No habíamos vuelto a hablar, no más de lo necesario, desde que le rechacé de aquella forma se volvió mucho más distante de lo que ya era un principio, pero yo no podía dejar de pensar que aquello estaba mal, él no quería besarme, ya lo dijo el primer día, me dejó bastante claro que no pensaba hacer eso conmigo a menos que fuera realmente necesario, ¿entonces por qué lo hizo?

Las dudas me llenaban por completo un día más y ya no lo soportaba por más tiempo, debía preguntárselo, debía aclarar esa pregunta, encontrar una respuesta en condiciones y hablar con él al respecto pues realmente lo necesitaba.

Terminé de comerme mi desayuno y me dispuse a llevarle el suyo al moreno, llamando a la puerta antes y sin recibir respuesta alguna, algo que se había vuelto habitual desde aquel día.

-Haru, el desayuno... - El tritón se limitó a asentir con la cabeza, comenzando a devorar los peces e ignorando por completo mi presencia, algo que me irritó bastante aunque no fuera la primera vez que lo hacía.

Cuando terminó de comer levantó la vista extrañado de que yo siguiera ahí pues normalmente me iba en cuanto le dejaba la comida, algo que seguro hubiera preferido a estar ahí parado -¿Podemos hablar? - Me arrodillé junto a la bañera esperando a que me diera su permiso para estar ahí, aunque como siempre solo se limitó a asentir, impidiéndome escuchar su dulce voz de nuevo.

-Llevo unos días pensando en ello y… ¿por qué ibas a besarme? Tú mismo dijiste que solo lo harías si era realmente necesario, y no creo que lo fuera.

-Lo era- Su respuesta fue fría y seria, aunque aquella voz seguía tan dulce como siempre, algo que me alegraba, además de el hecho de que me dirigiera la palabra.

-Eso no es una respuesta, quiero saber por qué demonios lo hiciste, y más después de aquello…

-¿Qué problema tienes con ello? ¿Tan asqueroso sería?

Me quedé completamente callado, no me había parado a pensar en que aquello le hubiera molestado, solo pensaba en lo molesto que estaba yo mismo al respecto, en la reacción que provocó en mi...en el miedo a ser el único que se sentía así.

-No es eso, yo no quería que besaras a alguien a quien no quieres, no está bien.
Me miró confundido, y luego aquella expresión pasó a un ceño fruncido, demostrando lo molesto que estaba aunque yo no entendía por qué.

-Lo hice porque quería ¿Contento? Quería besarte y no me importaba si estaba bien o mal, pero tú tienes que pensar lo que quieres y fastidiarlo todo.

Es cierto que sus últimas palabras me dolieron, pero el resto no, por alguna razón el resto solo hizo que mi corazón se acelerara y que la sangre subiera directa a mis mejillas, provocándome un sonrojo más que notable, además de unas ganas increíbles de abrazarle, y no me contuve. Le abracé con fuerza, notando como la humedad de su cuerpo se calaba hasta el mío a través del pijama pero aquello estaba lejos de importarme, pues era lo más parecido a una confesión que podía obtener de él.

Sus brazos también me rodearon, pensaba que lo haría de una forma delicada, pero fue bastante firme, como para asegurarse de que no iba a sacar más conclusiones erróneas, y me sentí feliz. Pequeñas lágrimas empezaban a bajar por mis mejillas aunque tratara de retenerlas, y eso provocó que cesara el abrazo.

-No llores, Rin - Llevó sus delicadas y finas manos a mis mejillas, permitiéndome sentir el frío tacto de sus dedos cuando los pasó bajo mis ojos en un intento de hacerme parar.

-No estoy llorando- Fue mi respuesta, una respuesta que solo me hacía quedar como un idiota, pero tampoco importaba, aquello no era ningún secreto para ninguno de los dos.
Entonces volvió a acercarse a mí, sin pedir permiso, pues había supuesto que no lo necesitaba y no se equivocaba. Unimos nuestros labios, al principio de una forma muy suave que me permitió sentir los suyos, dejándome probar un poco de su dulzura justo antes de que los mío fueran devorados, cubiertos casi por completo por un tritón ansioso e inexperto aunque yo tampoco tenía experiencia como para criticar eso.

Seguimos besándonos durante unos segundos más que cuando nos separamos eran insuficientes y ambos lo sabíamos.

Volvió a abalanzarse sobre mí, justo como había ocurrido días antes solo que esta vez había una diferencia, el peso de aquella larga cola había desaparecido por completo, dejando en su lugar unas piernas completamente blancas, al igual que todo su cuerpo, solo había un pequeño detalle...

-H-Haru... estás desnudo - Mi cara empezó a competir con mi pelo en lo referente al color de una forma que podía parecer cómica, aunque para mí no lo era, tenía encima mía a un chico completamente desnudo y que parecía haberse nublado de nuevo por el deseo, y esta vez no había una cola que impidiera nada.

Lamió mi oreja despacio, haciendo que mi cuerpo reaccionara casi de inmediato, como si hubiéramos estado destinados a aquel momento o incluso como si nuestros cuerpos ya hubieran estado juntos antes, provocándome una erección casi inmediata que parecía divertir al ojiazul, quien volvió a acercarse a mi oído dejando un susurro en este, un susurro que al ser pronunciado por aquella voz parecía que me haría hacer lo que él quisiera aunque sus palabras no entraran en la idea que yo tenía de nuestra primera vez.
"Rin... déjame estrenarme contigo".