Adivinen quién ha vuelto~. :D

En mi defensa diré que he estado ocupada con ciertas cosas de la escuela, pero que de ahora en adelante me esforzaré por no tenerlos tan abandonados. En cuanto al tema de los colores pronto deberé escribir más porque los que ya tenía escritos se me están acabando. Pero mientras tanto les dejo algo de crack. ;D

Hmm. En realidad no quedé muy conforme con el resultado, pero es mejor publicarlo para que ustedes me crucifiquen a dejarlos con el pendiente. Yo pienso, pues.

Como siempre agradezco a todos por sus reviews, ustedes son tan sensuales. :*


Colors of my Life

Color #13: Rojo

De vez en cuando Juvia Lockser solía visitar el gremio de Sabertooth.

No siempre, sólo algunas veces, cuando sus misiones resultaban ser cercanas a él.

Y es que después del ataque de los dragones y del baile realizado en el Palacio Mercurius, Juvia había entablado buena amistad con Rogue por conducto de Gajeel que los había presentado. Luego por consiguiente con Sting, con Yukino, y así hasta que había terminado por conocer al grupo de los "más fuertes".

Y entonces, como ése día su misión había resultado cercana, había decidido pasar a saludarlos antes de volver a Fairy Tail.

Desafortunadamente ninguno estaba, pero Dobengal había hecho pasar para que se acomodara en una de las mesas mientras llegaban. La misión a la que el equipo había ido resultaba ser una ridículamente fácil para tres tipos brutos, un Rufus y la tímida Yukino; por lo que no debían tardar en regresar al gremio.

Instintivamente la peliceleste se remolineó en su asiento un par de veces, algo apenada por todas las miradas que estaba acarreando.

—¡Hola Juvia-kun! —la saludaron de repente.

La maga elemental pegó un brinquito en su asiento, para después mirar por sobre su hombro a dos pequeños gatos que le sonreían animosos. Inmediatamente ladeó la cabeza al tiempo que torcía un poco los labios.

—¿Lector? —inquirió confusa—, ¿por qué no fuiste de misión con Sting-san? —preguntó. Inmediatamente Lector esbozó una sonrisa de misterio.

—Fufufu. Tú verás, mi querida Juvia-kun —comenzó a hablar el gato mientras inflaba el pecho todo lo que podía—, la verdad es que… ¡yo soy el verdadero Maestro de Sabertooth! —exclamo riendo sonoramente.

De un momento a otro el no tan bullicioso gremio quedó en completo silencio, mientras todas las miradas se posaban al mismo tiempo en la mesa en la que Juvia y los Exceeds se encontraban. La maga elemental sólo atinó a poner los ojos en blanco.

—Fro piensa lo mismo —habló alegremente el otro Exceed.

Un par de minutos después Lector comenzó a reír apenado, con una de sus patitas rascándose detrás de la cabeza. Inmediatamente todos los demás continuaron con sus actividades, quitándoles la mirada de encima.

—Es broma. La verdad es que le estoy guardando el puesto a Sting-kun —confesó entre risas—, el muchacho se aburre tanto encerrado aquí como Maestro que me da pena —añadió suspirando.

—Debe ser duro para él —acotó Juvia sonriéndole comprensiva.

—Es así… —asintió—, pero lo único que le divierte es cuando anuncias que vienes.

—Ah, ¿sí? —pestañeó sorprendida—, ¿p-por qué? —preguntó con algo de duda en su voz—. "¡¿Pandemónium otra vez?! ¡No, Juvia sólo puede amar a Gray-sama! ¡Juvia lo siente Sting-san, pero no eres correspondido por Juvia!".

—Para empezar nuestro escandaloso Maestro arma una fiesta porque Juvia-kun le contará cosas sobre Natsu-kun —comenzó a narrar Lector haciendo que la maga le prestara atención—. A veces pienso que Sting-kun está enamorado de él o algo así —añadió bajito.

Casi de inmediato la peliceleste comenzó a reír divertida, relajando su postura, y aliviando sus alucinaciones internas.

—Orga-kun se pone a cantar todo el día, con su talento… ya sabes —continuó el gato de pelo rojo—, Rufus-kun se la pasa el día entero escribiéndote poemas de amor que nunca te da, en realidad es bastante tímido con las mujeres —rió Lector divertido. Juvia sólo se sonrojó—. Nuestra Yukino-kun sólo se sonroja mientras murmura cosas como que tiene una amiga, por ésa ternura muchos chicos andan detrás de ella. Y al final nuestra mamá-ama de casa Rogue-kun limpia el desastre para darte una buena impresión —finalizó.

La Lockser escuchó todo atentamente, aunque de principio no sabiendo si debía asustarse, halagarse o reírse. Luego, un segundo después, enmudeció mientras el Exceed hacía circo, maroma y teatro en frente de ella para llamar su atención.

—Lector… —carraspearon roncamente.

El mencionado inmediatamente sudó frío. Oh, no. Sentía varias auras asesinas detrás de él, excluyendo la de Yukino, por supuesto. Ella por más que quisiera no podía expirar un aura así.

—Fro piensa lo mismo —canturreó Frosch alzando su patita.

Después una persecución al estilo Fairy Tail comenzó dentro de Sabertooth.