¿Qué pasó?, antes era chévere. Recibía más reviews. :C
Equis pues, eso fue un momento random. ¡Bien! Pues como estaba aburrida me puse a transcribir el tercer color, que no es gran sorpresa, es nuestro querido tsundere. Otra cosa también, tengo más colores escritos, pero a partir de ahora la publicación será al azar. Haré papelitos para decidir el orden. :DD
Reviews!
Colors of my Life
Color #3: Gris
Un cielo totalmente gris había amanecido cubriendo la resplandeciente ciudad de Magnolia.
Aún faltaban meses para que comenzara el temporal de lluvias, por lo que todo mundo había quedado sorprendido al ver el oscuro panorama por sus ventanas al despertar. Sólo había dos opciones, o el clima estaba cambiando por sí solo o había sido cambiado con magia. Y sólo había una sola persona en Magnolia que podía atraer nubes grises.
Gray conocía a ésa persona, por eso había entrado con apuro al gremio, echando un rápido vistazo. No veía a Juvia ahí dentro pero sí veía las nubes oscuras afuera. En un momento Erza se acercó hasta quedar a su lado, adivinándole perfectamente sus pensamientos.
—¿Será por ella? —le preguntó. Gray se lo pensó seriamente.
—Puede ser.
Mirajane que pasaba cerca de ellos, con varios tarros de cerveza, les sonrió despreocupadamente.
—Juvia está arriba en la terraza —les dijo.
Titania volteó a ver a su compañero, haciéndole señas con la mirada, para luego darse la vuelta y caminar hacia donde Natsu la retaba a pelear. El Fullbuster de inmediato se encaminó a la escalera. Efectivamente, Juvia estaba allí, sentada en el piso con sus piernas dobladas mirando atentamente el cielo gris.
—Juvia —la llamó con algo de duda. Ella pegó un brinquito en su lugar, volteando a verlo con marcada sorpresa.
—Ah, Gray-sama —le sonrió animosa, con corazones flotando a su alrededor.
Gray se sintió aliviado por un momento.
—¿Estás bien?
—¿Juvia debería estar mal por algo? —respondió la maga confundida.
—No, por nada —negó tranquilizándose. La peliceleste solamente ladeó la cabeza—. Como sea, ¿qué haces aquí? Pronto lloverá.
—Juvia lo sabe, pero es que Juvia no puede dejar de mirar el cielo.
—¿Por qué? —preguntó interesado. La Lockser sonrió cálidamente, con un tinte rosa pintado en sus mejillas.
—Juvia quiere aprender a amar los cielos grises —respondió volteando la mirada—, porque "gris" es el nombre de Gray-sama, y Juvia quiere amar todo lo que le recuerde a él. Aún si es el mismo cielo que le causó tanta tristeza a Juvia —terminó de decir sonriéndole. Gray la observó fijamente, sintiendo cómo su propio rostro comenzaba a calentarse.
Unas pequeñas gotitas cayeron sobre ambos, haciéndolos prestar atención otra vez a las nubes. Juvia de inmediato se quedó absorta, ella no tenía ningún problema en mojarse, por lo que no parecía estar dispuesta a moverse ni un centímetro. El mago alquimista por su parte suspiró en silencio, no molesto ni mucho menos, al contrario, se sentía… feliz. Lentamente avanzó un par de pasos hacia ella, sentándose a su lado en el piso.
Luego de unos minutos la llovizna cesó provocando que las nubes grises comenzaran a disiparse. De entre ellas, algunos cálidos rayos de Sol comenzaron a filtrarse alumbrando la ciudad.
—El cielo gris un momento antes de volverse azul —sonrió entusiasmada la maga.
—Sí.
Probablemente no había un color específico para definir a Gray Fullbuster, pero "gris" era su nombre, y por una u otra razón siempre se lo recordaría.
