Realmente no tenía pensado actualizar tan rápido.
Pero la última actualización del manga, me parece que nos dejó tocados a todos, por una u otra escena. Especialmente el súpah emotivo momento Gruvia que hubo. Pero preferí no hacer una historia de eso y centrarme más en esto: el color de Lucy. Antes no lo había publicado porque no se me ocurría algo decente para ésas dos, viendo su relación, seguramente habría escrito algo de comedia barata. Pero retomando, el capítulo del manga me ayudó a escribir algo con lo que verdaderamente me siento conforme.
Antes de que comiencen a leer les recomiendo escuchen la canción "Cruel Memories" de Yong Hwa *haciéndole promoción al azulito mayor*. Apenás la escuché me fluyó muchísimo más el escribir. Nomás por si quieren escuchar al amor de mi vida *corazones, corazones, corazones*.
Reviews?
Colors of my Life
Color #20: Dorado
Spoiler Manga 416.
La ciudad de Magnolia era un completo desastre, lo mismo que su orgulloso gremio local. Una chica de pie frente al derrumbado edificio perteneciente a las hadas, tragó con dificultad.
Espera, ya no existía un orgulloso gremio en ése abandonado lugar.
Sin embargo, por alguna razón desconocida, la marca de Fairy Tail permanecía tatuada en su mano. Quemándola por dentro. Era extraño.
El cielo que vislumbraba era de un color grisáceo oscuro, parecía todavía resentido por la batalla que no tenía más que un par de semanas de haberse librado. Un jodido par de semanas que parecían más una eternidad insufrible.
—¡Es un estúpido! —gritó con fuerza—, ¡Natsu, idiota! ¡Idiota!
La noticia de la disolución del gremio le había caído como balde de agua fría a todo mundo. Por la misma razón, sorprendidos, confusos y molestos, todos los magos se habrían dispersado por el ancho del Reino de Fiore, o eso suponía. Mientras que ella seguía ahí de pie… sola.
Porque él se había marchado.
El sonido de otras personas acercándose al lugar la paralizó repentinamente. No era porque estuviera asustada ni nada parecido, sabía que era alguno de sus ex-compañeros, que como ella, habría acudido a los fríos escombros para meditar en silencio. Sólo no sabía cómo mirarlos.
La situación era demasiado tensa.
—Lucy.
Su nombre llegó, mundanamente hasta sus oídos, a través del aire; haciéndola voltear por reflejo. Era una voz masculina la que la llamaba, pero no había esperanza de que fuera él. Y efectivamente no era él.
A pocos pasos de ella, Gray y Juvia la observaban con marcada preocupación.
—Nos tienes preocupados, Lucy —Juvia habló pausadamente, dando un par de pasos al frente.
—No tienen por qué sentirse preocupados por mí —sonrió ampliamente la rubia—, si yo estoy bien. Tengo amigos q-que se preocupan por mí. N-no es como que m-me sienta… sola.
Para cuando la maga celestial terminó de hablar, las lágrimas rodaban pesadamente por sus sonrojadas mejillas. Sus piernas inmediatamente comenzaron a flaquear, amenazando con hacerla caer en cualquier momento. En un instante los otros dos magos avanzaron hacia ella, sujetándola uno por cada lado.
—Lucy… —murmuraron.
La peliceleste observó atónita a su amiga, la carismática rubia que siempre sonreía con optimismo, en esos momentos lloraba amargamente, como una niña pequeña indefensa. Un segundo después Juvia apretó los labios: ella también entendía lo que era llorar bajo un cielo nublado.
Las manos de la Lockser se movieron de forma rápida, aferrándose con fuerza a sus dos compañeros; instintivamente Gray la imitó de igual forma. Ambos envolvían a Lucy y a sí mismos en un cálido abrazo.
Si había algo que Juvia envidiara de Lucy, eso sería el resplandor dorado que emanaba la rubia cuando estaba de pie bajo el Sol; pero ése resplandor se había apagado, aunque fuera de forma momentánea.
Ya no estaba más.
—Gray-sama y yo estamos contigo —le susurró.
—Lo sé —respondió entre hipadas.
Ambas magas eran parte de curiosos contrastes ambivalentes. Una de ellas era feliz porque estaba un paso más cerca de la persona que amaba; la otra, triste por estar alejada miles de pasos de la persona que más quería.
FIN
