Sé que muchos no entienden que tiene que ver un prólogo con el otro, pero pronto verán conforme vaya avanzando la historia todo se irá revelando y lo entenderán todo.


El destino es el poder sobrenatural inevitable e ineludible que, según se cree, guía la vida humana y la de cualquier ser a un fin no escogido de forma necesaria y fatal, en forma opuesta a la del libre albedrío o libertad, ¿pero sera posible cambiarlo?

Un nuevo destino

Pudo escuchar a lo lejos una especie de aleteos. Comenzó a abrir los ojos de a poco, trato de ver algo pero sus ojos aun no se acostumbraban a la luz así que los volvió a cerrar, estaba sobre algo blando muy acolchonado, tanto que parecía que si saltaba sobre esto seguramente brincaría. Una sonrisa apareció ante este pensamiento. Pero eso no era lo único que tenía ese extraño lugar en el que se encontraba, sino que también se sentía como si estuviera sobre un algodón de azúcar.

Todos los recuerdos de lo que alguna vez vivió llegaron a su mente de golpe, el dolor, los demonios que amenazaban con torturarlo por toda la eternidad, el fuego.

Se levanto en un brusco movimiento provocando un gran dolor en las heridas que antes había recibido, lo que provoco que un quejido saliera de sus labios.

-no te muevas o tus heridas se abrirán-le dijo una extraña voz, mientras sentía como lo sujetaba para que no se levantara.

Abrió lentamente los ojos tratando de ver algo, pero se sentía realmente desorientado, sentía que la cabeza le daba vueltas y sentía una fuerte punzada en esta.

-te dije que no te movieras-regaño dulcemente la misma voz.

-¿Dónde estoy?-pregunto sujetando su cabeza, tratando de hacer que el dolor disminuyera.

-bueno estas en el lugar donde muchos quisieran estar-respondió esa voz, que por alguna extraña razón pareció hacérsele conocida de otro lado-en el cielo-dijo al notar que el chico no parecía adivinar.

-¿en el cielo?-pregunto completamente aturdido ¿cómo había llegado ahí? No recordaba nada después de haber prendido fuego a sus cuernos.

-bueno tuviste suerte, Yue llego antes de que te hicieran más daño-dijo esa extraña voz.

El decidió abrir los ojos para mirar a la persona que estaba hablando con él. Al abrirlos se encontró con una chica vestida de enfermera, con unas grandes alas de ángel y con el cabello largo sujetado en dos largas coletas, sus ojos eran color ámbar, casi rojos, y por alguna extraña razón esa imagen se le hizo muy familiar.

-¿Yue?-pregunto al escuchar ese nombre, no entendía nada de lo que pasaba.

-si Yue, se que suena extraño ¿no?

-¿qué fue exactamente lo que pasó?-pregunto llevándose una mano para sentir que efectivamente sus cuernos no estaban.

-bueno pues digamos que se compadecieron al ver la manera en la que pediste perdón-le dijo la chica sentándose junto a él.

-y… ¿exactamente quién eres?-le pregunto al notar que ni siquiera sabía el nombre de aquella extraña chica.

-¡oh lo siento!...no me he presentado. Me llamo Meiling y soy un ángel enfermera-le dijo con una dulce sonrisa, que el demonio pareció agradecer, al menos alguien no lo trataría mal.

-mi nombre es…-pero antes de que pudiera decirlo ella lo interrumpió.

-Xiao Lang, ya lo sé-le dijo-¿te han dicho que haces muchas preguntas?-le dijo al notar todas las preguntas que el chico le había dicho.

-es que me siento realmente confundido, todo en mi cabeza está muy enredado, no comprendo nada de lo que está pasando-respondió algo frustrado el chico.

-es lógico al perder tus cuernos también perdiste gran parte de tus recuerdos-menciono la chica con un deje de tristeza-pero aun conservas tus recuerdos más recientes-le explico.

-ya veo…-dijo él con frialdad, parecía que volvía a ser el mismo Shaoran de antes conforme los minutos pasaban-¿Cuánto tiempo ha pasado?.

-un mes-dijo la chica como si fuera lo más natural del mundo.

-¡¿Un mes?-pregunto sobresaltado, cosa que fue un grave error porque otra punzada ataco su cabeza-mierda-susurro en un quejido.

-era broma-dijo la enfermera con una pequeña risita-solo has estado 2 días aquí-le dijo ella-escucha se que la costumbre de maldecir y decir groserías no se te quitara en un día, pero deberías de controlarte, porque aquí las cosas son muy diferentes-le dijo ella mientras veía como el chico trataba de cubrirse de la luz.

-¿por qué tienen a un ángel enfermera?, sí se supone que los que llegan aquí son solo espíritus, ya no sienten dolor-pregunto el castaño al sentir que el dolor había disminuido.

-bueno eso es porque no todos los que llegan aquí son espíritus o por algo estas aquí ¿no?-le explico la chica-escucha tengo cosas que hacer así que espero que te quedes quieto y no te esfuerces mucho-le dijo el ángel saliendo de la habitación y dejando al demonio solo.

El demonio miro a su alrededor, estaba en una cama que parecía ser una nube, miro el piso que era igual, definitivamente el cielo podía ser más predecible de lo que él pensaba.

Cerró los ojos tratando de recordar más cosas, pero solo podía recordar el momento en que traiciono a los demonios y estos lo hirieron y persiguieron, antes de eso todo era muy confuso. Ni siquiera recordaba cómo había traicionado a los demonios, solo recordaba que los había traicionado.

Un fuerte suspiro salió de sus labios. Se sentía confundido, no entendía mucho de lo que pasaba, ¿realmente lo habían perdonado?.

Otro suspiro salió de sus labios y la debilidad de su cuerpo pareció hacer estragos en él porque sintió los parpados pesados y un gran cansancio, cerró los ojos para adentrarse al mundo de los sueños.

ooooooOoooooo

Mientras tanto en la tierra, una joven de ojos verdes caminaba cabizbaja por la calle, divagando en sus pensamientos, para detenerse en un pequeño parque cerca de un lago para después dirigir su mirada al cielo.

-los odio-dijo con expresión molesta y dolida hablo al cielo.

Miro sus muñecas las cuales estaban vendadas. Otro intento fallido pensó mientras tomaba su camino a casa, seguramente su prima Tomoyo se molestaría mucho cuando se enterara de lo que trato de hacer.

Mientras no muy lejos de ahí un ser extraño la observaba con una sonrisa cargada de maldad.

ooooooOoooooo

Mientras en el cielo se discutía sobre el futuro del demonio que se encontraba herido.

-¿Qué piensa hacer con él?-pregunto Yue con su expresión serena.

-tengo buenos planes para él-dijo Dios observando al demonio que dormía plácidamente en la cama de nubes.

-me alegra lo que hará por ella-dijo una mujer de ojos verdes y con un hermoso cabello que caía por su espalda-después de todo es mi hija-dijo la mujer acercándose a Shaoran.

-Sé que eso ayudara a ambos-dijo Dios también acercándose a Shaoran-pero por ahora hay que dejarlo que se recupere-dijo alejándose del demonio.

ooooooOoooooo

Shaoran despertó sintiéndose casi recuperado, miro sus brazos y las otras heridas, ahora no era más que unos simples rasguños, mientras que otras se habían desvanecido completamente.

-veo que ya estás bien-dijo Meiling.

-si-respondió frio, al parecer su personalidad también había regresado.

-quieren hablar contigo-dijo Meiling al demonio que la miraba detenidamente.

-bien hablare con ellos-contesto levantándose de la cama.

Camino un poco y se encontró con muchos ángeles viéndolo asombrados, pero enfrente de ellos estaban Yue y Kerberos que lo miraban acercarse al señor de los cielos, una vez que llego con él le lanzo una mirada sin emoción alguna.

-¡arrodíllate!-le ordeno Yue, pero fue abruptamente detenido por la mano de su superior.

-bien Shaoran-comenzó Dios-eres un ser que ha cometido miles de pecados, has lastimado personas y nos has desafiado creyéndote superior a nosotros-Shaoran solo se mantenía al margen con su expresión seria y sin sentimientos-y hace casi dos noches traicionaste a los mismos de tu especie para salvar a varias personas-Shaoran mantuvo la misma expresión-y luego rogaste por piedad para después arrancarte tus cuernos y quemarlos-continuó al no tener respuesta por parte de él.

-yo realmente estoy arrepentido de las cosas que hice en el pasado-dijo viendo directamente a los ojos a dios.

-las cosas que hiciste no se pueden remediar con solo pedir perdón, para ello tendrás que resolver misiones-Dijo dios ante la atenta mirada de los ángeles que observaban todo-y ya tenemos asignada tu primera misión-le dijo acercándose cada vez más a él-todos los demás pueden retirarse-le dijo a todos los ángeles que antes observaban, los cuales ahora se dispersaban y se alejaban del lugar.

-¿Qué clase de misiones?-pregunto con tono frio.

-bueno eso ya lo veras, pero primero tengo que entregarte algo-le dijo sacando algo parecido a un reloj-extiende tu brazo-le dijo al demonio, que lo extendió sin chistar.

-¿qué esto?-pregunto al ver lo que parecía un reloj de pulsera en su muñeca-¿un reloj?-pregunto al ver que en la pequeña pantalla no había ninguna hora marcada.

-no, es algo que te ayudara a estabilizarte, ya que sin tus cuernos solo es cuestión de tiempo para que tu existencia acabe-explico.

-así que esto me ayudara a que mi energía no desaparezca-más que un pregunta era una afirmación.

-así es-respondió amablemente-pero no solo eso, también es un contador de las misiones y buenas acciones que cumplas, además de que nos ayudara a mantenerte vigilado-dijo de manera indiferente.

Shaoran pensó en protestar, pero al final decidió quedarse callado, después de todo ¿qué podría decir? El no era más que un traidor, tanto para el reino divino como lo era para el infierno.

-tu primera y más importante misión será salvar a una chica llamada Sakura Kinomoto de 17 años, que a su corta edad ya ha tratado de suicidarse 3 veces y además trabaja prostituyéndose-hizo una corta pausa- pero eso no es lo importante, si no el hecho de que ha perdido la fe y que es buscada por algunos demonios, que seguramente debes de conocer-dijo mostrándole en el reloj algunas fotos de la chica.

-¿salvarla de los demonio?-pregunto Shaoran confundido.

-en parte, pero también de que caiga más en la obscuridad- siguió con la explicación-pero bueno toquemos un punto importante-hizo una larga pausa, mirando a Shaoran-has dejado de ser un demonio.

Aunque la noticia le había caído como un balde de agua fría no lo demostró y trato de no demostrarlo, bueno se suponía que ya debía de saberlo, pero algo en él se sentía incomodo con ello.

-entonces ¿Qué soy?-pregunto una vez que el golpe de realidad había llegado a él.

-por ahora solo parte de tu energía sigue intacta, pero aun está en peligro de desaparecer, es por eso que se te dio el contador, pero eso no quiere decir que ya estés a salvo, por eso se te asignara un cuerpo humano en la tierra, porque estas tan débil que seguramente si bajaras así te desintegrarías-le explico viendo como la expresión del ahora ex-demonio cambiaba a una sorprendida.

-un cuerpo humano-susurro-pero para eso tendría que volver a nacer o simplemente entrar en el cuerpo de algún humano, pero ya no tengo ningún poder ya que he dejado de ser un demonio.

-bueno es por eso que tendrás el cuerpo de un chico al cual ha llegado su hora-unos expedientes aparecieron en sus manos.

-pero…-antes de que el chico pudiera decir algo fue interrumpido.

-tienes que decirle que ya es hora y una vez que salga de su cuerpo entraras tú ¿entendiste?-pregunto dándole los expedientes.

-si-contesto abriendo los expedientes para leerlos-esta es la chica a la que debo de ayudar y él es el chico del que tomare el cuerpo ¿no es así?-pregunto al ver las fotos y leer lo que decían los expedientes.

-así es, pero eso no es lo único…-el ex-demonio dirigió su mirada al rey de los cielos-a pesar de que dejaste de ser un demonio la energía cantidad de energía que sigue intacta te puede dar parte de los poderes que tenias antes, pero entre más las uses comenzaras a desaparecer o puede que vuelvas a ser un demonio si no la llegas a controlar.

-así que si no uso mí poder correctamente desapareceré o volveré ser lo que era antes-dijo el muchacho en tono frio e indiferente.

-por esa razón se te asignara un guía-dijo mientras aparecía otro expediente en sus manos.

-¿un guía?-pregunto el chico algo molesto, él no necesitaba niñeras para que lo cuidaran, la situación comenzaba a hartarlo, ¿por qué mierda tenía que soportar todo eso?, después de todo el era uno de los seres más poderosos del inferno, y eso lo había comprobado cuando supo que podía tener sus poderes y volver a ser un demonio.

Por un minuto sintió que debía quemar todos los expedientes que estaban en sus manos y mandar todo a la mierda. Pero una parte de su ser (tal vez su sentido común) le decía que debía quedarse ahí y obedecer o desaparecería. Además de todo lo que había hecho para ser aceptado y -casi- perdonado, no era momento para botar todo su esfuerzo a la basura solo porque su soberbia y orgullo le decían que él no tenía porque seguir órdenes de nadie.

-su nombre es Eriol Hiraguizawa-le dijo dándole el otro expediente-él fue un demonio al igual que tú-le explico al ver como el chico leía el expediente.

-su nombre me es familiar-dijo Shaoran tratando de recordar algo en su muy dañada memoria-creo que recuerdo algo, ¿acaso no fue un demonio muy poderoso que al igual que yo traiciono a los demonios?-pregunto, cuando algunas imágenes llegaron a su mente, aquel suceso se le hacía familiar, sabía que lo había escuchado antes en el infierno.

-así es, él será quien te ayude durante tu estadía en la tierra.

-ya veo-dijo el mirando al suelo.

-ahora que sabes cuál es tu misión partirás a la tierra, tienes que cumplir un total de 100 buenas acciones antes de regresar, por cada buena acción que cumplas el contador te dará energía y te ayudara a no desaparecer-explico señalando a lo que parecía un reloj en la muñeca de Shaoran.

-¿esto contara mis buenas acciones?-pregunto viendo su muñeca.

-si y cada vez que quieras contactarnos tienes que presionar el botón azul-le dijo señalando un botón al lado del contador.

-bien-dijo el chico preparado para marcharse-pero se detuvo de golpe-¿Cómo puedo llamarte?-pregunto con su mirada chocolate puesta en Dios.

-puedes llamarme Clow-dijo y un gran silencio se formo en el lugar.

-bien, en ese caso me iré- respondió el chico, a partir de ahora su vida cambiaria para siempre.

ooooooOoooooo

En la cama de un hospital se encontraba recostado un chico, él cual estaba lleno de tubos y agujas. Aunque no lo pareciera su alma sufría, su alma sentía que ya no podía seguir ahí, día tras día era la misma rutina, escuchar a algún doctor o a una enfermera hablar, tratar de gritar, decirles que lo desconectaran que él ya no podía más, pero no podía, no importaba cuanto se esforzara, todo era un sueño del cual no podía despertar. Sintió una suave brisa entrar por la ventana, a pesar de no poder ver nada pudo escuchar unos pasos cerca de él, aunque al principio pensó que era una enfermera o un doctor, pero al escuchar los paso más cerca de él, se dio cuenta de que se trataba de ninguno de estos.

-¡abre los ojos!-le dijo una voz de manera brusca.

-pero no puedo-dijo bajito.

-claro que puedes, ahora hazlo-ordeno una vez más la voz y el obedeció.

Conforme los fue abriendo se dio cuenta de que ya no se encontraba en su cuerpo, si no junto de este, al principio se asusto, pero luego comprendió lo que estaba pasando.

-voy a morir-dijo con cierta tristeza.

-sí-contesto la persona que le había hablado.

Dirigió su mirada a esa persona y se encontró a un hombre de ojos chocolate y cabellera castaña, parecía un hombre de unos 24 o 26 años, su mirada era fría y en cierto modo obscuro, pero para él parecía un ángel que venía a alejarlo de su sufrimiento.

-gracias-dijo con una pequeña sonrisa.

-no deberías de agradecerme-dijo el ex-demonio con la mirada en el piso, como si este fuera lo más interesante del mundo-¿acaso no estás triste porque ya te tienes que ir?-pregunto viendo al chico que negó con la cabeza.

-no, yo me siento realmente feliz, si continuo así enloqueceré, cada día que pasa es la peor tortura que he vivido, simplemente me he resignado, hace mucho tiempo que he muerto-dijo el chico con una pequeña sonrisa.

-ya veo-dijo en un susurro-las puertas del cielo están abiertas para ti-le dijo haciéndose a un lado, mostrándole la luz-primero tendrás que cruzar el túnel y después abras llegado-le dijo mientras veía como la mirada del chico se iluminaba y caminaba a paso lento a la luz que estaba cerca de él, pasando junto a Shaoran.

-¡espera!-lo detuvo Shaoran.

-¿Qué pasa?-pregunto el chico.

-antes de que te vayas necesito que me des permiso para quedarme en tu cuerpo.

-claro, puedes hacerlo-le dijo el chico-este es mi agradecimiento por librarme de mi tortura-le dijo el chico con una sonrisa.

-¿tienes alguien especial del que te quieras despedir?-pregunto viendo a los ojos al chico que pronto partiría.

-no-respondió secamente-toda mi familia murió en el accidente en el que quede así-dijo señalando su cuerpo.

-¿y no tenias amigos?-pregunto y el chico solo negó con la cabeza-¿novia?-insistió, después de todo no quería llevarse una sorpresa cuando tomara el cuerpo del chico.

-ella me engaño con mi mejor amigo poco antes del accidente y nunca volví a sabe más de ella- dijo el chico antes de irse.

Shaoran trato de detenerlo, pero era demasiado tarde el chico se había ido. Un extraño sonido lo saco de sus pensamientos, miro al cuerpo del chico, la maquina que estaba junto él, decía que su alma ya se había marchado, era obvio que ya estaba muerto.

Los doctores entraron y trataron de reanimarlo, Shaoran aprovecho la oportunidad para entrar en cuerpo del chico.

ooooooOoooooo

Sakura caminaba por las obscuras calles de la ciudad con su vestido corto y sus tacones altos, vio las luces de un coche acercarse y parar junto a ella, una pequeña sonrisa apareció en su rostro, después de todo esta sería una larga noche.

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Shaoran comenzó a abrir los ojos, la luz le molestaba un poco, movió su mano tratando de cubrirse de esta, pero los cables que tenía le impidieron la acción, soltó un gruñido ante esto.

-esto están molesto-dijo, su voz sonaba diferente, era un poco más aniñada, volvió a gruñir molesto.

Shaoran miro a su alrededor, era un hospital, hace tanto que no pisaba un hospital que se le hacía incomodo estar ahí. Escucho la puerta abrirse, seguido del sonido de una bandeja caerse al piso. Volteo la mirada y vio a una enfermera que lo miraba sorprendida.

-¡no puede ser!-grito la enfermera casi dejándolo sordo-¡ha despertado!-volvió a gritar saliendo de la habitación.

Shaoran miro molesto a la dirección en que la enfermera que acababa de salir, ¿por qué tenía que hacer tanto escándalo?

-mire doctor, le dije que ya había despertado-dijo la enfermera señalándolo.

-joven Daichi-dijo acercándose a él.

-¿Daichi?-pregunto, había olvidado preguntarle su nombre al chico que se fue.

-así es joven Mazuka Daichi, nunca pensamos que fuera a despertar-le dijo con lagrimas en los ojos. Shaoran los miro molesto, odiaba tanto que la gente llorara, ¿acaso lo conocían?

-no entiendo de que habla-fue honesto-¿quién es usted?-pregunto cuando el doctor lo abrazo.

-acaso no me recuerdas-dijo el doctor con tristeza.

Shaoran se quedo callado, si contestaba que no recordaba nada, lo diagnosticarían con amnesia y eso no le convenía si quería salir pronto de ese hospital.

-bueno eso no importa por el momento-dijo el doctor abrazándolo una vez más.

Shaoran no comprendía lo que pasaba ¿quién mierda era ese tipo? Se reprocho mentalmente por no haber detenido al chico un poco más de tiempo, según lo que él sabía alguien llegaría a proporcionarle la información necesaria, si no mal lo recordaba la persona que haría eso sería su guía Eriol Hiraguizawa.

ooooooOoooooo

Eriol miro su reloj eran las 11:30 a.m. faltaba poco para llegar a su destino, dirigió su vista a la foto del muchacho que tendría que ayudar, según lo que le habían dicho su nombre era Shaoran. Miro por la ventana viendo las nubes mientras recordaba algunas cosas de su pasado, seguramente Shaoran no la iba a tener tan fácil, eso lo sabía de antemano, después de todo el había sido un demonio.

ooooooOoooooo

Shaoran miraba el techo del hospital. Un suspiro escapo de su boca, estaba tan aburrido, los hospitales eran realmente aburridos. Cerró los ojos tratando de recordar, sus recuerdos eran muy pocos, pero parecía que algunos querían regresar a su cabeza, según los resultados de los exámenes que le habían realizado él estaba completamente bien y podría volver a su casa pronto. Pensó un momento, según lo que había dicho el chico su familia había muerto, entonces ¿Dónde se quedaría cuando salidera del hospital? Nunca pensó en eso.

-Joven Mazuka tiene visita-informo una enfermera.

-dile que pase-contesto secamente, como era su carácter.

Escucho los pasos acercarse a donde él estaba, supuso que sería algún doctor que quería verlo, pero se encontró con un chico de lentes, ojos azules y cabello negro con unos destellos azules que lo miraba fijamente.

-eres Eriol-más que una pregunta fue una afirmación.

-así es-contesto el chico-y tu eres Shaoran ¿no?-le pregunto sentándose en la silla que estaba junto a la cama de Shaoran.

-si-respondió Shaoran-serás mi guía ¿no es así?-pregunto.

-si-contesto-se que seguramente debes sentirte confundido, pero te traje la información necesaria de quién eres ahora-le dijo mostrándole unos papeles que traía en la mano- tu nombre es Mazuka Daichi y tienes 17 años-dijo jugando con los papeles de su mano.

-¿qué fue lo que dijiste para que te dejaran entrar?

-solo dije que eras un viejo amigo mío y que no sabía lo que había pasado contigo hasta ahora-dijo encogiéndose de hombros-¡ah! Y también coquetee con la enfermera.

-¿tú fuiste un demonio?-le fue directo, ya que la curiosidad lo mataba.

-sip-contesto como si nada-demasiados años han pasado ya de eso-explico levantándose de la silla.

-¿eso es lo único que piensas decirme?-pregunto Shaoran al ver como el chico se alejaba de él.

-por el día de hoy si-dijo antes de cerrar la puerta de la habitación de Shaoran.

Shaoran bufo molesto ante la reacción de su supuesto "guía". Recorrió con la mirada todo el cuarto, no era muy grande ni tampoco muy pequeño, tenía una mesa junto al él, que tenía un florero vacio y a su lado izquierdo había una ventana, miro hacia esta para luego suspirar aburrido y volvió a fijar su vista en el buró que estaba junto a él, pero este ahora el florero antes vacio contenía unas cuantas flores y junto estaba su contador junto con una nota.

Tomo la nota y comenzó a leer lo que decía.

Olvide darte el contador mientras estuve contigo.

Posdata.: pensé que un florero vacio era triste así que coloque un poco de flores en este.

Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Shaoran, después de todo podría ser que su guía no fuera tan malo como parecía.

Después de todo de hora en adelante tendría un nuevo destino...

ooooooOoooooo

Sakura caminaba por las calles ahora pobladas de la ciudad, pronto llegaría a su casa y podría dormir un poco, después de todo había sido una noche muy larga.

Al llegar introdujo las llaves en la cerradura de la puerta del edificio donde vivía, era un barrio peligros y su edificio era feo, pero era el mejor lugar donde podía vivir, pues después de todo no tenia tanto dinero para pagar algo mejor, abrió la puerta de su departamento, tiro su bolso a su lado y luego se tiro en el sillón y luego miro a la mesa que estaba junto el sillón.

En esta había una foto donde estaba ella, su padre y su hermano, unas cristalinas lágrimas bajaron por sus mejillas, realmente los extrañaba, la felicidad que algún día sintió se fue esfumando, al igual que sus esperanzas y su fe, todo eso había quedado en el olvido, ahora ella estaba sola, y así se sentía sola y sin nadie que la comprendiera.

Lo único que quería encontrar era un nuevo destino…


Bueno hasta aquí este capitulo, ya lo tenia terminado desde hace una semana, pero justo cuando lo iba a subir cortaron el Internet T.T , y no pude ir a un ciber porque estoy en exámenes D: