Si están leyendo esto, significa que mis esperanzas han sido vanas y él ha venido a por nosotros.

Mi nombre es Alcíone Sorvolo Gaunt, y la niña que les encargo es mi única heredera; su nombre es Hermione, en honor a mi desdichada madre, Hermione Altair MacFusty. Mantengan su nombre, por favor.

Dejarla con seres sin magia, para que sea criada en la ignorancia es la decisión más difícil que he tomado en toda mi vida, pero es la única forma en la que Hermione sobrevivirá. Sólo cuando cumpla los diecisiete años podrán decirle la verdad, por su propia seguridad. El camuflaje que la hace verse como ustedes durará hasta ese día.

Los he vigilado con atención por meses, sé que son personas decentes; y aunque sean muggles, y todo lo que eso representa para mi, sé que ella será feliz aquí, y estará a salvo.

Princesa, si estás leyendo esto, feliz cumpleaños, ya eres toda una adulta y apuesto a que una mujer increíble, como tu madre Selene Merrythought, la mejor bruja que he conocido jamás.

Posiblemente, haya encontrado mi muerte aquella noche en que debí dejarte con los Granger, pero he tomado recaudos. La caja de madera que he dejado allí sólo se abrirá al percibir tu magia. Solo necesitas tocarla. Hazlo, y todas tus dudas tendrán respuesta.

oooOooo

Sin dudarlo, tomé la caja entre mis manos, ansiosa por saber más. Tal vez habría una carta allí dentro, algo escrito para que sólo yo lo leyera.

La caja se abrió al mínimo roce de mis dedos, pero dentro no había ninguna carta, solo una esmeralda preciosa, y una cadenita de plata conformada por serpientes enredadas entre si. Muy slytherin. Volqué el contenido en mi palma, esperando algo más, cuando vi un diminutos cuadrado de madera oculto entre la cadena, apenas de unos cinco milímetros.

Con curiosidad, lo tomé entre mis dedos, y un segundo después comenzó a crecer alarmantemente, hasta que frente a mí se encontraba un cuadro de un respetable tamaño, del que un hombre de cabellos negros verdosos me sonreía, casi avergonzado, casi divertido por mi ridícula expresión de asombro.

-Buenos días, princesa. Feliz cumpleaños-

-t-tu e…eres...- deslicé mis dedos sobre la superficie del cuadro, como si pudiese en realidad tocar ese cabello del exacto color del mío- … ¿padre?-

El cerró los ojos, inspirando profundamente por la nariz, como si le faltase el aire, como si necesitase aire para vivir- Oh, Merlín, no sabes cuánto he esperado el momento en que escuchase esa palabra de tu boca, hija mía- sus ojos se veían brillantes por lagrimas contenidas. Me pregunté por un instante si una pintura puede llorar. Sus ojos recorrieron rápidamente mi rostro y mi cabello- Mi mismo cabello, pero tienes los ojos de mi Selene- murmuró- pero no dejes que este difunto se ponga a monologar, debes tener muchas preguntas- …pero antes necesito saber sólo una cosa… ¿eres feliz? ¿Has tenido una vida feliz?-

-muy feliz- sonreí- he sido la niña más feliz y afortunada del mundo-

Detecté un chispazo de lo que creí ser celos, pero sus ojos se volvieron calidos- entonces nada fue en vano- apretó la mandíbula, cerrando los ojos con fuerza. Peleaba con sus emociones- me alegro tanto, princesa-

-¿por qué me dejaste aquí? ¿Por qué me abandonaste? ¿Qué era eso de lo que querías protegerme?- el rió, pero su rostro era la imagen de la tristeza.

-tantas preguntas, pequeña. Me recuerdas a tu madre- suspiró, pasándose la mano por el rostro, nerviosamente- abandonarte era la única forma de salvarte, la única forma de evitar que fueras asesinada también- Tomé aire, sintiéndome mareada de pronto.

-¿Quién?- pregunté, con la voz temblorosa- ¿quién quería asesinarme?, ¿quién te asesino?- me lanzó una oscura mirada.

-Tu primo, Tom Sorvolo Riddle-

De pronto todas las preguntas desaparecieron de mi mente, y esas palabras inundaron cada resquicio de mi cerebro, como un eco constante y punzante que me helaba la sangre

"-Tu primo, Tom Sorvolo Riddle-"