Hola mundo !

Aqui esta... el final de Francis ~


Francis 5

No tuve que volver a repetírselo a Antonio.

Sus hermosos ojos azules brillaban con esperanza y sin otra palabra agarró su chaqueta empezó a irse. Me sonrió por última vez antes de salir y cerrar suavemente la puerta tras el. Cuando estuve finalmente solo, deje escapar un suspiro, y volví a mirar la mancha sangre fresca en mi alfombra nueva.

Podía limpiarla con un poco de agua y jabón. Aun no se había secado, pensé. Quizás mi alfombra aun no estaba del todo arruinada…

Y repentinamente me quejé y me di una cachetada mental.

"¿En qué es lo que estoy pensando?"

Mis dos amigos recién se habían dado cuenta de que sin amor no eran nada y yo aquí pensando en mi alfombra. Debo de haberme vuelto loco.

Quería reírme ante lo irónico de todo esto, pero no podía. Tenía que admitirlo: estaba algo celoso de ellos. Ellos aun tenían alguna posibilidad e iban a tomar toda oportunidad que se les presentara, mientras que yo estaba aquí, solo, pensando en alfombras, jabón y manchas secas de sangre.

¿Cuándo me había vuelto tan pesimista? Me pregunté. ¿Cuándo fue que me di por vencido? ¿No que siempre ando alardeando de ser el maestro del amor y la lujuria? Siempre pensé que podría tener a todos los que quisiera, a cualquiera que se me viniera a la mente.

Excepto a la única persona que de verdad necesitaba. Era irónico. Incluso patético.

Mi mente repentinamente me llevo hacia atrás unas cuantas noches, cuando fui al Nightwave por la que yo suponía que sería la última vez. No tenía nada que hacer y algo en mi interior me había dicho que podía ir a juntarme con Arthur…

Llegue al club justo a tiempo para ver a Gilbert levantarse y caerse inmediatamente después. Puse mis brazos a su alrededor, intentando suavizar su caída, y luego mire a Alfred, quien estaba suspirando.

"¡Oh, qué bien!¡Estas aquí!" Gritó Alfred por sobre la música y en ese momento me percaté de que Arthur estaba roncando en la barra junto a él. Rodé los ojos y le lancé una mirada asesina a Gilbert, quien siguió durmiendo.

"Ayúdame, ¿sí?" Sonrió Alfred, tomando a Arthur al estilo de un novio llevando a la novia. "¡Mi oficina está justo ahí!" Apuntó hacia algún lugar a nuestra izquierda, "¿Te las puedes arreglar con él?" Me preguntó entonces. Yo miré a Gilbert. Era pesado y seguía escabulléndose de mis brazos.

"Si, si…" Le mentí. "Yo te sigo…"

"¡Excelente!" Exclamó Alfred y se alejó. Gemí y me las arreglé para arrastrar a Gilbert. El se quejó entre medio de sus sueños una o dos veces, pero yo solo lo pateé en silencio. Me vas a tener que pagar por esto, Gilbert, me dije a mí mismo. Gracias por arruinar mi noche libre.

Algunos minutos después logré llegar a la pequeña oficina y sin ningún tipo de consideración, tire el cuerpo de Gilbert sobre la silla más cercana. Alfred, mientras tanto, se las había arreglado para dejar a Arthur en un sillón. La oficina era pequeña y tan pronto como Alfred cerró la puerta, todos los sonidos de afuera se vieron silenciados.

"¡Ah!" Suspiró Alfred poniendo sus manos sobre su cintura. Se quedó mirando a Arthur, quien seguía durmiendo placenteramente, luego le hecho una mirada a Gilbert. "Llame a su hermano. ¡Puedes ir afuera y divertirte si quieres!" Me sonrió.

Dirigí mi mirada hacia donde se encontraba Arthur pero sin importar cuento lo quisiera, no me atreví a acercarme ni un poco más.

"¿Cuánto alcohol bebió?"Le pregunté de repente. Alfred me quedo mirando, confundido por un momento acerca de quién estaba preguntando. El siguió la línea de mi mirada y sonrió imperceptiblemente.

"Un montón. Perdí la cuenta en algún punto…" Dijo Alfred, riéndose nerviosamente mientras se rascaba la cabeza. Volvió a mirar a Arthur, luego se volvió a mirarme a mí. "Sabes, odio cuando hace esto. Esta es la quinta vez en la semana."

"Lo sé. Es mucho más molesto cuando esta borracho…" Le dije. Alfred rió estruendosamente, pero luego negó con la cabeza.

"Sí, estoy de acuerdo contigo en eso, pero aquí hay algo mas…" Dijo. "El ha estado bebiendo un montón desde…" Se detuvo un momento, vaciló, pero luego volvió a suspirar. "Bueno, desde que ustedes dos se volvieron a juntar…"

Me volví a mirarlo abruptamente, confundido y un poco herido.

"¡No estoy molesto contigo! ¡No lo malinterpretes!" Exclamó Alfred y me sonrió alentadoramente. No me hizo sentir para nada bien. Miré hacia el piso preguntándome que es lo que debería decir. Alfred hablo primero:

"Estoy molesto con el" Dijo, ganándose mi atención. "El es molesto y terco, pero lo amo ¿sabías? ¡Me preocupo por el! El es como un hermano mayor o algo así…o, en casos como este, el hermano menor… ¡Ya no lo sé!" Rió y se volvió a rascar la cabeza. "¡Yo creo que yo soy el mayor!" Decidió entonces con una sonrisa. "¡Y por eso es que no puedo soportar que ignore sus problemas y a cambio beba galones enteros de alcohol! ¡No puedo ayudar, ni ser un héroe, en estos momentos! ¿Entiendes a lo que me refiero?" Me miró, pero no espero a que yo le diera una respuesta.

"Sé que lo sabes porque los dos tenemos algo en común. Conozco a Arthur desde hace un buen tiempo…" Continuó Alfred entonces. "Hemos tenido nuestros altos y bajos, pero él es un amigo muy querido para mí. Desde la primera vez que lo conocí, el hablaba mucho de ti… por supuesto que yo no sabía que tu verdadero nombre era Francis…" Rio entonces. "El te llamaba gusano… ¿o era rana? No recuerdo bien que animal…ehh… ¡No importa! Lo importante es que tu nombre salía a flote en toda conversación con el… y bueno, cuento corto…" Alfred finalmente se detuvo para tomar aliento, pero inesperadamente, no continúo.

Gilbert murmuro algo entre sueños y yo le dirigí una mirada antes de volver a mirar a Arthur. Alfred súbitamente se había perdido en sus pensamientos. Le dirigí una corta mirada y luego me acerque hacia donde estaba Arthur. Me arrodillé cerca de él y luego me dedique a correrle algunos cabellos del rostro.

Mis dedos en su piel debieron gatillar algo, porque el abrió un poco los ojos y me miró. No se si me estaba mirando en realidad o no, pero por unos pocos segundos, el fantasma de una sonrisa apareció en sus labios. Lentamente alzó una de sus manos, tocó mi mejilla con dos dedos y volvió a cerrar los ojos. Su mano volvió a caer al suelo.

"Esto es lo que estaba tratando de decirte…" Dijo Alfred y me volví a mirarlo, saliendo del asombro. "El está guardando todo en su interior, el está enojado consigo mismo y yo no sé qué es lo que debo hacer…"

Alfred me estaba mirando.

"El me dijo que me amaba hace una semana, ¿sabías?" Me confesó Alfred repentinamente, alarmándome."Fue inesperado, de verdad, pero no es algo que fuera romper nuestra amistad. Porque de todos modos, no es la verdad."

"No, te equivocas" Le dije, hablando por primera vez. "El si te ama…" Añadí, recordando la última vez que había hablado con Arthur. "El también me lo dijo. Yo…Yo creo que ustedes serian una buena pareja juntos…"

Las palabras me lastimaban pero, mientras estaba mirando Arthur, sabía que de verdad las sentía.

"Francis…" Empezó a decir Alfred. Repentinamente me enfurecí y me levanté abruptamente.

"Alfred. Por favor. Arthur te quiere a ti, no a mí. Tú eres con quien quiere pasar el resto de su vida. Deja de decir estas cosas para hacerme sentir mejor. El me odia. Ni siquiera somos amigos…" Di unos pasos en la dirección en que se encontraba Gilbert. Podía sentir la mirada de Alfred en mí y no me sorprendí cuando agarró mí hombro y me dijo:

"¡Por supuesto que no son amigos! ¡Ustedes dos no pueden ser simplemente amigos!"

Levante mis cejas, pero antes de que pudiera responder algo, la puerta se abrió de repente y los dos nos dimos vuelta para ver a Ludwig, quien nos quedo mirando desde el otro lado de la habitación.

"Feliks me dijo que estarías aquí…" Explicó Ludwig y luego se percato de la presencia de su hermano. Suspiró y negó con la cabeza. "Me llevo a este idiota a casa."

"Yo te ayudo…" Le dije. Tomando la oportunidad de irme de allí. Tomé las piernas de Gilbert, mientras Ludwig lo tomaba por los brazos. Alfred también nos ayudo y así logramos arreglárnoslas fácilmente para sacar al inconsciente de Gilbert del Club y meterlo dentro del auto de Ludwig.

Cuando Ludwig dijo gracias y se dirigió al asiento del conductor, yo miré a Alfred y le dije:

"Cuídalo…"

Alfred asintió.

Y de pronto volví a estar mirando la mancha de sangre seca en la alfombra. Recordé que Gilbert estaba en este momento tratando de hablar con Matthew y que Antonio estaba tratando de volver a hacer las cosas bien con Romano mientras yo no hacía nada.

"¡No hay nada que hacer!" Me dije a mi mismo, súbitamente enojado. "Debería dejar de hacerme esto a mi mismo…"

En ese momento me pregunté que sería lo que estarían haciendo Alfred y Arthur en ese momento y luego pensé en todas las cosas que me había dicho Alfred ese día en el club nocturno.

Yo le había dicho a Antonio que algunas veces lo mejor era aceptar el riesgo ¿no? Tal vez no me llevaría a ninguna parte, pero al menos los habría intentado. Me imagine varios escenarios en mi cabeza, luego asentí con la cabeza e hice el recorrido hacia mi habitación. Diez minutos más tarde ya estaba listo para irme. Tomé todo lo que necesitaba y me fui.

Por un pequeño momento pensé que lo que pretendía hacer era una completa locura, pero sabía que me arrepentiría por el resto de mis días si no lo hacía. Mis intenciones se volvieron más fuertes cuando pase frente a la pequeña tienda de flores que queda a unas cuantas calles de mi edificio.

Amo esa tienda. Era la misma tienda en que aventura de una noche tras aventura de una noche compraba las rosas que dejaba al lado de mis acompañantes antes de irme. Eventualmente, llegue a conocer a la dueña de la tienda: una joven que venía de Bruselas, con cabello rubio y grandes ojos verdes, a quien le gustaba reírse un montón y tentar a sus clientes. Ella me gustaba mucho pero, lamentablemente, nada pasó entre nosotros y si me iba bien el día de hoy, no pasaría por un largo, largo tiempo.

Ella estaba arreglando unas margaritas cuando la llamé y subió la mirada para dirigirla hacia mí. Cuando me reconoció, sonrió brillantemente y dejo las tijeras que tenía en las manos.

"¡Buenos Días señor Bonnefoy! ¿Otra noche de pasión?" Sonrió y me hizo adentrarme en la tienda. "Una rosa, supongo…" Añadió entonces pero antes de que pudiera dar otro paso la detuve.

"No" Dije y ella me quedo mirando confundida. "Esta vez es diferente. Son para alguien verdaderamente especial" Añadí entonces. Ella se volvió a mirarme e inclino su cabeza.

"¿Oh, encontró a la persona indicada?" Preguntó, sonriéndome. "Ella debe ser realmente hermosa. ¿Cuántas rosas rojas necesita esta vez?"

Lo pensé por un momento y luego le dije:

"Quince"

Esta vez ella se vio aun mas confundida pero asintió y entró al local para ir a buscar mis rosas. La seguí y unos minutos después me entregó un ramo de hermosas rosas rojas. Le pagué y tomé las rosas cuidadosamente entre mis manos.

"Ah, el amor…" Dijo ella con una sonrisa. "Es algo peligroso ¿no? Pero un hombre que no ha amado es solo la mitad de un hombre… eso es lo que dicen… creo… mi memoria no es tan buena…" Ella empezó a reírse y yo también reí.

"¡Buena suerte, joven!" Me dijo una señora con una sonrisa cuando llegue a mi destino. Yo incline ligeramente la cabeza en su dirección y le sonreí mientras me bajaba del bus.

Todos esos deseos de 'buena suerte' debieron hacer efecto porque no había caminado muy lejos de la parada de autobús cuando vi a Arthur y a Alfred hablando delante del edificio de Arthur. No pude escuchar de qué estaban hablando, pero supuse que era sobre algo importante por la forma en que Arthur se sonrojaba. Eventualmente, se dieron cuenta de mi presencia e incluso Alfred comenzó a saludarme haciendo gestos con la mano. Arthur trato de bajarle la mano pero fue un movimiento fútil.

Decidí que solo debía empezar a caminar y tan pronto como lo había pensado ya me encontraba parado al lado de Arthur. El Británico me miró, directo a los ojos, y yo le dirigí una mirada de vuelta. Ninguno de nosotros habló y fue Alfred quien rompió el silencio entre los dos.

"¡Debo irme!" Dijo Alfred repentinamente con una sonrisa. "Debo comprar algo para…. Ehh… ¡para el club! ¡Nos vemos Arthur, Francis!"

"¡No, espera!" Gritó Arthur, estirando su brazo en dirección a Alfred. "¡No me dejes solo con este idiota!"

Alfred se rió, ignoró la mano de Arthur y corrió, despidiéndose de nosotros todo el camino. Cuando desapareció en la esquina, Arthur finalmente se volvió hacia mí de nuevo. Sus ojos se quedaron mirando las rosas mientras yo aun las seguía sujetando y se mantuvo en silencio.

"Yo…" Abrí mi boca. Quería decirle un montón de cosas, pero nada salía. Todo parecía sin sentido y patético. Fue al final Arthur el primero en hablar.

"Así que…" Dijo. Sus labios se curvaron en una expresión de disgusto y con sus ojos aun fijos en las rosas que yo llevaba. "¿Le estas llevando esas rosas a tu nueva puta?" Preguntó y cruzo los brazos sobre su pecho. "¿Vive cerca de aquí?" Preguntó entonces mirando a su alrededor, como si esperara que alguien viniera al lugar en donde estábamos parados, me besara y tomara las rosas de entre mis manos.

"De hecho…" Le dije sonriendo un poco. "Estas son para ti…" y le tendí el ramo. Sus ojos se abrieron bastante y me miró, miró las rosas y después volvió a mirarme a mí. Espere que las tomara y las lanzara lejos, se riera de mi e incluso que dijera algo insultante, pero él no hizo nada. Su asombro era demasiado.

"Ehh…" Quedo con la boca abierta. Volvió a mirar las rosas, confundido y solo un poco asustado. Con las manos temblorosas tomo las rosas entre sus manos y las siguió mirando. Cuando estuve seguro de que no iba a echarse a reír o que iba a tirar las rosas, comencé a hablar:

"He estado pensando. Lo que sea que hayamos tenido en la secundaria, lo que sea que hayamos tenido cuando éramos jóvenes, lo que sea que estemos teniendo ahora es disfuncional, loco y genial. Nunca he podido encontrar lo que nosotros dos tenemos en alguien más. Así que, incluso si amas a alguien más, incluso si tratamos de odiarnos y hacer miserable la vida del otro por el resto de nuestras vidas, no voy a poder soportar no tenerte a mi lado una vez más. Estos últimos años han sido una pesadilla sin ti."

El no levanto la mirada cuando me dijo:

"¿Qué es lo que significa todo esto?"

Trate de buscar las palabras correctas. Todo podría ser usado en mi contra, la paciencia de Arthur no era precisamente una de sus virtudes y yo no quería pelear.

"Fui un estúpido cuando di por sentado que siempre estarías aquí y no me di cuenta de lo que íbamos a perder cuando teníamos 16 y no lo voy a volver a hacer ahora que tenemos 26. Si tu amas a Alfred, está bien. Lo viviré, lo aceptaré, mientras eso te haga feliz, mientras eso me permita verte, pelear contigo, reír contigo… estará bien. Pero si me amas a mi… no, si aun me sigues amando a mí, solo deberíamos intentarlo y ver qué sucede, o al final los dos nos habremos arrepentido."

Arthur me miro, con sus ojos tan grandes y su boca ligeramente abierta por la sorpresa y el shock. Luego, súbitamente miro las rosas entre sus manos y se mantuvo en silencio una vez más. Me sentí decepcionado, incluso frustrado por la ausencia de respuesta, pero ya había dicho lo que tenía que decir y me sentía un poquito mejor. Arthur siguió esquivando su mirada de mí y yo lo tomé como mi señal para irme de allí. Suspiré y di un paso atrás para retirarme. En ese momento Arthur se volvió a mirarme:

"¿Por qué Rosas?"

Esa era una pregunta fácil. Sonreí mientras le contestaba:

"Es tu flor favorita. Es la única cosa que tenemos en común…" Le expliqué. Arthur volvió a quedarse en silencio y yo volví a hacer el amago de irme.

"¡No!" Arthur exclamó de repente y yo detuve mis pasos. "O sea…" Me miró directamente a los ojos. "No es tu flor favorita. A ti te gustan las rosas rojas por lo que representan, porque son el símbolo de la pasión y el amor y toda esa mierda, pero eso no la hace tu flor favorita. Tu amas los lirios…"

Parpadeé por unos momentos, sorprendido, y luego sentí como si sonriera (lo que probablemente también hice).

"Por eso es que te amo" Le dije, sintiendo cada palabra. "Por eso es que no quiero volver a perderte otra vez"

Arthur no dijo nada por un largo minuto, luego sonrió un poco.

"Quince rosas, ¿eh?" Susurró. Volvió a quedar en silencio y luego me miró.

"Le dije a Alfred que lo amaba…" Dijo Arthur repentinamente, casi abrazando sus rosas. "El me dijo que probablemente era verdad, pero no en el grado que yo creía. Algo bastante profundo para un idiota como él, ¿no?" Sonrió un poco. "Me sorprendió lo que había dicho y luego le dio por hablar de ti, de que yo no iba a amar a nadie mas lo mucho que te amaba a ti. Me pidió que lo pensara. Incluso me prohibió tomar hasta que nosotros dos tuviéramos una conversación. El muy idiota. No sabe que no puede prohibirme un vaso de whiskey de vez en cuando. Tu, por otra parte, sabias que íbamos a pelear si me decías que no fuéramos al Pub y que en vez de eso te acompañara a beber esa basura que tu llamas champaña…" Camino lentamente hacia donde yo me encontraba y juntos empezamos a caminar.

"Pero sin embargo…" Añadió Arthur mirando las rosas. "…el hecho de que me conoces y que yo te conozco a ti más que nadie en este mundo no nos hace amigos. Tú también dijiste eso…" Su voz se volvió un poco amarga y yo repentinamente recordé las palabras de Alfred la otra noche. Casi sonreí al darme cuenta de su significado.

"¡Por supuesto que no lo somos!" Exclamé y Arthur volvió abruptamente su cabeza para mirarme. "¡No podemos!"

"¿No podemos?" Repitió Arthur.

"¿Qué clase de amigos somos, Arthur?" Le pregunte. "Tú me das la razón al decir que no nos comportamos como amigos. A veces incluso, tampoco nos comportamos como enemigos. ¿Qué es lo que somos, Arthur?" Volví a preguntarle. Yo sabía la respuesta a esa pregunta y de verdad esperaba que Arthur también la supiera.

El rostro de Arthur se mantuvo impasible, pero por un pequeño momento vi en sus ojos que lo comprendía. Cuanto había extrañado esos ojos verdes, pensé de repente. ¿Cuánto amaba esas cejas realmente grandes que tenia? Incluso iba a extrañar su falta de atractivo si lo perdía otra vez…

"Es un gran riesgo" Dijo Arthur súbitamente frunciendo las cejas antes mencionadas y presionó mas las rosas contra su pecho. "Tú no sabes lo mucho que lo he pensado. No sabes cuantas veces me he imaginado lo que se sentiría. Al principio todo va a ser bueno. Lo sé. Pero después me di cuenta… no va a funcionar, Francis. ¡Caray, Francis! ¿Y si peleamos? ¿Qué pasara cuando te encuentres a alguien más apuesto que yo? ¿Qué pasara con el pacto y…?"

"¡Olvida el pacto!" Exclamé súbitamente. Había olvidado ese tema completamente y cuando Arthur lo mencionó me sentí enojado. Puse una mano sobre su hombro y tomé su barbilla con dos dedos obligándolo a mirarme. El inmediatamente se saco mis manos de encima, pero se quedo así, esperando lo que yo tuviera que decir.

"Estoy enamorado de ti. Me enamore de ti a los 10 años, pero en ese entonces era muy pequeño para entenderlo. Me enamore de ti a los 16 pero no lo comprendí porque pensé que siempre estarías a mi lado y Antonio se veía como una buena opción… y me he vuelto a enamorar completamente de ti ahora. Si va a funcionar o no, no lo sé yo ni tú tampoco lo sabes. Si peleáramos, preguntaste… claro que lo haremos. Si yo fuera a encontrar a alguien más, preguntaste… Bueno, ¿acaso he encontrado a alguien más en todo este tiempo?"

"¿No?" Pregunto Arthur, abrazando las rosas: el único obstáculo entre nosotros. Quería tanto inclinarme y besarlo. Quería que Arthur dejara de dudar.

"No" Le dije. Arthur finalmente dejo escapar un pequeño 'oh'. Volvimos a caminar juntos, esta vez en silencio. Repentinamente sentí sus dedos tocando los míos y entrelacé nuestras manos sin mirarlo.

"Sigo enojado contigo…" Dijo Arthur después de un momento, mientras seguíamos caminado. Su mano estaba cálida y quería mucho llevármela a los labios.

"Jeje…" Reí "Por supuesto que lo estas"

El resopló.

"Quince rosas no son suficientes para decir lo siento…" Añadió entonces.

"¿Cuántas necesitas?" Le sonreí de nuevo pero el solo volvió a resoplar y no respondió.

"Alfred seria una mejor opción que tu…" Dijo entonces.

"Anda con el entonces…" Le respondí, con la sonrisa aun en mis labios. Arthur no dejo ir mi mano.

"Hemos pasado por mucho para caer en cuenta…" Dijo Arthur entonces.

"Si, es verdad…" Le dije.

"¿Por qué cambiaste de idea?" Preguntó entonces Arthur, atreviéndose a mirarme. "Me refiero a que, tu eres tan estúpido y orgulloso, ¿Por qué demonios te decidiste a dar el primer paso?"

"Oh, eso es fácil…" Le dije. "Antonio y Romano durmieron juntos y mi idiota amigo español finalmente se dio cuenta de que es lo que se iba a perder si seguía pensando en el pacto. Yo finalmente me di cuenta de que estaba actuando egoístamente y que me iba a arrepentir toda mi vida si no hablaba contigo. Como sea, ¿Qué clase de hipócrita seria si escribiera acerca del amor y lo maravilloso que es, pero nunca me diera la oportunidad de vivirlo?"

"Sigues siendo un hipócrita…" Dijo Arthur. Yo le hice un puchero.

"Eso es malvado ~" Gimoteé. Arthur levanto sus cejas e hizo un mohín.

"Es verdad. Acéptalo."

Seguimos caminando.

"¿Eso significa que tu ganaste la apuesta?" Pregunto Arthur entonces. Levanté mis cejas y pensé por un momento a que se refería. El se sonrojó y lo recordé.

"¡Oh, sí! ¡Al final Antonio si se acostó con Romano!" Sonreí y no seguí caminando. El también se detuvo y frunció el ceño ante mi cara de felicidad. "¡Y tu perdiste! ¡Eso significa que tienes que darme algo a cambio!"

"¡Tu no mereces nada!" Exclamó Arthur. "Y de cualquier forma, nunca nos pusimos de acuerdo en que apostábamos"

"Mmmm…" Fingí pensarlo un rato. "¡Decidámoslo ahora! ¡Me gané… un beso!"

"¿Un beso?" Arthur abrió mucho los ojos. "¡Oh, no! ¡Ni en un infierno te voy a besar!" Gritó. "¡Preferiría darte dinero!"

"¡No eres para nada romántico!" Me quejé. "Bien entonces. ¡Me debes un almuerzo! ¡Tú ya sabes cuál es mi restaurant favorito!"

"¡No!" Dijo Arthur. "¡Tus elecciones de comida son muy caras!"

"Entonces bésame…"

"¡No! ¡No aquí donde todos pueden vernos! ¡Incluso si estuviéramos solos, yo nunca besaría esos labios de rana tuyos! Eres desagradable y sigo enojado contigo, ¿lo recuerdas? Y…"

No lo deje continuar. No pude seguir conteniéndome. Me incline por sobre las rosas y lo bese directamente en los labios. Arthur se mantuvo quieto por un momento.

Luego botó las rosas al suelo.

Y me devolvió el beso.

Porque… ¿saben qué? Desde el primer día que nos conocimos que queríamos hacerlo.


No pude actualizar antes por empezar a trabajar y problemas personales :S

Pero les aseguro que antes de Marzo esta acabado...

Y espero que sea lo antes posible :3 ya que quedan solo 2 cap !

Nos leemos ~

Yaya Romance !