Hola Mundo ! Aqui el penultimo capitulo de esta maravillosa historia que le pertence a HappyMood
Disfruten !
Este es el final de Gilbert.
Gilbert 5:
La lógica a veces es como una patada en el trasero. Por ejemplo:
Odio a los cobardes.
Los cobardes son totalmente NO-awesome.
Y yo he estado actuando como uno.
Por lo tanto, me odio a mí mismo y no soy awesome.
Fantástico.
AÑOS y AÑOS de autoestima directo al tarro de la basura.
Aquí hay otro ejemplo:
Si alguien no contesta su teléfono, o no puede hacerlo o simplemente no quiere.
Matthew no estaba respondiendo.
Matthew contesta todas las malditas veces, incluso cuando no puede, porque él es demasiado buena persona y nadie en realidad se va a dar cuenta de si está hablando por teléfono o no. Tan simple como eso.
Por lo tanto, Matthew no quería hablar conmigo.
Maldición.
PERO eso no iba a deprimirme. No podía ponerse peor que esto…Al parecer ya soy lo suficientemente NO-awesome. ¿Eso significaría que debería volver a escribir mi historia?
"¡Contesta! ¡Contesta!" Grité mientras caminaba (a la mierda, corría) y chocaba con las personas en mi apuro por llegar a… en realidad… ¿A dónde demonios estaba yendo?
Todo el mundo se me quedaba mirando como si me hubiera escapado recién de un Hospital Psiquiátrico. ¡Oh, si…! Había olvidado por completo la sangre en mi rostro y mis asombrosos ojos rojos. ¡Jaja! Probablemente estén pensando que soy un asesino o algo así… eso sería divertido… ¡NO! ¡Concéntrate! ¡No es tiempo para bromas!
"¡VERDAMMT! ¡Contesta!" Le grité a mi teléfono. Marqué su número una vez mas (dicen que la tercera es la vencida) y volví a esperar que contestara. No me voy a dar por vencido tan fácil. ¡No ahora que estoy tan cerca…! El sabe que puedo seguir intentándolo una semana entera si tengo que hacerlo.
"¿Qué pasa, Gilbert?"
Matthew finalmente contestó. Su voz sonaba cansada y podía imaginármelo acariciándose las sienes, tratando de calmarse.
"¿Dónde estás?" Exclamé inmediatamente, temiendo que Matthew cambiara de idea y decidiera colgarme. Hubo un largo momento de silencio, en el cual estaba seguro de que Matthew estaba pensando seriamente en sí debería colgarme o no. "Necesito hablar contigo. Ahora. ¡Por favor, dime donde estas!" Le grité. Trate de sonar lo más calmado posible, pero estaba desesperado. Todo en lo que podía pensar es que si me colgaba el teléfono esta vez, luego no habría manera de que me fuera a contestar nunca más.
"¿Es más importante que lo que te confesé hace un par de días?" Preguntó Matthew súbitamente. Yo sabía que estaba enojado, incluso aunque su voz sonara calmada y compuesta.
"¡Lo es! ¡De verdad que si!" Le exclamé, tratando de ganar tiempo. No sabía si esa era o no la respuesta correcta. De cualquier manera, lo único que salió de Matthew fue un silencioso suspiro.
"Por favor…" Volví a intentarlo mientras seguía caminando. Estaba dirigiéndome hacia la casa de Matthew, pero estaba listo para tener que tomar un taxi en cualquier momento. Matthew se mantuvo en silencio por un momento antes de que finalmente se decidiera. El me dijo donde se encontraba y después añadió:
"¿Qué es lo que pasa, Gilbert?" Esta vez su voz se escucho como si estuviera aun más cansado. Revise el nombre de la calle y sonreí al darme cuenta de que Matthew no estaba tan lejos después de todo.
"¡Quédate donde estas! ¡Voy a matarme a mí mismo si no te encuentro ahí! ¡Te lo juro!" Le dije y colgué, ignorando las preguntas que empezó a hacer Matthew repentinamente preocupado. El fin justifica los medios, dice el dicho, y yo comencé a correr abiertamente. Me tomó menos de un minuto encontrar la calle que estaba buscando.
La suerte estaba de mi parte, o eso parecía, porque súbitamente reconocí la cara de Matthew entre el montón de gente. El estaba mirando a su alrededor, evidentemente buscándome a mí, y mientras empujaba a la gente que se me atravesaba en el camino, decidí que era hora de mostrarme.
"¡MATTHEW!" Grité con todo el aliento que aun me que quedaba y Matthew se volvió abruptamente hacia mí, sobresaltado. Incluso algunos transeúntes llegaron a detenerse y voltearse a mirarnos pero no me podía importar menos. Matthew les lanzó a esas personas una mirada de preocupación y rápidamente caminó hacia donde yo me encontraba, todo el tiempo sonriendo nerviosamente a las personas que pasaban por la calle a nuestro alrededor.
"Gilbert, ¿Cual es el significado de...?"
De repente levantó la mirada y se quedo mirándome directamente a la cara. Cualquier cosa que fuera lo que iba a decir murió en su garganta. Pestañeó y luego empezó a gritar:
"¡Oh, Dios! ¡Gilbert! ¡Qué demonios te ha pasado!" Gritó y empezó a buscar frenéticamente algo en su bolsillo. "¿Te metiste en una pelea? ¡Qué está pasando!" Añadió, sacando un pañuelo y comenzando a limpiar mi cara. Oh, si... La sangre en mi nariz... Demonios, Antonio es bastante fuerte cuando quiere serlo. Retiré gentilmente sus manos y volvió a mirarme, esta vez confundido.
"¿Qué?" Su voz sonaba en shock. No pude soportarlo más y súbitamente cansado, caí sobre mis rodillas, lo abracé y escondí mi rostro en su vientre. Matthew se quedo inmóvil entre mis brazos y estaba seguro de que debía de estar pasando por unos diez tonos de rojo distintos. Lo abracé incluso más cerca de mí, sintiendo su cálido cuerpo contra el mío y preguntándome como pude haber pensado que podría vivir sin esa esencia en mi piel.
"¡La gente nos está mirando!" Dijo Matthew mientras ponía sus manos sobre mis hombros, tratando de empujarme.
"...no me importa..." Mascullé.
"Es extraño, Gilbert" dijo entonces Matthew, su voz esta vez fue suave. Yo no me moví. Podía sentir como respiraba, era una sensación asombrosa.
Una vez más trato de alejarme de él. Después de todo, estábamos en un lugar público, y yo al fin me di cuenta de que de verdad podía verse raro para las demás personas, pero no me podía importar menos.
"De seguro se están preguntando porque estas abrazando al aire…" Comentó Matthew. Yo deje escapar unas risas al respecto.
"Dios, te amo..." Balbuceé entonces. Sentí sus dedos recorrer mi cabello y su cuerpo repentinamente se relajó al momento en que las palabras salieron de mi boca.
"¿Te golpeaste en la cabeza?" Respondió Matthew.
Volví a reírme.
"No." Le dije.
"Vamos..." Dijo Matthew entonces, "Todos están mirándonos"
"Déjalos..." Reí disimuladamente.
"Gilbert..." Volvió a intentar Matthew. Yo lo ignoré.
"¿Quieres saber porque te estoy abrazando así y me importa un comino lo que la gente esté diciendo en este momento?"
"Porque... ¿Tú eres tú...?" Trato de adivinar Matthew. Buena respuesta, pero no era la respuesta correcta.
"Porque te amo y no quiero dejarte ir. Nunca más."
Los dedos de Matthew aun seguían en mi cabello pero dejo de hablar cuando le confesé eso. Yo finalmente suspiré, lo deje ir y me atreví a mirar la cara de Matthew. El estaba mirando hacia un punto más allá de mí y alejo sus manos. Seguí de rodillas.
"Soy un idiota. ¡En primer lugar nunca debí haberte dicho esas cosas! ¡No quise decir nada de lo que te dije! ¡Te lo explicaré todo! ¡Te voy a contar porque te dije las cosas que te dije y luego podrás decidir si aun quieres quedarte conmigo o no! Me asuste cuando me dijiste que me amabas, pero no por las razones que tú crees. He estado enamorado de ti por un tiempo. Nunca quise que fuéramos solo amigos, nunca pensé solamente en tu cuerpo, hay mil razones por las cuales quiero quedarme contigo… veras… yo me volví loco porque…"
Súbitamente Matthew puso su mano en mi boca, provocando que al final me callara.
"Hablas demasiado..." Dijo Matthew. "Por favor, solo levántate"
"¡Pero es que tengo que darte una explicación!" Exclamé entonces, haciendo lo que el había dicho y finalmente mirándolo directamente a los ojos. La cara de Matthew era indescifrable y sentí que podía darse media vuelta y dejarme ahí solo en cualquier momento. Tenía que decírselo todo.
"Veras, con mis amigos..."
Una vez más me interrumpió.
"No me interesa" dijo Matthew. "No me interesa porque es que te volviste loco. Yo solo... No..."
Mi corazón se rompió. Matthew estaba actuando serio e incluso había cruzado los brazos al rededor de su pecho: una clara señal de rechazo.
"¡Pero...!"
"¡Enserio, Gilbert!" Gritó Matthew de repente. Me tomo por sorpresa y parpadee varias veces, dolido y confundido al mismo tiempo. Repentinamente Matthew suspiró y con el pañuelo que aun seguía sosteniendo en su mano, limpio los últimos vestigios de sangre de mi cara. "¿Tú crees que necesitamos ir a un doctor?"
"Es..." Lo miré y parpadeé. Matthew me toco la cara, luego la nariz. Tragué saliva. "No está rota"
"¿Estás seguro?" Matthew frunció las cenas. "Pareciera que si lo está..." Dijo y siguió tocando mi rostro con el pañuelo en la mano. Súbitamente le tome las manos y lo obligué a mirarme. Abrí la boca para decir algo, pero por primera vez en mi vida, no tenía nada que decir.
"En serio, Gilbert..." Suspiró Matthew entonces, "¿Tan terco eres?"
"¿Qué?" No me quedaban palabras. Matthew volvió a suspirar y comenzó a hablar lentamente, de la misma forma en la que le hablaría a un retrasado.
"No me importan tus malditas razones. ¿No recuerdas lo que te dije ese día? ¿O eres tan egocéntrico que solo puedes escucharte a ti mismo?"
Volví a parpadear, confundido, y mientras tanto Matthew casi sonrió:
"Te dije que no tenias que darme explicaciones, que yo lo iba a entender...siempre y cuando me dijeras que es lo que de verdad sientas por mí. Tú dijiste que me ama ad y que no querías que fuéramos solo amigos. Eso es suficiente para mí."
Quise lloriquear de frustración y me pasé una mano por el cabello.
"¡Pero tú no confías en mi!" Exclamé. "¿Como se supone que vayas a confiar en mi si no te doy explicaciones?"
Matthew suspiró, levanto una mano e hizo que un taxi se detuviera sin muchos miramientos. Yo lo seguí al interior del auto y lo miré, sentado a mi lado.
"Me llamaste esta mañana, me preguntaste donde estaba, corriste hacia mí con sangre manchándote toda la cara, caíste de rodillas en medio de la calle..." Dijo Matthew, levantado un dedo después de cada afirmación. "Me suplicaste que te escuchara y estas casi al borde del llanto..." Añadió después con una sonrisa.
"¡No estoy..." Comencé a decir de inmediato. Matthew negó con la cabeza y continuo hablando:
"O te volviste loco, lo que es probable considerando tu condición mental, o de verdad quieres que esto funcione" dijo Matthew. "No soy estúpido, Gilbert. Ahora solo quédate callado."
No se por cuánto tiempo me quede mirándolo. El mundo se había vuelto loco, eso era todo de lo que estaba seguro. Matthew siguió mirando a través de la ventana, hacia la acera.
Súbitamente el taxi se detuvo, Matthew le pagó al conductor y salió del auto. Yo miré a mi alrededor y finalmente me di cuenta de que estábamos parados frente al edificio de Matthew. El tomo mi mano y yo lo seguí dentro.
El mundo se había vuelto loco, me repetí a mí mismo.
"Así que..." Decidí romper el silencio. Matthew me miró y abrió la puerta de su departamento. "Así que... ¿Quieres salir conmigo?" Dije finalmente. Matthew rió un poco y dijo:
"¿Y que es exactamente lo que hemos estado haciendo todo este tiempo?"
Eso fue todo. Lo perdí. Ya no podía seguir controlándome.
El mundo se había vuelto loco.
Pero si el mundo se había vuelto así, ¿quién era yo para quejarme?
Lo agarre del brazo y le besé directamente en los labios. El no me empujo e incluso me beso de vuelta con la misma intensidad, me beso de una manera que nunca hubiera esperado del tímido Matthew.
Lo que paso después es algo que yo sé y ustedes tendrán que averiguar. No sean curiosos.
Como sea, cuando regrese a casa ese día, una idea se prendió en mi cabeza. Mi corazón empezó a palpitar realmente rápido, como si me estuviera diciendo que todavía tenía que hacer algo de verdad importante.
Inmediatamente empecé a buscar en todos mis diari-, quiero decir, en todos mis apuntes, hasta que encontré lo que quería. Deje escapar un aullido victorioso y corrí a buscar mi teléfono. No era tiempo para ponerse a dudar, me dije a mismo, e inmediatamente marqué al número de teléfono que tenía a mano.
El teléfono sonó. Tragué saliva (solo una vez) y esperé.
"¿Hola? ¡Habla Elizabeta!"
Después de todos estos años, su voz sonaba tan entusiasta e infantil como siempre. Sentí una punzada de melancolía y por un momento me pregunte s ella me hablaría después de decirle quien era.
"Eee…" Mentalmente me cacheteé a mí mismo, "¡Hola, Elizabeta!" Volví a intentar, esta vez contestando con una sonrisa en mi rostro. "¡Soy el awesome Gilbert!"
"¿Gilbert?" Hubo un momento de silencio. "¡Gilbert!" otro momento de silencio por la sorpresa y luego la escuché decirle a alguien más: "¡Oh dios, es Gilbert!" Luego de eso comenzó inmediatamente a bombardearme con preguntas: "¿¡Porque nunca llamaste idiota!? ¿No sabes lo triste que me puse cuando me dijiste que no podrías venir a mi boda? Pensé que me odiabas y… y… ¿¡Qué demonios pasa contigo!? ¡NECESITO saberlo todo!"
Quise reír. Mi corazón no dolió tanto cuando escuche su voz. Por el contrario, me pregunte porque no la había llamado todos estos años.
"Creo que tengo que disculparme por eso…" Le dije.
"¡Tienes que hacerlo!" Chilló Elizabeta desde el otro lado, "¡Estoy tan enojada contigo! ¡Pero… no te preocupes¡ ¡Tengo un montón de fotos que mostrarte!"
"¡Estoy seguro de que la boda estuvo totalmente aburrida sin mi alrededor!" Le dije alegremente.
"En efecto…" Coincidió Elizabeta, "¡No había nadie allí que pudiera vomitar asombrosamente sobre mi vestido de novia nuevo! ¡Fue una lástima!"
"¡Eres malvada!"
"¡Y tu eres un idiota! ¿Qué ha sido de tu vida?"
"Oh, han pasado un montón de cosas…" Sonreí. "¡Deberíamos juntarnos algún día! Tienes que conocer a mi novio…" Le dije. Se produjo un largo momento de silencio que luego, súbitamente, se transformo en un grito de alegría.
"¡Oh dios! ¡Tienes un novio!" Empezó a decir Elizabeta. "¿Como es el? ¿Cuántos años tiene? ¿Hace cuanto que están saliendo?"
"No puedo decir ese tipo de cosas por teléfono…" Gimoteé.
"¡Bueno, tienes razón!" Aceptó Elizabeta, "¡Tienes que venir aquí y contármelo todo! ¿Te sabes mi dirección nueva, no?"
Nos quedamos hablando durante horas e incluso después de que ya habíamos colgado, sabíamos que en realidad no nos habíamos contado nada aun. Ella me confesó que estaba esperando una niña con Roderich y que su hermanito de dos años no podía esperar más para que naciera su hermanita.
Los fui a visitar dos días después de hacer la llamada. Demonios, el es lindo y se parece mucho a su mamá, ¡Es asombroso! Elizabeta estaba justo como la recordaba. Apenas me vio, me dio una bofetada bien fuerte en la cara y luego me abrazo por horas y horas.
Lleve a Matthew conmigo y el también tuvo su ración de abrazos y preguntas sin parar. Elizabeta se las arreglo para hacer que se sonrojara en cosa de segundos y realmente no creo que Matthew se haya llevado una buena impresión de ella. Pero bueno, yo tampoco la tuve al principio.
Extrañamente, Roderich estaba feliz de verme también pero se mantuvo más la compostura. Tengo que decirlo, yo también lo extrañaba un poco. Extrañaba todo ese odio.
Pero lo que me dejo mas sorprendido, algo que jamás espere escuchar, fue la siguiente pregunta:
"¿Te gustaría ser el padrino de nuestra hija?"
Me tomo mucho tiempo responder y solo después de que Matthew me pateara un poco para que despabilara, respondí:
"¡Pero por supuesto! ¡Voy a ser un padrino asombroso! ¡No se preocupen, yo la voy a criar bien!"
"Espero que no…" Dijo Roderich.
"¡Oh, cállate!" Exclamé. "¡Si tiene suerte, ella no va a sacar nada de ti! ¡Yo le voy a enseñar un montón de cosas! ¡Ella va a ser EXACTAMENTE COMO YO!"
"¡No te atrevas, Gilbert!"
Oh, bueno. Casi como yo.
"Eeh… Yo no creo que eso sea tan malo…" Murmuró Matthew entonces. Todos se volvieron a mirarlo. "¿O no?"
Sonreí. ¡Al menos en este mundo hay UNA persona que si me comprende! Y para demostrarle lo mucho que estaba de acuerdo con él, lo besé ahí mismo, para el deleite de Elizabeta.
Con este gran capítulo mi vida ya estaba finalmente terminada.
Con Matthew a mi lado, todo finalmente estaba cayendo en sitio.
La siguiente actualización es el capitulo final... el de Antonio ! Chan-Chan !
Les dije que lo terminaría antes de Marzo... así que esperenlo esta semana :3 Que el Domingo estará si o si !
Gracias por su apoyo ~
Yaya Romance !
