-si, Gaunt, enséñanos tus talentos- Malfoy apareció, varita en mano. "Maldición"- ¡serpensortia!-
Habíamos barajado la teoría, por supuesto. Mi padre hablaba parsel, hablaba parsel con la misma fluidez con la que hablaba glasmrt, pero eso no significaba que yo pudiera hablar ninguno de las dos inusuales lenguas. Si no lo hacía, mi gran entrada seria un total fiasco. "Estúpido Malfoy, me las pagarás", pensé, mientras observaba a la sigilosa serpiente acercarse a mí.
-puedes comprenderme?- la serpiente se detuvo y alzó la cabeza, mirándome fijamente antes de asentir. ¡Por Merlín y Morgana! ¡Hablo parsel!- el rubio oxigenado que te conjuró es un desconsiderado, verdad? Con el frío que hace aquí para una serpiente tan bonita como tú- ella se enroscó en sí misma, moviendo su cola como si fuese un gato, mostrándose para mi.
-el suelo está helado. No soporto el frío- era increíble, ¡le entendía perfectamente! Extendí mi mano hacia ella.
-puedo darte calor-ahora me miró con un deje de sospecha, acercándose lentamente. Le acaricié la cabeza, como lo haría con Crookshanks.
-Gracias, ama- dijo, aceptando al fin, mientras se enredaba en mi antebrazo, como si se tratara de un accesorio. Levanté la vista, encontrándome con la mirada asombrada de todos en la habitación. Excepto por Malfoy, Crabbe y Goyle quienes, guiándome por sus auras, estaban a punto de hacerse en sus pantalones, si no lo habían hecho ya.
-Draco, Vincent, Gregory-usé el tono suave que utilizaría con una mascota inestable; los tres permanecían congelados en sus sitios- gracias por el obsequio- sonreí, mordaz- pero no toleraré mas juegos de niños, arrastrando el nombre de la noble casa de Salazar por el lodo. Me pregunto que dirán sus padres, cuando se enteren de esto- los tres se pusieron mortalmente pálidos al oír aquello, pero Draco parecía a punto de vomitar y desmayarse- va siendo hora de que conozcan sus lugares. Ahora retírense- los tres salieron casi corriendo hacia los dormitorios masculinos. Compuse mi sonrisa amable de nuevo- ahora, en que estábamos?-
Bostecé, mientras extendía mis brazos, relajando mi espalda, mientras caminaba, al fin, lejos de mis interrogadores compañeros. Les había contado mi historia oficial: huérfana, sin mucha idea de que había sucedido con mi familia, pero con un pergamino con mi impresionante árbol genealógico como aval.
Al llegar al final de las escaleras que daban a los dormitorios femeninos, me encontré con dos puertas, una de ellas era la habitación de mis compañeras, donde yo pensaba dormir, pero la otra tenía una elegante placa de plata que rezaba "Hermione Jean Gaunt Merrythought". Lleve mi mano hacia la oscura madera, dispuesta a empujarla y echar un vistazo; cuando mis dedos tocaron la madera, se sintió como si una corriente eléctrica abandonase mi cuerpo a través de la punta de mis dedos, y entonces ésta se abrió. La llave de la puerta era mi magia. Aun extrañada, me fui adentrando en lo que pronto descubrí era una bellísima, aunque algo oscura, habitación. ¿Dumbledore había hecho aparecer esta habitación individual para mí? Había tenido mucho cuidado en todo. Había una gran biblioteca contra una pared, en la otra; un ventanal que daba hacia el lago. La cama King size en el centro de la habitación tenia miles de serpientes talladas en la suave y pulida madera de ébano, dosel con tules negros, y frazadas de raso en verde slytherin. Se veía tan maravilloso y yo estaba tan cansada, que no dudé en desplomarme sobre la suave cama y, con los ojos cerrados, acaricié la superficie, disfrutando de la suavidad.
En eso estaba, medio dormida, medio consciente, cuando mis manos rozaron algo que definitivamente no era raso. Lo tomé entre mis dedos, y abrí perezosamente los ojos. Una nota.
Espero que encuentre adecuada la habitación. Definitivamente será mejor que dormir rodeada de sus nuevas compañeras.
Recuerde que todo es cuestión de perspectivas y apariencias.
No lo arruine.
Reconocería esta caligrafía apretada y puntiaguda donde fuese. Y no era la de Albus Dumbledore.
-profesor Snape…- murmuré, sin sentido, mientras mis ojos se negaban a continuar abiertos. Y así, con aquel trozo de pergamino en mis manos, contra mi pecho, me quedé dormida. Arrullada por el sonido del agua moviéndose al otro lado del ventanal, y un suave siseo cercano.
El mismo siseo que me despertó en la mañana. Gemí, moviendo mi mano sobre mi oído, como espantando un mosquito, pero en lugar de eso, algo se me enredó en la muñeca.
-Ama, despierte. Hay movimiento afuera- abrí los ojos rápidamente, incorporándome de inmediato. En la noche, había olvidado la serpiente que reposaba en mi brazo.
-por Merlín- dije, mirándola y recorriéndola con mis dedos. Por algún motivo, mi antiguo miedo a las serpientes se había desvanecido en el aire. Hasta me producía ternura, ahora que podía entenderlas- ayer me olvidé de ti, pequeña, ¡podría haberte aplastado! ¿estás bien?- ella simplemente asintió- me alegro- sonreí.
Luego de darme un baño y cambiarme por otro uniforme, volví a acercarme a ella- tienes un nombre?-
Negó-sería un honor que mi Ama me diese uno-
-um… que tal…Zeleni?- ella se enredó nuevamente en mi brazo, dispuesta a acompañarme en mi primer día de clases-
-Zeleni- aprobó, moviendo su colita, vanidosamente, contra mi brazo- Zeleni suena imponente-
Iba de camino hacia el Gran Comedor, ya estaba casi en la entrada de éste cuando…
-Hermione!- ese grito, la inconfundible voz de Harry, y un tirón en mi muñeca, cortesía de Ronald, que me había dado alcance desde Dios sabrá dónde, me congelaron en mi sitio- que sucedió, Hermione? Por qué… estas… tu cabello y…-
-vamos a quedarnos aquí hasta que aprendas a hablar, Potter? Porque, eso podría tardarse, y planeo asistir al desayuno este año- el pelinegro me miró herido, pero Weasley perdió la calma, como de costumbre, y su otra mano intentó apresar mi otra muñeca. Mala suerte. Ron gritó, acunando su mano contra su pecho, observando de uno en uno los dos puntitos sanguinolentos en el dorso de ésta, y a Zeleni, que sujeta aún a mi brazo, siseaba furiosa, exponiendo sus finos colmillos.
El grito atrajo la atención de alguien que también estaba dirigiéndose al comedor. No habían pasado más de 5 segundos del berrido de Ron, cuando una oscura sombra lo cubrió desde atrás.
Allí estaba, el jefe de la casa de las serpientes.
Un minuto después, ambos gryffindors se marchaban, arrastrando los pies, derrotados, con un castigo de un mes con Filch, por "atacar" a una slytherin en el pasillo.
-De donde salió la serpiente?- sonreí, al notar que había aceptado completamente eso de no hablarme tan formalmente.
-Regalo de Draco- mi tono irónico fue más que elocuente, el simplemente asintió levemente, con expresión grave, antes de llevar sus manos a Zeleni.
-al menos no es venenosa, porq- se interrumpió de inmediato cuando la muy extrovertida decidió abandonar mi muñeca para enredarse en el brazo del profesor.
-Delicado al revisarme, y está cálido. Éste me cae muy bien- resolvió, haciéndome soltar una risita.
-A mi también- dije, evitando usar el parsel frente al profesor. De todos modos, el entendió que le estaba respondiendo a la serpiente. No se vio demasiado sorprendido.
-que le dijo?- preguntó, medio a la defensiva. Este hombre siempre está a la defensiva.
-Zeleni dice- comencé, mientras la retiraba lentamente de su brazo y ella volvía a acomodarse en el mío- que le agradas mucho- sonreí y me apresuré a entrar al Gran Comedor, sin detenerme a observar su reacción.
