¡Mis vacaciones se terminan, gente! :C

Daah, ni modo. No he dormido en toda la noche, así que seré breve. Originalmente no iba a subir éste color todavía, pero alguien cruzó los dedos y su review me convenció para subirlo. ¡Usagi, espero que te guste! :DD A mí en lo personal desde la producción de ideas me encantó, y ahorita que lo terminé de escribir me gustó más.

Ahhh... *sueño* Reviews!

Nota tardía again: ¡Agradezco todos sus comentarios! Antes me faltó decir eso. xD


Colors of my Life

Color #10: Rosa

Juvia Lockser se encontraba llorando sobre una acera de las calles de Magnolia, bajo el aguacero que parecía querer inundar la ciudad entera. Ése día, nuevamente había sido rechazada por Gray, con unas palabras duras de paso, que la habían hecho escapar para estar sola.

Y ahí se encontraba: en la soledad de las calles vacías.

Faltando unos minutos para que se cumpliera una hora, una silueta se acercó corriendo hasta donde estaba ella, cubriéndola con un viejo paraguas de color rojo. Juvia lo miró con una mezcla de emociones, entre triste, confusa y sorprendida.

Esperaba encontrarse con el rostro de Gajeel o el de Erza, el de Lucy quizá también, pero sorpresivamente aquella persona no era ninguno de los tres. La peliceleste arrugó un poco la nariz derramando más lágrimas, porque Juvia jamás se habría imaginado que él la encontraría antes que todos.

—Natsu-san…

Natsu tomó una bocanada de aire, estaba un poco agitado, seguramente por haber corrido por toda la ciudad, porque a pesar de su buen olfato Juvia poseía un olor extraño que mezclado con la lluvia torrencial era difícil de encontrar. Seguro Gajeel tenía el mismo problema.

—Es un tonto —se limitó a decir el pelirosa.

—El cual... Juvia ama —respondió ella sollozando nuevamente.

El Dragneel se vio tentado a golpearse la frente con fuerza, definitivamente debía catalogarse como malo consolando a las mujeres con palabras, él era más de actuar acorde a la situación. Un suave gruñido salió de su garganta momentos antes de envolver a la maga con sus brazos. Juvia un poco alarmada al principio se dejó tranquilamente después, aferrándose al abrazo que Natsu le ofrecía.

—En el gremio están preocupados por ti —dijo suavemente él—, y Gajeel amenazó a todo mundo —añadió. La peliceleste sólo lo abrazó un poco más fuerte.

—Si Juvia va ahora todo mundo le hará preguntas… Gajeel-kun la regañara —replicó ella meneando la cabeza—. Juvia quiere quedarse aquí.

—No puedes —negó preocupado el Dragon Slayer separándose un poco—. ¿Y si te acompaño a Fairy Hills?

—Puede que allí estén Erza-san y las demás.

—¿Entonces qué tal a casa de Lucy?

—No —volvió a negarse ella—. Aquí.

—Rayos… —carraspeó el de cabellos rosas poniéndose pensativo—, entonces te voy a llevar a mi casa, he dicho —declaró sujetándola para cargarla.

Aunque Juvia intentó oponerse al final Natsu la cargó ignorando sus replicas.

O-o-O

Una vez que ambos estuvieron en la desorganizada casa, Happy le ofreció a Juvia de su pescado y ropa limpia de Natsu para que se cambiara. Juvia negó un par de veces, resignándose después de tanta insistencia de parte del felino. Luego se sentó en un pequeño espacio.

—Happy —habló Natsu parado cerca de la puerta—, voy a salir. Juvia tú quédate aquí —añadió mirando a la mencionada.
—Aye, sir.

La maga elemental esperó pacientemente a que Natsu se fuera, para así ella también poder irse, pero Happy se lo impidió cortándole el paso.

—Natsu seguro fue por algo importante —le dijo tranquilo el Exceed—, espéralo aquí, ¿sí?

O-o-O

Cerca de dos horas después un ajetreo afuera de la casa alarmó tanto a Happy como a Juvia. La puerta inmediatamente se abrió con algo de brusquedad, dando paso a Gray y Natsu que parecían discutir seriamente.

—¿Gray-sama? —lo llamó Juvia aún más sorprendida.

—¿Juvia…?

Gray la observó con detenimiento, vestida con las ropas más decentes que podían encontrarse en la casa de Natsu, que por cierto no eran para nada de su estilo y la hacían lucir un poco graciosa. Así como tierna también.

—¿Natsu-san? —volvió a hablar Juvia mirando con duda al mago de fuego.

—¡Anda hielito! —ordenó el pelirosa pateando en la espalda al pelinegro—, dilo.

El mago de hielo volteó el rostro para mirar a Natsu con malos ojos, y luego volver la mirada hacia una confundida Juvia. Ella por su parte simplemente lo miraba expectante.

—Lo siento, Juvia —dijo finalmente Gray—, no quería hacerte llorar.

—Gray-sama… —le sonrió cálidamente Juvia—, está bien. Ya no importa.

—¡Bien! —canturreó alegre Natsu interrumpiéndolos—, ahora puedes llevar a Juvia a Fairy Hills. Allí te esperan los regaños de Erza y mañana en el gremio los de Gajeel –añadió aún más feliz.

—N-No es necesario, Natsu-san —replicó la peliceleste preocupada—, Juvia puede irse sola.

—No —negó Gray serio—, vamos, te llevo —respondió tendiéndole la mano.

Juvia miró su mano fijamente, con algo de duda incluso, hasta que Gray decidió por mejor tomarle de la suya. Natsu y Happy en su lugar sonrieron satisfechos. Antes de llegar a la puerta Juvia se soltó lentamente de la mano de su Gray-sama, regresando sobre sus pasos para abrazar rápido aunque con fuerza al pelirosa.

Tanto él como Gray se quedaron atónitos, y también sonrojados. Juvia en cambio no lo vio mal, si Gajeel era como su hermano mayor, entonces Natsu poco a poco se convertiría en su mejor amigo. Y quizá en algún momento tendría todo el orgullo de decir que tenía dos hermanos.