Eres mejor que eso…

Las semanas pasaron más rápido de lo que ella pensó y pronto llego un mes, un mes en el que había estado viviendo con Daichi. A pesar de eso su vida seguías siendo casi igual, pocas eran las ocasiones que estaba con Daichi ya que este últimamente estaba muy ocupado con la grabación de su disco, aunque debía admitir que era bastante divertido pasar tiempo con él, era un chico que parecía comprenderla a la perfección, siempre le contaba cosas acerca de lo que vivía, además debía de admitir que él era como un niño pequeño, tenía tanta pasión por las cosas que hacía y al ver cosas nuevas se emocionaba mucho, al igual que al comer.

Sakura había notado que Daichi era un chico bastante serió y frio, además de que se daba cuenta a la perfección de que él siempre parecía ocultarle cosas, era bastante misterioso, nunca había conocido alguien tan misterioso como él, además hasta ahora, era el único chico que se lograba resistir a caer en sus redes, él no parecía ser como los demás.

Pero lo que más le molestaba a Sakura era que siempre que le preguntaba acerca de la noche que la salvo de aquel hombre, él siempre la evadía, ni siquiera ella estaba segura de qué era lo que había pasado aquella noche, porque por más que lo pensará no le encontraba lógica alguna.

—Sakura ¿quieres acompañarme hoy a las grabaciones de mi disco?—pregunto Daichi al verla salir camino a la escuela.

Sakura parpadeó, ¿a caso Daichi la había invitado a sus grabaciones?—si…-dudó un poco—cuando llegue de la escuela prometo acompañarte—le respondió con una sonrisa.

Syaoran, la observo salir de su departamento, estar en compañía de alguien le hacia las cosas más amenas, era bueno poder conversar con alguien de vez en cuando, pero la mayor parte del tiempo se la pasaba haciendo su trabajo, no es que a él le importara mucho hacer trabajo, pero eso le quitaba tiempo para estar con Sakura, aún así no podía decir que con la chica tuviese grandes progresos.

El sonido del incesante timbre lo despertó de sus cavilaciones.

Al abrir la puerta se encontró con Eriol, ese chico que aunque apenas cruzaban una cuantas palabras se había convertido en su mejor amigo y confidente. Eriol sabía comprenderlo a la perfección, y Syaoran ahora podía comprender porque Eriol había sido un demonio ya que cuando se molestaba daba miedo, además de que detrás de esa mascara de frialdad se encontraba la persona más bromista y burlón que había conocido y ni hablar de lo fastidioso que podía llegar a ser.

—Es tarde—reprocho el ex-castaño.

—Estaba con Tomoyo—respondió impasible.

—Es tu novia ¿no?—pregunto Syaoran volviendo a sentarse en el sillón.

—Ella quiere verte—comentó Eriol—ella era amiga de Daichi-Eriol observo a Syaoran con minucioso cuidado, él estaba en el cuerpo del que alguna vez fue su amigo.

—ella no lo sabe—afirmo Syaoran—no soy quién para aconsejarte, pero deberías decirle-observo a Eriol tensarse.

—Todas las veces que trato de decir algo con respecto a ello, término desviando el tema—su mirada se poso en Syaoran detenidamente, era completamente diferente a Daichi, su mirada era completamente diferente, era fría e impasible además de penetrante.

—Te incomoda ¿no?-la mirada de Syaoran se torno más obscura— ¿qué relación tenias con Daichi?—indagó.

—él era mi amigo, era una buena persona, pero después de alcanzar la fama cambio tanto—la voz de Eriol tomo un tono melancólico, imperceptible para la mayoría pero no para Syaoran—comenzó a volverse distante, se rebeló en contra de todos, la fama lo transformo en un completo imbécil, no tardo mucho en comenzar a consumir drogas y hecho su vida a perder— Eriol chasqueo la lengua y volteó la mirada al lado contrario de la de Syaoran, lo que imperceptible para muchos no lo era para Syaoran.

—No me sorprende—comentó Syaoran y se mordió la lengua antes de hacer un comentario indebido.

Un silenció incomodo reino la habitación, Eriol acaba de abrir un capitulo en su vida que creía olvidado, además de que sabía que Syaoran notaba el dolor que el tema le causaba, era la primera persona después de Tomoyo que notaba sus sentimientos sin necesidad de mostrarlos completamente.

—esta tarde serán las grabaciones y pienso llevar a Sakura—Syaoran cambió de tema al notar la incomodidad de Eriol—el maestro de canto que conseguiste me ayudo de mucho—Syaoran mostro una pequeña sonrisa.

—Bueno supongo que en el infierno no cantaban mucho, así que lo necesitabas—se burló.

— ¿De dónde lo sacaste por cierto?—preguntó el ex–demonio divertido.

-¿oye con quién crees que estás hablando?-fingió estar ofendido-soy el gran Eriol alguna vez de los mejores en el infierno es obvio que siempre tengo la solución a todo-le guiño el ojo.

—claro señor humildad—Syaoran rodo los ojos, ya se había acostumbrado a los desplantes de arrogancia de Eriol, supuso que eso sería algo que nunca desaparecería.

—No, no desaparece—contesto Eriol—solo lo adivine—se encogió de hombros—supongo que es telepatía o algo así—dijo Eriol restándole importancia.

— ¿Acaso no tienes que ir a la escuela o algo así?—pregunto Syaoran con curiosidad.

— ¿para qué? Es obvio que sé mucho más que aquellos pelmazos—respondió con arrogancia, pero al ver la mirada de Syaoran comprendió a lo que se refería—ya la termine ¿contento?—escucho una pequeña risa de parte de Syaoran-fui un niño prodigio por lo que me salte años—respondió con simpleza.

—Lamento haberlo menospreciado señor súper inteligente—respondió fingiendo arrepentimiento.

Una pequeña sonrisa pareció en el rostro de Eriol—¿lo extrañas?—pregunto dejando desconcertando a Syaoran.

— ¿Cómo te diste cuenta?—dijo sorprendido.

—Es obvio—lo miro con su mirada misteriosa que nadie podía descifrar, Syaoran comprendía a lo que se refería.

—¿Qué debo de hacer?—pregunto en voz baja—la sed de sangre crese-su voz se volvió más grave.

Eriol no mostro emoción alguna-aguantar-se mordió el labio inferior, él sabía que los pensamientos macabros y oscuros nunca desaparecían.

—ugh ¿Cómo hacerlo?—el sentimiento crecía, de repente un pensamiento oscuro apareció en su mente—si los demonios atacan a Sakura ¿puedo matarlos?—pregunto con una sonrisa macabra y la mirada oscurecida.

Eriol se estremeció, Syaoran era completamente diferente a lo que fue su amigo, hace mucho que no había vuelto a sentir una energía tan poderosa y a la vez tan tenebrosa que lo hacía sentir escalofríos y que sus entrañas se revolvieran de manera extraña, desde que salió del infierno, aún cuando sus recuerdos de su vida como demonio desaparecieron, aún podía recordar esa energía tan negra y llena de maldad, sólo los demonio poderosos tenían esa energía, esa mirada. Un recuerdo fugaz cruzo por su mente.

Sólo alguien que en vida ha tenido un alma que se ha oscurecido y marchitado y poco a poco enloquecido, sólo el alma de un humano que se ha desviado completamente de su camino, sólo aquel que ha perdido todos sus sentimientos pero no su inteligencia, sólo ellos serán convertidos en demonios, y solo ellos se ganaran su lugar en el infierno.

¿Qué era lo que Syaoran había vivido como humano? ¿Por qué termino convertido en demonio? Esas preguntas lo habían hostigado desde que lo conoció, pero decidió que no tenían importancia, pero tal vez si lo averiguaba él también recordaría la forma en que se convirtió en demonio, ¿alguna vez fue humano? ¿Cómo llego a ser demonio? Sus recuerdos se habían perdido.

—Fuiste humano—no aguanto la tentación de preguntarle, pero aquello era más bien una afirmación.

—eso no es algo que te incumba—se puso a la defensiva.

Eriol noto que el ambiente se había vuelto pesado, así que se levanto y camino hacia la salida de la puerta en donde se detuvo—traeré a Tomoyo un día de estos—avisó antes de salir y cerrar la puerta tras de sí.

—lo siento—se disculpo—pero esa vida fue horrible-susurro al viento—¿cuándo perdí mis sentimientos?—pensó mientras sentía como un nudo se formaba en su garganta.

Se levanto del sillón dispuesto a salir para despejarse, pero un rayo de esperanza cruzo por su vida, ya no importaba el pasado, ahora tenía que enmendar errores, pero tenía miedo, muy en el fondo de su retorcida alma tenía miedo de perder todo, de fallar como siempre fallaba.

******O******

Las grabaciones habían acabado y Sakura esperaba sentada tomando un café, Daichi salió tranquilamente y con una sonrisa en su rostro.

—¿A dónde quieres ir?—pregunto tomando la mano de Sakura y jalándola hacia él.

—Pues…—pensó unos momentos—¿te parece si vamos a comer algo?—el chico sonrió un poco y asintió.

Sakura se preguntó ¿porqué cada vez que Daichi sonreía parecía más bien una mueca extraña' como alguien que trata de fingir amabilidad, además de esa energía suya que emanaba que la hacía sentir asustada, a veces se despertaba en medio de la noche porque se sentía insegura, como si fuera un insecto atrapado en un frasco siendo observada, pero siempre que busca la fuete de esa sensación sentía que provenía de Daichi, a veces se preguntaba si el haber aceptado la propuesta del cantante había sido un error.

La mano de Daichi sobre su hombro lo sobre salto y nuevamente se sintió indefensa ante su mirada y aterrada.

— ¿Estás bien?—su pregunta le hizo que diera un respingo.

—Si—se apresuro a decir antes de retirar la mano del chico de su hombro—muero de hambre—trato de sonar más natural.

Syaoran se percato de la incomodidad de la castaña y se dio cuenta de que su energía la asustaba, pero no podía hacer mucho para ocultarlo, ya lo había intentado a pesar de que su energía era débil, incluso hacer cosas como sonreír le eran difíciles.

¿Por qué no intentas sonreír un poco?—había dicho Eriol y Syaoran lo intento, de verdad lo intento—M-m-mejor déjalo así, trabajaremos en eso después—había dicho el pelinegro completamente azul.

Con un fuerte suspiro siguió caminado, definitivamente trabajaría en ello cuando estuviera solo y haría un mejor intento por ocultar su energía, tal vez eso serviría para asustar menos a la chica, aunque ahora que lo pensaba, ella podía sentir su energía y eso era extraño, un ser humano normal no podría hacer algo así, esa joven que estaba junto a él, no era precisamente un ser humano normal.

—Ya llegamos—dijo la oji-verde y él parpadeo confundido, se había perdido en sus pensamientos mientras caminaban.

— ¿Estás segura de que quieres comer aquí?—Era un restaurante bastante elegante y obviamente caro.

—Por supuesto—una bonita sonrisa apareció en sus labios y pudo ver brillo en sus ojos.

"Perra materialista" pensó mientras se adentraba con ella a ese lugar, suspiro y discretamente reviso su cartera, eso no era bueno para su bolsillo, de hecho todo eso era estúpido, podía conseguirse un departamento más pequeño y gastar menos, pero bueno, después de todo no era su vida.

Fueron llevados a una mesa por el hombre que atendió y Sakura pidió el platillo más caro y exótico que vio en la carta, él pidió lo más sencillo que vio, una sopa de fideos, después de todo no tenía tanta hambre, además aún quedaba algo de comida en su casa.

Ella parecía encantada, mientras él veía todo con aburrimiento, una buena vida llena de lujos no te da precisamente felicidad, él lo sabía, porque así comienzan las peores cosas, cuando la codicia comienza, quieres más y más y nunca te llenas, solo tratando de llenar un vacío en el alma que no se llenará con nada material.

Una mueca amarga se extendió por su rostro, odiaba tanto recordar cosas así, ahora que era humano podía sentir todas esas emociones que había sentido antes, mucho antes de ser un demonio.

— ¿Pasa algo?—la voz de la castaña lo distrajo de sus pensamientos.

—No es nada—mintió naturalmente.

La comida llego y Sakura casi se atragantaba con ella, Syaoran comió despacio sin saborear mucho la comida, al final tuvo que ayudar a Sakura ya que su platillo era demasiado grande como para comerlo sola.

Cuando salieron de ahí la castaña lo arrastro a tiendas de ropa, y si bien no le pidió nada se lo decía con mirada, siempre ponía carita de perrito y cosas así, al final el ex-demonio termino cargando al menos 20 bolsas diferentes de tiendas nada baratas.

Cuando finalmente llegaron al departamento la chica se fue emocionada con la ropa a su habitación, Syaoran suspiro por enésima vez en día y se tiro al sillón, estaba agotado, volteo a ver el contador dándose cuenta de que aun no había ayudado a nadie y su energía seguía bajando.

Las cosas no estaban bien, sin decir nada y a pesar de su agotamiento salió de su departamento, necesitaba un aire menos enviciado, lejos de la loca que gritaba en su habitación con gran emoción, la codicia estaba en el aire haciéndolo sentir frustrado.

Pero al parecer salir por las calles fue un error, a esas horas parecía la ciudad estar llena de personas, todas chocaban unas contra otras en las calles atiborradas, la asfixia se hacía mayor y eso no le gustaba, las malas energías que despedían algunos solo aprisionaban en una mescla extraña de sentimientos, no aguantando más comenzó a correr buscando un poco de libertad, llegando sin darse cuenta a un parque, dio grandes bocanadas de aire tratando de recuperar el aliento, su cuerpo aun no estaba preparado para tanto ajetreo físico.

Se sentó en el césped y miro al cielo contaminado-malditos humanos-gruño bajo, se quedo mirando a un montón de niños jugar y se sintió levemente aliviado, le gustan los niños y los ancianos, creaturas menos indeseables que los adultos y los jóvenes ya que en su mayoría no tenían deseos impuros y era bastante moldeables, como el barro en el que jugaban algunos.

Estuvo mucho rato observando chiquillos correr por todos lados, cuando un vagabundo se acerco a él.

—Los niños son bastante lindos ¿eh?—Syaoran la miro extrañado.

—En efecto—contesto cordialmente, haber vivido tantas épocas le había ayudado mucho con los diferentes criterios del lenguaje.

—La primera etapa de la vida, aun recuerdo cuando era así y mírame ahora un saco de huesos, siendo rechazado por la sociedad y un miserable que se pudre en su propia suciedad—el joven lo miro atento.

—No es muy diferente a la mayoría—dijo llamando la atención del vagabundo—Después de todo, solo somos humanos, seres miserables que no aprecian lo que tienen, las épocas cambian y cada quien se arrastra en su propia miseria, pero a veces la miseria no es sino la creamos, nos obligamos a creer que la vida que llevamos no es la correcta porque sin importar lo que hagamos siempre queremos más, pero es aún peor cuando las persona que se quedan enterradas en la miseria sin querer salir de ella, porque bueno, siempre hay una forma de seguir, después de todo nos merecemos más que eso—Se levanto sin decir más palabras.

El atardecer se asomaba a lo lejos y las luces comenzaban a disminuir su esplendor dejando todo en penumbras y el vagabundo se quedo mirando asombrado al chico que no parecía tener más de 20 años y en el pasto tirado justo donde había estado varios billetes.

—Estancarte es tu decisión—fue todo lo que dijo el muchacho mientras su figura se alejaba por la noche.

******O******

Syaoran se encontraba recostado en el sofá viendo un programa de televisión, mientras comía unas palomitas y se reía, cuando escucho la puerta de Sakura abrirse, él sabía perfectamente a donde iba, pero se sintió sin derecho de reclamar nada.

La chica salía lentamente y si no fuera tan perceptivo ni siquiera se hubiera dado cuenta de los pasos sutiles de la chica, pero decidió intervenir.

— ¿Vas a salir tan tarde?—la castaña lo miro con el entrecejo fruncido, la había vuelto a descubrir.

—¿Es que nunca duermes?—el ex demonio se levanto adoptando una posición erguida, que le hizo preguntarse a Sakura ¿Cómo lograba ser tan jodidamente elegante con sus movimientos?—¿A caso eres un vampiro?—pensó en voz alta.

Una leve escalofriante risa la sorprendió—Algo así, pero no soy yo el que se escapa media noche y no vuelve hasta altas horas de la madrugada.

—Voy a mi trabajo—contesto con seguridad la chica, pero se anticipo a la pregunta de Syaoran—¿qué estás viendo?¿una comedia? Hasta mi habitación se escuchan tus risas—dándole la vuelta al sillón tomo de la mesita que se encontraba frente de la tele el estuche de la película—¿El rito?

—Si es bastante graciosa la has visto, mi parte favorita es cuando le pega a la niña—nuevas risas salieron de la boca del joven.

— ¿Ok?—contesto con algo de duda—que te diviertas esta noche.

Salió sin decir nada más.

******O******

Eran casi las 3 a.m. cuando Syaoran lo sintió, el contador había empezado a sonar con su fuerte y aturdidor ruido, con un salto se despabilo del sueño, estaba dispuesto a salir cuando recordó el "armamento" especial que Eriol le había dejado en el viejo ropero de su cuarto.

Ni siquiera utilizo la puerta, simplemente basto con saltar por la ventana para correr por los techos, esta vez fue más fácil que la primera ya que su fuerza se incremento al instante, tal vez porque su cuerpo estaba un poco mejor que antes, sonrió, le encantaba sentirse así, era como volver a ser el mismo.

Una sensación extraña lo embargo, como un sentimiento de desesperación, los gritos de una chica le perforaron los oídos ¡era Sakura! Con una rapidez que no pensó que tenia llego al lugar donde ella se encontraba, el enojo estaba creciendo y recorría cada parte de su ser, como si las venas de su cuerpo en vez de transportar sangre llevará fuego.

Salto del último techo para encontrarse con una visión completamente desagradable…Sakura a punto de ser violada.

******O******

— ¿Qué mierda estás haciendo?—una escalofriante voz lleno el callejón acallando sus gritos, pero no sus sollozos.

Sakura volteo lentamente la mirada, Daichi se encontraba de pie en la entrada del callejón, pero esta vez era diferente, le recordaba más a la primera vez que lo vio, cuando fue atacada por esa…"cosa".

El hombre que estaba sobre de ella volteo la vista al hombre que estaba sobre de ella, con esa maldita mirada lujuriosa.

—s-suéltame—apenas pudo decir.

—Pequeña perra—el puño de ese hombre se levanto en el aire y parecía dispuesto a darle.

Todo después de eso ocurrió demasiado rápido, Daichi estaba junto a ese hombre detenido el golpe y luego lo aventó contra la pared con una fuerza que estaba segura no era algo humano.

En cuanto se sintió liberada trato de correr, de alejarse, pero sus piernas no le respondieron, y termino en el suelo, por lo que se arrastro lejos, tratando de vestirse.

Volvió la vista hasta encontrar con Daichi acorralando a aquel hombre contra la pared mientras lo sostenía del cuello con una mano.

— ¿Qué tratabas de hacer maldita sabandija?—La voz de Daichi se hacía cada vez más tenebrosa.

Pero las cosas se invirtieron en pocos segundos aquel hombre ¿cosa? Ataco al chico con una fuerza estaba segura no era de esta tierra y lo mando a volar hasta el edificio de enfrente al parecer un loca, Sakura grito horrorizada, sólo quería que la pesadilla acabara.

El hombre ya no tenía una forma realmente, podría decirse, que era una cosa humanoide, pero hora de su espalda sobresalían unas extrañas alas como de murciélago y sus ojos no tenían pupilas ni iris, eran completamente blancos, la castaña sólo sollozaba en silencio, sentía como si la voz se le hubiera ido, ni siquiera podía gritar.

La "cosa" se le acercaba cada vez más, quiso alejarse, correr muy lejos, gritar, pero sentía que sus piernas estaban atadas, como si algo invisible estuviera ahí. Su corazón retumbaba con fuerza dentro de su caja torácica, lo único que en su mente pudo reconocer fue "es mi fin", cuando las "piernas" se detuvieron enfrente de ella, simplemente se resigno a agachar la cabeza, no había nada más que hacer, tal vez al fin su sufrimiento iba a terminar.

— ¡No te rindas!—grito una voz que no pudo identificar, pero ella siguió sin moverse.

— ¿Qué puedo hacer?—contesto.

— ¡Luchar!—esa voz, estaba cerca, mucho, entonces se dio cuenta, Daichi estaba ahí, reprimiendo a la cosa en el suelo, se giro y la miro—sé que no lo parece pero eres mejor que eso—aunque estaba oscuro sabia que la estaba mirando directamente, lo podía sentir—Mereces más de lo crees.

Algo en su pecho se lleno, algo que había estado vacio por años, un sentimiento cálido llego a cada parte de su cuerpo, era algo indescriptible y la hacía sentirse completa, la hacía sentirse querida y entonces se dio cuenta, ella no podía odiar Daichi por mucho que lo intentara, lo que sentía no era más que envidia y represión hacía sus verdaderas intenciones, porque los sabía, ella siempre quiso a Daichi Mazuka.

Ella parpadeo sus ojos estaban abiertos y sentía que las lagrimas habían parado súbitamente, la luz de luna dio directamente a los ojos de Daichi que ya no eran del mismo color, ahora eran de una especie de color chocolate, cafés, poderosos…hermosos.


Mil años sin escribir esta historia, aunque no lo parezca tengo ya adelantado el siguiente capítulo, bastante gore he de decir, así que si te gusta el Gore y los demonios sexys, bueno este es tu lugar.

No daré razones, sólo diré que esta historia la escribí en plena depresión y la continuo, cuando realmente me siento muy mal, así tal vez…continúe pronto xD

Una opinión no cuesta nada, así que realmente agradezco sus reviews.