Hola Mundo !

Disclaimer: Hetalia no me pertenece ~


Romano:

Mi nombre es Romano Vargas. ¡Tengo 23 años y la primera cosa que deben saber de mi es que tienen que mantenerse alejados de mi! ¿Lo entendieron? ¡No traten de meterse conmigo porque yo sé donde viven! ¡Están advertidos!

Pero, bueno… si ustedes son chicas bonitas, tal vez pueda confiar en ustedes… ehh… bien… ¿Por donde debería comenzar?

Tengo un hermano menor. Su nombre es Feliciano. Un nombre estúpido ¿No? A pesar de ello, el es mejor que yo en todo lo que hace. Incluso pienso que él es más atractivo que yo. El sabe tocar piano (pero no sabe en donde fue que aprendió), puede cantar, puede cocinar, puede bailar, ¡El es capaz de confiar en las personas fácilmente y a todos parece encantarle inmediatamente!

Todo estaría bien si solo tuviera que aguantarlo a el, pero no. Tengo un padre igual de molesto. Un verdadero dolor en el trasero. Su personalidad apesta, pero todos parecen quedar encantados con mi padre también. ¡Atrae a las mujeres, atrae a los hombres, atrae a los niños! De verdad no se qué es lo que le pasa al mundo.

Mi padre era el director de una escuela de Secundaria. Ustedes serán capaces de entender ahora, o eso espero, el porqué la Secundaria fue la PEOR etapa de mi vida.

Feliciano siempre fue lindo y alguien agradable con quien estar, pero en la secundaria las personas empezaron a mirarlo con otro tipo de enfoque. Él se volvió en alguien deseable. Feliciano es bueno para andar coqueteando, por lo que pareciera que podría darle una oportunidad a cualquiera, pero la verdad es que él nunca quiso tener citas, como si estuviera esperando al indicado, lo cual es ridículo, porque todos sabemos que "el indicado" es solo un montón de mentiras.

El era capaz de rechazar a cualquiera solo con una sonrisa y nadie iba a sentir nunca odio por él. Sin importar eso, ellos nunca se daban por vencido. Así que, para acercarse a él, ellos me invitaban a salir a mi primero. Yo fui un verdadero idiota en ese entonces, nunca tuve una gran cantidad de amigos y cuando alguien se veía interesando en mí, caía en la trampa. Nunca fui capaz de ver las verdaderas intenciones hasta que era ya muy tarde.

¡En ese entonces yo de verdad creía que me amaban a mí por lo que yo era! ¿Qué tan patético es eso? ¿Quién podría amarme? Yo no tenía nada que ofrecer. Feliciano tenía mucho más que dar que yo.

Por supuesto, esa no era la única razón por la que salían conmigo. Como yo era el "hijo del director", ellos creían que yo tenía más libertades que el resto de los alumnos. Eso significaba, que si salían conmigo, ellos tendrían inmediatamente un trozo de esa libertar. Algo así como: ¡Soy la novia/novio del hijo del director! ¡Tengo todos los derechos de no ir a Detención y que me pongan una A! Patéticos.

"Tu pareces un chico agradable al principio, incluso aunque no sonrías…" Me dijo una chica una vez, "Pero después, todo lo que haces es quejarte y gritar y dar mensajes confusos. ¿De verdad crees que las personas aman ser tratadas así?"

Todas las veces que el amor toco mi puerta, era falso, sucio. Yo no creo en el amor, del tipo en que se quieren tanto que se escriben historias al respecto. Eso no existe. ¡Nadie ama sin esperar nada como recompensa! ¿Amar incondicionalmente? ¡Qué mentira!

Mi padre, siendo mi padre, podría ver a través de esos bastados que fingían amarme. Yo era un adolecente en ese entonces y lo único que creía es que el estaba tratando de obstaculizar todas mis relaciones. Ahora sé que eso no era lo que pasaba. Pero no es como si fuera a admitirlo.

Mi padre ya no era capaz de aguantar mis lágrimas. No pudo soportar verme roto, una relación tras otra. El conocía mi debilidad y trató de protegerme, pero ambos somos demasiado tercos y solo terminábamos peleando.

Cuando tenía 17, finalmente aprendí la lección y finalmente me di cuenta de lo estúpido que había sido. Mi vida comenzó a ser mejor desde ese entonces. Hasta que él llego.

El es todo lo que siempre he detestado en un hombre.

Su sonrisa es tan molesta. Su voz es tan despreocupada y feliz. El es demasiado optimista. Es demasiado obvio. Es demasiado arrogante. Es demasiado obstinado. Es demasiado amable. Es demasiado atractivo. El es tan… tan… maldición. Olvide que era lo que quería decir.

¡La manera en que se acerco a mí! ¿Qué tan patético fue eso? ¡Hablándome en Español! Que idiota. ¡Es tan idiota que no vio venir mi trampa! Me reí de eso. ¿De verdad creyó que iba a caer ante el tan fácil? ¡Esa una patética excusa de hombre! Terminó durmiendo bastante incomodo y con la puerta abierta, de modo que cualquiera pudiera entrar y verlo.

Y aun así, nuevamente volvió.

Seguía buscándome.

Que bastardo. ¿Aun no lo entiende, eh?

"No sé qué decir…" Me dijo una vez mi padre. "El parece ser un buen chico, de verdad. No me desagrada, pero… no puedo confiar completamente en él. Es como si él estuviera ocultando algo y la verdad es que no quiero que vuelvas a ser lastimado. No quiero volver a verte llorar por un chico. No lo soportaría. Si el llega a romper tu corazón, yo voy a…"

"No te preocupes, papa. Puedo encargarme de esto…"

El me miró, su rostro se puso serio.

"Yo sé que puedes en cualquier otra situación. Pero esta vez es diferente. Este no es solo algo pasajero. Tu estas enamorado…"

"Yo-Yo… ¡No lo estoy! ¿De Antonio? ¡No me hagas reír!"

Es verdad. No estoy enamorado de Antonio. No lo estoy. No lo estoy. Esos besos no significaron nada para mí. Esas sonrisas. Esas promesas. Nada.

¿Entonces porque me dolió tanto cuando el Albino de su amigo me contó lo del pacto?

"prometimos nunca enamorarnos…" Había dicho ese idiota. Tan pronto como el idiota albino dijo esas palabras, me dieron ganas de gritar, de golpear a la persona que tuviera cerca de mí, pero no hice nada de ello. Solo me di la vuelta y me dirigí a mi casa. No lloré. Me habría odiado inmensamente a mi mismo si lo hubiera hecho.

Solo cerré la puerta detrás de mi y me paseé por la habitación. No sabía que pensar, que sentir. Si lo que el había dicho era cierto, bueno, era obvio que lo era… entonces… entonces Antonio nunca me amó. El solo… solo…

Quise reír. ¡Mi padre tenía razón! ¡El estaba escondiendo algo! Debí haberlo escuchado. ¡Oh, que patético debo verme en este momento! ¡Me juré no confiar en la gente que pareciera interesada en mí y aquí estaba yo! Confiando en Antonio, dejando que se metiera en mi mundo ¿y qué pasó? ¡El no había sido diferente a los bastardos de la secundaria! El solo quería…

¡AHH! ¿Cómo demonios pude caer por él? ¿Cómo deje que esto pasara? ¿Soy tan fácil de manipular? ¿Acaso solo se necesita una sonrisa? ¿Qué me digan que valgo la pena? ¡Háganlo entonces!

Mire la habitación a mí alrededor. Me sentía tan enojado. Quería romper todo lo que veía. La cocina, la guitarra que está apoyada ahí… la misma guitarra que Antonio había tocado el día que vino… ¡Maldición! ¡Maldición! ¡MALDICIÓN!

Prendí la radio. Quería algo que me hiciera olvidarme de él, pero fue inútil. La voz de una mujer estaba cantando una canción que yo no necesitaba escuchar en ese momento.

"Puedo escuchar los latidos de tu corazón…" Decía. Mi pecho se hinchó. Imágenes estúpidas del día del Bar Karaoke pasaron por mi mente, y mi corazón comenzó a doler. En un momento de pura rabia tome la pequeña radio entre mis manos y la lancé contra la pared. La voz finalmente se calló al momento en que la radio se rompía con un sonoro crujido.

Me quede mirándola. Mire el daño que había causado. Sin embargo, no me sentí ni un poco aliviado. Repentinamente mis ojos comenzaron a picar y me toque las mejillas húmedas con sorpresa.

Ese bastardo…

El maldito bastardo.

Al final ya no pude negármelo.

Lo amaba.

Tan pronto como lo dije, comencé a llorar más fuerte. Quería parar. Me limpié las lágrimas pero estas seguían saliendo.

¿Por qué esta vez dolía tanto?

Tal vez debería volver a expresar con otras palabras lo que dije al principio.

Mi nombre es Romano Vargas y lo único que deben saber de mi es que soy el mayor idiota de este mundo.


Chan - Chan - Chan !

Estaré actualizando rápido :3

Lo mas rápido que pueda...

Yaya Romance ~