Abroche la serpiente de plata que sostenía mi capa, mirándome con ojo crítico al espejo. El vestido de seda negra marcaba mi figura perfectamente, me veía atractiva y elegante, dos cosas muy deseables para la ocasión. Hoy conocería a mi primo, para quien debía verme elegante y orgullosa, toda una heredera de Salazar, "y atractiva, para Severus" sentí mis labios frunciéndose con disgusto al pensar en eso. Cuatro días, cuatro días desde que habíamos tenido esa pequeña "charla" en la que yo había dejado entrever mi interés por él, cuatro días en los que solo hemos hablado de la misión, y de planes de ataque… cuatro días en los que él, de a poco fue convirtiéndose nuevamente en el huraño profesor Snape para mi, ya no era Severus, el amigo con el que hablaba sobre pociones y al que ayudaba a corregir ensayos de DCAO, o el que buscaba junto a mí una dieta apropiada para mi mascota… había estado segura de que él estaba interesado en mi también, pero ahora… comenzaba a creer que había mal interpretado las señales, viendo lo que deseaba ver… ¿había arruinado la amistad floreciente entre nosotros?

El silencio proveniente de la sala común me dejo saber que ya era tiempo. Suspiré, intentando alejar de mi mente mis banales preocupaciones, tenía que concentrarme en la misión. Me acerque a la cama, donde Zeleni descansaba sobre un cojín que había hechizado para que le brindara calor, y le ofrecí mi mano; ella se deslizó, gustosa, hasta quedar enredada en todo mi antebrazo.

-vamos con Severus- sonreí, dándome ánimos internamente.

-se ve encantadora, Ama-

-gracias, Zeleni. Tú te ves imponente- ella movió su cola contra mi brazo, vanidosamente

-lo sé- dijo, haciéndome reír y liberar algo de tensión. Y así, nos dejamos envolver por la espesa niebla negra para, segundos después, vernos de pie dentro del despacho de Snape. La puerta a sus habitaciones se abrieron casi al instante, y ahí estaba, mi oscuro profesor, ataviado con sus túnicas de mortifago, y su máscara aun en la mano. Observé cómo sus ojos se perdían unos segundos en mi cuerpo, antes de que el mirase en otra dirección y su mirada recobrase su apática inexpresividad. Me contuve de soltar un bufido, era tan frustrante.

Me tomo por las muñecas, dejando un gran espacio entre nosotros, para que yo nos apareciera fuera del castillo. Con un suspiro resignado, lo hice, y desde allí, el nos apareció frente a la mansión Malfoy. Yo me había colocado mi capucha, ocultando mi rostro en sombras, mientras que Severus ya se había colocado su máscara; caminamos sin intercambiar una palabra hasta que llegamos a las puertas del edificio. Una impaciente Bellatrix Lestrange abrió por sí misma, reprochándole a Snape la tardanza, hasta que sus ojos se posaron en mí.

-ella es?- Severus solo asintió- la prima del Amo, Snape! Una heredera de Salazar Slytherin, es un honor conocerle, mi Señora- ella intento tomar mi mano para conducirme dentro, pero Zeleni apareció desde debajo de mi capa, con los colmillos expuestos y muy dispuesta a arrancarle un dedo.

-calma, no es una amenaza- dije, mirando a mi fiel serpiente- por ahora- aclaré, y ella se retrajo nuevamente, enredándose en mi muñeca y recibiendo unas caricias de mi parte. Bellatrix me miraba maravillada.

-una autentica heredera de Salazar Slytherin- murmuró, reverencialmente- por aquí, por favor. Ven tu también, Snape. El Amo los espera a ambos- detecte un tono amargo, ella estaba celosa porque yo había sido un descubrimiento de Severus, y ahora Tom quería verlo.

Nos condujo hasta una habitación realmente oscura, con una mesa realmente larga, donde mi "querido" primo aguardaba, sentado a la cabecera. Todos los mortifagos que conocía, y algunos que no, estaban sentados allí también. Solo había tres espacios libres.

-Mi querida prima- la voz fría y hueca del Lord, que parecía esforzarse por sonar cálido, me hizo reprimir un escalofrío- déjame verte, siéntate a mi derecha- hice una leve reverencia, antes de acercarme al puesto indicado, retirándome la capucha al sentarme.

-querido primo de mi sangre- sonreí- es un honor conocerte al fin, mi único familiar. He anhelado esta reunión desde que me he enterado de mi procedencia- el hizo algo similar a una sonrisa con su cara, que fue de lo más perturbador. Se veía más que satisfecho con mis palabras.

-ven, Severus, siéntate a mi izquierda, y tu Bella, que haces ahí parada? no seas descortés con nuestra invitada-adiviné que ella siempre se sentaba junto a su querido Amo, porque se sentó en el espacio sobrante, echando crucios por los ojos, en dirección a Severus.

-y bien, mi querida, ahora todos se presentaran ante ti- hizo un gesto vago con la mano- bueno, no todos, ya conoces a Severus. Siguiente- Bellatrix se paró de inmediato, y me dio su nombre, su jodida genealogía y se deshizo en halagos propios de una demente obsesionada, sentando el precedente.

Soporté la aburrida letanía de oír la larga y arrogante presentación de cada uno de ellos, hasta que él se levanto dispuesto a presentarse

-tú no necesitas presentarte- dije, levantándome también. Los ojos de todos estaban sobre mi-hasta hace poco tenía una cicatriz que cruzaba mi pecho, haciéndome recordarte a diario, Dolohov-

-m-mi Señora yo no...-

-q-q-que sucede?-sonreí con crueldad- los perros callejeros no necesitan nombre. Y menos cuando están muertos- rápidamente alcé mi varita- Avada Kedavra-

El cuerpo del hombre quedo inclinado sobre la mesa, y el silencio se extendió mientras la habitación reproducía el eco del sonido de su cabeza rebotando contra la pulida superficie.

-querida, acabas de matar a uno de mis súbditos. No al más inteligente, pero me era útil- la voz de Tom se oía levemente molesta, pero aun así se veía extrañamente satisfecho con mi desempeño. Sonreí a modo de disculpa.

-estaba en mi lista de gente condenada, mi querido primo. No iba a compartir la mesa con el enemigo- lo sentí intentar entrar en mi mente, como un cuchillo al rojo vivo, violentamente, pero mi mente se había vuelto impenetrable. El me miró con aprecio.

-lo hecho, hecho está- le quito importancia- Nagini, la cena está servida- la albina y enorme serpiente entró por la puerta, y hallo su camino hacia la mesa, subiéndose y acercándose al cuerpo.

-mi Señor, cree que es conveniente que la señorita Gaunt, siendo una dama, vea esto?- interrumpió Snape. Tom nos miró de hito en hito, antes de concentrarse en mí.

-Nagini te ofende, mi querida?-

-En absoluto, primo. Lo hecho está hecho, y Nagini necesita comer- respondí, en parsel. El me observó, sorprendido, y me respondió de la misma forma.

-Sabias palabras, mi querida. He notado que tú misma traes una serpiente contigo, puedo?- observé su mano extendida, el resto miraba, desde sus perspectivas parecería una invitación a bailar. Suprimí una sonrisa al imaginarme un escenario tan bizarro. Zeleni lo miró recelosa, pero esperó a que yo decidiera.

-Adelante, pero he de advertirte que Zeleni es algo temperamental con los extraños. Le gusta morder- Tom extendió su mano y Zeleni, comportándose, se enredó en la mano de él.

-Esta frio-se quejó- no como mi Ama-

-eres una belleza-admiró mi primo, haciendo que la pequeña serpiente moviese su cola, mostrándose descaradamente.

-lo sé-

Nagini había comenzado a alimentarse, pero yo me entretuve recuperando a mi serpiente, y luego acariciándola para que entrase en calor. No vi casi nada del tenebroso espectáculo, pero oí cada sonido, luchando por no estremecerme ante cada crujido de huesos siendo triturados, y sangre cayendo al suelo.

Tras eso, elfos aparecieron, trayendo vino y licores, y whisky.

-Camina conmigo, mi querida- Tom se levantó, instándome a seguirle lejos del resto. Cruce una fugaz mirada con Snape, que se veía preocupado, antes de seguirle.

.-.

Hermione desapareció rumbo al despacho, acompañada por el Señor Tenebroso, y yo me quede ahí, sentado, intentando mantener la expresión apática… estaba aterrorizado, ¿Qué sucedía si ella no sobrevivía a esa entrevista?, ¿si el lograba meterse en su mente?

Y ella…había matado a Dolohov sin pestañear. El no valía nada, era una de las peores escorias que había conocido…pero aun así. Ella había podido conjurar la maldición asesina al primer intento…

Tras lo que pareció una eternidad, en la que solo me mantuve cuerdo contando mis latidos, ambos regresaron; y ella sonreía.

Y lo más perturbador: al despedirse de ella, Voldemort le dio algo cercano a un abrazo, y ella sonrió con dulzura. Y me sentí enfermo, era parte del plan, si, pero verla jugar su papel de oveja, ver a esa criatura llena de maldad contaminarla…

Para cuando nos deshicimos de todos (siendo Bellatrix la mas insufrible, que nos acompaño hasta las rejas de la mansión) nos aparecimos fuera de Hogwarts. Había amanecido, y ambos miramos el castillo, no dijimos una palabra. Ella no parecía interesada en contarme lo que había sucedido, y las barreras que había estado creando entre nosotros durante estos días fueron las mismas que me impidieron preguntar. Ella tomo mi mano y aparecimos en medio de la espesa niebla negra, en mi despacho.

Y ella apenas me miró, parecía deseosa de escapar, y un segundo después, tras un "Que tengas buen día, Severus", ella se había desaparecido nuevamente.

Es preciosa, y yo mismo la alejé durante los últimos cuatro días, tras aquellas palabras suyas…

"me siento muy atraída por la inteligencia, Severus, y jamás elegiría a alguien que no la poseyera"

¿Por cuánto tiempo seria? No, no sentir nada es lo mejor para alguien como yo. No sentir nada en absoluto por preciosas mujeres demasiado jóvenes, demasiado poderosas… por una mujer que simplemente es demasiado para mí. Lily me había enseñado bien lo que sucede cuando alguien como yo anhela algo tan fuera de su alcance.

"me siento muy atraída por la inteligencia, Severus, y jamás elegiría a alguien que no la poseyera"

Un capricho adolescente que podría costarme todo, señorita Gaunt.