Cap 3: Los dos Archers

Rabia, dolor, sangre e ira corrían por la sangre de Naruto, y la fuerza de estos sentimientos aumentaba con cada golpe que descargaba sobre su oponente.

Ningún hombre habría podido ganar a Madara, ningún mortal podía matar aquello que ya estaba muerto, y por eso era que Naruto no era solo un hombre, el había dejado su humanidad ya hace mucho.

"Mas, mas" eran los gritos de éxtasis que el zorro aullaba dentro del alma de Naruto.

Ese había sido el precio de su victoria sobre Madara, y su condena.

Por sus venas ya no corría sangre, en su lugar había fuego, el fuego que alguna vez consumió su hogar, su carne, pertenecía a la mítica criatura causante de dicha masacre, y en sus ojos el demonio habitaba.

Ya no mas Naruto, ya no mas Kiuby; desde aquel fatídico día, ambos eran uno, no 2 almas, no 2 seres diferentes, desde ese día, habían sido un solo ser, nacido de los fragmentos sobrantes de 2 guerreros rotos.

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Matou Zouken era un depredador, una aberración, que no estaba viva, ni muerta, cuyo único propósito para permanecer en este mundo era obtener el grial, aun no estaba seguro de para que lo quería, pero lo que si sabía era que lo necesitaba, casi tanto como consumir la esencia vital de los pobres habitantes que pululaban ese enfermo poblado, en donde se llevaba a cabo la guerra del grial.

Para él los humanos no eran más que ganado, esperando a servir de alimento, su alimento.

Pero eso no significaba que no pudiese sentir emociones, como la dicha, ejm la dicha que sintió el momento donde su patético hijo había llegado arrastrándose a rogar por la vida de la patética niña llamada Sakura, no hubo felicidad por que su hijo volviese, no nada de eso, pero si una dicha enferma, ya que con él a su servicio podía tener cierta diversión al ver como sus patéticos esfuerzos fracasaban, además de ver como su alma se rompía lentamente, en un patético esfuerzo por salvar a la niña. Y claro que si él llegaba a estar cerca de ganar el grial, bien podía matarlo y apoderarse de el grial sin tener que cumplir su palabra.

Si Kariya sería una grande y muy grata fuente de diversión.

Lamentablemente vio su diversión convertirse en miedo, un inmenso terror que lo consumía desde el momento donde su pequeña marioneta había logrado completar su invocación. Aun no estaba seguro de que tipo de catalizador había usado su hijo para la invocación, lo que si estaba seguro es que lo que sea que había invocado, era una abominación para la propia Gaia.

Berserker, bajo su apariencia de una mujer madura de apenas 20 años, muy exótica y sexy cabe decir, era una aberración, el podía sentirlo, cada insecto dentro de el gritaba cual peligrosa podía llegar a ser. Semejante ser no podía habitar el trono de héroes, al menos no como un héroe, ella tenía que ser la reencarnación, de alguna criatura mágica de inmenso poder que tras su muerte le había dado a algún afortunado héroe, su pase a la inmortalidad en las leyendas del hombre.

El viejo mago aun no estaba seguro de cómo debía continuar, estaba claro que Berserker, no era alguien que pudiese ser controlada, menos con solo 3 míseros sellos de comando, indudablemente su hijo había traído de nuevo a Gaia, a un ser que él hubiese preferido se quedase en el mito.

-Que sucede viejo-la mujer se acerco por la espalda y abrazo lentamente al mago asiendo que este temblase-te ves muy tenso-su boca mordió su oreja-que tal un masaje-

Y antes que Zouken pudiese responder, Berserker le había arrancado un brazo, mientras reía histéricamente

-Maldita, devuélveme eso- gruño el mago mientras ponía distancia entre ellos.

Berserk solo vio el brazo, abrió la boca y se lo comió entero

-Lo siento, pero lo necesitaba- la mujer se relamió los labios, casi como si le hubiese encontrado el gusto a lo que acababa de comer-Mi Master no puede proveerme una cantidad apropiada de Praga, así que tendré que buscarla por otros medios-

Zouken tembló, por casi 100 años el había sido el depredador indiscutible, en esta ciudad, así que ahora verse en el papel de presa, le aterraba.

-A..Aléjate…monstruo-a si, esa era una respuesta, cuantas veces el había disfrutado el escuchar esas simples palabras de los labios de sus víctimas, dios si salía vivo de esa, juraba matar a su presas antes de devorarlas.

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Naruto gruño mientras la espada de oro cortaba su carne, sin embargo eso no le quito la sonrisa, Archer se había equivocado y él lo sabía.

-Comete esta rey de Reyes- exclamo con arrogancia mientras conectaba un potente gancho en el abdomen de su contrincante.

El crujir de la armadura, la exclamación de dolor en esa pomposa y mimada cara, bastaron para arrancarle una maniática sonrisa a Naruto.

-Ya no pareces tan poderoso-

-Cállate mestizo- exclamo mientras daba un salto hacia atrás

Y es que no podía creer lo que había pasado, alguien, un maldito mestizo, un ser indigno de siquiera estar en su presencia, había abollado su armadura, si bien no había recibido daño físico, estaba claro que su armadura no sería capaz de soportar otro golpe similar. Pero lo más molesto era lo más obvio, su armadura no había sido dañada por un noble fantasma o alguna reliquia de incalculable valor, no, su armadura había sido dañada por un miserable puño.

Por unos segundos Archer realmente se planteo el hecho que el hombre frente a él, era el asesino de Madara.

-No, no puedes ser tú, no tienes el carisma, el porte, ni la dignidad que tendría alguien capaz de realizar las proezas que te atribuyes, eres un falso, un mentiroso, y ahora vas a pagar tu osadía-

Y eso fue todo, mestizo o no, indigno o no, Archer no podía seguir soportando la humillación, de sus portales de oro una inmensa cadena salió disparada, a una velocidad, muy superior a cualquier cosa vista antes, atrapo a Assasin, enrollándose en su cuerpo como si estuviese viva.

-Tú no eres un digno adversario, pero en honor a todo lo que me has hecho pasar, solo te torturare hasta que amanezca….agrádese mi compasión- sonrió y se permitió un minuto para relajar sus músculos, la batalla lo había tomado por sorpresa, pero ya era el momento de hacer que el atrevido mestizo comprendiese el atroz error de levantarse contra un rey.

Naruto movió sus manos un poco, estaba firmemente sujetas, y la firmeza de la cadena no podía ser negada, el no podría partirla, incluso empleando toda su fuerza-¿una cadena que atrapa deidades?, excelente elección, dudo que….yo….sea capaz de romperla- cerro sus ojos, y al abrirlos, el ya no estaba en el control de su cuerpo-Pero dime pequeño petulante- la cadena comenzó a corroerse y romperse ante la aterrada mirada del Rey de Reyes-¿realmente crees que esta cadena pueda contener a un demonio?-

-Imposible-

Fue la única frase que El rey de reyes pudo articular al ver a uno de sus mejores Noble Phantom, era destruido como si no fuese más que papel.

-Ahora dime Archer, ¿tú necesitas a tu Master para Mantenerte en esta batalla?-

-A quien le importa ese pobre mago de pacotilla-saca 2 espadas mas de sus portales-No es como si te fuese dejar llegar a él, sin terminar nuestros asuntos-

-Como ya te dije, para mí no hay imposibles- Assasin, se lanzo nuevamente, solo que esta vez usaba unas inmensas garras, en vez de las armas que había robado-veamos quien dura mas-

Y mientras en el exterior de la mansión, ambos Servants peleaban rabiosamente, dentro de esta, una nueva batalla comenzaba.

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Tokiomi Tōsaka era una persona prudente, planificadora, y como el gran mago que decía ser siempre estaba preparado para lo impredecible, sin embargo, en estos momentos se estaba enfrentando a algo para lo cual realmente no estaba preparado.

Su Servant estaba perdiendo. El gran rey de reyes, el primer ser que gobernó sobre la humanidad, registrado en el mito, estaba retrocediendo en batalla, ante nada más y nada menos que un simple asesino, sin nombre, o leyenda.

Tokiomi se froto la cabeza mientras, continuaba viendo la batalla.

Assasin ya había superado, y por mucho, cualquier predicción, de hecho en estos mismos instantes el mago comenzaba a realmente preocuparse por su vida. Ya que golpe a golpe, arremetida a arremetida, Archer perdía terreno.

Pero sin duda lo que más le aterraba era, que en estos momentos no parecía ser el mismo ser que había visto días atrás, ahora mismo parecía ser más un animal salvaje dándole caza a una presa.

Ya no estaba usando las preciosas armas que le había robado a Archer, en su lugar, ahora atacaba usando unas largas garras. Garras que poco a poco iban rasgando la dorada armadura de Gilgames.

Se pudo escuchar un par de golpes a la puerta que unía al escondite del mago con el resto de la mancion , pero debido a que la mansión entera estaba temblando, los ignoro.

-Assasin, es demasiado poderoso, ¿Por qué semejante héroe a caído en la categoría más débil?-

Una nueva serie de golpes se escucha.

-No, no solo eso, Esta batalla ya se ha extendido demasiado, ¿que pasara si los demás Masters ya se han enterado de la identidad de mi servant?….ahora que recuerdo creo ambos se presentaron antes en mitad del combate ¿verdad?- se rasca la cabeza con desesperación.

Pero antes de que el mago pudiese continuar con su monologo, la puerta fue derribada de una patada

-Perdón si entre tan agresivamente, pero te estabas tardando-Assasin levanto la botella de un antiguo vino-Cosecha del 67-le arranca la tapa y se sirve-perdona tome esto de la cocina no te molesta ¿verdad?, ya varias estaban rotas por la agitación que hay en el techo-levanta la botella contra luz de la habitación mirando el contenido del vino-no está para nada mal ¿quieres?-

-Co… ¿cómo entraste?- el mago regreso a ver la bola de cristal y en efecto la batalla continuaba-¿Cómo? ¿Aquí….. y allá?-

-Soy un Assasin, realmente creíste que no tendría uno o dos trucos mas guardados en la manga- un pequeño terremoto hace que varios de los objetos caigan estrepitosamente-Yo de ti no llamaría a tu servant, si Archer viene, morirás atrapado en la batalla resultante, y si no, mi otro yo te matara persiguiendo a su presa-

-Claramente, he subestimado por completo tus habilidades Assasin, o debería decir Uzumaki Naruto- y allí estaba, nuevamente esa sonrisa confiada y la actitud calmada que lo caracterizaba, al menos en apariencia.

-Lanzar a Archer contra mí, mientras tú te escondías en esta habitación sellada. Tú no solo sabías que te atacaría, sino que además sabias la hora y por donde, afortunadamente parece ser que mi leyenda se perdió en el tiempo hace ya mucho, por lo que no sabes mis habilidades-

-Es una lástima que una leyenda como la tuya tuviese semejante destino, para que alguien pudiese combatir de uno a uno con el rey de los reyes, realmente debes ser algo de qué hablar-

-No hay mucho de qué hablar, de hecho casi nada que contar, es una historia de tantas, mira te la contare, soy un asesino, nací para matar, me entrenaron desde que podía hablar para matar, crecí matando, y cuando pensé podía formar un familia con la mujer que amaba, esta me clavo un puñal en la espalda, entes de arrancarme el corazón para asegurarle a mis superiores que estaba muerto, fin-

-Eso…..suena, un poco…..cruel-

-Ya sabes cómo es la cosa, eres bueno en lo que haces, el mejor, pero para quienes te rodean, no eres diferente a un desastre a punto de ocurrir-sujeta un kunay-Ahora dame una buena razón para no añadirte a mi lista roja-

Levantando su mano para mostrar sus sellos de comando-No estoy tan indefenso-

-Y quedaras atrapado en el fuego cruzado, asumiendo que no te mate antes de que termines de pronunciar la orden-un nuevo terremoto se siente, este mucho más fuerte que el primero-mejor apúrate, o ni siquiera tendré que preocuparme por matarte, Archer se encargara-

Tokiomi Tōsaka barajo sus opciones unos segundos antes de que una obviedad se revelase ante él, Naruto no lo había matado, no porque no pudiese, sino porque él quería ser el ganador, que otra razón para no hacerlo. Seguramente ya comenzaba a sospechar de la alianza que el mantenía con la iglesia.

-Que tal un deseo, el deseo más profundo y anhelado que poseas, algo que desafía la lógica y todo lo demás, ayúdame y tu deseo puede ser cumplido –

-¿El santo grial?-Assasin, rio un poco-La verdad, tengo muchas dudas acerca de que lo que promete sea verdad, más que eso, estoy dudando seriamente, de que valga la pena tanto sacrificio-sujeta nuevamente la botella-si te mato en este instante podría decirle a mi Master que fue cumpliendo las ordenes que el mismo me dio-

-Pero al hacerlo estarías renunciando a tu oportunidad de ganar el grial-El mago pudo ver como una mueca de inconformidad se dibujo en el rostro del rubio-Kirei, no tiene ningún interés en el grial, y su padre, es el juez así que no esperes mucho movimiento por su parte- sacando una botella de vino de debajo de la mesa

-Una alianza con los jueces, no me parece justo-

-Por el contrario ellos solo se aseguran, que el grial llegue a las manos adecuadas, imagina que ese poder llegase a manos de cualquiera, la catástrofe seria legendaria-

-¿Y tus manos son las adecuadas?, porque yo pongo eso en duda- Naruto gruño, pero asintió y se trago todo el contenido de la botella de un solo sorbo-De momento, solo de momento te seguiré el juego, pero si ustedes tratan de jugármela nuevamente- aprieta la botella y esta se rompe.

-Te juro Assasin, que esta solo fue una prueba para poner a prueba los informes que me han llegado de la iglesia, acerca de tu posible identidad-

-¿Informes?-

-Podrás leerlos en otra ocasión-el techo comienza a caer a pedazos-me gustaría para esto antes de que se destruyese mi casa-

-Entonces dile al rubio neurótico que pare, si el detiene las hostilidades yo no tengo razón para continuar las mías-

-Con respecto a eso, de momento es imposible, parece ser que te las arreglado para cabrearle a más no poder, y me gustaría poder mantener una relación positiva, al menos hasta que el grial este en tus manos-

El mentía, Naruto lo sabía, pero aun así la sola idea de poder obtener su deseo, lo atraía cual canción de sirenas.

-Bien, me encargare, pero te advierto traicióname, y me asegurare de demostrarte lo aterradora que puede ser la muerte-se da la vuelta-a algo más, llámame Naruto, nada de Uzumaki o Assasin…NA RU TO-

-Tomo nota-

Y sin más palabras que decir desapareció en una nube de humo blanco, dejando al aterrado mago solo.

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Archer estaba furioso, más que furioso rabioso, el perro mestizo contra el que se estaba enfrentando no solo le había faltado el respeto, no solo le había atacado y herido, sino que para rematar todo, se estaba burlando de él, además de haber robando sus preciosos tesoros, para usarlos contra él.

-Maldito mestizo, para cuando termine contigo, el infierno te parecerá un paraíso-

-Para eso tendrás que atraparme primero-con sus garras atraviesa la dorada armadura, dejando al héroe finalmente expuesto-Y por cómo van las cosas, parece que vas a ceder antes-

-Mestizo pagaras por eso- hablo mientras dejaba caer su ya inútil armadura al piso, esta ya no tenía una posible reparación

Assasin envistió nuevamente, Archer logro parar los ataque de su oponente usando 2 espadas, uno en cada mano. No importaba cuanto odiase admitirlo, su oponente era bueno, lo suficiente como para llevarlo a la desesperación.

-¿Que pasa Archer?, estás perdiendo velocidad-soltó repentinamente mientras empujaba a su oponente hacia el final del techo.

La fuerza y velocidad, de los ataques, comenzaba a abrumarlo, además de que el terreno no estaba su favor, Archer ahora si estaba molesto, el final del techo se acercaba, ¿iba a ser acorralado por ese mestizo?

El choque continuo, hasta que paso, una de las espadas de Archer se partió en 2, oportunidad que Assasin uso para lanzar el ataque final.

-Estás muerto- Grito Assasin mientras se lanzaba a lo que cualquiera consideraría el golpe final.

Archer, escupió un insulto antes de invocar frente a él una poderosa defensa, ya no importaba nada, el maldito perro lo había insultado por última vez, ahora él le demostraría lo que era enfrentarse a un rey, a un verdadero rey.

Las garras de Assasin chocaron contra un escudo azul, y se partieron casi al instante, Archer por su parte, lanzo su espada hacia al frente apuñalando el hombro derecho de su oponente, tan profundo fue el corte, que su brazo fue separado del cuerpo, inmediatamente múltiples armas se clavaron profundamente en su carne, para asegurar que Assasin no podría nuevamente escapar de su merecido castigo.

-No subestimes a un rey. Tu castigo comienza….Ahora-y por tercera vez en la noche, Archer tuvo que callarse, un kunay, se había clavado profundamente en su abdomen, incluso desmembrado, el maldito perro, no parecía conocer la derrota.

La rabia consumió a Archer, y lanzo un nuevo ataque con su espada, atravesando en esta ocasión la cabeza de su oponente, no fue hasta que su arma se había enterrado hasta el mango dentro del cuerpo de su víctima que se dio cuenta de su error, lo había matado, y muerto el, por muy rey que fuese, no podía castigarlo, en su último acto, el maldito mestizo se había burlado una última vez de él.

Así que perdido en su furia, Archer sólo centró su ataque contra el cuerpo sin vida y no se dio cuenta de que Assasin tranquilamente caminaba, saliendo por el frente de la Mansión Tohsaka, llevando con él un puñado pergaminos, dentro de los cuales estaban sellados varias armas de diferentes formas, tamaños, hechas con metales preciosos y decorado con joyas de incalculable valor.

Las mismas armas que Archer tenía con la intención de matarlo en varias ocasiones.

-¡Wow, parece que alguien tiene un mal genio!- silbó, mientras Archer continuó golpeando en el trozo de carne, escupiendo varias amenazas de muerte, tortura y demás-Tal vez debería recomendarle algún psicólogo o algo así...- murmuró con una sonrisa de satisfacción en su rostro antes de desaparecer.

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Y mientras la Assasin salía a sus anchas de la mansión. Sin que nadie lo supiese un tercer Servant, observaba con interés.

-Asi que hay otros Servants capases de enfrentar al presumido de uno a uno- el Servant de capucha larga se acuesta y estira perezosamente-Pensé era el único-

-Bueno, no creo haya problema si le Digo a Kirutsugi la identidad de ambos, total, seguro ya todos los demás Masters las saben-se rasca la cabeza nuevamente-Que clase de idiota hace una presentación tan sonsa-

Se sienta, y trata de contactar a su Master mediante la conexión que ambos compartían

-Pudiste ver Master-

-Lamentablemente no tuve oportunidad, requeriré me des todos los detalles posibles si queremos averiguar sus identidades-

-Eso no hace falta-pasan unos segundos donde se podía disfrutar el frio de la noche-Sus identidades son Naruto Uzumaki en la categoría Assasin, y Gilgames rey de Uru, en la clase Archer-

-¿Cómo has averiguado eso?-

-Ambos se presentaron siguiendo el código de caballería-

-Así que hay otro Servant en la categoría Archer, esto podría ser muy problematizo-pasaron unos segundos más, donde Master y Servant analizaban las posibles acciones a tomar-Muy bien Archer…. Retírate por ahora, no creo puedas ser rival para una leyenda como la del rey de Uru-

Archer asintió, pero no se retiro, frente a él, solo estaba Assasin, ¿quién era?, ¿porque era tan fuerte?, no, para Archer era imposible dejar esta oportunidad pasar, si ese Servant podía poner a Gilgemes en aprietos, dejarlo vivir, podría ser un grave error.

Y sin más pensamiento el ataco.

Naruto caminaba por las calles de la ciudad buscando alejarse de forma discreta de la mansión, no estaba seguro de las capacidades de rastreo que podía tener su enemigo, pero lo mejor era no ponerla a prueba.

Sin embargo eso fue imposible, no se hubo alejado más de 10 cuadras, cuando una flecha atravesó su hombro derecho.

-Maldición, ¿me rastreo?- Assasin salto una y otra vez buscando cobertura entre los edificios que le rodeaban

-Eres bueno tengo que admitirlo-Archer cargo una nueve flecha y la dejo volar, lo le importaba si no podía ver a su oponente, esta flecha era especial, estaba creada dentro de su realidad de mármol. Lo cual la hacía mortal.

La fecha voló de sus dedos, eludiendo obstáculos y de forma antinatural, contra cualquier lógica golpeo a Assasin, quien se había escondido en las alcantarillas.

-No, tú no eres el-Naruto se saco la flecha del hombro y regreso de un salto a la sima de un edificio-Por un momento me parecieron similares, pero ahora que te analizo tú no eres ese rey de pacotilla contra el que me estaba enfrentando, tu aura, es tranquila, noble, pero indudablemente muy sufrida, sin duda eres alguien que ha perdido mucho en esta vida…muéstrate-se armo con dos kunays, uno en cada mano-Tengamos nuestro duelo-

Saltando para estar frente a Assasin-y quien dijo que quería pelear contigo…solo estoy midiendo las capacidades de mi enemigo-

-O por eso disparaste dos veces-

-¿Quieres un tercer disparo?, el siguiente ira en medio de tus ojos-

Archer sonrió, pero no ataco, con dos disparos había logrado analizar lo suficiente de Assasin, sería un fuerte oponente sin duda, pero él no se interpondría en su objetivo, al menos no de momento.

-Creí solo se podía tener un Servant de cada clase, y estoy bastante seguro que el rubio era del tipo Archer también-Naruto señalo a Archer y sonrió tranquilamente, mientras las heridas que su enemigo habían provocado se sanaban a un paso acelerado

-El que las reglas lo digan, no significa que tenga que ser verdad-

-Es verdad, ahora solo queda el problema de tu nombre, al idiota lo llamare doradito, siento le va al pelo- ambos Servants se ríen-a ti creo que te llamare rojiblanco-

-Ese es un nombre muy ridículo…. ¿no eres muy listo para los nombres verdad?-

-la verdad no se me dan bien…entonces cual sería el nombre que quieres te dé-Assasin abrió los brazos e hizo una reverencia-Yo soy Naruto Uzumaki, el sirviente de las sombras, invocado para esta guerra-

Archer miro un rato antes de responder-Soy el sirviendo del arco invocado para esta guerra, mi nombre es Shiro, pero preferiría me llamases Archer, siento me va mejor-

-Si, es verdad-

Ambos Servants rieron tontamente y sin quitarse el ojo de enzima se alejaron lentamente.

Tras solo unas palabras, unos meros ataques y bloqueos, a ambos les había quedado en claro tres cosas;

Uno: ninguno de los os quería enfrentarse nuevamente siempre que pudiesen evitarlo.

Dos: ninguno de ellos eran espíritus heroicos normales, ambos tenían algo que los hacía especiales y a su propio estilo, únicos.

Y tres y más importante: ambos podían llegar a cumplir sus objetivos sin necesidad de ponerse trabas entre ello, lo cual les alegraba. Porque el momento en que ambos habían estado cerca de pelear, también habían podido sentir como la misma Gaia trataba de borrarlos.

Aterrador