Hola mundo !

Hetalia no me pertenece ~


Capitulo 20:

Luego de que Romano se fuera, permanecí acostado en la cama durante horas.

Mi mente estaba vacía de pensamientos y me costó acumular el ánimo necesario para levantarme y hacer algo, cualquier cosa, para borrar la inutilidad que sentía. Me vestí, comí, trate de ver algo de televisión y hacer todas las cosas que normalmente haría a esa hora de la noche.

Era inútil.

Era patético.

Me sentía como si todo me estuviera apuntando y gritándome '¡Idiota!'. La figura de Romano mirada desde su espalda, su rostro mientras estábamos acostados lado a lado, el calor de su mano sobre la mía… No me podía deshacer de todas esas imágenes y me hacían sufrir de una forma que nunca creí que podrían hacerlo.

"Oh, vamos…" Me dije a mí mismo. "¡Ya lo superaras!"

Me lo repetí un millón de veces. Me trate de convencer a mi mismo que no amaba a Romano, que solo había creído que lo hacía, y que ahora que el deseo ya se había ido, ese amor que creía que sentía se había ido también. Nunca rompí el pacto. Todas las cosas que hice solo fueron pretexto para poder acercarme a Romano, para hacer mío por una noche. Yo había ganado. El juego había terminado. Tenía que seguir con mi vida.

Había tomado la decisión correcta. Habría sido mucho más complicado si hubiera dejado que Romano se quedara. Ahora ya no tenía ningún compromiso. Ninguna responsabilidad.

No había más Romano.

No pude dormir esa noche, aunque supongo que no era necesario decirlo.

Me lo imaginaba cerca mío, gritándome, riendo conmigo, sosteniendo mi mano, haciendo planes sobre el Restaurante, decidiendo cual iba a ser el menú del día, besándolo, una y otra y otra vez…

Y luego, súbitamente, como a las 5 de la madrugada, la realidad me golpeó, se sintió como si alguien me hubiera pegado con un gran sartén.

Oh, Dios. ¡Soy tan idiota!

A la mierda el pacto. A la mierda todo. Aun lo quería.

Pero ahora ya era demasiado tarde.

"Me odio…"

"Nos has estado diciendo eso desde hace un buen rato, pero aun no analizas porque exactamente lo haces…" Dijo Francis, con una expresión cansada en su rostro y el café intacto en la taza entre sus manos. Lo miré por encima de mis brazos doblados y luego gire mi cabeza para mirar a Gilbert, quien estaba mirando hacia algún punto más allá de mi visión, perdido en sus pensamientos.

Era de mañana. Hace doce horas Romano aun seguía conmigo. Hace doce horas que había pensado que no habría ningún problema si me quedaba con Romano para siempre. Doce horas antes no habría podido creer que el pacto pudiera dañarme tanto.

En algún momento alrededor de las 8, no pude soportarme más a mí mismo. Necesitaba a alguien con quien hablar y la primera persona en que pensé fue Francis. Lo llamé y le dije que iba a ir a su casa. Francis, dándose cuenta inmediatamente de que algo no iba bien, me dijo que también iba a llamar a Gilbert.

Una hora después estábamos los tres sentados alrededor de la mesa de Francis en el comedor. Nos ofreció café. Ninguno de los tres estaba con el humor para tomarlo.

"¿No lo entiendes?" Exclamé súbitamente, volviendo a mirar a Francis. "¡Me acosté con él!" le grité y luego volví a apoyar mi cabeza de vuelta en la mesa.

"¿Acaso estuvo tan mal?" Preguntó Francis entonces, confundido.

"No. Fue grandioso…" Le dije, sinceramente. "…fue el mejor…" Suspiré entonces, mas para la mesa que para mis amigos. Escuché a Francis suspirar y a Gilbert quejarse.

"¿Entonces cuál es tu maldito problema?" Exclamó Gilbert, provocando que volviera a mirarlo. "¡Enserio, Antonio! ¿No es eso lo que andabas buscando desde el primer día que fuimos al Nightwave?"

"Si, pero…" Negué con la cabeza y me mordí el labio. "No era para nada lo que quería…"

"¿No?" Francis estaba confundido. "¿De qué estás hablando?" Preguntó entonces, inclinándose sobre la mesa para poder mirarme mejor. Me sentí inquieto ante su mirada escrutadora y miré hacia otro lado, hacia Gilbert.

"No lo sé chicos…" Me reí nerviosamente. "El accedió a tener sexo conmigo… pero…" Lo pensé por un momento, recordando algo repentinamente. "… pero no lo hubiera hecho si no hubiera sabido lo del pacto…"

"Espera. ¿El sabia lo del pacto?" Francis parecía escandalizado. El me quedo mirando con sus ojos azules abiertos como platos y yo comencé a reír nerviosamente otra vez.

"No sé quien le habrá dicho…" Dije. Francis y yo nos miramos y luego, casi al mismo tiempo, giramos nuestras cabezas hacia donde estaba Gilbert, extrañamente en silencio. Gilbert nos miró, primero a Francis, luego a mi, después de eso chasqueo la lengua y dirigió su mirada hacia sus dedos.

"Ehh…" Susurró Gilbert de repente. "Tengo una confesión que hacer…"

La boca de Francis se abrió y yo quede mirando a Gilbert un poco confuso, hasta que el engranaje de mi cerebro empezó a funcionar. Gilbert se lamio los labios, se rascaba la cabeza y miraba hacia cualquier otro lado que no fuera nosotros.

Las piezas en mi cabeza encajaron: El había sido el que se lo dijo.

"¿Tu se lo dijiste?" Grité súbitamente, levantándome y botando la silla al suelo en el proceso. De la nada empecé a ver rojo y pareció que Gilbert lo notó porque retrocedió inconscientemente un paso.

"¡Cálmate, hombre!" Dijo. "¡Estaba borracho y, de todo modos, deberías estar agradecido! ¡Así que cuéntatelo a ti mismo! ¡Gracias a , el finalmente dio El Paso!"

Parpadeé un par de veces sorprendido y luego apreté mis manos volviéndolas puños. Gilbert me miró desafiante y espero por lo que fuera a responderle.

"¿Eres un maldito idiota?" Escupí, sin poder contenerme más. "¡Gracias a ti perdí lo que era más importante en el mundo para mí!"

Generalmente, yo soy capaz de controlar mi rabia, pero esta vez estaba demasiado furioso y retrocedí unos pasos, alejándome de Gilbert, para tratar desesperadamente de calmarme.

"Lo más importante… ¿Qué?" Exclamó Gilbert, ahora también enojado. "¿Estas tratando de decirme que lo amas?"

Me volteé a mirarlo entrecerrando los ojos ante su expresión de molestia.

"Si" Le escupí. "I ahora lo perdí. ¡Gracias a ti!"

Gilbert gruñó y se paso una mano por el cabello, enfadado.

"¡Bueno, en ese caso, deberías estar aun más agradecido!" Exclamó súbitamente, señalándome con su dedo índice. "¿Tenemos un pacto, lo recuerdas?" ¡ creaste ese pacto! ¡empezaste todo este desastre! ¿Y ahora crees que puedes romper este pacto así como así solo por esa putita?

No recuerdo mucho de lo que paso en ese momento. Solo recuerdo vagamente la emoción que sentí cuando los huesos de Gilbert se rompieron al chocar contra mi puño. Una silla se cayó al piso y Francis gritó algo sobre estar manchando su alfombra con sangre.

Miré a Gilbert mientras se sujetaba la nariz con sus manos. El miró la sangre que corría por sus dedos sorprendido y luego me dirigió la mirada a mí y se limpió la nariz con el dorso de la mano.

"¡Chicos, chicos!" Nos gritó Francis. Me alejó de Gilbert y se puso entre nosotros. "¡Esto no va a resolver nada!" Trató de calmarnos, pero ninguno de los dos lo estaba escuchando.

Gilbert se levantó lentamente y abruptamente empujó a Francis para poder acercarse a mí.

"¿Quién te crees que eres?" Dijo Gilbert, con su voz calmada, pero listo para pelear. La sangre en su cara lo hacía ver terrorífico pero yo no le tenía miedo. Por el contrario, no podía esperar para poder lastimarlo solo un poco más.

"¿Acaso crees que eres el único que se siente pésimo aquí? ¿Qué puedes cambiar las reglas cuando sea que te dé la gana?" Añadió Gilbert entonces, acercándose un poco por cada pregunta que hacía.

"¿Pésimo por qué?" Le dije. "¿Porque tu juguetito no te ha dado nada ya que estas tan preocupado de ti mismo que con suerte y puedes ver a más personas?"

Gilbert me entrecerró los ojos y espere escuchar un golpe que nunca vino. Francis, una vez más, se puso en medio.

"¡Basta! ¡Los dos!" Gritó Francis y nos volvimos a mirarlo, sorprendidos. Es difícil ver a Francis enojado y el hecho de que lo estuviera nos hizo detenernos inmediatamente. Cuando se hubo asegurado de que no nos íbamos a hacer más daño, Francis suspiró y se paso una mano a través de su cabello rubio. "Yo sabía que estoy pasaría algún día…" Susurró entonces.

"¿Qué iba a pasar?" Exclamó Gilbert, volviendo su rabia contra Francis, quien estaba mirando la sangre en su alfombra, decepcionado.

"Que eventualmente terminaríamos enamorados…" Dijo Francis y puso sus manos sobre su cintura. "Esto necesita terminar. No podemos seguir escondiéndonos bajo este pacto"

"¡Nadie se está escondiendo bajo el pacto!" Exclamó Gilbert, imitando la voz de Francis y luego apuntándome. "¡El es el único que se ha enamorado y ahora quiere salirse del pacto! ¿El no comprende las cosas que he sacrificado para seguir manteniendo nuestra promesa?" Se volteó a mirarme. "¿Lo entiendes? ¿Y ahora crees que puedes deshacerlo todo así de fácil?"

"¡Tu también te estás escondiendo, Gilbert!" Gritó Francis, ganándose la atención de Gilbert una vez más. "¡Amas a Matthew pero no quieres admitirlo y tratas de fingir que estás haciendo todo por las reglas, solo porque tienes miedo de salir lastimado!"

Gilbert lo quedo mirando, desconcertado. Abrió su boca, la volvió a cerrar y luego solo miró a Francis en silencio.

"¡Ocurrió lo mismo con Elizabeta!" Agregó repentinamente Francis. "No confrontaste tus sentimientos hasta que ya fue demasiado tarde. ¿Quieres que pase eso con Matthew también?"

"Que sabes tú…" Escupió Gilbert después de un buen rato de silencio. Cruzó los brazos sobre el pecho y miro hacia abajo, a la mancha en la alfombra. Francis suspiró y sonrió.

Era una sonrisa agridulce, casi imperceptible y dolía mirarlo sonreír así. Era como si Francis hubiera perdido una parte de sí mismo. Gilbert también se dio cuenta y levanto una ceja en su dirección, pero el rubio escondió su cara de él y se dio vuelta a mirarme nuevamente.

"¿Amas al chico, cierto?"

Quede desconcertado con la pregunta. Gilbert se volvió a mirarme, por un momento su cara se quedo sin expresión. Sentí como mi corazón se aceleraba y mi voz no se rompió cuando dije:

"Si"

"¿Quieres pasar el resto de tu vida con él, cierto?" Preguntó Francis, poniéndome sus manos sobre mis hombros. Mi respuesta fue inmediata:

"Si"

"¡Entonces deberías llevar ese lindo trasero que tienes donde él y decírselo!" Exclamó Francis como si fuera la cosa más obvia del mundo. "Olvídense sobre el pacto. Para siempre. De todas formas siempre fue inútil: ¿Quién puede decirle a su corazón que sentir? ¡Si lo seguimos manteniendo, solo nos va a destruir!"

Gilbert se mantuvo extrañamente en silencio. Súbitamente, asintió para sí mismo, tomó sus cosas y sin otra palabra, corrió hacia la puerta principal. Golpeó la puerta al cerrarse tras él y nosotros nos quedamos mirando el punto en donde había estado parado sorprendidos.

"Creo que deberíamos…" Susurré después de un momento de silencio. "Esto ya no se trata de sexo. Se trata de amor… no creí que pudiera volver a amar…"

"Quizás…" Francis volvió a reír. "… ¡quizás esta es en realidad la primera vez que te enamoras! ¿No lo has pensado así?"

Sonreí un poco, pero volví a ponerme serio.

"El no quiere volver a verme, Francis" Le dije. "Me odia. Me quiere lejos. Es por eso que acepto acostarse conmigo…"

"El habría encontrado otras formas de encargarse de ti si de verdad te odiara" Razonó él. "De todas formas. Deberías arriesgarte"

Pensé en ello por un momento, luego asentí, pero no me fui en ese mismo instante. Necesitaba obtener una respuesta más.

"¿Qué sacrificaste por culpa del pacto, Francis?"

Francis pareció sorprendido y parpadeo varias veces antes de volver a sonreírme.

"No es acerca de lo que sacrifique…" Dijo, "Es sobre lo que deje ir con él, así que, no cometas el mismo error que yo y ve tras el…"

No entendí que es lo que trato de decirme, o de quien estaba hablando, y el tampoco me dejo seguir pensándolo mientras me empujaba y exclamaba:

"¿Qué estas esperando?"

No tuvo que decírmelo dos veces. Y tal como Gilbert había hecho unos minutos antes, tomé mis cosas y salí por la puerta.

Tal vez lo que estaba a punto de hacer me iba a dañar.

Tal vez Romano no me abriría la puerta y todos mis intentos serian en vano.

Pero tenía que intentarlo.

No importaba que, debía intentarlo, porque finalmente me di cuenta que el pacto de jurar no volver a enamorarse era estúpido e inservible. Como había dicho Francis, no puedes decirle a tu corazón lo que debe sentir. P. pudo haberme dañado, mucho, pero no me mato. Por el contrario, ella me había hecho darme cuenta quienes eran las personas que en realidad valían la pena.

Enamorarse duele, pero no tomar el riesgo y solo seguir con la vida, es peor.


He vuelto ~ Mi inicio de año ha sido agotador... pero bueno...

Nos estamos acercando a todos los finales !

Gracias por su apoyo :3

Yaya Romance !