Más o menos esta ha sido la historia hasta ahora, desde aquel día nos convertimos en algo parecido a una pareja, aunque no sabría decir si esa palabra nos llega a definir exactamente, claro que ver a Haru intentar andar me llenaba por completo, pues aunque era como ver a un niño pequeño, siempre era tierno ver aquellos intentos en los que acababa sentado en el suelo pidiéndome que le llevara a algún lado, y hoy no parecía ser diferente.
-RinRin...llévame al baño...
Sus brazos, alzados hacia mí, ya era más que una costumbre, y el ligero sonrojo que siempre acompañaba a esas serias palabras solo le hacía mucho más adorable. No hace falta decir que siempre me convencía.
-Deja de llamarme RinRin...¿cuándo piensas aprender a andar tú solo?
-Me gusta RinRin...y me gusta que RinRin me lleve en brazos.
La misma respuesta de siempre.
Le dejé en el baño, sabiendo que, como siempre, se las apañaría para llenarlo todo de agua y, como siempre, me tocaría limpiarlo, pero ahora tenía que encargarme de hacer la cena mientras él se bañaba, algo que también se había vuelto una costumbre, pero no llegaba a desagradarme en ningún momento, más bien me llenaba, desde que Haru estaba conmigo me sentía mucho más feliz.
~~~Haru~~~
Rin siempre estaba haciendo cosas por mí, siempre estaba llevándome de un lado para otro, cumpliendo todos y cada uno de ms caprichos como si fuera lo que más le gustara en el mundo...pero yo también quería hacerlo, quería hacer algo por él, pagarle todo lo que había hecho y estaba haciendo por mí, aunque sabía perfectamente que aunque pudiera ponerme en pie, mis piernas serían demasiado débiles para cargar con él, por no hablar de que no creo que le gustase, por eso tenía otra idea...y no tenía demasiado tiempo para cumplirla.
-Mañana...
A penas pronuncié esas palabras y la cabeza de Rin asomó por la puerta indicándome que me fuera preparando como buenamente pudiera, pues la cena estaría lista pronto.
Como muchas veces había hecho, me apoyé sobre los brazos para salir de la bañera, arrastrándome hasta donde había dejado mi ropa, colocándome primero los bóxers y después la ropa que me había dejado Rin en su día, él se había ofrecido cientos de veces en comprarme algo, pero yo no quería, no sería lo mismo si no llevara la ropa con su olor.
En seguida apareció en el baño, llevándome hasta la mesa en silencio, me había acostumbrado a comer el pescado cocinado, aunque lo hacía más para evitar que Rin me mirara con asco que por satisfacción propia.
Cenamos en silencio, algo bastante común para nosotros, no hablábamos mucho y cuando teníamos una conversación, siempre era el pelirrojo el que hablaba, a mi me bastaba con escucharle atentamente, aunque no sabía si era lo mismo para él.
Después de cenar conseguí convencerle para acostarnos pronto, aunque era capaz de ver la confusión en sus ojos, claro que como siempre no preguntaba nada, se limitaba a cumplir mis caprichos..pronto acabaría eso..
A penas había podido dormir, me encontraba algo inquiero y en cuanto amaneció no pude aguantar más, me levanté de la cama con dificultad, había estado semanas practicando y ya era capaz de mantenerme en pie más o menos, aunque a veces debía apoyarme en las paredes, pero eso no me impidió llegar a la cocina para hacer el desayuno.
Agradecía haberme levantado tan temprano pues aunque había practicado, tambalearme cada dos por tres era bastante incómodo para cocinar.
Por fin a las nueve y media de aquel dos de febrero había terminado las tortitas con chocolate, sin mucho azúcar claro, a Rin no le gustaba lo dulce.
Hecho esto me senté a esperar, observando continuamente el reloj, el cual no parecía avanzar absolutamente nada, más de una vez ne sentí tentado de mirar si tenía pilas, solo para saber si realmente funcionaba.
Diez y cuarto, no aguantaba más, me levanté y fui hasta la habitación, con aquel objeto entre mis dedos.
-Rin...despierta
Su única respuesta fue un gruñido, además de darme la espalda, por lo que solo podía recurrir al plan B, me acerqué a su oido, empezando a susurrar.
-Rin..estoy desnudo...quiero que hoy lo hagas tú...
Y como si le hubieran dado a un botón, ese idiota se dio media vuelta, mirándome de arriba a abajo notablemente decepcionado por verme con la ropa puesta, aunque esa decepción pasó a una expresión de asombro al ver que estaba de pie delante suya.
-H-haru...te sostienes aobre tus piernas...¿desde cuándo?
-Desde hace unos días, quería sorprenderte...feliz cumpleaños, Rin
Extendí el brazo hacia él, abriendo lentamente mi mano para dejar ver el regalo principal, un colgante del que pendía una de las escamas que antes adornaban mi cola, y Rin pareció reconocerla pues en seguida se la colocó alrededor del cuello, esbozando una sonrisa y abrazándome.
-Gracias Haru...gracias...
Sonreí ante aquel abrazo, sobresaltándome al sentir una ligera humedad en mi hombro.
-No llores...
-Idiota déjame...solo estoy feliz
Volvió a abrazarme con fuerza pero no teníamos tiempo para eso, aún quedaba algo más.
-Vamos a desayunar...
Me miró algo molesto, sin duda pensaba que le iba a obligar a hacer el desayuno, pero la cara que puso al ver la mesa no tenía precio.
-Haru...te quiero
-¿Eh? Y-yo también te quiero
Sí, ese era el sentimiento que llevaba dentro desde hacía tanto tiempo, me había enamorado de un idiota que ahora tiraba de mi hacia la mesa, con una enorme sonrisa en su rostro y una de mis escamas colgando de su cuello, aunque aquella sonrisa se borró en cuanto probó las tortitas.
-Ugh...qué dulce..
-Lo siento...
Quizás no me hubiera salido del todo bien, pero siempre podría practicar, después de todo nos quedaban muchos cumpleaños por delante.
Bueno, ¿qué os a parecido? Siento si tenía faltas, lo escribí en el móvil y bueno, hubo un pequeño problema y tuve que reescribirlo, algo que no me hizo ninguna gracia xD
Nos leemos
Twitter: Hakai_
