¡Fanseses, sobreviví al final del semestre! :'33
Aunque justo ahora me siento molida. Pero antes de irme a descansar merecidamente como los campeones, decidí actualizar.
Me encantaría contarles muchísimas cosas que han pasado, sin embargo el cansancio y la visión se están combinando, y eso nunca es bueno.
¡Los mega-adoro! ¡Ya superamos los 80 reviews!, es la primera vez que me pasa esto. Ustedes son fabulosos. :'33 *insertar corazón*
Colors of my Life
Color #16: Azul
Juvia Lockser se colocó lentamente en cuclillas sobre la fina arena de la playa.
Luego de que Fairy Tail se coronara con el trofeo del Daimatou Enbu, el gremio entero había acordado ir de vacaciones a las playas del Akane Resort antes de regresar a las misiones. Eran su premio por un arduo sobresfuerzo doble.
Y ése era el primer día.
Justo antes de que todos se desperdigaran por el lugar, el Maestro Makarov ordenó que posaran para un retrato que Reedus haría para recordar el momento. Luego de eso podrían hacer lo que quisiesen que no implicara daños a la economía de ningún lugar.
Inmediatamente Juvia se había colocado a un lado de Gray, esperanzada en que notara su bikini nuevo, el morado con holanes blancos; sin embargo, el alquimista parecía más interesado en crear una corona de hielo sobre la pequeña cabeza de Wendy que en prestarle atención a la peliceleste que inflaba graciosamente los mofletes.
—Gray-sama —le habló con vocecita chillona mientras apuntaba a su propia cabeza. El pelinegro únicamente volteó a verla con los ojos entrecerrados.
—No.
Después de eso Reedus había terminado el afamado retrato, por lo que todos se habían separado, quedándose la Lockser de pie en el mismo lugar con un aura deprimente.
Y entonces regresamos al principio de la historia.
—Juvia-san —escuchó una tímida vocecita a sus espaldas—, ¿estás bien? —le preguntaron.
Y ahí estaba la causante de su tristeza: la pequeña cazadragones.
Dentro del mar Gray observó curioso a ambas magas en la orilla, un segundo después suspiró pesadamente; seguramente Juvia terminaría por asustar a Wendy con sus celos. Juvia en cambio se dio la vuelta lentamente, observando a la niña lucir su corona brillante por el Sol.
Quería mirarla con malos ojos, pero…
—Juvia está bien —terminó por sonreírle.
—¿De verdad? —inquirió la peliazul preocupada.
—Sí. De vedad —volvió a sonreírle asintiendo con la cabeza—. Gracias por preocuparte, Wendy.
—Me tranquiliza mucho escuchar eso —sonrió inocentemente la menor. Juvia asintió un par de veces por reflejo—. Me retiro entonces. Con tu permiso, Juvia-san. —dijo después haciendo una reverencia.
La peliceleste observó a la pequeña maga sin quitar su sonrisa. Simplemente, aunque quisiera, Wendy era demasiado tierna como para mirarla con malos ojos. A Lucy sí que podía mirarla así, y en general a cualquier otra mujer que estuviese demasiado cerca de Gray también. Pero a la Marvell no.
Unos pocos segundos después su cabeza comenzó a ponerse fría, y un poco más pesada de lo normal. Instintivamente llevó una de sus manos hacia arriba, palpando sorpresivamente una superficie lisa y helada.
—¿Eh? —balbuceó confundida.
—Era la corona que querías —le dijeron.
—¡Gray-sama! —saltó por la sorpresa.
—Te has portado bien —le sonrió el mago encaminándose de regreso al mar, donde Natsu comenzaba a gritarle cosas para desafiarlo.
Juvia sólo atinó a balbucear un par de cosas sin sentido, captando nuevamente la atención de la Dragon Slayer que corría a su lado para socorrerla de un posible desmayo.
