¿¡Qué rayos...!?

No, pos' fueron muchas cosas extrañas: Primero, esto no es un drabble, me faltaron nueve palabritas para que fuera un one-shot. Segundo, aunque sí había planeado escribir partes graciosas al final escribí cosas sin sentido. Tercero, llevo días viviendo como vampiro... más o menos, duermo de día y revivo, en realidad en la tarde, pero no duermo durante toda la noche. Cuarto, no le estoy atinando del todo bien a las teclas y estoy viendo pañoso con un ojo. xD

Equis de. Ésas son todas mis quejas por el momento. El resto lo deciden ustedes... *miedo*

Nota tardía: La inspiración para esto salió de una de las portadas a color del manga, donde confundí a Juvia con Yukino. Sí... posiblemente tuve un momento daltónico. Como sea, si la quieren ver pasen a mi Tumblr.

Espero al menos les haga pasar un buen rato. Reviews!


Colors of my Life

Color #9: Plata claro

::Alternative Universe::

Luego de que Juvia cerrara la llave de la regadera y se adentrara en su habitación para vestirse, un sonoro grito retumbó por todas las paredes del complejo de departamentos en el que vivía.

Una milésima de segundo después, Gajeel, su sobreprotector roommate-mejor-amigo-casi-hermano, abrió la puerta de una patada mientras blandía violentamente un bate de fierro; encontrándose sólo a Juvia envuelta en una toalla pero con una expresión de autentico terror.

Inmediatamente entrecerró los ojos inspeccionándola. Bueno, vale, debía reconocer que algunas veces él también pensaba que la peliceleste tenía un par de muchos cables sueltos en la cabeza y también que en algún futuro tendría que llevarla a que le dieran pastillas con caritas felices. Eso pensaba cuando finalmente cayó en el porqué su amiga había pegado tan tremendo grito.

—¿¡Q-Qué rayos te pasó!? —preguntó apuntándola con el dedo.

—¡J-Ju-Juvia no sabe! —lloriqueó ella abanicándose con las manos—, ¡cu-cuando Juvia se metió a bañar seguía siendo la chica azul!

El moreno enarcó una ceja antes de adentrarse al cuarto de baño que Juvia señalaba, unos cuantos segundos después volvió a salir regresando a la habitación con un rostro… de póker. Sí, el tan temido rostro de póker que no indicaba nada bueno.

—El agua tiene cloro —dijo él.

Y entonces el llanto de Juvia Lockser se acrecentó hasta casi poder inundar el departamento.

O-o-O

Todos en la Academia Fairy miraban fijamente la rara e inesperada combinación que caminaba por el patio de la entrada. Gajeel Redfox y Yukino Aguria, ¿a quién demonios se le había ocurrido eso?, se preguntaban. Sting y Rogue, los dragones gemelos de Sabertooth, también los miraron con extrañeza por lo que rápido decidieron acercárseles.

—¡Yukino! —canturreó el rubio echándole un brazo encima. La chica de inmediato pegó un brinquito haciendo que Sting volteara a verla—. No, no eres ella —volvió a hablar confundido.

—¿Juvia? —preguntó Rogue haciendo un gesto de confusión también—, ¿qué te pasó?

—¡E-El agua tenía cloro! —chilló a modo de respuesta echándose a correr.

Los dos de Saber se miraron entre sí preguntándose con la mirada lo que había pasado, hasta que la mano rápida de Gajeel los zapeó dejándolos noqueados.

O-o-O

—Ah, Yukino, qué bueno que te veo —sonó de la voz de la amable Mirajane—, ¿puedes ayudarme con estos papeles? —preguntó sonriendo tiernamente. A un lado de ella, Lisanna, quien también ayudaba a su hermana, frunció el ceño infantilmente mientras inflaba los cachetes.

—Juvia no es Yukino-san —respondió Juvia dándose la vuelta con un puchero en el rostro.

Las dos Strauss se voltearon a ver con sorpresa, ¿desde cuándo Juvia tenía un gris parecido al plateado claro de Yukino en el cabello?

O-o-O

Bueno…

Muy, muy, exageradamente muy en el interior Juvia estaba, por primera y única vez en su vida, feliz de no haberse encontrado con Gray-sama en todo lo que llevaba del día. Afortunadamente él y Natsu se habían saltado las clases para ir a vaguear a algún lugar.

En otras circunstancias hubiera llorado, repelado, amenazado a alguien para verlo, pero en ése momento primero quería solucionar lo de su cabello. Su cabecita un poco desquiciada se había imaginado que si Gray la veía con su cabello gris claro quizá de repente podría enamorarse de Yukino. Y Juvia no quería tener otra rival de amor, para nada.

—¡Yukino! —la llamó Lucy alzando un brazo a modo de saludo—, no me di cuenta que traías extensiones en el cabello, ¿son nuevas? —le comentó con voz animada.

La cabeza de Juvia comenzó a girarse al mero estilo de "El Exorcista", mirando a Lucy asesinamente mientras hacía rechinar sus dientes amenazadoramente. Inmediatamente la rubia pegó un grito completamente agudo resquebrajando parte de los vidrios, para después, echarse a correr despavorida.

—¡A ti sí no te lo perdono rival de amor! —gritó Juvia corriendo detrás de la rubia.

—¡Perdón, perdón, perdón!

O-o-O

Y básicamente el día para Juvia había pasado entre múltiples "Yukino", "Yuki", "Aguria-san" provenientes de todos con los que se había topado. A excepción de Asuka que la había llamado "abuelita" aunque inocentemente y de la Directora Mavis que se había sorprendido por su "rápido envejecimiento a causa de las decepciones amorosas". ¡Que no estaba vieja, joder! ¡El agua tenía cloro, maldición!, casi quería gritarles pero se contenía.

Pero para su media fortuna las clases por fin se habían terminado, y veía las puertas de la Academia como si fueran la entrada, aunque en su caso más bien salida, al Paraíso. Lo único que le restaba era correr como caballo de carreras a su departamento, sin esperar a Gajeel, y… revolcarse en el piso porque no se le ocurría nada para su problema de color.

Luego de cruzar las puertas y mientras se preparaba para irse, una figura esbelta de cabellos cortos plateados captó su atención. Yukino por fin hacía acto de aparición.

—Juvia-sama —le sonrió tímidamente.

—Yukino-san, eres tú —suspiró casada la ojiazul.

—¿Qué le pasó a su cabello? —preguntó curiosa la peliplata.

—El agua… tenía cloro —respondió arrugando la nariz en un gesto.

—Es un poco raro… —dijo Yukino en voz bajita—. Apartando eso, Mirajane-sama me dijo que todo mundo ha estado confundiendo a Juvia-sama conmigo, ¿es verdad?

—Sí…

—Pienso que sería problemático que eso siguiera pasando —comentó.

—Juvia también…

—Juvia-sama, espero no tome esto como un atrevimiento de mi parte, pero por favor use esto —pidió Yukino sacando de su bolso una cajita de tinte—, lo compré especialmente para ayudar a Juvia-sama con su problema.

Juvia miró atentamente la cajita en las manos de la Aguria, no era su precioso color celeste, era un poco más claro, pero en ése momento cualquier azul sería bueno. Inmediatamente los ojos azules de Juvia se agradaron poniéndosele todos brillantes como de cachorrito.

—¡Gracias, Yukino-san! —le sonrió animosa.

Y es que Juvia con el cabello decolorado se parecía a Yukino con el cabello largo.