo comenzó a doler y ya estaba sintiendo como mi estomago se revolvía.

"Mantenerse solteros por siempre y solo mantener relaciones de una noche…" Comencé a decir. "Oh. Si… parece que tenias…" Hipo. "…razón…"

Romano no dejaba de mirarme, con sus ojos abiertos como platos y su cara pálida, pero lo más probable es que no tuviera razón. Debo haberlo visto así por culpa del alcohol, supuse.

"No los escuches…" Oí decir a Alfred. "Están borrachos…"

"¡BORRACHO mi trasero!" Reí. "¡Estoy CANSADO!"

"¿Estás diciendo la verdad?" Gritó súbitamente Romano, sin importarle lo que había dicho Alfred y acercándose a mí. Le asentí, preguntándome a mi mismo como lo iba a hacer para volver a casa. Arthur ya se había quedado dormido en la mesa. No… ¿en que estaba pensando? Incluso sobrio Arthur no podía manejar…

"¡POR SUPUESTO!" Le dije mirando a Arthur, decepcionado. "Diviértanse ustedes dos y cuando se acabe… es… todo"

"¿Antonio me está usando?"

"Yo no lo pondría de ese modo…" Le dije riendo mientras le peñizcaba las cejas a Arthur. "El solo… eeeh…no…"

"Por favor, Romano, están borrachos…" Dijo Alfred, alejando mi mano de Arthur. "Gilbert, llamé a tu hermano… está viniendo para llevarte a casa…."

"Ohh… gracias…" Dije, haciendo pucheros. "El va a MATARME ahora…"

Me levante lentamente. Tropecé. Sentí un par de manos a mi alrededor pero no me di vuelta para ver de quien eran. De repente tuve la esperanza de que fuera Matthew, que había vuelto a por mí, diciendo que lo comprendía… y que… el…

…todo se volvió negro.


No hay escusas para haber desaparecido tanto tiempo.

Pero ahora estoy de vuelta... y espero terminar de traducir todo lo que queda este verano.

(Al menos en Chile es verano xD)

Yaya Romance ~