Disclamer: CCS no me pertenece, pertenece a CLAMP
Nota: Shaoran puede leer mentes a pesar de q esta en el cuerpo de Daichi.
Odios
Sentada en las bancas de su escuela Sakura no paraba de pensar en el extraño chico que la había rescatado la noche anterior, aun no podía comprender si lo de la noche anterior había sido un sueño o había sido real, aunque esa mañana había encontrado al chico dormido en su cama, aun cavia la posibilidad que aun siguiera dormida y eso hubiera sido solo un simple sueño.
Dejo de pensar en eso para prestar atención a la clase.
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Shaoran abrió los ojos y se estiro un poco para después levantarse aun adormilado de la cama, se levanto buscando la puerta del baño, pero cuando la estaba buscando se dio cuenta de que ese no era el departamento de Daichi.
Al principio se sintió un poco confundido, los recuerdos de la noche anterior llegaron de golpe a su mente, una parte de él sentía alivio, ya que al fin conocía a Sakura, era un pendiente menos, ahora solo tenía que dejar que las cosas fluyeran, aunque tenía bien en claro que seguramente los demonios no lo dejarían en paz.
Salió del departamento de Sakura, caminó por las feas calles de ese horrible lugar, todo estaba lleno de pobreza y vandalismo, él no lo había notado la noche anterior, debido a su cansancio. Se sentía un poco inquieto al estar ahí, comenzó a caminar un poco más rápido, los pensamientos de la gente se estaban metiendo en su mente, los escuchaba susurrar cosas, muchos de ellos pensaban en su terrible pasado, pero eso no eso no era lo único que le preocupaba, podía sentir a los demonios cerca de ese lugar, sabía que si lo atrapaban tan descuidado y tan débil sería su fin.
Cuando por fin pudo ver calles más pobladas, se sintió mejor, ya no sentía las presencias de los demonios. Tomo el metro que lo dejaba cerca de "su" departamento.
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Las clases de terminaron más rápido de lo que había pensado, tal vez porque se la paso pensando en el chico extraño que la había salvado.
Al salir de la escuela comenzó su recorrido a su casa, pero antes justo en el momento que llego a la puerta para salir de su escuela se encontró con el chico de la noche anterior.
-¿qué haces aquí?-pregunto al verlo.
-hola-dijo él con una sonrisa, la chica rodo los ojos- bueno pues quería agradecerte por no dejarme tirado en medio del pasillo.
-bueno ya me agradeciste, ahora te puedes retirar-dijo la oji-verde caminado a prisa.
-bueno es que yo tenía pensado llevarte a comer algo en forma de agradecimiento-dijo el ex-demonio caminando a su lado.
-si lo acepto ¿me dejaras en paz?-pregunto la chica molesta.
-si-dijo el cortante.
-muy bien en ese caso-ella le mostro una pequeña sonrisa-acepto.
-bien, pero antes tengo que pasar a mi departamento ¿te importaría acompañarme?- pregunto "desinteresadamente".
-está bien-contesto ella con seguridad.
Ambos subieron al automóvil que Shaoran llevaba, ninguno dijo palabra alguna durante el trayecto.
Al llegar al gran edificio Sakura miro asombrada el lugar al que acababa de llegar. Ambos subieron por el elevador hasta llegar al último piso, en donde ambos entraron al enorme departamento, Shaoran miro de reojo a Sakura y la pudo ver completamente asombrada.
-espérame unos minutos-le dijo dirigiéndose a su cuarto.
Sakura miro asombrada el lugar, nunca había visto un departamento tan grande, con ninguno de los "riquillos" con los que había vivido tenían un departamento o casa tan grande. Una sonrisa apareció en su rostro, tal vez podría utilizar a aquel extraño chico para su beneficio.
-¿estás lista?-le pregunto la gruesa voz de aquel chico.
-si-respondió con una sonrisa.
Shaoran pudo ver el interés en la mirada de la chica, él sabía a la perfección lo que los humanos eran capases de hacer por poder o interés, sabía a la perfección que la chica para sobrevivir era capaz de hacerlo creer que lo amaba, todo con tal de vivir la vida que siempre quiso, porque así eran los humanos egoístas por naturaleza…
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Durante la comida ninguno hablo hasta que Sakura decidió romper aquel incomodo silencio en el cual había estado desde que salieron del departamento de Daichi. Ella sabía a la perfección que si quería una vida sin preocupaciones tendría que usar a las personas.
-oye-llamo la atención del chico-no me has dicho tu nombre-le dijo ella con una sonrisa seductora.
-Daichi Mazuka-dijo sin tomarle mucha importancia.
Sakura se quedo callada unos momentos, tratando de creer lo que acababa de oír ¿acaso aquel extraño chico era el niñito bonito que ella tanto odiaba?
Shaoran la observo por breves segundos, él pensaba que su reacción seria tirársele gritando que lo admiraba o algo así, pero su reacción fue completamente contraria, él bajo la vista al suelo y pudo sentir la mirada de la chica, inclusive podría asegurar que ella lo miraba con odio.
-es tarde y tengo cosas que hacer-dijo Sakura levantándose bruscamente de la silla.
Shaoran cerró un momento los ojos tratando de leer los pensamientos de Sakura para comprender mejor su reacción, pero cuando trato no hubo respuesta, solo pudo ver a la chica casi huir del lugar.
-espera-le dijo tomando su mano-¿por qué te alejas?-le preguntó.
Sakura sintió la calidez de su mano tocando la suya. Era como estar en un sueño, uno del que no quería despertar nunca, una parte de ella no quería separarse nunca de ese chico, aún si no lo conocía bien sentía como si su alma le pidiera estar siempre junto a él, pero la parte racional le decía que el chico no era más que un "hijito de papi" al que se le daba todo lo que pedía, un chico que no tenía que luchar por nada en el mundo, ya que todo le llovía como caído del cielo y que seguramente ella no era más que un capricho de él.
-te odio-respondió sin pensar.
El chico pareció sorprendido antes sus palabras. Se formo un silencio completamente incomodo, Shaoran no entendía bien la razón de las palabras de Sakura, después de todo no tenían sentido, no se conocían tan bien como para que ella dijera eso.
-pero si apenas nos conocemos-dijo esbozando una pequeña sonrisa.
-bueno…-las palabras parecían no querer salir de su boca.
-está bien se que piensas que soy un "niño bonito" o "hijito de papi"-dijo tomando por sorpresa a la chica-también sé que me odias porque crees que yo no me esfuerzo en nada y siempre recibo cosas a cambio, piensas que eso es injusto, por eso tratas de alejarte de mí-termino con un sonoro suspiro.
La chica lo miraba sorprendida, parecía como si el chico le hubiera leído la mente.
-mira parece ser que tú me odias y bueno realmente no me importan mucho tus razones, la verdad es que te invite a salir porque quiero proponerte un trato-dijo completamente serio dándole a entender a la chica que no mentía.
-¿c-cuál?-tartamudeo saliendo un poco del trance en que se encontraba.
-que vivas conmigo…
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Sakura miro por la ventana de su cuarto. "Miseria" era la única palabra para describir ese lugar, ella nunca lo admitiría pero lo odiaba, ella se había jurado que en cuanto tuviese la oportunidad saldría de ese desagradable lugar.
-¿pero qué te pasa?-se dijo en su mente.
Con un fuerte golpe termino aventando la lámpara que estaba cerca de ella.
-¡Mierda!-grito desquitado toda su frustración.
Lo odiaba. Sentía repugnancia por ese horrible y asqueroso lugar en el que vivía, pero estaba harta de que siempre que parecía haber encontrando una salida, todo se arruinaba, porque se daba cuenta de que lo único que querían de ella era su cuerpo, pero aquí es donde entraba su pregunta más importante ¿Por qué le molestaba tanto eso? Si según ella lo único que hacía era usar a los hombres ¿por qué al final terminaba sintiéndose tan usada?
Trato de despejar un poco sus ideas saliendo de ese "cuchitril" como ella dulcemente había denominado a su "hogar" que más bien parecía una prisión. Las paredes siempre estaban manchadas, inclusive por lo que sabía posiblemente habían matado a alguien ahí, era muy pequeño y siempre todas noches se escuchaban disparos.
Al sentir el aire chocar contra su rostro sintió como todas las dudas y preocupaciones pasaban a segundo plano, así que prefirió disfrutar aquel pequeño momento de relajación para ver los paisajes que le ofrecían los parques de la ciudad. Mientras caminaba comenzó a pensar que tal vez no sería tan malo vivir con Daichi, después de todo el no era un mal chico, más sin embargo tenía miedo de que al final terminara peleando con él y la corriera de aquel lugar.
Después de pensar un buen rato, sonrió satisfecha de saber qué hacer.
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Tomoyo sonrió al ver a su novio entrar por la puerta, este la tomo por la cintura y le dio un pequeño beso en los labios.
-te extrañe-le dijo con una pequeña sonrisa.
El la miro y la volvió a besar, pero esta vez con un poco más de pasión.
-dime-corto a su novio- ¿Daichi ya está bien?-pregunto separándose de su novio.
-sí, parece estar recuperándose de a poco, ya verás que pronto él va a estar bien-le dijo con una sonrisa.
-¿Cuándo iremos a verlo?-pregunto entusiasmada la chica.
-pronto-dijo el chico-pero tienes que recordar que no debes guiarte por las apariencias, porque él ya no es el mismo-agrego con una mirada un tanto sobria.
La chica asintió y agacho la cabeza, realmente extrañaba a su amigo Daichi y ahora se sentía una tonta por haberlo abandonado cuando más la necesito.
-Daichi-susurro dirigiendo su mirada amatista a la ventana donde se reflejaba la luna.
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Shaoran suspiro y metió sus manos en los bolsos de su chaqueta. Tenía frio, el viento otoñal estaba haciendo estrago en su piel.
"Nos vemos en el parque cercano a tu casa" era el mensaje que ella le había enviado, desde entonces la había estado esperando.
Sintió su presencia cerca de él. Cerró los ojos y se dejo embriagar por esa dulce fragancia que siempre desprendía, no entendía cómo pero esa fragancia era la más dulce y exquisita que él hubiera olido en toda su vida.
-ya llegue-dijo esa voz conocida para él.
-¿qué es lo que querías decirme?-fue directo.
-bueno pues yo quiero decirte que…-suspiro tratando de alejar sus nervios-acepto tu oferta-dijo tomando por sorpresa a Shaoran.
Una pequeña sonrisa-casi imperceptible-se alojo en su rostro-bien. Pasare por ti dentro de cuatro días-fue todo lo que dijo antes de comenzar a caminar lejos de la chica.
-¡cuatro días!-grito molesta-¡eso es muy poco!-le grito.
Sonrió arrogantemente mientras fingió ignorar a la chica.
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Los cuatro días de plazo se habían cumplido y Sakura ya había terminado de empacar todo lo de su departamento.
Según lo que había dicho Daichi el camión de mudanzas llegaría a las 4:30 p.m. y ya eran las 4:15 por lo que él camión no debería de tardar.
Suspiro cansada por haber empacado todo de último momento. No tenías muchas cosas por lo que decidió esperar para empacar. Su departamento era muy pequeño.
Una sonrisa apareció cuando pensó en todo lo que a partir de ese momento iba a tener. Iba a vivir en un departamento enorme, iba a tener todas las cosas que jamás tuvo y ¿por qué no? Dejar en la calle a ese niñito creído. Iba a exprimirlo hasta que no quedara nada de él.
El sonido del camión de mudanzas la saco de sus pensamientos. A partir de ese día su vida iba ser mucho mejor y al fin podría olvidarse de la pobreza y la miseria en la que vivía.
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Shaoran se miro en el espejo del pasillo una vez más, le costaba tanto reconocerse. Su cabello no era castaño, si no negro como la noche, sus ojos ya no era color chocolate, sino eran miel y su piel era un poco más blanca de lo que recordaba. Se había acostumbrado a su forma de demonio, la cual era casi igual a la que tenía cuando había sido un humano, lo único que cambiaba eran sus cuernos, su cola, sus colmillos y sus alas parecidas a las de un murciélago, además de que sus pies cambiaban a una especie de pesuñas.
Escucho el camión de la mudanza llegar afuera del edificio en el que vivía, entonces supo que era momento de ayudar a abajar cosas y desempacar.
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Ya habían terminado de pasar y acomodar todas sus cosas en el departamento de Daichi.
-¿por qué haces esto?-soltó la chica terminando de desempacar la última caja.
-¿hacer qué?-pregunto el pelinegro.
-pues, ser tan amable conmigo-lo miro a los ojos.
-no sé de qué hablas-se excuso el chico.
-olvídalo-dijo Sakura poniéndose de pie.
-ahora dime ¿qué es lo que quieres a cambio de que yo viva aquí?-le pregunto acercándose seductoramente a él.
-nada-respondió seco-si necesitas algo estaré en mi habitación- se alejo de la castaña dejándola confundida.
-qué raro-se dijo para sí la chica.
Avanzó unos pasos hacia la que ahora sería su habitación, para llegar a ella tenía que cruzar un enorme pasillo. Caminó a paso lento por ese gran pasillo, hasta que diviso un cuadro que estaba boca abajo en uno de los muebles que adornaban el pasillo, lo sujeto con las dos manos y lo levanto de a poco.
-¿qué es esto?-se preguntó para sí al ver que se trataba de una foto de una familia. En ella podía ver a Daichi un poco más joven con lo que parecía ser su familia, fue entonces cuando cayó en cuenta de que Daichi vivía solo en ese enorme departamento, pero si tenía familia entonces ¿Por qué vivía solo?
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Una semana había pasado desde que ella se había mudado con aquel extraño chico y apenas lo veía. Él nunca estaba y las pocas veces que lo veía él se encerraba en su habitación a hacer ese extraño "papeleo".
Sakura partió una rebanada del delicioso pastel que ella se había esforzado por hacer. Se lamio los labios antes de darle el primer bocado, al fin podía darse el lujo de ver su lacena llena.
Escucho la puerta abrirse y se detuvo un momento para dirigir la vista a la puerta.
-¿Daichi?-pregunto al verlo todo empapado-¿qué te paso?-exclamó parándose de su lugar.
-bueno, digamos que la imbécil de mi representante me pidió uno de sus tantos favores y termine con un perro persiguiéndome y casi me ahogo en su piscina-dijo mientras la chica le daba una toalla.
La chica no pudo evitar reír, a lo que él frunció el ceño-creo que ella siempre te pone a hacer su trabajo-le aseguro al verlo hacer una mueca.
-lo sé-refunfuño él terminando de secarse el cabello-esa mujer me trata peor que su criado-comentó haciendo una mueca de fastidió.
-¿entonces por qué la tienes como representante?-le interrogó la joven.
-no lo sé-le dijo.
-eres extraño-le sonrió dándole un pedazo de paste-Daichi-lo llamo con suavidad-La foto que tienes en el pasillo ¿Quiénes son?-pregunto con inocencia.
Al oír esto Shaoran se tenso ¿Qué le podía decir? Esa no era su familia después de todo, pero ella lo creía así, ¿Qué responderle?-pues…-dudó-son mi familia-su voz sonó bastante convincente.
-¿y por qué no vives con ellos?-Shaoran al maldijo entre dientes.
-p-pues…-trato de recordar en su mente todo lo que Eriol le había dicho, sobre "su" vida-murieron-soltó de golpe.
Sakura casi se atraganta con el té que estaba tomando. Por un momento se sintió horrible, después de todo ella sabía lo que era perder a su familia, sabía que era doloroso perder a los seres que más se aman en el mundo-yo…lo siento-dijo en tono de culpa.
-no te preocupes-dijo desviando la vista de los ojos de la chica-prefiero no pensar mucho en eso, además entre más tiempo pasa el dolor se controla mejor-hablo con la experiencia que había adquirido como humano-aunque hay personas que nunca logran superar cosas así, es lo único que se puede hacer-se sintió tonto al dar un consejo que él nunca siguió.
-valla pareces tomártelo muy a la ligera-comento con cierta molestia ¿Cómo podía hablar tan fácilmente de algo tan doloroso?
-¡pues claro! ¿Qué más debo hacer? ¿Dejarme morir? ¿Suicidarme? ¿Tirarme en depresión?-si ella creía que él se iba a quedar callado ante indirectas o comentarios hostiles estaba muy equivocada-la muerte no es la solución a ninguno de los problemas-dijo antes de que todo entrara en un incomodo silenció.
Sakura se quedo callada ante Daichi, se trago todo su orgullo y las ganas de darle una patada en los bajos o en otra parte del cuerpo, después de todo el pelinegro tenía razón ¿Qué se podía hacer antes cosas así?, ella nunca supo controlar bien sus emociones y menos cuando su familia la abandono, sentía tanto odio hacia las demás personas ¿por qué todo el mundo tenía que ser feliz mientras ella no lo era?
-estoy muy cansado me daré un baño y luego me iré a dormir-comento Daichi alejándose del lugar.
Sakura lo observo alejarse y comprendió que a cada momento que pasaba sentía más odio hacia Daichi, ¿por qué él tenía todo lo que ella no tuvo? La envida que sentía hacia él era cada vez mayor, eso sumado con el enojo que siempre la hacía sentir ¿Por qué se había quedado callada? ¿Por qué no le había contestado? Ella siempre les contestaba a las personas, era conocida por siempre ser hostil con los demás, por eso siempre estaba sola, absolutamente nadie podía aguantar su carácter de los mil diablos.
Entonces comprendió que su odio por Daichi iba en aumento día a día, porque ese cantante de cuarta siempre le quitaba las palabras de la boca, porque ese niño bonito siempre la traba con amabilidad, porque ese estúpido no caía en sus encantos, hasta el momento no había conocido a ningún chico que no se interesara en ella o en su cuerpo, porque ella sabía que la mejor manera de engatusar a un hombre era mediante el sexo, pero él era tan diferente que lo odiaba, lo odiaba como nunca había odiado a alguien y por eso iba a buscar la forma de destruirlo, así como se llamaba Sakura Kinomoto .
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Se sentó en la cama y se despeino mientras lanzaba un gruñido de desesperación.
¿Por qué siempre los humanos eran tan estúpidos? Ahora recordaba bien una de las razones por la que odiaba a los humanos, siempre tomaban a la vida muy a la ligera, ¿de qué mierda les servía vivir si al final iban a desperdiciar su vida cometiendo un suicidio? Todos los días una gran cantidad de suicidios era cometidos por los humanos, él siempre aborreció esa forma suya de despreciar la vida, por problemas inútiles que aunque no lo parecieran tenían arreglo, o cometiendo suicidios más imbéciles aún, como el de dar su vida por la de alguien más.
La lámpara que estaba en buro junto a él exploto. Su energía demoniaca que aún conservaba estaba haciendo estragos en él, tenía que controlar su enojo si no quería terminar convirtiéndose en un demonio otra vez.
Se levanto de la cama pero un mareo lo obligó a volverse a sentar, sería mejor que hiciera algo bueno por alguien antes de que terminara desapareciendo y dejando su existencia atrás.
Su misión no era nada fácil y Sakura no parecía querer cooperar. La chica parecía querer sacarlo de quicio siempre, siempre degradándose para que él le hiciera algo de caso, además le era demasiado difícil poder resistirse, porque la chica tenía sus encantos después de todo, tenía unos preciosos ojos verdes que siempre lo incitaban y un cuerpo que parecía querer seducirlo cada vez que lo veía.
Había sido un demonio ¡joder!, había cometido todos los pecados habidos y por haber en la tierra y en el infierno, había tenido tanto sexo como había querido, había vivido en la lujuria tanto como pudo y ahora tener que resistirse a la tentadora castaña le parecía una tarea casi imposible.
Se levanto y se dirigió a la ducha, sería mejor que tomara una ducha de agua fría si no quería mandar todo a la mierda.
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Después de tomar una ducha pensó en ir a ver un poco el televisor, mientras se memorizaba la letra de una canción. Gracias a Eriol había conseguido a un maestro de canto que le enseño a cantar con su nueva voz, además también tuvo que tener un par de clases de baile y de actuación, las cuales fueron más sencillas, sobre todo la ultima ya que él siempre se la pasaba actuando, mentir era lo más fácil que podía hacer.
Sintió la presencia de Sakura acercarse. Sabía que era lo que ella iba a hacer, pues era lo que ella siempre hacia todas las noches, aunque él siempre fingía diciendo que no sabía a qué salía.
-Sakura-la llamo al sentir su presencia detrás de él.
Pudo percibir como un escalofrió recorrió a la muchacha.
-¿qué haces despierto a esta hora?-cuestiono la chica sorprendida al verlo sentado enfrente de ella.
-no tenía sueño-respondía con simpleza-¿A dónde vas?-pregunto dirigiendo su mirada hacia la oji-verde.
-tengo que hacer un trabajo de la escuela-mintió. No se podía permitir decirle lo que realmente hacia, eso era algo que absolutamente nadie sabía.
-¿vestida así?-pregunto levantado una ceja y señalándola con el dedo índice.
-p-pues si…-dudó.
-bien-se encogió de hombros, apago el televiso-es tarde y mañana tengo que grabar una canción-dijo levantándose del sillón.
La chica lo miro algo sorprendida ¿acaso no pensaba preguntarle más?. Definitivamente ese extraño chico la sorprendía cada vez más, además de que en el fondo sentía como si fuera otra persona, alguien extraño con muchos secretos.
Despejo de su mente los pensamientos acerca de Daichi, la noche no iba durar tanto tiempo y su trabajo esperaba, después de todo era lo único que ella podía hacer.
Salió del departamento para dirigirse a las obscuras calles de la ciudad.
Daichi la observo desde el pasillo que estaba a oscuras, escucho como abrió la puerta y la cerró, lo que le indico que ella se había ido-¿de verdad piensas eso Sakura?-sus ojos mostraron cierta melancolía, él oculto su presencia y camino en silenció hacia la salida de su casa, tenía que vigilar a Sakura si no quería fracasar en su misión.
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-pronto Shaoran, pronto-repitió una voz.
La habitación estaba en penumbras, nadie más se encontraba en ese lugar, solo una sombra que observaba la ciudad desde su ventana.
-pronto serás mío-una risa macabra resonó con eco por todo el lugar…
