Bestia.
Frente a ella se desato una poderosa lucha, en donde hubo patas, mordidas, ambos paleaban como animales, le recordaban a 2 perros rabiosos luchando, no Daichi parecía más un lobo, si tan hermoso e imponente como un lobo.
Entonces en medio de la poca luz reflejada por una minúscula parte de la luna un pequeño brillo le dio la señas a Sakura, Daichi peleaba con una especie de daga, pronto el joven cantante ya no era humano tampoco, unos colmillos comenzaron a salir mientras gruñía como un animal, no más bien como una bestia, sus uñas parecían garras y sus ojos ahora mostraban locura, mientras que un aura siniestra lo rodeaba, al grado de que los vidrios de lugares cerca comenzaron a romperse, el piso donde estaban se comenzaba abrir.
Las lagrimas volvieron a Sakura, mientras temblaba un jadeo se escapo de sus labios y pronto se convirtió en sollozos, tenía miedo, demasiado miedo.
******O******
Syaoran veía al demonio acorralado en la pared, no sabía en qué momento se había transformado y había perdido el control, pero le encantaba, esa sensación era hermosa, como saltar de un precipicio y saber que no abra golpe que te mate o duela, solo la emoción en tus entrañas, la adrenalina.
—Repite lo que dijiste grandísimo hijo de puta—su voz sonaba distorsionada mientras su manos bañas de en sangre se su víctima apretaba aún más el cuello de la bestia— ¿A caso no te enseñaron respetar a las mujeres?—los ojos desorbitados y blancos parecían a punto de estar, una sonrisa se expandió por su rostro—Vuelve al infierno donde perteneces—fue todo lo que dijo antes de reventarle la cabeza, sintiendo la cálida sangre salpicar su rostro, su cuerpo, sus manos, todo.
Syaoran se quedo ahí, contemplando su obra, con una sonrisa y la cabeza levemente inclinada, olfateo el líquido vital rojizo y soltó una risita como si de un niño se tratase.
El cuerpo sin vida del demonio cayó al piso haciendo un "splash" al salpicar la sangre, el ex-demonio sonrió con victoria y se dio la media vuelta, todo había terminado, camino hasta Sakura que lo miraba con una cara de terror puro, la observo unos segundos sin comprender, hasta que ella señalo detrás de él y dio un grito propio de una película de terror.
El volteo encontrándose con el mismo demonio de antes—no cantes victoria niño bonito—con un gruñido se lanzo sobre él nuevamente, pero no contaba con que ahora Syaoran tenía una fuerza descomunal, lo aventó al piso con facilidad—¿Cuántas veces voy a tener que aplastarte la cabeza para que desparezcas?—su tono frio lo hizo recordar sus buenos tiempos.
Y entonces lo hizo, aplasto la cabeza, una y otra vez, una y otra vez, hasta que vio que eso no funcionaba, aplasto brazos y cada parte del cuerpo de la bestia que emitía gemidos horribles y agonizantes, pero eso no lo detuvo, lo disfrutaba demasiado como para contenerse, finalmente el demonio comenzó a pedir clemencia, pero él no se la dio, después de todo ¿quién era él para perdonar? Levanto la pierna nuevamente, dispuesto a reventar el torso de aquella cosa.
—¡Basta!—el grito detuvo a centímetros de su acción—por favor basta, te ha pedido que pares—Syaoran parpadeo.
Sus ojos se clavaron en la figura de una chica asustada que lo miraba con valentía, sus ojos verdes resplandecían como una estrella en medio de la noche obscura.
—¿Por qué debo de parar?—inclino la cabeza levemente al hacer su cuestionamiento—intento violarte ¿por qué debo parar?—la chica dudo.
—Porque tú no eres así, por favor Daichi…—una rosa resonó por todo el callejón.
—¿No soy así?—la pregunta era demasiado irónica—¿y tú sabes cómo soy?—escucho a la chica tragar.
—Pues…porque yo he vivido estos días contigo y me he dado cuenta…—contesto vacilante, pero nuevamente fue detenida por la potente voz de Syaoran
—¿Tu sabes una mierda de mi acaso?—ella pareció tensarse aún más—¿qué puede sabes una prostituta cómo tu?¿eh?—se peino el cabello para atrás—te diré algo querida, tú no sabes nada de mí, no sabes nada de la vida ni del mundo, fuiste tan imbécil para tratar de suicidarte, vendiste tu cuerpo por unos insignificantes centavos que no has disfrutado porque estas más amargada que cualquier persona en la tierra, vas por ahí lastimando gente inocente y te importa una mierda, eres codiciosa, envidiosa, vanidosa, lujuriosa, no tienes respeto por nada ni por nadie, tienes un alma de demonio, peor que la mía, sé que no te das cuenta, pero tú has causado esto, tus malas energías los atraen a ellos—señalo a la cosa bajo su pie.
Ella lo miraba ahora, con una mirada calmada pero a la vez llena de energía, como una bomba punto de estallar—tienes razón, no sé nada de ti, no entiendo que esta pasando y soy todo lo que dijiste—ella se levanto lentamente y se acerco hasta Syaoran—pero sé bien…que tú no eres así,—sus pasos se volvieron precavidos—tu eres increíble, me aceptaste en tu casa sin cuestionarme, no me has usado, pese que lo he intentado—ahora ella estaba muy cerca de él.
Sentía algo extraño en su pecho, se comenzaba a sentir diferente, como si una voz estuviera llamándolo desde fuera de su mente, la voz le pedía que salir, pero no quería estar así era reconfortante, quería estregarse a la locura por completo.
—Tú lo dijiste ¿no? Soy mejor que eso, por favor vuelve—Sakura le tomo la mano.
Como si de un cadena de domino se tratase su mente reacciono, las garras y colmillos comenzaron a retraerse y él en general comenzó a recuperar la cordura, pero sus ojos continuaron del mismo color.
—¿Sakura?—susurro.
—Que conmovedor—la voz a su lado los sorprendió.
Syaoran reacciono, la joven estaba por ser atacada nuevamente, pero lo impidió con rápido movimiento, protegiéndola con su cuerpo, quedando arriba de ella, un dolor le atravesó el costado izquierdo, pero no hizo mucho caso, busco algo con qué atacar, pero no vio nada a su favor, tendría que distraerlo en lo que pensaba en una estrategia, tomo a Sakura en brazos.
—Lo siento por esto—ella parecía estar a punto de responder cuando la noqueo.
Utilizo nuevamente esa súper fuerza sobrehumana y salto entre los techos de las casas, tendría que encontrar una forma pronto para salvarla, una bolas de fuego casi le rozaron, la adrenalina se estaba disparando en él nuevamente, no podía fallar, esta misión era todo lo que tenía y esta chica en sus brazos eran la carga más pesada que había tenido en cientos de años.
El contador comenzó a sonar, su poder se estaba acabando y no había hecho ni una sola obra buena desde que había llegado a la tierra, un escalofrió le atravesó la espalda, una bola de fuego paso demasiado cerca de él.
Y de repente su poder se detuvo y cayó al suelo, justo a la mitad de un salto, afortunadamente cayó sobre un techo, con su cuerpo protegió a Sakura lo mejor que pudo, ahora no estaba tan seguro de que haberla dejado inconsciente era lo mejor.
Con la respiración entrecortada trato de levantarse, el desgaste físico se lo quería impedir—Mierda—susurro entre dientes.
Pudo sentir el aura del demonio ya estaba cerca y él no podía hacer nada, sintiéndose inútil golpeo con el puño el suelo, la suerte no estaba de su parte, tal vez el Karma acumulado en todos eso años habían desencadenado todo esto, se juro a si mismo hacer muy buenas obras si salía vivo de esto, desde aportar todo su dinero a orfanatos y asilos hasta ayudar a viejitas a cruzar la calle.
Mientras se perdía en sus pensamientos tratando buscar buenas obras por hacer, algo corto el aire junto a él y se termino ensartado cerca su mano, con alegría pudo ver que se trataba de una pequeña daga, bastante chica, nada comparado con su fantástica espada que acostumbraba usar, pero era mejor que nada, era la daga que se le había caído en algún momento de la batalla ¿cómo podía ser tan estúpido?.
Tomo la daga entre sus manos, el demonio estaba cada vez más cerca, lo podía sentir. Sonrió con autosuficiencia, la diferencia de estar totalmente derrotado y desarmado era significativa, la presencia de otro ser lo pudo en alerta, pero se relajo inmediatamente al identificarla.
Manejo con maestría la pequeña daga, sólo tenía un tiro y no lo iba a desaprovechar, se coloco en defensa, protegiendo a Sakura que estaba detrás de él, obligo a la maldita carcacha de su contador volver a funcionar, tomando la energía suficiente para un último ataque, cuando el demonio esta cerca de él sonrió, no mostro la daga.
—Aquí me tienes—murmuro a lo que aquel poderoso ser sobrenatural le sonrió, al menos no lanzo otra bola de fuego.
Lo pudo ver transformarse en una cosa horrorosa,-parecido a un tigre-que salto sobre él, en una bestia, con las fauces totalmente abiertas, dispuesto a devorarlo, entonces fue cuando supo que era su momento de atacar, con un movimiento rápido, quedo debajo de la bestia mientras con una habilidad increíble enterró la daga justo en el estomago del demonio, la sangre negra lo salpico en la cara.
Un grito horripilante salió de la garganta de aquel ser y pronto exploto sin dejar rastro alguno.
Una vez que todo el estrés y la adrenalina paso, el contador dio 3 campanadas desactivándose, dejando a un muy agotado Syaoran, pero aún así no se dejo vencer por el cansancio, corrió a donde se encontraba la chica.
—¡Sakura!—la llamo arrodillándose junto a ella—¡Sakura!—maldición, sólo esperaba no haberla lastimado, la reviso lo mejor que pudo asegurándose de que estaba bien.
—Sólo esta inconsciente—dijo una voz detrás de él.
—Eriol—llamo con voz ronca por el cansancio—¿Qué haces aquí?—pretendía sonar molesto, pro en realidad estaba demasiado agotado como para reprochar algo.
—¡Hola!¡Gracias por salvar mi estúpido y ahora mortal trasero!—hablo el aludido tratando de imitarlo.
—Lo siento, pero—se disculpo sorprendiendo a su compañero—¡se puede saber por qué no llegaste antes!—le miro con reproche.
— ¡Y se puede saber por qué mierda gastaste toda tu preciada energía haciendo estupideces!—le regaño el oji-azul.
—Lo siento, es que…se me salió de control—pudo ver a Eriol rodar los ojos.
Suspiro y trato de ponerse de pie, pero le fue imposible, se había sobreexcedido, cada célula de su cuerpo gritaba por descanso, pero aún tenía que llevar a una inconsciente Sakura a su casa y de paso a él mismo, pero no podía ni ponerse de pie, de hecho su cuerpo estaba dejando de funcionar.
—Imbécil—le volvió a reprochar su guía.
Todo a su alrededor se comenzaba volver oscuro, sus ojos se cerraban y no podía hacer nada para evitarlo, se desparramo en el suelo sin pensarlo dos veces, la voz de Eriol, sonaba decimado distante.
—Gracias—murmuro antes de cerrar completamente los ojos.
******O******
Sakura comenzó a abrir los ojos, se sentía emocionalmente agota, algo poco común en ella, tenía una leve jaqueca, y le dolía bastante el cuerpo, como si hubiera hecho mucho ejercicio.
Se levanto de su cama a regañadientes, se sentía confundida, no sabía ni qué día era, tal vez la noche anterior se le había pasado la mano con la bebida, nada nuevo, algunas veces le había pasado, alguno de sus clientes le ofrecía algo de beber y ella aceptaba, de hecho le sorprendida despertar en casa de Daichi y no en algún callejón o bar de mala muerte.
Se levanto con pereza y camino buscando su toalla y ropa para darse un baño, sonrió al abrir su armario, mucha ropa nueva estaba colgada en este, sus ojos se iluminaron, y saco todo de un jalón, ya tenía cosas que presumir en su escuela, a la que por cierto no había asistido en una semana más o menos, para ella era algo normal faltar. Todo terminaba reflejándose en su boleta.
Salió de puntillas de la habitación y entro al baño, encendió la ducha y acomodo su ropa lista para cuando saliera, se sentía con el ánimo renovado, se metió a la ducha dejando que el agua tibia la mojara y relajara sus músculos adoloridos, tomo con sus manos la botella de shampoo de fresas para su cabello, cuando el recuerdo de la noche anterior se detono y termino dejando caer la botella.
Ella había estado a punto de ser violada, por una de esas malditas cosas que la perseguían, pero había sido salvada por alguien…por Daichi Mazuka.
Se dio una ducha rápida, tratando de aliviar la terrible sensación de aquellas asquerosas manos en su cuerpo, tenía que hablar con Daichi ahora, tratar de explicar lo que había pasado, sus piernas comenzaron temblar y sus ojos se comenzaron a llenar de lagrimas, intentó de calmarse antes de salir, pero le era casi imposible, trato de apagar sus sollozos con sus manos.
Cuando estaba finalmente tranquila salió del baño, ya vestida, quería explicaciones y las quería en ese mismo momento, con paso ligero se acerco a la sala de estar, en donde podía sentir una presencia parecida a la de Daichi, aunque no estaba muy seguro de que fuera la misma, armándose de valor, salió encontrándose con alguien que definitivamente conocía, pero no era Daichi.
—¿Eriol?—pregunto con evidente sorpresa.
—Veo que ya despertaste, bella durmiente—frunció el entrecejo.
—¿Qué mierda haces aquí Eriol?—pregunto con evidente molestia.
—Veo que ya estás bien, pero creo que dormida te ves mejor—hablo mordaz, haciéndola enfadar.
—Te hice una pregunta—el chico le sonrió.
—Lo mismo que tu preciosa, eso hago, además de que cuido mientras Daichi está fuera de combate—se encogió de hombro.
Eso alerto a Sakura—¿qué paso con Daichi?—pregunto alarmada.
—Tranquilízate—sólo eso basto para que Sakura se le lanzara encima, tratando de apretarle el cuello—¡Detente, tonta!—la empujo y la sujeto de forma que no pudiera liberarse— Deberías estarme agradecida, salve tu puto trasero y el del imbécil de Syaoran.
Ella detuvo sus intentos homicidas y parpadeo confundida—¿Syaoran?—pregunto sin entender, jalo de la oreja el joven frente a ella—¿Qué diablos está pasando? ¡Y quiero toda la verdad!—exigió.
******O******
Syaoran comenzó a abrir los ojos, le dolía la cabeza horrores y sentía que su cuerpo pesaba como plomo, sentía mucho frio, al parecer alguien había prendido el aire acondicionado y olvidado apagarlo, con evidente furia se levanto a tratar de desenchufar el maldito aparato, mientras maldecía a los humanos por crear maquinas tan infernales.
El simple hecho de tratar de levantarse le costó demasiado, y tratar de llegar hasta el regulador de temperatura o como fuera que se llamara fue toda una odisea. Se dio cuenta de que el endemoniado aparato no estaba en su cuarto, por lo que tuvo que abrir la puerta, que pesaba como mil toneladas.
Tratar de caminar hasta la sala fue nuevamente otra odisea peor que la anterior, tenía la vista algo borrosa y la cabeza le quería explotar con la luz que venía de la sala, tal vez porque ya era de día, se pregunto cuánto había dormido, lo que fuera al parecer sólo había sido unos cuantos minutos porque sentía que el cansancio se le salía hasta por los poros.
Al llegar a la sala se encontró con Eriol evidentemente molesto y Sakura que le daba la espada, sentada frente el televisor apagado, en el sillón grande.
—¿Chicos?—su voz salió más como un murmuro—¿Sakura?¿Eriol?—se pregunto si aún seguía soñando.
Trato de despejar de su mente la bruma que le nublaba, pero le era prácticamente imposible, se sentía confundido, agotado y además tenía frio, se abrazo si mismo tratando de guardar un poco el calor corporal, pero la poca energía que le quedaban decidió abandonarlo, estaba a punto de caer de bruces en el suelo cuando alguien lo atrapo.
Abrió lentamente los ojos para darse cuenta de que Eriol estaba a junto a él sosteniéndole, sonrió levemente, supo de inmediato que no importaba cuantas cosas hiciera en el futuro no habría forma de pagarle lo que estaba haciendo por él.
—¿Se puede saber que haces levantado?—Syaoran hizo un puchero, se sentía vulnerable.
—Quería apagar el clima, hace demasiado frio—su voz salió nuevamente muy ronca y se dio cuenta de que estaba afónico.
—Tienes una fiebre de caballo loco, vuelve a recostarte…¡ahora!—le ordeno señalando con el dedo índice la puerta de su habitación.
Parpadeo tratando de enfocar un poco la vista y miro a Sakura que seguía dándole la espalda, sorbió un poco la nariz comenzando a sentir una extraña sensación de ahogo, para luego toser, se sentía fatal.
—Tengo sed—murmuro, mientras Eriol ablandaba la mirada.
—Eres un idiota—lo miro confundido, no había hecho nada para ser insultado, pero no respondió, sólo fue a sentarse en el sillón junto a Sakura.
Cerró los ojos un momento, tenia sueño otra vez, pero también se moría de sed y de frio, además estaba confundido, nunca se había sentido así, al menos no que recordará, la ventaja de ser inmortal es que nunca te enfermas. Definitivamente debía ser el Karma por burlarse de los humanos sufriendo por alguna enfermedad.
Tratando de respirar con la boca ya que la nariz la tenía congestionada giro su vista hacia Sakura que ni siquiera lo había volteado a ver, ella sujetaba con fuerza su falda, tanto que sus nudillos estaban blancos, su fleco no le permitía ver sus ojos pero podía ver como se mordía el labio.
Él nunca había prestado atención en sus muñecas, puesto que ella siempre las cubría, pero ahora la muñeca derecha estaba desnuda, carente de cualquier pulsera, muñequera o algo que la cubriera. En ella se podía ver una marca, una cicatriz, una que él conocía bien.
Sonrió para sus adentros, definitivamente los humanos eran estúpido, y probablemente a él le había tocado cuidar de la estúpida, inútil y problemática de todos, pero eso estaba bien, porque después de todo debía demostrar cuan fuerte era, porque estaba dispuesto a pasar por todo con tal de encontrar la salvación y no espera más que un reto, y de los grandes, sí que estaba bien, descubriría la razón que hacia los humanos tan interesantes.
—Sakura— la llamo y ella se sobresalto, no le dirigió la mirada en ninguna momento, pero él sabía que lo estaba escuchando—Eres una idiota—se la imagino frunciendo el ceño.
Aún sonriendo recostó su cabeza en el regazo de la chica, que pareció sobresaltarse nuevamente, quitando sus manos algo alarmada, mientras el ex-demonio provecho para acomodarse en sus regazo con los ojos aún cerrados.
—¿Has escuchado acerca del "dilema del tranvía"?—la joven seguía callada, pero sabía que había provocado nuevamente sorpresa en ella—maldita filosofía—murmuro—Kaho me matara por esto—abrió los ojos encontrándose con unos ojos verdes confundidos—¿Hasta dónde te pueden llevar tus instintos?—la chica parecía cada vez más confundida—¿Tienes miedo? ¿Le temes a la bestia que vive en mi?—Sintió sus manos viajar por su cabello dándole una suave caricia, entre la neblina de la fiebre un viejo recuerdo se coló por su mente—Es probable que el instinto te mate, pero también es probable que eso te salve…¿Qué dice tu instinto de mi?
El sueño llego a él como suaves olas dándole calma, tal vez el regazo de Sakura era el cielo que tanto buscaba, le gustaba estar en el, quería quedarse en ese lugar para siempre porque estaba a punto de sumergirse en el paraíso, ese que sólo la chica de ojos verdes y manos suaves podía crear para él, ese que podía darle luz y paz, pero cuando la oscuridad asecha en cada rincón la paz no es algo que vaya a ocurrir con seguridad, mucho menos cuando esta vive en ti, y hace por apoderarse de todo.
—No entiendo—escucho la suave voz de la Kinomoto.
—Tranquila, sólo esta alucinando—la distante voz de Eriol sonó como un eco que resonó en su cabeza hasta quedarse dormido.
******O******
Sakura no quitaba la vista del chico dormido en su regazo, en ese punto ya no se sentía alterada, pero si confundida, seguía sin entender muy bien lo que estaba pasando y mucho menos lo que aquel joven había dicho.
—Parece cansado—murmuro.
—Lo está—Eriol quien ahora traía una bandeja de comida y la colocaba en la mesita de centro parecía tan tranquilo como siempre—sigues pensando en lo que te dije—ella asintió mientras tomaba una taza de té.
—Sigo sin comprender lo que está pasando—el cabello negro-azulado de Eriol brillaba con los rayos del sol que se filtraban por los grandes ventanales de la sala—pero por el momento no hay mucho que pueda hacer el respecto.
Definitivamente Hiragizawa no pudo evitar estar más de acuerdo con eso, al parecer los problemas se comenzaban a incrementar y eso no le sorprendía para nada, de hecho todo ya lo veía venir, vivir tanto había creado en el sabiduría y un gran análisis para prever casi cualquier cosa.
Tendría que llamar a Kaho para cancelar las citas de esa semana, porque era obvio que Syaoran no podría hacer mucho aunque quisiera, probablemente eso traería consecuencias, una Kaho enojada no era buena, lo más seguro es que se la pasara gritando y tendría que ver una pobre Nakuru al borde de un colapso nervioso.
Con un suspiro se resigno a lo que se venía encima y termino su té, pronto tendría su confrontación con Tomoyo y aún no se sentía preparado para eso, pero no le quedaba de otra y pensar que todo esto era por la estúpida de Kinomoto, no es como si la odiara, simplemente le molestaba por todo lo que había hecho pasar a su novia y por los problemas que siempre acarraba consigo, pero ahora estaba atrapado en todo esto y no había marcha atrás.
El reloj había comenzado a avanzar y el tiempo no se iba a detener, ahora sólo quedaba esperar…
Cortito lo sé, pero ya vamos a entrar al climax de la historia, a partir de hora comenzaremos a tratar temas de Ética, que es en lo se basaba esta historia, en un principio, como ya dije esta historia fue hecha en mis peores momentos de depresión, cuando me debatía entre muchas cosas.
En algún punto deje de escribir y me metí a hacer otras cosas, años después mientras escribía otras historias me encontré el documento del capítulo pasado guardado y decidí continuarlo.
Este fic estaba pensado para 12 capítulos en total con todo estructurado y armado, actualmente no recuerdo mucho de eso, pero creo que si las partes más importantes o eso espero, así que preparasen porque ya viene lo bueno xD, el capitulo siguiente será bastante largo o eso espero, me he propuesto a que así sea, muchas cosas van a pasar en el siguiente capítulo que será el detónate principal para lo que sigue en la historia.
Aunque inicialmente yo no planifique que hubiera lemmon en esta historia, si lo pensé, digamos que esta como un "veremos" por lo que no sé si subir este fic de rated: T a M, eso me lo dirán ustedes y de todas formas no crean que el lemmon será mucho, pero dependiendo de lo que digan, se quedará como simplemente una mención o algo de "lime" pero no lemmon, jajaja no lo sé, aconséjenme mis queridos lectores.
Sin más díganme lo que piensan en un Review. Nos leemos en el siguiente capítulo que se llamará "Bien" para continuar con el capítulo de "Falacia naturalista".
P.D.: ¿creen que lo de Syaoran eran desvaríos? veamos cuanto pueden esos desvaríos volverse realidad.
