¡Holi, fanseses!
Bueno, decidí adelantar la Navidad un poco. En los próximos días no voy a poder actualizar nada de nada, aunque en verdad quería hacerlo. Y por lo mismo, les vengo a traer algo súper, súper, súper improvisado con motivo navideño.
No quería dejar pasar la fecha desapercibida. ¡Espero les guste!
Como siempre, agradezco todos los reviews que me dejan. ¡Hagamos del próximo año uno mejor! Reviews!
Colors of my Life
Color #17: Escarlata. Especial Navideño.
Todo mundo sabía que Fairy Tail no era un gremio que pasara desapercibidas las fechas festivas, podía pasar cualquier cosa, muy probablemente, menos eso. Nunca olvidaban celebrar un cumpleaños, algunas de las fiestas que inventaban, ni siquiera el aniversario de bodas de Alzack y Bisca.
Y la Navidad no era la excepción.
Desde temprano en la mañana Mirajane había comenzado a repartir gorritos entre los magos, desde el típico rojo de Santa Claus hasta unos gorritos verdes de duende navideño con bordados de otros colores. Juvia curiosamente era la única que tenía un gorrito azul rey.
—Me gustó ése para ti —le dijo la peliblanca sonriendo—, combina con tu cabello.
—Muchas gracias, Mira-san —asintió la peliceleste emocionada.
Luego se había sentado en una mesa a comer una rebanada de tarta de frutas que Lisanna le había dado a probar, sin percatarse de la intensa mirada que le dirigían en otro lado del gremio. La Strauss continuó caminando, notando después una sospechosa figura de cabello escarlata en traje de espía escondida detrás de uno de los pilares del edificio.
—¿Qué estás haciendo, Erza? —inquirió confusa, colocándole un gorrito rojo en la cabeza.
—Espío a Juvia.
—¿Por qué? —preguntó con algunos signos de interrogación a su alrededor.
—Porque necesito encontrar un regalo perfecto para darle en el intercambio —contestó entre seria y frustrada—, pensaba darle una armadura, pero Lucy me convenció de no hacerlo.
Mirajane sólo sonrió tomándose una mejilla, "mejor obra no pudo haber hecho Lucy" pensó divertida.
—Entonces Juvia te tocó para el intercambio de regalos —meditó la ojiazul tornándose pensativa—, creo que algo con el rostro de Gray sería un regalo perfecto para ella.
—¿Algo con el rostro de Gray? —repitió la pelirroja interesada, un segundo después ensanchó los ojos—. ¡E-eso es! Eres una genio, Mira —exclamó saliendo apresurada del gremio.
—Ara, ara —se rió la peliblanca— Erza es graciosa a veces.
x-x-x
Por la noche, las lácrimas multicolores se encendieron iluminando la fachada del edificio, decorado con escarcha y esferas que las chicas habían puesto. Y la fiesta… la fiesta transcurría como todas las que el gremio organizaba: con Natsu peleando con quien se le pusiera en frente.
—¡¿Dónde está el cabrón de Gray?! —chilló infantilmente mientras golpeaba a Gajeel—, ¡ése bastardo nudista no me ha traído mi regalo!
—¡Yo qué sé, idiota! —respondió el moreno golpeándolo en el rostro.
—¡Natsu-san, no hable así de Gray-sama! —gritó Juvia uniéndose a la pelea.
Inmediatamente una gran nube de polvo se alzó en el lugar, de la que salían manos, pies y cabezas; y que chupaba como agujero negro a todo el que estuviera cerca. Lucy por supuesto, había sido la primera en ser arrastrada.
—Pero es raro —musitó la menos Strauss al lado de su hermana—, Gray no faltaría.
—Es cierto.
Repentinamente las puertas del gremio se abrieron de par en par, revelando la silueta de Erza, vestida con un traje de Santa sexy, que cargaba un sospechoso saco con un enorme moño rojo. Inmediatamente comenzó a caminar a grandes zancadas hacia la nube de polvo.
—¡¿Qué diablos creen que hacen, pequeños idiotas?! —gritó soltando puñetazos al azar.
—¡Mierda! ¡Es Erza! —lloriqueó Natsu.
—¡Nos va a matar! —le secundó Gajeel.
—¡Corran como hombres! —finalizó Elfman.
Y en menos de un segundo, todos los que estaban peleando comenzaron a desperdigarse buscando escabullirse de la ira de la brutal Titania.
—¡Natsu-san, no huya de Juvia! —gritoneó la peliceleste haciendo ademán de correr detrás de él.
—Juvia, ¿conque vas a golpear a alguien, eh? —carraspeó la pelirroja tomándola de la capa, alzándola como si fuera una niña pequeña.
—E-Erza-san… —balbuceó nerviosa—, Ju-Juvia sólo quería defender a Gray-sama —dijo con los ojos orbitándole. La Scarlet instintivamente sonrió.
—Bueno, ya que mencionas eso, toma tu regalo —le sonrió dejando caer el saco que cargaba, luego se sobresaltó—. ¡L-lo siento! Te aseguro que no se rompió nada —añadió poniéndose roja.
La Lockser pestañeó un par de veces luego de escuchar un quejido proveniente del saco. Lentamente se hincó en el piso para desatar el listón rojo con el que estaba amarrado, era un regalo de Erza-san después de todo, probablemente le quería regalar una bestia como mascota para que la tuviera oculta en su habitación en Fairy Hills, como hacía Bisca.
Luego de abrirlo Juvia reprimió un sonoro grito con sus manos.
—¡Ahh! —soltó emocionada—, ¡es un Gray-sama con mordaza! Aunque tiene un ojo morado…
—Así es —asintió Erza con orgullo—, quítale la mordaza, tiene un mensaje para ti.
—¿En serio? —preguntó emocionada.
Rápidamente, con algo de torpeza incluida, le desató la mordaza, quitándole también la soga que tenía en las manos; en seguida él se desató la soga de los pies, para después levantarse bruscamente.
—¿Qué demonios, Erza? —preguntó mirándola con los ojos entrecerrados.
—Di lo que te dije —le amenazó re-equipándose con un látigo.
—Bien, bien. Entiendo —chistó el pelinegro girándose a Juvia—. Baja ése látigo que es peligroso, en serio —añadió dirigiéndole una última mirada a la pelirroja.
Juvia solamente pudo pestañear entre expectante, emocionada y confundida por el ojo morado de Gray. Él por su parte inhaló profundamente.
—Feliz Navidad, Juvia —le sonrió.
—¡Gray-sama! —sonrió ella abrazándose a él.
—¡O-oye, no! ¡Qu-quítate! —chilló poniéndose rojo.
Ah. La Navidad tenía un color escarlata.
