Limpié con mimo los tarros que había colocado en la estantería de ingredientes hace una semana.
Una semana desde que Hermione y yo habíamos visitado la bóveda MacFusty, una semana desde que la consideraba, bueno, una amiga.
Tenía ya una pila de pergaminos que corregir, de los cabezas huecas de 3er año pero luego, me prometí a mi mismo, voy a revisar mis libros para ver que pociones podría intentar hacer con los nuevos ingredientes.
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Intrigado, rasgué el papel suavemente, para observar el extraño contenido del paquete, para encontrarme con una gran variedad de frascos con cosas en conserva. Ingredientes de pociones. Tomé uno para examinarlo de cerca, entusiasmado ante su extrema rareza, nunca habia visto un ingrediente así…
-Severus?- me giré, para encontrarme con Hermione, ya sentada en el sofá, mirándome con curiosa diversión.
-…uh- mi usual elocuencia se había evaporado, mientras revivía en mi mente lo que acababa de hacer, ¿Qué iba a pensar ella ahora? Se dormía y me encontraba hurgando en sus cosas- esto…tenía mi nombre y…- no pude continuar, ella se rió y asintió.
-tiene tu nombre porque era para ti. Bueno, esa era la idea, pero luego resulto que no ibas a dar clases de pociones este año, y entonces no sabía si ibas a estar interesado en ellos- señalo los ingredientes- así que solo te di la capa y dejé esto aquí hasta saber qué hacer. Tal vez se los de a Slughorn…- sobre mi frio y muerto cadáver ese vejestorio iba a tocar mis ingredientes. Ella pareció leer la línea de mis pensamientos en mi rostro, porque volvió a reír- solo bromeaba, Severus, si los quieres son tuyos. Después de todo, los recolecte para ti- volví mi vista a los frascos, incapaz de decir nada. Ella estaba siendo tan agradable y considerada…
-gracias, Hermione- dije, finalmente, aclarándome la garganta. Rápidamente, encogí todos los frascos y los puse en el bolsillo de mi capa- creo que ya deberíamos irnos, es tarde. Ya pasó el horario del castigo y de la cena. Deberías estar en tu dormitorio- nada mas decirlo, me di cuenta de que ella podía aparecerse donde quisiera, así que no le afectaba en nada. Y yo ya no tenía que pasarme el día reportándome con Dumbledore. La vida entera parecía haber cambiado en estos dos días…
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Eso había pensado en aquella ocasión. Su vida había dado un giro bastante radical, y a la vez no había cambiado en absoluto. Seguía teniendo un trabajo que odiaba, seguía teniendo que presentarse frente a Voldemort, fingiendo serle fiel, llevándole información sobre Hermione… pero se sentía más dueño de sí mismo que nunca. Por supuesto, aun arriesgaba su vida, aun era odiado por todos, o mejor dicho casi todos, y ahí radicaba la diferencia; tenia a Hermione, que no era su Ama y Señora, sino su compañera y amiga, hacia mucho por la misión, si, pero el tenia voz y voto en todo lo que hacía y dejaba de hacer.
"Ya no soy un peón en este juego", pensé, sintiéndome en paz.
Durante la semana había tenido que ausentarme un par de noches, mientras todo el castillo dormía, la primera vez para contarle al Señor Tenebroso sobre el prodigio que era Hermione Gaunt y todo lo que había "averiguado" sobre ella; y la segunda, ayer, cuando me había mandado a llamar para ordenarme que consiguiera llevarla, según sus propias palabras, `con delicadeza y voluntariamente´, frente a él.
La idea no me gustaba nada, pero era parte importante del plan desde el comienzo. Hermione vendría en pocos minutos para su `castigo´ y se pondría exultante frente a la noticia.
Hermione continuaba viniendo, cada día, después de clases. Aunque nunca existió un castigo propiamente dicho, por el contrario, ella solo venia y hablábamos sobre el plan, o sobre algún libro, o me ayudaba con las correcciones para los más pequeños, o simplemente se sentaba a tomar el té frente a mí, en silencio.
El día después de la visita a Gringotts había llegado a mi despacho con un semblante demasiado serio y pensativo, y me sorprendí de mi mismo al no poder evitar preocuparme. Y su respuesta a mi preocupación fue, una vez más, totalmente impredecible. Había esperado que me dijera que tenía miedo, que le preocupaba su misión, maldita sea, hasta hubiese podido inferir que no había entendido algo en clase, pero no. Su problema era simple: Zeleni no estaba comiendo. Si, la pequeña serpiente era increíblemente vanidosa, por lo que su dueña me había contado, y había decidido que estaba cansada de los ratones. El problema era que Zeleni no sabía qué tipo de serpiente era, y su dueña tampoco, así que no sabía que mas darle de comer.
Me reí entre dientes al recordarlo. La chica realmente debía ordenar sus prioridades: Morir, pelear contra su malvado primo, mortifagos, estudios, y luego de todo, tal vez, su mascota. Pero no.
Ese día habíamos dejado de lado los rollos de pergamino que necesitaban ser corregidos, para ponernos a buscar en los libros disponibles qué tipo de serpiente es Zeleni.
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Dos horas después, y muchos libros desparramados por el escritorio y el sofá, allí estaba la imagen de una serpiente muy muy parecida a la que reposaba enredada en el brazo de la pelinegra frente a mí.
-Creo que la encontré- dije, y ella se paró de un salto, cerrando su libro y dando la vuelta al escritorio, para pararse junto a mí, inclinándose hacia el libro. Demasiado cerca. Me removí un poco, algo incomodo por la cercanía, aunque no nos tocábamos sentía el calor emanando de su cuerpo a milímetros de mí. Ella leyó casi en un susurro, dándome escalofríos.
- Las Serpientes Pitón verdes de árbolespasan la mayor parte de su vida en los árboles, ellas se enrollarán alrededor de los mismos y pondrán la cabeza en el centro, y como ellas no se extienden, no parecen ser una serpiente, y esto sorprende a las presas, son bien conocidas por morder cuando alguien las provoca, ellas se agitan fácilmente y son muy protectoras.
Los roedores, reptiles y otros pequeños seres vivos constituyen la mayor parte de ladieta de las SerpientesPitón verdes de árboles, a menudo se menciona que consumen aves, pero esto no ha sido verificado. Los expertos han estudiado a estas serpientes en la naturaleza y han evaluado cuidadosamente el contenido de su estómago, y sobre la base de esos estudios no hay evidencia de que consuman aves.
Ellas muerden a sus presas y las apretarán a su alrededor hasta asfixiarlas de manera que no sean capaces de moverse ni de respirar, después abrirán la boca y se las tragarán. Estas serpientes pueden tomar días o semanas para digerir completamente los alimentos que consumen.
Mientras las Serpientes Pitón verdes de árboles muerden no transmitenveneno, sin embargo, es importante recibir atención médica después de una mordedura, para prevenir una infección, ellas no son lo suficientemente fuertes o grandes como para aplastar a una persona, pero han tratado de hacerlo- tragué saliva, tenso, luchando por disimular lo que ese suave susurro tan cercano a mi oído estaba produciendo en mi cuerpo. Podía sentir el calor de su aliento prácticamente en mi mejilla, y el aire estaba cargado de un aroma a licor de chocolate y cerezas, que resultaba insoportablemente atrayente- vaya! Reptiles… suena bien, para intentarlo, verdad?- no la miré, simplemente asentí, mientras cerraba el libro, ¿es que acaso esta mujer no se daba cuenta de lo que provocaba a su alrededor?
Antes de salir por la puerta de mi despacho, tras agradecerme la ayuda y señalar que se había hecho muy tarde, un ligero brillo de maliciosa diversión en sus ojos al darme las buenas noches me hizo pensar, solo por un instante, que aquella mujer sabía exactamente lo que provocaba.
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Dos golpecitos firmes pero suaves me sacaron de mis pensamientos y tras un leve "adelante" de mi parte, unos extraños ojos nubosos aparecieron en la hoja de la puerta, para luego dar paso al resto de su cuerpo, y cerrar tras de si.
-Buenas noches, Severus- pronunció, lentamente, casi en un tonito musical. Levanté la ceja, ante su poco habitual exceso de felicidad.
-Hermione- le hice un gesto, para que tomase asiento, antes de continuar las correcciones- y, a que se debe la alegría?-
-No vas a creértelo- rió, encantada. Me gustaba ese sonido. Suspiré, cansado, y decidí prestarle atención un momento, para no caer en el juego de "adivina que estoy pensando". Ella me miró, sonriente y, entonces lo dijo, sin anestesia previa- recibí una propuesta matrimonial! No es increíble?-
-…-
