-No vas a creértelo- rió, encantada. Me gustaba ese sonido. Suspiré, cansado, y decidí prestarle atención un momento, para no caer en el juego de "adivina que estoy pensando". Ella me miró, sonriente y, entonces lo dijo, sin anestesia previa- recibí una propuesta matrimonial! No es increíble?-
-…- sentí el frio abrirse paso en mis entrañas, mis pulmones parecían petrificados, imposibilitados en su tarea de brindarme oxigeno; no podía decir nada, me sentía mareado. Y a mi mente vino Lily, casada con Potter, ¿Por qué pensaba en eso justo ahora? Esto no tenía nada que…no podía estar pasando de nuevo… La joven mujer frente a mi me seguía mirando, con un deje de diversión en sus ojos, ¿podría ella ver el dolor que me causaba? ¿Le divertía mi sufrimiento? ¿Qué podía responder a eso? Estaba ¿obsesionado? con ella, la extrañaba a todas horas. Me decía a mi mismo que era porque es la única amiga que he tenido en décadas… pero no... Ella es un hermoso espejismo, inalcanzable, como Lily. Siempre supe que no era suficientemente bueno para obtener el afecto de ninguna de ellas, especialmente de Hermione, pensé que saberla fuera de mi alcance haría que no sufriera por esto…pero tan pronto… solo disfrute de su compañía una semana…-no puedes casarte…-las palabras salieron de mi boca antes de que las pensara. Buen Dios, ¿estaba por lloriquear y humillarme frente a ella? Una mujer tan joven, tan poderosa, sangre pura y, para colmo, dolorosamente preciosa…no, no podía, ¿Qué mas podría inspirarle, más que asco, las palabras de anhelo de un tipo amargado, roto, demasiado viejo para ella, que además de no ser nadie y no tener nada que ofrecer, es un nadie horrendo?
-Por qué no podría casarme, Severus?- preguntó, inclinándose sobre el escritorio, para mirarme a los ojos. Busqué una excusa, la que fuese.
-El no es bueno para ti- murmuré, casi como si estuviese preguntando. Y ella rió, en este momento no me gustaba ese sonido, era un sonido cruel que me quebraba por dentro. Mierda, ¿por qué tenía que doler así? No recordaba que la vez anterior hubiese dolido tanto.
-El? Pero si aun no te he dicho quien es- su risa cortó el aire de nuevo. Y yo cerré los ojos y fruncí mis labios, presionándolos firmemente entre sí. Me había puesto en evidencia frente a ella. Y ella reía. La sentí levantarse de la silla. No sentí sus pasos, pero nunca lo hacía, ella podía ser silenciosa como una sombra, como una serpiente. Pensé que estaba junto a la puerta, a punto de soltar una frase desdeñosa, dando por terminada nuestra brevísima amistad para luego dar un portazo, fuera de mi vida para siempre cuando…
-dije- su aliento cálido aliento de cerezas y licor acarició mi oído, al susurrarme, enviando una extraña y placentera sensación que despertó todas mis terminaciones nerviosas- que recibí una propuesta, no que la acepté- abrí mis ojos, para observarla, absorto, mientras ella sonreía divertida y llena de propósito. Su dedo índice recorrió mi mandíbula, haciéndome temblar en mi sitio, incapaz de moverme - tienes toda la razón respecto, no es suficientemente bueno para mí, un Flint. Sería una desgracia para mi familia, además…para que querría a un niño rico y mimado? No es mi tipo-sus cálidos labios rozaron mi mejilla, levemente, pero de todos modos dejé de respirar al sentirlos. Es ridículo cuanto me afecta- me siento muy atraída por la inteligencia, Severus, y jamás elegiría a alguien que no la poseyera- a la misma velocidad y sigilo con la que se había acercado a mí, antes de que pudiese pestañear, ella ya había cruzado el despacho, apresuradamente, y sostenía la puerta entreabierta, mientras me dedicaba una última mirada- pero es una interesante tradición, la de las familias sangre pura, contratos matrimoniales firmados antes de la mayoría de edad, algunos incluso antes de nacer. Voy algo atrasada con la tradición, pero mi padre está exultante ante la cacería- ella rió- que descanses, Severus- y tal como había llegado se había ido.
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Relajé mi cuerpo al cerrar la puerta del despacho de Severus tras de mí y suspiré, calmando mis nervios mientras me apresuraba hacia la primera aula que encontré. Allí me concentré, y en una neblina negra, me desaparecí rumbo a mis habitaciones privadas.
La carta de la familia Flint yacía aun sobre mi edredón, donde la había dejado tras leerla, pero una nueva lechuza esperaba también, en la ventana. Sello de la familia Selwyn. La dejé caer, sin abrirla, al suelo, mientras me lanzaba de espaldas a la cama.
¿Qué acababa de hacer? Había sido tan cruel jugar esa carta con Severus. Una cruel y maravillosa idea. No podía dejar de sonreír. Solo es cruel, por como él reaccionó, "solo fue una broma cruel porque él tiene interés en mi". ¡Por Merlín!
-Severus Snape está interesado en mi- murmuré para mí misma, cubriendo mis ojos con el dorso de mi mano. Cuando era la sosa, mojigata y gryffindor Hermione Granger había llamado a esta sensación "admiración y respeto"- y el no me había dedicado ni una sola mirada… no como me mira ahora- pensé en esas miradas llenas de deseo que en ocasiones el no había podido esconder durante las tardes compartidas. Ahora no soy ni sosa, ni mojigata, ni gryffindor, y desde el primer momento en el que vi a Severus Snape a través de estos ojos, los de Hermione Gaunt, supe que debía tenerle- y esta slytherin lo obtendrá, a cualquier costo- me prometí. El podía no amarme, eso estaba bien, ni yo misma sé a ciencia cierta si lo que siento es amor, pero el deseo; la atracción burbujea bajo la superficie cada vez que nos vemos, la tensión…- cientos de otros matrimonios sangre pura han comenzado con mucho menos que eso… Y, aun siendo mestizo, es el último Prince… ¿Quién podría cuestionar tal alianza?-
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"me siento muy atraída por la inteligencia, Severus, y jamás elegiría a alguien que no la poseyera"
¿Había ella querido implicar que se siente atraída por mi?- aceptaría ella… la propuesta de un mestizo, que no tiene ni donde caerse muerto?- murmuré para mí mismo, sirviéndome un gran vaso de whisky de fuego. Era ridículo pensarlo, por supuesto, pero ¿Qué significaba aquello entonces?- estás jugando conmigo, pequeña serpiente?- otro vaso se llenó y se vació a la misma velocidad, el alcohol me incendió la garganta por unos instantes, pero no fue nada en comparación al fuego que me había incendiado cuando la Ama de dragones había deslizado sus suaves dedos por mi mentón. Y esas palabras se repetían como un eco continuo en mi mente…
"me siento muy atraída por la inteligencia, Severus, y jamás elegiría a alguien que no la poseyera"
¿Qué se supone que debo hacer ahora, Hermione Gaunt? ¿Qué es lo que quieres de mi, pequeña serpiente?
