-No te apures, aun puedo acabar en Hufflepuff- bromeé. Nos miramos un instante, antes de romper en carcajadas. El estomago me dolía y las lágrimas corrían por mis mejillas. Y por primera vez en todos estos días, me sentí bien, y libre, y plena, y…como yo misma.

Solo me detuve cuando una sombra cubrió el sol sobre mi rostro.

-señorita…Gaunt, creo que necesitamos hablar- parado frente a mí, Severus Snape aun mantenía su inamovible expresión vacía, pero en sus pupilas se discernía levemente la angustia que lo carcomía por dentro- a solas- puntualizó. Le di una mirada de disculpas a Alcíone, antes de minimizar el cuadro y ponerle el usual hechizo insonorizador para guardarlo en mi bolsillo.

-Claro, profesor- hice un gesto, invitándolo a sentarse a mi lado. Lo vi dudar pero, sorprendentemente, acabo por aceptar la invitación. Que estampa tan extraña debíamos representar: el oscuro profesor de pociones y su más odiada estudiante, sentados uno junto al otro, en el límite del Bosque Prohibido, mirando el lago- que desea saber?-

-todo- fruncí el seño ante la respuesta, tan general.

-puedo confiar en que no saldrá corriendo a contárselo todo a su amo una vez termine mi relato?- sonreí, mordazmente. Sus ojos parecieron lanzarme un Avada.

-así que cree que solo soy un traidor mortifago bajo las ordenes del Señor Tenebroso- se veía…decepcionado, mas amargado de lo usual.

-claro que no- me apresuré a corregirlo. Sus ojos buscaron los míos con sorprendida sospecha, y yo reí- me refería a Dumbledore- me burlé. Sus ojos se estrecharon, en un regaño silencioso, pero juraría que vi la comisura de su labio temblar levemente, como si estuviese suprimiendo con esfuerzo una sonrisa. Volvimos a mirar al frente.

-mi decisión de abandonar la Orden es definitiva- dijo, finalmente. Crei sentir que me miraba de reojo, pero no tuve la valentía de girarme y comprobarlo- además- suspiró- supongo que la organización ya no tendrá mucha relevancia, ¿verdad, señorita…-

-puedes llamarme Hermione, al menos en privado- levanté mi mano, al verlo a punto de despotricar- lo noto. Cuanto te cuesta y te incomoda pronunciar mi apellido- claramente notó que lo había tuteado, y por el rictus de su rostro, no le agrado, pero no dijo nada. Respiré tranquila, tal vez, después de todo, aun me quedaba algo de valor gryffindor- hace una semana- comencé, atrayendo su atención- cumplí mi mayoría de edad. Se supone que debería ser el 9 de septiembre, pero por el uso prolongado de un giratiempo en tercer año… no importaba, había hecho mis cálculos y sabía que ahora cumplía el 24 de agosto. Estaba preparada, feliz- me giré levemente, y me encontré con esos ojos negros totalmente concentrados en mi, de pronto me sentí cohibida, miré el césped y jugué con él entre mis dedos, antes de continuar- al despertar, tenia esta apariencia, y mis padres tenían una historia que contar-

-habrá sido muy duro- su voz contemplativa me hizo regresar mi mirada hacia él. Le sonreí, agradecida, incapaz de evitarlo. El se puso rígido, incomodo de inmediato. Suspiré. Que hombre tan complicado.

-Alcíone Gaunt me dejó una noche de tormenta en la casa del matrimonio Granger. El ya estaba en muy mal estado, y pocas horas después de dejarme a salvo, Riddle lo encontró y lo asesinó, como asesinó a todos los Gaunt, para evitar que nadie supiera su estado de sangre. Para que nadie supiera sobre su padre muggle-

-por qué Alcíone Gaunt no es…? Nunca había oído su nombre antes, si es hermano de Merope y Morfin Gaunt…- era la primera vez que veía a mi profesor tan confundido como para no poder formular una pregunta especifica. Sonreí de nuevo, y su confusión creció.

-Alcíone es solo medio hermano de Merope y Morfin- repliqué- recuerda que esos dos fueron concebidos bajo la repugnante tradición de los Gaunt. Eran resultados de relaciones endogámicas, por lo cual tenían todos sus problemas físicos/ psicológicos- ambos coincidimos, haciendo una gesto de repugnancia al mismo tiempo. Rápidamente continué hablando, esperando que Snape no hubiese notado el leve sonrojo que la coincidencia había producido en una mala pasada- mi padre fue concebido por Sorvolo Gaunt, con Hermione MacFusty, en horribles condiciones- dudé antes de continuar- los padres de mi abuela querían que la sangre MacFusty se uniese a la sangre de los herederos de Slytherin, y para eso… entregaron a su hija en bandeja de plata a Sorvolo Gaunt. Hermione MacFusty solo tenía diecisiete años cuando fue entregada para ser violada sistemáticamente, hasta que quedase embarazada. Para cuando al fin quedo encinta, la joven ya no era ni la sombra de la hechicera y ama de dragones que había sido alguna vez- todo se sentía tan vívido para mi, que me costaba respirar con normalidad- pero aun en su locura, su carácter dulce permaneció, oculto, solo para su hijo, porque el niño no tenia culpa alguna, y en su demencia, ella lo sabia… ella lo amaba. Ella utilizó un hechizo de magia antigua, trasladando todos sus recuerdos importantes y todos sus muchos conocimientos a este collar- abrí apenas un botón de mi camisa, y saqué el collar de serpientes con la enorme esmeralda para que lo viese- lo puso en un cofre al que encantó para que solo un heredero suyo pudiera abrirlo. Para cuando este collar llegó a mí, ya contenía todos los recuerdos y conocimientos de mi abuela, de mi madre y de mi padre. Es mucho conocimiento, de mucha magia que se ha perdido a lo largo de la historia, con el fin de líneas de sangre importantes. Son esos conocimientos los que salvarán la vida del director-

-no te da miedo?-noté que me había tuteado, pero su oscuro tono me impidió concentrarme en eso, lo miré, confundida- que tal si ahora que me has contado todo esto, cuando ya no soy parte de la Orden, corro a contárselo todo al Señor Tenebroso?-

Me reí, me reí y me sentí liberada. Me sentí bien. Me dejé caer de espaldas sobre el pasto de nuevo, y lo miré desde mi posición- tomaré ese riesgo. Confío en ti- tras oír esas palabras, el silencio se prolongó, mientras los ojos, usualmente inexpresivos, de mi profesor me dejaron entrever toda su incredulidad ante mi afirmación, toda su tristeza, su dolor, sus deseos de creer que yo tenía fe en el. Crucé mis manos sobre mi estomago, desviando mi mirada al cielo, intentando controlar el inexplicable y totalmente irracional deseo de estrecharlo en un abrazo, ¿de dónde provenía esa locura de idea?

-¿qué harás ahora?- preguntó, al mismo tiempo que se levantaba y sacudía su capa- ¿tienes algún plan? Necesitaras ayuda, imagino- estaba el preguntando si estaba reclutando una nueva Orden? Lo miré, calibrando mis palabras, y sonreí

-apenas comienza el año, profesor- me levanté también-lo primero en mi lista, por ahora, es quedar seleccionada en slytherin- el me miró, con mal enmascarada sorpresa, yo sonreí e incliné levemente mi cabeza a modo de saludo, antes de dar unos pasos en dirección a las puertas de entrada- ah, y si ve a Tom pronto, no estaría mal que le dijera que una pobre huérfana de apellido Gaunt acaba de descubrir su procedencia, y está sola, y no sabe nada de su familia excepto por su primito. Puede adornarlo como mejor le parezca, pero ese es el mensaje. Hora de reunir a la familia- con una sonrisa, me giré y continué mi camino hacia el castillo, dejando a Severus Snape pensativo junto al lago.

"Hay mucho por hacer"