-Bienvenida a Hogwarts, Señorita Gaunt-
-¡¿Gaunt?!- escupió Snape- Dame eso, Albus, estas senil- arrebató el libro de las manos del director, creí ver un tic en la mejilla del profesor mientras sus ojos se deslizaban por la impecable caligrafía del libro, que rezaba "Hermione Jean Gaunt Merrythought"- imposible- murmuró, tambaleándose antes de caer sentado de nuevo en su asiento- Gaunt como…-
-Como los herederos de Salazar Slytherin, en efecto- Dumbledore completó la oración, aun cuando yo no creía que ese parentesco fuese lo primero que le vino a la mente a Snape.
-es que es ridículo, Albus. Ella debería haber quedado en mi casa, si ese fuera el caso- me dio un poco de pena. El pobre estaba en la etapa de la negación. Me aclaré la garganta.
-Bueno, hay una explicación para eso- la profesora no había dicho ni una palabra, la miré, y me observaba como si nunca me hubiera visto antes. En shock, supongo-verán, mi padre usó magia muy antigua para modificarme físicamente, pero también para hacerlo a un nivel más complejo… Mi magia era demasiado fuerte, así que el "selló" parte de todo eso en mi interior, y eso influyó también en mi carácter, supongo. Además, todo lo que sabía de Hogwarts lo había leído de los libros que había conseguido en el callejón Diagon poco antes de venir por primera vez, así que tenía cierta preferencia hacia Gryffindor, por lo tanto, la magia antigua en combinación con mis propios deseos dieron como resultado la posible alteración del resultado de la selección-
-…-los tres me miraban como si me hubiese salido una segunda cabeza.
El director carraspeó un poco y junto sus manos mientras tomaba asiento. Noté que sus dedos se veían renegridos, como si los hubiese hundido en tinta- ¿podría explicarnos como sabe todo esto?-
-Sí, mi padre me contó toda la historia- dije, y el y Snape cruzaron una rápida mirada.
-es muy importante que me cuente todo desde el principio, señorita Gaunt. ¿Su padre está vivo?- negué con la cabeza- ¿su padre era Morfin Gaunt?-
-¡por Dios, no! Alcíone Gaunt- noté como sus ojos brillaron, claramente reconociendo el nombre- el mismo quería tener esta charla con usted- antes de que pudiese preguntar nada, saqué el cuadro de mi bolsillo y lo devolví a su tamaño normal- Director Dumbledore, profesor Snape, profesora Mc Gonagall, les presento a Alcíone Sorvolo Gaunt-
-Es un placer, caballeros- miró a mi profesora y le dedicó una anticuada reverencia- madam- ni siquiera quise pensar en la imagen de Minerva Mc Gonagall sonrojándose frente a un cuadro. Desvié la mirada. Demasiado incomodo- vaya- se veía sorprendido, seguí su mirada- esa mano… avanzada magia negra. Mal asunto, si me permite decirlo. A ese paso, le queda un año de vida, siendo optimistas- jadeé, pero Mc Gonagall se me adelantó.
-Albus, de que está hablando? Magia negra? Estas muriendo?- intentó tomar la mano del director, pero este la apartó con un ademán pensado para calmarla.
-te lo explicaré luego, Minerva. Calma. Déjame hablar con el señor Gaunt. Que vista tan aguda tiene, para las artes oscuras- no supe si fue un insulto o un halago, o tal vez un simple comentario, pero Alcíone sólo rió y agradeció, restándole importancia
-hay una forma de revertirlo- ahora Snape lo miraba con los ojos entrecerrados en sospecha
-no la hay- contradijo tajantemente- yo mismo lo revisé y utilicé cada contra-maleficio-
-la magia antigua es muy poderosa, y mucho se ha perdido en el tiempo- el tono de voz condescendiente estaba llevando los niveles de cabreo de Snape a la estratosfera. De pronto me sentí muy orgullosa de ser la hija de este hombre en el cuadro, que sonreía encantado por haber logrado irritarlo- mi Hermione podría contrarrestar esa maldición en un mes- ahora todos me miraban con incredulidad-…aunque por supuesto, todo tiene su precio- el tono amigable se volvió fría suficiencia en esas últimas palabras con una sutileza que resulto casi aterradora.
-Por supuesto, lo supuse- contestó, despreocupado, Dumbledore- nunca creí que sería de otro modo, del linaje de Slytherin- el director no lo notó, pero por un breve, brevísimo, instante, la mirada del profesor Snape se vio casi como si ese comentario sobre los slytherin lo hubiese…herido. Posiblemente aluciné, porque un segundo después su rostro y sus ojos eran completamente inexpresivos, como de costumbre- ¿Cuánto vale mi vida?-
Alcíone soltó una carcajada- no se victimice, Dumbledore, el papel no le queda- sus ojos se volvieron helados. Y al recordar la razón, supuse que los míos se verían igual. Saqué de mi bolsillo la pequeña esfera de vidrio- ¿esto le recuerda algo? Dígame, ¿Qué pensaba hacer cuando ese niño, Potter, se enfrentase a Riddle y muriera? Cuando ese chiquillo muriera porque usted le hizo creer en esa profecía obsoleta, que ya había sido refutada por esta, ¿seguiría fingiendo que no sabía nada al respecto? ¿o esperaba morir antes de que nadie pudiera culparle por eso?- Snape y Mc Gonagall estaban completamente desencajados ante las acusaciones, y sus miradas iban de uno en uno a nosotros tres- aquí está la profecía sobre la derrota a Riddle- se la extendí al director, que la tomo con avaricioso cuidado. Y todos allí oímos la profecía:
En el mismo año nacidos, el niño tras siete meses de gesta cumplidos,
La niña, tras nueve meses de maternal agonía y delirio,
El mundo es oscuro, parece no haber sosiego para el pueblo dolorido
Primer encuentro, el niño menguará las fuerzas del enemigo
Trayendo bonanza y regocijo
Más ¡cuidado! Si segundo encuentro hubiese
Pobre niño, desdichado sino; muerte, su único destino.
Al proclamado como invencible, solo su sangre lo detendrá
Cuando llegué el día, una mujer de ojos de nuboso cielo llegará
Será con astucia que la sangre del mestizo conseguirá
Y así tomará su titulo, como heredera de Salazar.
-creo que conoces el precio- dijo mi padre, quebrando el asfixiante silencio que se cernió sobre toda la habitación. Dumbledore levantó la mirada de la esfera, y yo me adelanté, antes de que Alcíone hablase por mí.
-Yo no soy Harry, y entenderá que no confíe siquiera en la hora que usted me dé- extendí mi mano, esperando que el aceptase mis palabras- yo le curaré, y Harry quedará fuera de esto- el iba a tomar mi mano, pero le hice un gesto para que siguiera escuchando- y recordará a partir de ahora que yo no soy Harry, no seré un peón en este tablero de ajedrez, no, en este juego, yo soy el Rey. Mi vida, mis reglas, ¿tenemos un acuerdo?-
