-S-Severus…- fue un sonido sollozante y entrecortado; me giré rápidamente, dejando caer el mapa, horrorizado por la visión ante mí. Allí estaba mi pequeña serpiente, aparentemente sana, pero con los ojos rojos, lagrimas aun surcando su rostro, su cabello despeinado, pero más importante aun: su ropa estaba empapada en sangre y suciedad-mis padres…- hipó, mirándome con los ojos desenfocados, antes de lanzarse sobre mí y aferrarse a mi torso casi dolorosamente- tuve que hacerlo, Severus…- murmuró, rota, helándome la sangre.
-ellos están…?-…no supe como terminar esa frase, no concebía la idea de que ella hubiese podido…
Ella sorbió por la nariz, aun aferrada a mí, sin dudarlo la rodee en un abrazo algo torpe, sin preocuparme por la sangre ni el desagradable aroma característico de la carne quemada que conocía tan bien gracias a mis años al servicio del Señor Tenebroso.
-en el sótano de un edificio abandonado, en Australia- su voz se oyó ahogada contra mi pecho. Respire tranquilo al comprender que sus padres no estaban muertos- pero fue horrible, Severus, yo…- ella estaba temblando contra mi incontrolablemente, podía oír el sonido de sus dientes castañear- yo…alguien tenía que tomar sus lugares y…- los fuertes sollozos escaparon al fin de su garganta, impidiéndole continuar.
-Shhh, tranquila- murmuré contra su cabello, deseando saber cómo consolarla- no tienes que contarme ahora. Tus padres pueden necesitar ayuda, vamos con ellos- ella se separó de mi solo lo justo para enfocarme con sus muy irritados, pero aun así preciosos, ojitos y murmurar un suave y roto "gracias" con un tono casi infantil. Ella es tan frágil, pero tan fuerte a la vez… y yo la amo tanto en este momento…
Sacudí mi cabeza levemente, alejando ese pensamiento, no era hora de pensar en sentimientos. Hermione nos envolvió en esa espesa niebla negra y pronto nos encontramos en un oscuro y húmedo sótano. En una esquina, sus padres yacían inconscientes. Me acerque rápidamente a revisarlos, sintiendo las manitos de mi pequeña serpiente sujetas con fuerza a mi capa. Ambos parecían estar bien. Aunque había sangre en el piso ellos ya no tenían ninguna herida, solo algunas cicatrices.
-hiciste un gran trabajo en las curaciones, Hermione. Ellos estarán bien, pero que harás con ellos?-
-p-podrías…?- ella me miro suplicante y confusa, antes de mirar al sucio suelo, aguantando las lagrimas estoicamente. Yo la miré expectante, haría lo que fuese por ella, "si solo supieses, mi pequeña serpiente".
-podrías… modificar sus memorias?- ella se acercó a ambos y les acaricio el cabello, como si ella fuese la madre y ellos dos, los niños- quiero que olviden todo sobre mi. Quiero que sea como si yo jamás me hubiese cruzado en sus caminos…-
-estás segura de eso, Hermione? Luego será difícil revertirlo…- tragué, intentando pasar el nudo de angustia que se había formado en mi garganta. Ella solo asintió, y me intento brindar una sonrisa, que solo fue una mueca rota y vacía. Saqué mi varita, dispuesto a comenzar con mi tarea, pero ella me detuvo.
-Podrías también… agregar un viaje hasta aquí desde Londres? Y… una visita a la peluquería- levanté una ceja, sin saber a qué venía eso- hay que cambiar un poco sus apariencias también- asentí, comprendiendo- y…de ser posible- la insté a continuar- sería bueno dejar caer la idea de adoptar…-
-bien- acepté- pero esto sería demasiado doloroso para ti, Hermione, espera arriba- ella iba a replicar- por favor- le corté. Ella me miró unos segundos, antes de inclinarse hacia mí y dejar un suave y efímero beso en mi mejilla, y subir lentamente las escaleras, susurrando un "gracias".
Me tomo unos segundos dejar de rememorar esa cálida sensación de sus labios tocando mi mejilla, pero pronto me puse a trabajar en los recuerdos del matrimonio Granger. Registre a conciencia sus mentes, borrando cada pequeña situación que les recordase a Hermione. Iban a sentirse muy vacios al despertar, era obvio que amaban a su hija, y casi todo en su vida había girado alrededor de Hermione desde que ella había entrado en sus vidas.
Y tuve la oportunidad de ver cada precioso momento en la vida de ella desde los ojos de sus padres.
-la cuidaré muy bien, de un modo u otro- prometí frente a esos dos cuerpos inconscientes que pronto despertarían y no reconocerían a su propia hija nunca más.
Modifique también sus apariencias, y estaba terminando con eso cuando Hermione bajó las escaleras nuevamente.
-están listos- dije, lo mas suavemente posible. Y la pelinegra solo asintió, enmascarando sus sentimientos tras una fría fachada, tal como yo lo había hecho toda mi vida. Ya era toda una slytherin, completamente dueña de sí misma.
Desplegamos el resto del plan en absoluto silencio, apareciéndonos con ellos en la sala del aeropuerto, dejándolos junto a sus maletas, que Hermione había traído, llenas a las apuradas, mientras yo me encargaba de modificar sus memorias. Despertarían y creerían que se habían dormido esperando un taxi.
Ya no había nada por hacer allí. Nos escondimos tras una columna cercana, hasta que los vimos despertar lentamente, y entonces, la espesa niebla negra nos cubrió a ambos de nuevo, mientras sentía los delgados brazos de mi pequeña serpiente enredándose una vez más en mi cintura.
Sin embargo, no volvimos a mi despacho. Al mirar a mi alrededor me encontré con que estábamos de nuevo en su bóveda. La miré, interrogante, pero ella solo siguió caminando y, desde luego, la seguí.
-no puedo contártelo-dijo, pasándose los dedos por el cabello con frustración- simplemente no puedo relatarlo- se llevó la varita a la sien, acercándose al pensadero- pero necesito compartir esto o me volveré loca- asentí, poniéndome junto a ella.
-si es lo que necesitas, lo veré- ella asintió y me miró agradecida, con una sonrisa triste, antes de comenzar a depositar varios recuerdos en el pensadero.
-no puedo acompañarte- musito, algo nerviosa- no puedo volver a vivirlo, no aun. Te esperaré aquí- le di una última mirada, antes de sumergirme de lleno en el infierno que mi pequeña serpiente había tenido que padecer.
oOo
-Ya veras, mi Señora, te tengo un presente de bienvenida digno de una verdadera heredera de Slytherin, y lo preparé todo para que fuese igual a como mi Señor lo hizo alguna vez el mismo. El ama contar esa historia- Bellatrix soltó perturbador graznido, ella y Hermione se encontraban frente a una cabaña de madera podrida que casi se caía a pedazos.
Las seguí dentro de la derruida construcción y, una vez dentro, vi las dos figuras encapuchadas que debían ser los Granger. Vi el pequeño momento en que el horror se reflejo en los ojos nubosos de la pelinegra, antes de ocultarse bajo su máscara de frialdad. El piso de la habitación ya estaba mojado con sangre coagulada, dejando ver que Bella ya había tomado su parte de diversión con los rehenes.
-Gracias por el obsequio, querida- dijo, con un tono monocorde- pero creo que ya lo has desenvuelto por mí- admiré su capacidad de mantener la calma en una situación así. Yo no había sido tan bueno, mi primera vez en una sala de tortura junto a mortifagos.
-no, no, no son simplemente muggles, mi Señora- la desquiciada se acercó a ambos cuerpos, sus zapatos haciendo un desagradable sonido al pegarse a la sangre coagulada en el piso- son los asquerosos muggles que casi le quitan su magnificente destino- ella arrancó ambas capuchas, dejando al descubierto a los padres de Hermione. Los dos castaños miraron a su hija, aterrorizados y, sorpresivamente, Hermione mantuvo la frialdad de su expresión en su lugar- los Granger intentaron robarle su vida, mi Señora, ¡ahora usted puede tomar las suyas!- la profunda locura relampagueó en los negros ojos de la mortífaga, que sonreía con la enferma esperanza de recibir un halago por su "obsequio". Como un perro moviéndole la cola a su Ama.
Esperé la reacción de Hermione, cualquier reacción excepto verla sonreír como lo hizo, una sonrisa llena de maldad, seguida de una profunda risa, que solo aterró mas a sus padres, que la observaban, incrédulos- gracias por el obsequio, Bella, querida- realmente la psicópata parecía un perro siendo felicitado por su Amo, observe la escena, lleno de repulsión- me has sido de mucha ayuda, en realidad, me has ahorrado un viaje- sonrió nuevamente- antes de que la diversión comience, necesito obtener algunas respuestas de estos dos- observe a Hermione sacar su varita, y pasearla amenazadoramente por el cuello de su padre- retírate unos minutos, Bella- Bellatrix sonrió, encantada, y salió rápidamente de la lúgubre estancia.
Hermione se desapareció y pude verla al otro lado de la ventana que daba al bosque. Un hechizo no verbal por la espalda, y Bellatrix estaba congelado en su sitio. Segundos después, Hermione reingresaba a la cabaña, y cuidadosamente comenzaba a remover a sus padres de aquellos horribles aparatos, susurrándoles suaves palabras tranquilizadoras. Los Granger lloraban de alivio.
De pronto pasé a otro recuerdo, Hermione los acomodaba en el sótano de aquel establecimiento en Australia, tras aparecerse ahí, curando sus heridas y luego induciéndolos al sueño con extrañas y antiguas palabras.
Luego vinieron unos minutos en los que ella camino en círculos en aquel húmedo y feo lugar, pasándose los dedos por su ya despeinado cabello, antes de susurrar algo que sonó peligrosamente a "lograrlo o morir intentando".
Otro recuerdo comenzó, y supe exactamente por qué. Ya había estado alguna vez en estas finas instalaciones: El sector de celdas de máxima seguridad de Azkaban.
Segundos después de que apareciéramos ahí, una decena de dementores se lanzaron hacia ella desde todas las direcciones. Saqué mi varita, por reflejo, a pesar de que, noté, no había nada que pudiera hacer. La pelinegra a mi lado no había sacado su varita. Parecía que sería el fin cuando…
-jas sum Hermione Gaunt (yo soy Hermione Gaunt)- los horripilantes seres se detuvieron a apenas milímetros de ella, respirando dificultosamente por ese hoyo que tenían por boca-Jas sum isto taka čovečki posledniot govornik glasmrt (también soy la ultima humana hablante de glasmrt)- ahora las criaturas se alejaron un poco de ella, excepto por una, que se mantuvo allí, frente a ella, y extendió su pútrida mano, tomando el mentón de Hermione, alzando su rostro. Ella le sostuvo la mirada, sin demostrar temor
-Hermione Gaunt, Kako gledaš ti zboruvaat našiot Jazik? (Hermione Gaunt, ¿cómo es que puedes hablar nuestra lengua?)- la "voz" de la encapuchada figura sonaba con el sibilante sonido del viento. Me produjo escalofríos.
-pred vreme, eden od vas ni dadoa svoJot Jazik. Ne nateraa nas da stJuardite na smrtta (tiempo atrás, uno de ustedes nos dio su lengua. Nos hizo guardianes de la Muerte)- el dementor la soltó, alejándose unos centímetros dejándola recuperar su espacio vital- Jas sum tuka denes, bideJḱi mi treba pomoš (hoy estoy aqui porque necesito ayuda)-
-Čuvar na smrtta , velat deka treba , i ḱe (Guardiana de la Muerte, di que necesitas, y lo tendrás)- Hermione suspiró, viéndose más relajada.
-DvaJca zatvorenici koi treba da umre vo sekoJ slučaJ. (Dos prisioneros, que de todas formas deban morir)- no tenía idea de que estaba pasando, pero nadie estaba intentando matarla. Al parecer si era cierta aquella historia de su familia- Eden čovek i edna žena, i se kolnam deka ḱe gi prezeme svoite životi (Un hombre y una mujer, y yo juro que tomaré sus vidas)- dos dementores se dispersaron, yendo solo Dios o un hablante de glasmrt sabrá dónde.
- Isto taka, i, Hermione Gaunt(Así se hará, Hermione Gaunt)- Aquel repugnante ser volvió a alzar su mano, esta vez tomando la de ella, cubriéndola de escarcha- i ako treba da se sooči so temnata , kažete ni vreme. Go uništi seto ona što se dobiva vo načinot na čuvar na smrt (y si has de enfrentar tiempos oscuros, cuéntanos. Destruiremos todo lo que se ponga en el camino de la guardiana de la Muerte)-
Los dos dementores regresaron, ambos con dos prisioneros arrastrándose tras de si. Un hombre y una mujer. Ahora comprendía lo que iba a suceder.
-Jas sekogaš ḱe bide blagodaren (Estaré siempre profundamente agradecida)- dijo, tomando ambos prisioneros, que la miraban con horror, totalmente encadenados e indefensos.
-čuvar na smrtta (guardiana la de la Muerte)- alcancé a ver a los dementores inclinarse levemente en su estado flotante, antes de que el recuerdo finalizase.
Los recuerdos continuaban, ella intentando a base del hechizo de glamour que esos prisioneros se vieran similares a sus padres, ella acomodándolos en el potro antes de desaparecer las cadenas que los mantenían quietos… ella cortando sus lenguas antes de ponerles las capuchas que previamente sus padres habían usado… ella modificando la memoria de Bellatrix y devolviéndole la movilidad, para dejarla oír los gritos mientras conjuraba fuego, haciendo que las capuchas se fundieran en el rostro de los prisioneros, para dejarlos irreconocibles…. Ella invitando a Bellatrix a pasar… Bellatrix uniéndose a la "diversión". Ambas desintegrando los cuerpos al terminar. Ambas despidiéndose y tomando caminos separados. Hermione apareciéndose en San Kilda y corriendo en el bosque hasta caer al suelo y entrar en un ataque de pánico, llorando, en posición fetal, totalmente fuera de sí. Ella regresando con la mirada perdida, solo cuando la noche se volvió tan oscura que ella notó que había pasado el tiempo… ella abrazándose a mí en mi despacho.
Y allí los recuerdos terminaban, emergí del pensadero, notando mi rostro húmedo por mis propias lágrimas, busque con la mirada a Hermione. Estaba en el sofá, abrazando sus propias piernas, aun con la mirada perdida, y sus ojos hinchados dejándome saber que había llorado mas mientras yo revisaba sus memorias.
No sabía qué hacer con lo que había visto. Ella nunca debió haber pasado por eso, ella nunca debió haber tenido que hacer cosas como las que tuvo que hacer. Y ella se veía tan frágil…
Me senté en el sofá, e hice lo único que podía hacer: la acerque a mí y la deje abrazarse a mí, mientras mis manos peinaban su cabello, esperando que fuese suficiente. No había nada que pudiese decir que fuera a sonar más alto que los gritos torturados que harían eco en su mente en estos momentos. Y yo lo sabía muy bien.
